Excelente y criteriosa pluma de Ingrid Storgen.
Cristina Castello
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----- Original Message -----
From: Ingrid
Sent: Friday, March 09, 2007 5:08 PM
Subject: hablamos de religion....
Quién es quién en el nombre de Dios:
Pretender hablar de la religión es entrar en una amplia descripción que traerá a su vez grandes debates no siempre fructíferos, lamentablemente.
Sin dudas que hubo y hay GRANDES sacerdotes y que no toda la religión obedece sumisamente al horror, ya que ésta representa a una doctrina respetable que luego el hombre se encargó de modificar a su antojo y movido por oscuros intereses y proyectos.
Podemos mencionar a Camilo Torres, Monseñor Angelelli en Argentina, el Padre Mujica, las monjitas francesas asesinadas por la dictadura que los hermanos argentinos sufrieron en la década del '70, Leonie Duquet y Alice Donom, quienes justamente NO RESPONDIAN AL SANTO PONTIFICE ni mucho menos a las “normas de la Iglesia Católica con sede en el Vaticano”.
Existieron y existen sacerdotes, monjas y laicos de la llamada Teología para la Liberación, corriente teológica nacida en Ibero América luego de celebrado el Concilio Vaticano II y no casualmente luego de la CONFERENCIA DE MEDELLIN (Colombia en 1968)
Todos fueron inspirados en el movimiento de los “sacerdotes obreros europeos”, quienes luego fueron acusados de comunistas y denunciados en Roma por actividades subversivas…
El Papa se horrorizó, eran los “demonios rojos” dentro de las inmaculadas salas de uno de los imperios más ricos con sede en Roma, donde fueron y son recibidos grandes criminales de la historia contemporánea, quienes una vez besado el Santo Anillo Papal, retornarán a sus casas con la conciencia blanqueada y las culpas expiadas, lo cual les repondrá fuerzas para continuar su cometido impuesto…
Una de las tareas nobles encaminadas por esa inspiración teológica fue la lucha por los derechos civiles de los negros de Estados Unidos, liderada por Martin Luther King, quien luego fuera asesinado.
También Sudáfrica se vio influenciada por esta nueva expresión liberadora que pretendía acabar con el apartheid.No olvidemos a James H. Cone y su Teología de la Liberación negra.
Juan Pablo II se opuso radicalmente a los “criterios marxistas” de estos sacerdotes y laicos heroicos por considerarlos incompatibles con la doctrina de la iglesia.
Y no tengamos dudas que no existía compatibilidad alguna, eso es lo que los convirtió en heroicos precisamente.
Esa iglesia que ubicó al Jesús Niño, nacido en cuna de paja en un establo, entre cúpulas de oro y cadenas de esmeraldas, echando por tierra la trillada “humildad” que pregonan con tanta falsedad y la verdadera esencia del Nacimiento.
Esa iglesia que históricamente colaboró con los crímenes más abyectos cometidos por las dictaduras más sangrientas y con infinidad de golpes de estado que abrieron paso a las más feroces dictaduras.
Esa misma Iglesia cuyo representante máximo, el Papa, bendijo miles de armas dispuestas para masacrar pueblos enteros.
Esa Iglesia que miró hacia otro lado y no levantó su voz cuando millares de latinoamericanos eran asesinados o desaparecidos.
¿O acaso alguien escuchó alguna palabra del anterior o actual Papa que se comprometan contra los crímenes que el gobierno de un gran “cristiano”, Álvaro Uribe Vélez, está cometiendo a partir de sus entrenadas -y financiadas por el exterior- fuerzas armadas y ejércitos paramilitares o escuadrones de la muerte, como se los denomina?
Si hasta causó asco cuando para las pasadas fiestas de fin de año lanzó un saludo al pueblo colombiano donde expresaba “PIDAMOS AL NIÑO DIVINO QUE NOS AYUDE A TRABAJAR PARA QUE ESTA PATRIA CONQUISTE EL BIEN; QUE ESTE BIEN SEA PERDURABLE Y QUE PODAMOS LEGARLO A LAS NUEVAS GENERACIONES DE COLOMBIANOS…”
No hubo un solo miembro de la Iglesia Católica Colombiana que le indicara que no tiene autoridad moral para invocar al NIÑO DIVINO, aunque fuera dicho en palabras mas diplomáticas…
Cuando estos representantes católicos alzan su voz contra la miseria y la marginación lo hacen con una vomitiva tibieza, jamás apuntando a la verdadera causa provocadora de ese flagelo.
No se está en contra de la religión cuando se hablan cosas éstas, se está visceralmente opuesto a la estructura eclesiástica cómplice de genocidios muchas veces desde el silencio, otras inclusive, a partir de acciones directas.
Nosotros rendimos homenaje constante a los representantes de esa corriente emancipadora que trató de abrir los ojos frente a la hipocresía en la que se pretendió enceguecer a los pueblos.
Los que detallamos abajo merecen todo nuestro respeto y admiración, los otros, real y sinceramente todo el desprecio que estamos seguros hasta Jesús sentiría si hoy pudiera escuchar quienes se llenan sus sucias bocas mencionándolo.
Respetamos a referentes desde el sacerdocio y el laicismo:
Representantes
· Hugo Assmman, brasileño
· Rafael Avila, colombiano
· Tomás Balduíno, brasileño
· Frei Betto, brasileño
· Leonardo Boff, brasileño
· José Míguez Bonino, argentino
· Hélder Câmara, brasileño
· Nelson Casique, venezolano/Valencia
· Ernesto Cardenal, nicaragüense
· Pedro Casaldáliga español/brasileño
· José Severino Croatto, argentino
· Enrique Dussel, argentino/México
· Ignacio Ellacuria, mártir español/salvadoreño
· Paul Gauthier, francés
· Gustavo Gutiérrez Merino, peruano
· Erwin Kräutler austríaco/brasileño
· Ignacio Martín-Baró, español/salvadoreño
· Alberto Methol Ferre, uruguayo
· José Porfirio Miranda, mexicano
· Jorge V. Pixley, estadounidense/nicaragüense
· Pablo Richard, chileno
· Óscar Romero, mártir salvadoreño
· Leonidas Proaño, ecuatoriano
· Samuel Ruiz, mexicano
· Juan Luis Segundo, uruguayo
· Richard Shaull, estadounidense
· Jon Sobrino, español/salvadoreño
· Juan José Tamayo, español
· Elsa Tamez, mexicana
· Camilo Torres Restrepo, colombiano
· Gerardo Valencia Cano, colombiano
· Juan Vives Suriá, venezolano
· Carlos Felipe Ximenes Belo, procer timorés.
· Fray Antonio Puigjane, sacerdote capuchino argentino cuyos pies conocen todas las texturas del barro de las villas de emergencia y el crujir de las tripas de cada hambriento.
· Y a los cientos de sacerdotes y laicos que día a día sufren con el padecimiento de tantos hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos a partir de las políticas de hambre establecidas por la globalización del neoliberalismo y de la hipocresía.
Ingrid Storgen