Articulo de análisis y opinión publicado en:
[BoletinAndaluciaLibre] nº 134 -
Especial: Estado español ilegaliza a Batasuna
domingo, 08 de septiembre de 2002 5:53
Opinión
Euskadi: El Estado español ilegaliza a Batasuna
Andalucía Libre
El 26 de Agosto de 2002 el Congreso de los Diputados español aprobó iniciar
la ilegalización de Batasuna. Ese mismo día, el Juez Baltasar Garzón suspendió
de forma inmediata la legalidad de Batasuna. A partir de esta coincidencia,
casual o coordinada, una fuerza política con 200.000 votos, más del 10%; miles
de militantes; diputados, alcaldes... quedó remitida a la clandestinidad. Sus
locales han sido clausurados, sus bienes y cuentas corrientes embargadas. No
puede convocar actos o manifestaciones, ni directa ni indirectamente. Sus grupos
parlamentarios actuales, limitados en acción y con peligro de disolución; su web
amenazada.Ya se anuncian iniciativas para encausar y detener a sus sucesivas
direcciones. La Ley, hecha a medida para ilegalizar Batasuna, la hace extensiva
a cualquier otra formación política nacional -o incluso local- que se entienda
su sucesora y a sus precedentes HB y EH, impidiéndole concurrir a todo tipo de
elecciones; convirtiendo con ello en social y políticamente fraudulentos todos
los futuros resultados electorales que puedan producirse en Euskadi bajo esas
condiciones de excepción.
Cuando la democracia deja traslucir la dictadura
Aún prevista, la ilegalización de Batasuna es un acto de fuerza
antidemocrático del Estado español de enorme trascendencia y repercusión
política, tanto en Euskadi como en el conjunto de naciones del Estado y por
tanto en Andalucía. El 26 de Agosto de 2002 cierra una etapa y abre otra de
imprevisible desarrollo. Ayudado por la estrategia suicida y las acciones
irracionales de ETA, el Gobierno español postfranquista del PP (con el PSOE a su
cola) no ha dudado en dar un paso inscrito en su proyecto de reespañolización;
sin arredrarse ante las contradicciones e incoherencias que conlleva su decisión
con el mismo discurso ideológico legitimador de la democracia parlamentaria.
Como si se extrajera de un manual, ha podido comprobarse como el Gobierno manda,
los jueces actúan como su prolongación y complemento y el parlamento sirve como
un teatro.
No estamos en el fascismo, pero eso no significa que no vivamos bajo una
dictadura soterrada y sutil, en forma de democracia homologada, perfectamente
funcional a los intereses dominantes, que sólo permite la organización, la
discrepancia y la resistencia en tanto su control sobre ellas sea lo
suficientemente efectivo como para que no resulte un riesgo al Estado español.
El franquismo nació con un golpe militar del Ejercito de la II República
española, gracias a la colaboración de buena parte de su aparato de estado,
heredado a su vez de la Monarquía borbónica. Y la Monarquía parlamentaria
actual, surgió de las mismas entrañas del franquismo. Aquí no hubo ni un amago
de Nüremberg o de depuración; ni siquiera se concedió como sustitutivo una
mísera Comisión de la Verdad. En el momento clave, los reformistas (PCE) se
encargaron de facilitar el transito para procurarse un lugar al sol y luego -ya
con la desigualdad de fuerzas instaurada y la continuidad asegurada- se
establecieron los restringidos y leoninos márgenes de juego. Y el orden español
vigente dejó de remitirse como legitimación al 18 de Julio para hacerlo a la
Constitución. Y los antidemocratas y chauvinistas españoles que niegan un
principio democrático elemental como el de la autodeterminación se travistieron
de democratas.
