- Mamá, mamá... que papá se quiere tirar por el balcón.
- Mira, dile al imbécil de tu padre que lo que le he puesto han sido
cuernos, no alas.
Los señores marqueses están en el salón de su casa. El marido está
haciendo las cuentas y, de pronto, le dice a su esposa.
- Florinda, podrías aprender a cocinar y nos ahorraríamos la
cocinera.
La marquesa, impertérrita y algo cáustica, le responde:
- Pues tu, Carmelo, podrías aprender a follar y nos ahorraríamos el
chofer
Es muy agradable abrir el correo y tener algún mensaje de esta lista.
Saludos cordiales (esperando que sigan llegando los mensajes).
Marian