|
Mi pregunta es ¿en què punto estaba yo para no poder elaborar ni
la màs pequeña crìtica aunque sòlo fuera a un asunto, aunque sòlo
fuera uno?
No me interesa nada de èste hombre. Me da igual lo que hacìa o lo
que dejaba de hacer. No me interesa lo que deseaba o lo que dejaba
de desear. Eso me da igual. Ni siquier me parece oportuno repetir
alguno de sus nombres.
Sigo vièndome con dieciseis o diecisiete años,yendo por
curiosidad, a un pequeño chalet, cerca del rìo donde empecè a
escuchar las palabras màs extrañas, que no se por què razòn hice
mìas a pesar de no entender nada, o casi nada.
No nos podemos engañar del todo. Habìa algo en mì, o quizàs
faltaba algo en mì, que hizo posible una especie de programaciòn
que no es màs que aceptar un programa de fuera , un programa que
otro elabora para tì, como si uno no fuera capaz de dirigirse a sì
mismo. ¿Quieres un plan perfecto? pues, TOMA PLAN PERFECTO.
|