Entre fascismo y democracia -según se entienden al uso- hay profundas
diferencias, desde luego, pero también notorias concomitancias. Las democracias
toman medidas fascistas cuando interesa (guerras de agresión, ilegalizaciones,
prohibición de prensa); el fascismo no necesariamente ha de instaurarse en
contra de las llamadas instituciones democráticas o incluso del mismo
parlamento, sino que incluso historicamente solio imponerse a su amparo y con su
aval (Italia, 1922; Alemania, 1933; Francia, 1940) o incluso coexistio
duraderamente con el parlamento (Hungría, años 30). Y si no es expresamente el
fascismo, las democracias llegado el caso pueden, gracias a la amenaza de unos
cuantos centuriones insubordinados, dar cortésmente el paso a un régimen
democrático fuerte (Francia, 1958) que -aunque mantenga elecciones- reinstaure
el control. Las democracias colonialistas han podido asesinar a mansalva en
Marruecos, Argelia, India, Indochina; bombardear impunemente, antes con
cañoneras y ahora con B-52 y misiles. Impolutos regímenes democráticos se han
dedicado a infiltrar y destrozar organizaciones populares mientras recurrían al
fraude (EEUU) o a prohibir fuerzas políticas molestas (Francia, 1939-1970; RFA,
1956) o a dividir países pese a otros parlamentos incómodos (Gran Bretaña a
Irlanda, 1921) o a usar el terrorismo de estado (SAC, BVE-GAL, SAS). La
democracia puede ser muy dictatorial si se necesita y sin dejar por ello de ser
democracia. Por eso es igualmente estúpido tanto asumir sus reglas (que no es lo
mismo que usarlas o acatarlas, provisionalmente) o creerse su discurso, como no
tenerlas en cuenta a unas y a otro, a la hora de actuar. Por eso son tan
políticamente criminales los que pretenden creerse que es posible realmente
cambiar algo y llegar a la ruptura mediante la no-violencia como estrategia
-convirtiendo la cobardía en ética- como quienes convierten a su impotencia en
impaciencia, pretenden ganarle al Estado jugando en su plano y con sus armas y
olvidan que medios y fines forman una unidad dialectica. Sabiendo siempre
también que una cosa es esta democracia y otras bien distintas la democracia y
el pluralismo imprescindibles en las organizaciones populares y después de la
victoria y la independencia.
La ilegalización de Batasuna -vía Ley de Partidos y vía las sucesivas
actuaciones del ambicioso Juez Garzón- es una medida destinada a Euskadi, pero
que afecta a todas las naciones del Estado -y especialmente a la izquierda
nacionalista, la única que preocupa al Estado- como amenaza y recordatorio. El
Estado español está diciendo: si dejas de ser marginal y te haces lo
suficientemente fuerte, cuenta con que intentaremos aplastarte. Una vez que para
ser considerado terrorista no es necesario ni robar, ni matar, ni secuestrar, ni
colaborar directamente a la ejecución de estos actos, sino que basta compartir
ideas y organizarse políticamente en forma y manera que a criterio del Estado
español se forme parte del proyecto terrorista, la veda esta abierta y que se
ejecute o no queda a discrección y conveniencia del Estado. El Art. 9 de la
nueva Ley de partidos es tan versátil y omnicomprensivo como el Art. 58 del
Código Penal soviético de 1926 con el que Stalin amparó sus purgas. El Estado
español está recordando con esta Ley y con las actuaciones de Garzón que una vez
que falle el fomento y protección de las organizaciones españolas (de derecha o
de izquierda), los dineros, el monopolio informativo, la ley electoral...; una
vez que sean insuficientes las listas negras, la precariedad, el paro... siempre
quedara el contundente uso del Derecho democrático. El Gobierno español del PP
ha impuesto además el voto en el Parlamento de la ilegalización al objeto de
forzar un retrato y una corresponsabilización por parte del resto de fuerzas
políticas, lo que no ha dejado de resulta especialmente incomodo para quienes
-como CiU o IU- preferían en principio no ensuciarse las manos y dejarle la
tarea al aparato judicial.
Cuando se dispone del Poder real y este es irresponsable por permanente, no
hay que tener miedo al ridículo o a la incoherencia formal y si no véase: la
ilegalización de Batasuna como colectivo se argumenta aduciendo que Batasuna
forma parte de ETA -que es tan ETA como la misma ETA- y sin embargo no parece
que, de momento, el Estado español esté dispuesto a detener inmediata y
sistemáticamente a todos esos miles de militantes de Batasuna que, según su
tesis, por serlo son de ETA o aún más, a esas decenas de miles que, por votar
Batasuna, habría de entenderse que apoyan y por tanto colaboran con ETA. Tate.
