La Arena http://www.arena.com.ar Miércoles 4 de Septiembre de 2002
LOS MEDIOS DEL IMPERIO: CRIMENES DE GUERRA
LA CNN ADMITE QUE MIENTE Y CENSURA
En una información del 15 de agosto publicada por Press Gazette Online, la
vicepresidenta ejecutiva y directora general de CNN Internacional, Rena Golden,
admitió la censura de noticias sobre la guerra de EE.UU. en Afganistán. Esa
censura, explicó, "no fue asunto de presión gubernamental, sino nuestra
renuencia a criticar cualquier cosa en una guerra que era obviamente apoyada por
la vasta mayoría de la gente".
No explica cómo, exactamente, se espera que el público estadounidense juzgue la
validez de la guerra de EE.UU. en Afganistán _y, por cierto, de toda la guerra
contra el terrorismo_ si las organizaciones noticiosas se niegan a suministrar
información vital. En esencia, Golden admite que la opinión pública es formada
por una fuente _el gobierno_ y los medios han invalidado su responsabilidad de
suministrar información adicional, incluso contradictoria, sobre esos
trascendentales temas.
Además, el jefe de CNN en Nueva Delhi, Satinder Bindra, dijo que muchos
periodistas se esforzaban "más de lo que debieran por una historia", poniendo
así en peligro las vidas de otros periodistas que cubren la guerra desde
Afganistán y Pakistán. Bindra no comentó cómo exactamente se puede esperar que
los periodistas obtengan la información para sus historias, o lo que constituye
precisamente esforzarse "más de lo que debieran". ¿Tal vez Bindra espera que
permanezcan refugiados en sus cuartos de hotel en Islamabad, esperando
pacientemente que les lleguen las noticias por correo? ¿O que se queden en
Washington y se basen en Donald Rumsfeld como su única fuente?
ORGANOS DE PROPAGANDA
Aunque numerosos periodistas se quejaron por la censura impuesta por los
militares durante la Guerra del Golfo Pérsico, parece ahora que los medios
corporativos han decidido censurar por su propia cuenta las noticias, sin una
limitación exterior impuesta por el Pentágono. En otras palabras, los medios
corporativos se han convertido en esencia en un órgano de propaganda bastante
miope y autoritario de la administración Bush. Remarcablemente, atribuyen esta
conversión a perro faldero a un deseo de no ofender a la opinión pública, la
que, presumen de manera arrogante, es enteramente monolítica. Pareciera que CNN
es ahora la agencia noticiosa oficial del gobierno.
Como fábricas oficiales de propaganda de la administración Bush, CNN y las otras
redes noticiosas corporativas han aceptado obsequiosamente una solicitud de la
Casa Blanca de no emitir observaciones de Osama Bin Laden sin corregirlas. La
Casa Blanca no perdió tiempo en obtener lo mismo de los periódicos en relación
con la impresión de transcripciones. "En una maniobra extraña y sin precedentes
_señaló Verónica Forwood, presidente de la filial británica de Reporteros sin
Fronteras_, las cinco principales redes, CNN, NBC, ABC, CBS y Fox News Channel,
se han dado vuelta y han aceptado el llamado a la censura de la consejera de
seguridad del presidente de EE.UU., Condoleeza Rice".
EL "POOL DE PRENSA"
El Pentágono está tan seguro de que tiene a los medios corporativos en el
bolsillo que en diciembre pasado lanzó una exigencia, solicitando que los
periodistas que cubren Afganistán formen parte de un grupo exclusivo y
autorizado, conocido de otra manera como un "pool de prensa". El concepto del
pool de prensa fue inventado en 1983 cuando EE.UU. invadió Granada. Fue
actualizado en 1991 durante la Guerra del Golfo Pérsico después que editores
como MacArthur comenzaron a quejarse de la censura militar. La relajación de las
reglas del pool de prensa en diciembre, sin embargo, no impidió que los
militares negaran el acceso a la zona de operaciones a los periodistas. El 6 de
diciembre, cuando soldados estadounidenses fueron alcanzados por una bomba
extraviada al norte de Kandahar, los reporteros gráficos fueron encerrados en un
almacén por los infantes de marina para asegurarse de que no tomarían fotos de
los soldados heridos.
