BRYCE: COHERENTE EN SU SINISMO
Escribe: Gregorio Martínez
Aunque ahora despierte dudas y sospechas, Alfredo Bryce Echenique tiene una enorme virtud, fresca y dispuesta como una ostra. Dicha virtud es la coherencia de su sinismo. Por cierto, sinismo con "s". Sinismo de sin. Negacion, carencia.
Para Alfredo Bryce Echenique, solo quienes él considera de "su clase" POSEEN. En cambio los pobres como Percy Centeno, en No me esperen en abril, son gente sin pinta, sin clase, sin billete, sin vínculos sociales, incluso sin culo. Entonces, para Alfredo Bryce Echenique, un autor como el suscrito será semejante a Percy Centeno, sin en todo, pero además, sin escritura. Escritor sin escritura. O sea un redomado impostor.
En efecto, Alfredo Bryce Echenique es coherente en su sinismo. Claro, sinismo con "s". Jamás el cinismo de Diógenes, el que vivía calato en un botijón, no en tonel como dicen las malas traducciones sino en una botija de arcilla. Alfredo Bryce Echenique se queda solo en la negación, en el escarnio contra los pobres, en la chacota al estilo de Augusto Ferrando.
Tanta belleza, esa coherencia sin fisuras, siembra dudas. ¿Posee realmente todas esas grandezas de que hace alarde Alfredo Bryce Echenique? ¿Es el cachorro de un banquero como siempre lo ha pregonado? Sinceramente nunca supe que un Bryce fuera dueño del Banco Internacional. Que su progenitor no estuviera afiliado al sindicato de bancarios no lo convierte en banquero. A lo más seria un funcionario de confianza. Bueno, mi sobrina Charito también es funcionaria de un banco.
Para mí, siempre ha sido una ilusión ser "un escritor sin escritura". Porque por angas y por mangas vengo de culturas ágrafas. Mi padre es un indígena quechua que aprendió a leer mirando el periódico, mas nunca manejo la escritura. Mi madre tampoco supo escribir más allá de firmar su nombre. Entonces, yo no veo a la escritura como motivo de vanagloria.
Sin embargo, percibo que Alfredo Bryce Echenique quiso decir "novela" donde dijo "escritura". Desliz sonso. Porque tampoco me creo novelista. Justamente en el pórtico de Canto de sirena hago la advertencia. Digo: esto no es una historia, es un canto. Y en A filo de catre, en un ensayo sobre un libro del Dr. Max Silva, afirmo que el autor no debería decir que se trata de una novela sino simplemente de un libro. De modo, pues, que he ensamblado unos cuantos libritos que no son novelas ni narraciones y tampoco pretenden alcanzar el rango de escritura.
Mis materiales solo los considero piezas de chamullo, algunos son sátiras. Y como buenas piezas pueden medirse para que la opinión juzgue. Por eso, desde aquí confronto a Alfredo Bryce Echenique para sacar al fresco 50 piezas. Cada quien lo hará en su volumen respectivo y a través de su editorial. Que el público establezca el fallo. Propongo 50 piezas para que Alfredo Bryce Echenique muestre que es un escritor con escritura. Además, será afortunado si no empiezan a saltar las liebres del plagio. En 50 piezas hay bastante pan para rebanar y descubrir si es harina propia o de costal ajeno.
Alfredo Bryce Echenique que se considera tan poseedor de escritura, debe tener centenas de piezas. ¿No dice que su agencia las publica en la serie Grandes Firmas? Quiero ver tanta belleza. Yo no tengo escritura, pero mis inicios en la prensa escrita fueron en la revista Marka y en el semanario
Espero que Alfredo Bryce Echenique no sea pura boquilla. Porque lo que dijo lo soltó en una entrevista. Aquí está planteada la confrontación. El que corre, pierde.
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