El Estado español -que es democrático y está en Europa- no quiere llenar los
estadios de San Mames o Anoeta con presos; prefiere tener vía libre para pescar
a su arbitrio a aquellos que considere oportuno en cada momento. No para afectar
a la actividad de ETA, es obvio, sino para impedir o al menos dificultar la
acción política de la izquierda abertzale civil.
Hay que recordar, además, que el Estado español hoy ya dispone de abundantes
resortes desde el Código Penal, las sucesivas leyes antiterroristas, de
seguridad ciudadana, la LSSI, etc hasta las aparentemente inocuas ordenanzas
municipales de limpieza u ocupación de vía pública, para reducir al mínimo si se
quiere la actividad política, sindical y social; acogotándola a multas y
detenciones. Que la situación social y la correlación de fuerzas haya hecho
innecesario en general hasta ahora -por ejemplo en nuestra Nación- el uso de
este arsenal no significa que no este ahí a la espera, validado por el
parlamento, dispuesto a ser utilizado para que los islotes democráticos en esta
democracia española sean reducidos, en el pleno sentido físico de la palabra, a
la virtualidad.
Contexto profundo y coyuntura.
Todavía en 1995 el mismo Aznar decía que la hipotética ilegalización de la
izquierda abertzale era inútil para acabar con el terrorismo vasco y que había
otras prioridades.
La Tregua de ETA de 1998-99 y el Pacto de Lizarra-Garazi, alteraron
forzosamente los planes iniciales de Aznar. Nunca hubo desde 1975 hasta
entonces en las cúpulas del PP, PSOE y PCE mayor preocupación y nerviosismo por
el cariz que tomaban los acontecimientos. ETA entonces no mataba, pero el tono
del discurso españolista no por ello se atenuó, antes al contrario. No había
terrorismo pero el nacionalismo español estaba mucho más inquieto que cuando ETA
actuaba. Sin el recurso a la critica de la violencia y con el discurso
democrático claramente del otro lado, al Estado español sólo le quedaba recurrir
en la propaganda a espantajos de presunta limpieza étnica y a la amenaza de la
fuerza contra las instituciones vascas.
El boicoteo de la tregua desde Madrid fue exitoso gracias a la torpeza y
prepotencia de ETA y a la duplicidad y cobardía del PNV. El Gobierno extrajo las
enseñanzas debidas del trago pasado y se dedicó a elaborar un diseño político
hecho exprofeso para intentar evitar la reedición del periodo de Lizarra-Garazi.
Un eje del proyecto gubernamental español era la neutralización y supresión
políticas del independentismo socialista vasco. Suprimir a Batasuna para impedir
cualquier posibilidad de acuerdo con el PNV; para favorecer la hegemonía en la
izquierda abertzale de los sectores más militaristas y para facilitar con su
ausencia forzada, primero el acoso y luego la toma por las fuerzas españolistas
de las instituciones vascongadas gracias a mayorías fraudulentas. Los antiguos
franquistas e hijos del franquismo que nutren el PP -aún están frescas las
declaraciones ultraespañolistas de Mayor Oreja diciendo que Euskadi no existe-
tienen claro -más que el mismo nacionalismo vasco- el riesgo que supone Euskadi
para la unidad y preservación del Estado español y consecuentemente para el
orden social que lo sostiene y al que ampara y no están dispuestos a negociar
nada que no asegure -aunque sea en condición de privilegio- la continuidad vasca
en el Estado español. Estratégicamente, quieren colocar un dique a unas aguas
que si caen en Euskadi saben que también lo harán a continuación en Cataluña y
luego ya de forma incontenible aquí o allá; hasta llevar a España al basurero de
la historia, a reunirse con el Imperio otomano o el austrohungaro. De ahí que no
quepa extrañarse de que no estén dispuestos a detenerse ante nada ni ante nadie.
A este objeto, el bloque PP-PSOE ha pretendido descubrir ahora que entre ETA y
Batasuna existe una relación política, como si no fuera un hecho sobradamente
conocido y obvia su existencia desde siempre y como si esa misma relación no
hubiera sido usada y tenida en cuenta en innumerables ocasiones por unos y
otros. Durante años era ETA quien exigía ser el interlocutor del Estado español
(y de ahí las negociaciones de Argel con el Gobierno PSOE) y eran los
españolistas los que decían que sólo hablarían, en su caso y sin terrorismo
actuando, con la izquierda abertzale civil. La relación política existente entre
ETA y Batasuna deriva de la misma historia de Euskadi y de la izquierda
abertzale y es también notorio que no se asienta en vínculos operativos (que
siempre han sido perseguidos y castigados penalmente) sino en la comunidad
-conflictiva y paulatinamente más plural- de objetivos políticos e ideología y
en la condición de expresión política compartida de un sector social realmente
existente en Euskadi.
