Un anciano golpea a las puertas del paraíso. Es tan viejo que no hay
registros en los que San Pedro lo encuentre.
-Dime, anciano, ¿qué recuerdas de tu vida en la tierra?
-No mucho... soy tan viejo... solo recuerdo que tuve un solo hijo.
-¿Y como se llamaba tu hijo, buen hombre?
-Mmmmm... no recuerdo su nombre... pero fue muy famoso...
-¿Qué hacias, allá en la tierra, de qué trabajabas?
- Ah, sí... yo era carpintero!
San Pedro llama a Jesús y le refiere lo que el viejo ha dicho. Jesús
lo encara y le pregunta:
-¿Dices que tuviste un solo hijo?
-Sí.
-¿Y que fuiste carpintero?
-Sí.
-¿Hace muchos, muchos años?
-Así es.
-Padreeee! dice Jesús
-Pinochoooo! dice el viejo...