Más recientemente, el acceso de los medios a la masacre de la fiesta de
matrimonio en Uruzgan fue enérgicamente limitado. Cuando periodistas en Kabul
presentaron una solicitud para unirse a los funcionarios encargados de la prensa
en la base aérea Bagram _para viajar en helicóptero al lugar_ los militares
rehusaron con determinación el permiso necesario.
Pero la guerra del Pentágono contra la cobertura mediática en Afganistán no se
limita a los reporteros y a los equipos de noticias en el terreno. En octubre,
mientras estaban preparándose para la guerra, utilizaron dinero público, en
cifras cercanas a los 2 millones de dólares por mes, para asegurarse derechos
exclusivos a todas las imágenes de alta calidad de Afganistán de los satélites
espía comerciales. Durante un debate sobre las políticas de puesta en
circulación de imágenes satelitales, se presentó la idea de que el Pentágono
podría derribar los satélites comerciales si no se les permitía controlar las
imágenes. A pesar de todo, el Pentágono decidió en diciembre que no continuaría
el contrato exclusivo. Considerando la reciente admisión de CNN de que ajusta
las noticias en deferencia a las sensibilidades del pueblo de EE.UU., el acceso
a la fotografía satelital es algo debatible. La probabilidad mayor es que en
todo caso no las publicarían.
UN DOCUMENTAL IGNORADO
Parecería que los estadounidenses tienen que ser protegidos de las duras
realidades de la guerra _o, lo que es más probable, como en el caso de Vietnam,
contra su aversión visceral a ella_ también cuando se trata de documentales.
Cuando el director irlandés Jamie Doran presentó su controvertido documental
"Masacre en Mazar" en Europa, ni un solo periódico o red de televisión
importante de EE.UU. presentó la historia, lo que esencialmente resultó en un
bloqueo informativo en Estados Unidos. El film de Doran documenta las
repercusiones de la masacre de cientos de combatientes talibanes en la prisión
Qala-i-Jangi en Mazar-i-Sharif. En el documental, se muestra a los prisioneros
muertos con sus manos atadas detrás de las espaldas. Testigos oculares describen
la tortura y la matanza de unos 3.000 prisioneros que después fueron enterrados
en el desierto. Aunque el Pentágono ha negado toda complicidad en la tortura y
la masacre de los prisioneros de guerra, muchos parlamentarios y defensores de
los derechos humanos europeos han pedido una investigación independiente de las
atrocidades.
El abogado de los derechos humanos Andrew McEntee dijo que está "claro que
existen presunciones de hecho de serios crímenes de guerra, cometidos no sólo
desde el punto de vista del derecho internacional, sino según las leyes del
propio EE.UU." Sin embargo, CNN, Fox, NBC, CBS, decidieron no presentar una
cobertura del film o anunciar la posibilidad de una investigación. Más tarde,
sin embargo, cuando la historia de la masacre se hizo demasiado importante para
ignorarla, recibió un grado de cobertura limitada en Estados Unidos.
Afortunadamente, la prensa en Gran Bretaña y en Europa tiene un historial
excelente en la cobertura de historias que los medios de EE.UU. han ignorado
consecuentemente (y deliberadamente) a pedido del Pentágono y de la
administración Bush. Gracias a Internet, esas historias pueden ser leídas por
estadounidenses que no tienen acceso a los periódicos extranjeros. Tanto el
Guardian como el Independent de Gran Bretaña publican noticias alternativas
(disponibles en la red) y publican también informes y editoriales de periodistas
galardonados como Robert Fisk y John Pilger. Esas son historias y opiniones que
el New York Times jamás llegaría a tocar.
(Kurt Nimmo. Counterpunch. Rebelión).
Nota: el autor es fotógrafo y diseñador multimedia en Las Cruces, Nuevo México.
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