En esta etapa, la degradación política, ética y militar de ETA ha servido
altamente para facilitar la consumación de los objetivos del Gobierno y el
Estado español. Progresivamente aislada dentro de Euskadi; recurriendo al terror
indiscriminado de hecho fuera de Euskadi (hemos tenido ejemplos en Andalucía de
ello) sin la menor consideración política con ninguna otra nación del Estado;
baste recordar como botón de muestra -una vez ya aprobada la Ley de partidos- el
ultimo y reciente atentado de Santa Pola (Países Catalanes). La colocación de
una bomba junto a una Casa-Cuartel de la Guardia Civil tuvo como resultado la
muerte de una niña de 6 años, hija de un guardia civil, y la de una persona
mayor que esperaba el autobús en una parada cercana. El comunicado en el que
ETA reivindicaba y justificaba la acción (ver enlace) aparte de rellenarlo con
la sutil amenaza a todos los partidos que no votaran NO a la ilegalización de
Batasuna, decía que no era responsable de que las familias de guardias civiles
vivieran en casas-cuartel y que quien no quisiera arriesgarse a ser coste
colateral de ETA que no se acercara a lo que ETA considera sus objetivos (una
larga lista, ciertamente). Esta declaración evidenciaba nuevamente que la
responsabilidad de estos asesinatos no podía adjudicarse meramente a la
fatalidad o a la chapucería militar últimamente dominantes en ETA, sino que
derivaba directamente del autismo y empobrecimiento políticos, del egocentrismo,
la irracionalidad y la perdida de criterios éticos dominantes en la dirección
de ETA. El comunicado de Batasuna (ver enlace) en relación al atentado de ETA,
de otra parte, donde lamenta los hechos pero no los critica, muestra como la
renuencia a romper explícitamente con una estrategia agotada ha contribuido
enormemente y de forma decisiva a facilitarle políticamente la faena al Estado
español. Este curso, gestado en años, explica que el Estado español (tras
haberse dedicado con empeño a asociar ETA y Batasuna) haya podido dar el salto
que implica la Ley de partidos, justificándose tras ETA cuando su objetivo
político real era Batasuna, sin temor a tener que responder a una reacción
solidaria significativa fuera de Euskadi.
La ilegalización de Batasuna ha tenido de momento en Euskadi una respuesta
movilizadora moderada. Cabe considerar que se piense en el medio más que en el
corto plazo, aparte de las nuevas dificultades que conlleva la clandestinidad.
Tanto política como socialmente la mayoría de Euskadi -a diferencia de lo que
ocurre en el resto del Estado español- está contra la ilegalización.
Con todo, la prohibición no ha dejado de provocar sus efectos. El PNV sigue
con sus dos almas de toda la vida a cuestas -la independentista de fin de semana
o de milenio y la autonomista negociante de los días de labor- pero que opte
ahora por la vía de la reforma estatutaria en lugar de por la asunción
unilateral de competencias usurpadas denota que los michelines(1) ganan grasa.
Que haya sido la policía autónoma a su mando la encargada de clausurar las sedes
de Batasuna es un signo posible de que en Lakua(2) no descartaban que La Moncloa
estuviera esperando un pase foral(3) para quitarles el mando de la Ertzantza(4),
pero al margen de estas u otras presunciones no deja de ser un acto de
sometimiento impresentable a Madrid.
