El humor no nos salva; no sirve prácticamente para nada. Uno puede enfrentarse a los acontecimientos de la vida con humordurante años, a veces muchos años, y en algunos casos puede mantener una actitud humorística casi hasta el final; pero la vidasiempre nos rompe el corazón. Por mucho valor, sangre fría y humor que uno acumule a lo largo de su vida,siempre acaba conel corazón destrozado. Y entonces uno deja de reirse. A fin de cuentas ya sólo quedan la soledad, el frío y el silencio. A fín de cuentas, sólo queda la muerte.MICHEL HOUELLEBECQ, Las partículas elementales, ANAGRAMA (pág. 296)