Estimados amigos,
Nacho Agulló, responsable de la organización de la pasada IberCon, ofreció
esta sábado explicaciones en la lista administrativa de la AEFCFT. Dado que
algunos de nuestros estimados colisteros asistió a la IberCon pero no están
suscritos a dicha lista de correos, creo necesario reenviar a la lista de
Gigamesh este mensaje pues considero que merecen recibir las explicaciones
de la dirección de la organización de la IberCon tanto como los socios de la
AEFCFT inscritos en la lista administrativa.
Un cordial saludo,
Álex
--- En aefcf_admin@yahoogroups.com, Ignacio Agulló <agullo@a...>
escribió:
Un saludo a todos. Sigo en la lista, aunque de forma bastante
discontinua
ya que continúo padeciendo parte de los mismos problemas
informáticos que se
hicieron notar durante la organización de la IberCon.
Aún no he tenido tiempo de leer todos los mensajes, pero
mirando así por
encima las opiniones que se van vertiendo (incluyendo alguna que ya
comentaré),
decir que estoy dispuesto a explicar los fallos que se han producido.
De momento lo que puedo ir diciendo es que creo que esta
convención ha
sido
la segunda de la era moderna que se ha celebrado en condiciones más
difíciles.
Con sólo 11 meses y 21 días de tiempo para organizarla, sin ningún
apoyo
monetario de instituciones, y además con el compromiso asumido desde
el
principio de la interpretación simultánea.
A todo ello hay que añadir una plétora de inconvenientes que,
sinceramente, creo que sobrepasarían las imaginación del escritor más
desbocado. Problemas de salud, pocos (un organizador no estuvo en
la IberCon
por gripe), pero problemas técnicos, todos. Los medios con los que
el equipo
organizador contaba iban un poco justos, especialmente en web y
diseño gráfico,
y se vieron atacados por una lista de averías de tebeo. Fueron diez
concretamente las averías informáticas; a partir de la sexta, cada
una
significó un tiro libre contra el trabajo organizativo. Además, se
fueron
acumulando conforme se acercaba la IberCon; se llegó al extremo de
que una
semana antes de la IberCon eran tres los ordenadores averiados.
También hubo problemas de cortes de servicio. Telefonica cortó
el ADSL
porque se pidió cambiar de categoría ADSL, y según ellos
(explicación que dieron
*después* de cortar el servicio y no antes) era más sencillo dar de
baja y volver a dar de alta que hacer el cambio simplemente. El
corte fué de
quince días; si tuviera que figurar en la lista de participantes en
la IberCon,
Telefonica no lo haría como "entidad colaboradora" sino como "entidad
saboteadora". A eso hay que añadir otros cortes; el ejemplo más
kafkiano fué el
22 de Octubre, cuando se intentó enviar la última información a los
webzines,
no transmitió el ADSL, no transmitió la Tarifa Plana Terra, ni
transmitieron
otras tres conexiones diferentes. No sé que opinarán los restantes
informáticos de la lista; yo no recuerdo ninguna otra ocasión en la
cual en una
misma mañana cinco conexiones diferentes se establecieran pero se
negaran a
transmitir. El que quiera creer en sabotaje extraterrestre, de la
CIA, o en
espíritus, puede creer.
La situación empezó a mostrar dificultades sobre todo a partir
de
mediados
de Agosto. Lo malo es que cuando te pones en esas fechas no hay
alternativa.
Si se abandona la HispaCon en ese momento es prácticamente imposible
encontrar
alternativa y significaría la no celebración de la HispaCon por ese
año.
Abandonar el evento por el camino sería una salida fácil, pero que
generaría un
resultado que como aficionado creo que sería mucho peor. Así que...
cuando un
organizador se ve metido en esa situación, sólo puede pensar en
trabajar más y
arreglar lo que se pueda. Y trabajar se ha trabajado. Hay muchas
horas de
trabajo que se dilapidaron con resultados no apreciables; por
ejemplo, en
encontrar un espacio adecuado para situar en él las exposiciones y
los puestos
de venta, que fué toda una historia que al final no tuvo buen final,
porque
poner exposiciones solas separadas de la IberCon tenía poco sentido,
y los
puestos de venta prefirieron situarse en el centro cultural,
criterio que se
procuró respetar (y que es lógico, además). Casos como éste, de
esfuerzo
invertido sin resultado visible, hay muchos.
Hubo todavía más inconvenientes de última hora, y la cosa pudo
haber
salido todavía peor, pero por fortuna al llegar a ese punto el
equipo echó el
resto. Llega un momento en que el organizador sólo piensa en
cumplir sus
compromisos, o al menos la mayor cantidad de compromisos posibles,
aunque sepa
que va a haber insatisfacción; esto es lo que se ha procurado hacer
en última
instancia.
Si la informática lo permite, procuraré dar más explicaciones a
cuestiones
concretas.
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| Ignacio
Agulló |
| ignacio@a... |
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www.agullo.tk |
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--- Fin del mensaje reenviado ---