De las otras dos fuerzas representadas en el Gobierno, cabe destacar que EA ha
organizado por su parte una concentración de protesta contra la ilegalización en
Guernica y que junto a declaraciones de fe independentista, ha difundido
criticas recias al Juez Garzón. Queda por ver qué hechos sucederán a estas
palabras. EB-IU, de una parte ha vuelto a tener que reproducir su espectáculo
habitual: defender el no a la ilegalización en Euskadi pero entender que su
central española a la hora de la verdad realice una abstención cómplice en
Madrid. También ha terminado plegándose a la presión de sus mandos en Madrid a
la hora de rectificar la propuesta de someter a voto en el Parlamento vascongado
un recurso de inconstitucionalidad a la Ley de Partidos, reconvirtiéndola en lo
propio pero desde el Gobierno vasco, para evitar una contaminante coincidencia
de voto con Batasuna. Ahora bien, la propuesta carroñera sobre el nuevo modelo
federal (ver enlace) como nuevo Abrazo de Vergara(5) esa sí parece ser de
cosecha vasca, aunque más que una pretendida solución sea una auténtica
distorsion.
Lo que ni PNV ni EA ni IU-EB han dicho es que, a partir de considerar
previamente trucadas las próximas elecciones, no comparecerán en esos comicios,
salvo que Batasuna (o su herencia) pueda presentarse. Eso no.
ELA -primer sindicato de Euskadi y que con LAB tiene mayoría nacional- en un
interesante comunicado (ver enlace) se posiciona afirmando que «un proceso
soberanista no avanzará sin confrontación con el Estado español, aunque ello
suponga hacer frente a la amenaza de retirada de las esferas de poder
'otorgadas' por Madrid'», criticando al Gobierno PNV-EA-IU por «dar preferencia
a la obediencia debida sobre la defensa de los derechos y libertades y el
cumplimiento de la voluntad de la ciudadanía a la que representan lo que es, no
sólo un error democrático, sino también un suicidio político». Para ELA, el
acatamiento de las órdenes recibidas desde Madrid «degradan y erosionan la
condición de órganos políticos de las instituciones vascas y las reduce a
eslabones de una cadena administrativa».
Batasuna -o mejor dicho las personas que actúan como referencia de ese sector
político- mantiene en público de momento un discurso optimista y voluntarista y
se muestra especialmente sensible en la preocupación por preservar su electorado
y evitar que haya fugas hacia PNV y EA.
La mejor noticia que podría provenir de Euskadi en esta coyuntura, la que
cambiaria automáticamente el escenario político y la más temida en Madrid porque
transmutaria la defensiva en ofensiva políticas -una declaración de tregua
indefinida por parte de ETA- es, a fecha de hoy, poco previsible.(6)
Notas:
(1).Michelines, se usa -recordando la imagen de marca del muñeco de los
neumáticos Michelín- en referencia a los anillos de grasa en las caderas y
políticamente en Euskadi a partir de una expresión del líder del PNV Arzalluz en
los que con esta palabra definía a los sectores acomodados y acomodaticios de su
propio partido, prestos a pactar con Madrid y a dedicarse a los negocios.
(2). Lakua, sede del Gobierno vasco.
(3)Pase foral, procedimiento tradicional en el Antiguo Régimen cuando llegaban
a las provincias vascas leyes de la Corona española para avalar o para acatar
pero no cumplir.
(4)Ertzantza, Policia autónoma vasca
(5)Abrazo de Vergara, pacto con el que termino la Guerra carlista (siglo XIX)
entre liberales y absolutistas.
(6)Sobre el proceso de ilegalización , ver ANDALUCIA LIBRE nº 115, 118, 126
(Archivo de Boletines) o Sobre Euskadi
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RETRATOS PARLAMENTARIOS
Las fuerzas políticas ante la ilegalización de Batasuna
Andalucía Libre
Momentos trascendentales como la votación parlamentaria para ilegalizar
Batasuna y los posicionamientos previos (ver enlace) definen bien a cada fuerza
política.
Votaron a favor 295, PP-PSOE, Partido Andalucista y Coalición Canaria. Se
abstuvieron 29, Convergencia y Unió; Chunta Aragonesista, Bloque Nacionalista
Gallego e Izquierda Unida. Votaron en contra 10, Partido Nacionalista Vasco,
Eusko Alkartasuna, Esquerra Republicana de Catalunya e Iniciativa per
Catalunya-Verds.
De quienes votaron a favor, no vamos a ocuparnos de los españolistas expresos
y confesos. De los regionalistas canarios (nuevamente representados en la
tribuna por J.C. Mauricio, antiguo secretario general del PCE en Canarias) sólo
apuntar que en cada ocasión que se le escucha, sorprende su capacidad para
revalidar y elevar niveles de cinismo y reaccionarismo que difícilmente parecen
superables. Hay quien dice que el portavoz del insularismo canario suele
explicar con su verbo desenvuelto mejor la política del PP que el propio PP.
Para observadores ajenos no deja de resultar llamativa la armonía discursiva
resultante de una síntesis en donde se mezcla la experiencia de un exestalinista
renegado con el manejo de una banda de tránsfugas de la UCD. Escuchar a Mauricio
defender que no hay presunto nacionalismo valido más que dentro de la defensa de
España, porque eso es lo moderno, no tiene desperdicio. A anotar su cuidado de
la imagen en televisión, puesto de manifiesto cuando al cruzarse en la escalera
con Anasagasti (PNV) siendo canario, se hizo el sueco descaradamente para no
responder al saludo del vasco.
José Núñez, diputado del PA y candidato a la alcaldía de Sevilla, por contra,
al explicar su alineamiento contra los derechos democráticos y detrás de las
fuerzas españolistas volvió a demostrar que la oratoria no es lo suyo. Que
nuevamente hubiéramos de escuchar como se usaba el nombre de Andalucía, para
hacer españolismo por parte de un partido llamado andalucista producía no se
sabe si más pena que asco o más indignación que hartura. Sería parcial sólo
decir que el PA volvió a juntarse con quienes les aseguran las poltronas, los
sueldos y los negocios en la Junta y en los Ayuntamientos. Siendo esto
seguramente una razón de entidad -como cuando apoyaron últimamente la invasión
de Afganistán, la expedición colonialista española en el Perejil o antes el
mismo Pacto españolista PP-PSOE- hay que considerar también el peso de la
historia y que esta fuerza siempre ha confundido interesadamente su presunta
versión del nacionalismo andaluz con el españolismo alienante y paralizador del
agravio comparativo y siempre se ha manifestado incapaz de hacer avanzar un
milímetro la conciencia nacional andaluza. Y es que si a los del PP si se les
rasca les sale el discurso joseantoniano, a los del PA les sale un híbrido entre
PP-PSOE; puede que por tanto rebotado de por ahí refugiado en sus filas o porque
el grueso de sus mentores -Rojas Marcos, Arredonda, De los Santos, Uruñuela...-
iban de jóvenes para esto y se quedaron en una cosa como el PA. Para colmo de
cutrez y servilismo y para ser más españolistas que los españolistas, el PA anda
indignado ahora porque PSOE-PP no le dejan -de momento- someter a voto en el
Parlamento andaluz una resolución de apoyo a la ilegalización de Batasuna. Así
les va y así nos va a Andalucía con semejantes piezas.
De los abstencionistas, CiU -que había votado a favor de la ley- se explicoteo
en términos jurídicos, dando consejos de cómo es aconsejable ponerse guantes
antes de meter las manos en la mierda, de como hubiera sido mejor dejar que los
jueces se ganasen el sueldo, de los riesgos no fuera a ser que, por casualidad,
algún Tribunal internacional de esos tan inútiles que hay por Europa le diera
por ponerse proteston y lo mal que iba a quedar entonces la democracia española,
toda pringada ella... En fin, el partido de Pujol hizo de su abstención un sí,
pero, buscando no perder demasiados puntos en Cataluña ni a un lado ni a otro y
mantener abiertas sus tradicionales relaciones con el PNV.
Del BNG -que había votado NO a la Ley y ahora se pasaba a la abstención- decir
que escuchándole parecía que su sitio precisamente estaba donde votaba: a medio
camino entre Labordeta, el PCE-IU y CiU. Apoyo al proceso judicial; Galicia ante
todo (o lo que es lo mismo, no vamos a pagar costes por asuntos ajenos), temor
ante la presión mediática, etc. Triste discurso para un diputado -Rodríguez- que
ya de por si desprende tristeza y triste situación para una fuerza que pretenda
algún día liberar su país -si es todavía el caso- reconocer que no se tiene
valor para hacer lo debido.
A Llamazares (PCE-IU) hay que agradecerle la claridad para situar a IU en su
sitio -como heredera del PCE- aunque su rigor histórico sea tan escaso como
abundante su desverguenza. Ahí que vino a decir que -ojo- el PCE había estado
contra la el uso de la violencia hasta contra el franquismo, con lo que de un
plumazo rescribió la relación del PCE con el Maquis antifranquista hasta que
este fue exterminado por el Régimen mediados los años cincuenta (que por
entonces el PCE combinara la lucha armada con la búsqueda de pactos políticos
que prefiguraban el que después hizo en la Transición, es otro asunto). Un
caluroso apoyo a Garzón (al que le falto llamarle compañero); una defensa del
Pacto de Ajuria-Enea y de la Constitución española; un recordatorio dolido de
los meritos adquiridos por el PCE acompañado de un llamamiento a PP-PSOE para
restablecer puentes y que se les perdonara que no se sumaran a la ilegalización
con banderas desplegadas, para terminar con un ejercicio de incoherencia supina
al afirmar que la ley en cuestión era inconstitucional -por lo que habían
votado antes que NO- pero llegado el caso de aplicarla no se oponían a que así
fuera, que ese es aquí el sentido de la abstención. En resumen, un punto de
encuentro (quizá sea a esto a lo que llamen tercer espacio) entre la cagalera
ante el acoso mediático y el españolismo congénito; la revalida de que al PCE-IU
no puede comprársele un coche usado; la pena, al recordar que sin los votos
andaluces lo que quedaba del PCE-IU no aguantaba un chubasco y estos estarían
pronto en su casa (o en la casa común) y un interrogante, ¿como puede alguien de
izquierda y andaluz -si es consecuentemente de izquierda y nacionalmente
andaluz- aguantar dentro del PCE-IU?. ¿Hacen falta más pruebas de que las
formaciones españolas (o de referencia y ámbito español, si le damos al
eufemismo) son esencialmente inútiles y no digamos si son como el PCE-IU?. Por
cierto, su antigua sucursal y próximo referente en Cataluña -IC/Verds- tuvo la
astucia, al menos, de hacer el mismo discurso casi, pero votando NO.
Los vascos -PNV y EA- que votaron NO, no tuvieron su día. Lagasabaster (EA) en
el poco tiempo disponible apunto algunas criticas democráticas a la ley, recordó
la mayoritaria oposición política, parlamentaria y social vasca a la ley y
desperdicio segundos con un llamamiento contra la crispación y por el dialogo,
que no tocaba y con el que, además, no le iban a perdonar desde los bancos
españolistas anteriores intervenciones más contundentes. Lo de Anasagasti (PNV),
simplemente, es para leerlo (mejor escucharlo). Y es que al hombre -que se le
nota que no traga a Batasuna ni en pintura- le pone de los nervios las
acusaciones del PP-PSOE de que el honesto PNV son casi como ellos (aunque en
este debate, al PSOE le tocaba el papel de policía bueno, por aquello de
mantener los puentes) y así se adelantó un tanto inquiriendo si tras ilegalizar
a Batasuna estaban pensando también en ilegalizar al PNV.
La mejor intervención del día corrió de la mano de Puigcercós (ERC). Desde la
legitimidad de quien no venia de la dictadura franquista (andanada al PP) ni
había sido autista con el terrorismo de estado (andanada al PSOE) remarcó que lo
de Euskadi era un conflicto político (como Irlanda del Norte o Córcega) que
tenía que tener soluciones políticas, posicionándose hacia una salida irlandesa.
Rechazó que se aplicara una ley española a una nación como la vasca que la
rechaza; refirió los intereses electorales existentes tras el asunto y las
motivaciones orientadas a desgastar también al Gobierno vasco y terminó
constatando que ningún partido catalán, vasco o gallego había votado que sí, lo
que era un favor forzado por la retórica, vistas las posturas citadas, pero al
que no pudo resistirse para disociar Euskadi, Cataluña y Galicia del resto (dado
que es catalán y el partido andaluz que había allí mejor que no estuviera
-porque cada vez que habla sube el pan- no se le puede reprochar a priori que no
tuviera en cuenta a Andalucía).
Y así quedaron retratados para la historia.
Nota:
Batasuna boicoteo las ultimas elecciones generales españolas
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Sobre Euskadi - Andalucía Libre
Textos de analisis y opinión de ANDALUCIA LIBRE sobre Euskadi -
Publicados entre 2000 y septiembre de 2002
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Zapatismo - Cataluña 11 Sep - Andalucia S.XXI -
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