BismiLlah ar-Rahman ar-Rahîm
As Salam alaykum wa rahmatuLlah
Laylatul Bara'ah es la noche que media entre el 14 y 15 de Shabán, y tendrá
lugar este año entre el 7 y el 8 de septiembre. Dado que el día 7 es jueves, os
recomiendo muy encarecidamente que aquellos que puedan no pierdan la oportunidad
de celebrarla en congregación. "Laylatul Bara'ah" es llamada la noche de la
liberación del fuego (o de la absolución), y en la que se lee la Suratu Yasin
(C. 36) tres veces, entre las oraciones del Magreb (la puesta del sol) e Isha
(de la noche), finalizando cada una de sus lecturas con una "du'a" o petición:
manifestando la intención de alcanzar una estación o "maqam" honorable en la
primera (y una larga vida para disfrutarla); en la segunda, con la intención de
solicitar un generoso "risk" o provisión, de modo que El sea suficiente para
nosotros; y en la tercera, con la intención de obtener protección de las
calamidades (tan sólo señalar que el orden puede variar, y pedir la protección
puede preceder a la petición de "risk").
Tras la oración de "Isha", se recomienda que se pase el mayor tiempo posible en
vela en oración, y maulana sheij recomienda la "Salatul Jair" (descrita por
Abdul Qadir al-Yilani), consistente en 100 ciclos (raka't), en cada uno de los
cuales se recita la Fatiha y 10 Ijlás (C. 112), completando la recitación de
1000 Ijlás esa noche [aunque 300 aún sería un número aceptable]. La mejor forma
es hacerla de 2 en 2, pero también se permite el combinarla en grupos de 4, 6 u
8 raka'ts. Sheij Nazim la practica de 2 en 2, con la recitación de la Fátiha y
10 Ijlás en cada raka't.
Es una noche muy especial, en que grandes bendiciones descienden sobre los
musulmanes, y es preciso que, si se desea aprovecharse de ello, evitar con mucho
cuidado todo aquello que pueda desagradar a Dios, de modo que él nos halle en
total sumisión a Su voluntad (por ejemplo, siendo paciente con cualquier cosa
que nos moleste esa noche).
Los días precedente y siguiente es muy recomendable ayunar. En principio, se
insiste especialmente en el ayuno del día 15, pero al caer este año en viernes,
el énfasis recae sobre los dos días por igual, jueves y viernes (puesto que no
se debería ayunar un viernes sin ser acompañado de otro día anterior o
posterior). En cualquier caso haced lo que podáis, dado que este mes cualquier
cosa, por pequeña que sea, tiene mucho valor.
Para acabar, a quien no pueda estar en congregación esa noche, le recomiendo
que, como mínimo, trate de estar conectado con su maestro, puesto que
manteniendo en su corazón al maestro podrá beneficiarse como aquellos que están
junto a él (en la medida de su sinceridad, todo hay que decirlo).
Que Dios nos bendiga y nos perdone, y nos situe entre aquellos que siguen el
camino de su más noble de sus humildes siervos, Sayyidinâ Muhammad -saws-.
Salama y mis mejores deseos
YaSin
BismiLlah ar-Rahman ar-Rahîm
As Salam alaykum wa rahmatuLlah
Creo conveniente aclarar, para quien no esté bien advertido, que el Sabio Corán
dice:
"El mensajero cree en lo que se le ha hecho descender procedente de su Señor y
lo mismo los creyentes. Todos ellos creen en Allah, en Sus ángeles, en Sus
Libros y mensajeros. No hacemos diferencias entre unos mensajeros y otros. Y
dicen “Oímos y obedecemos, y hacia Ti es el retorno." [C. 2:285]
Podría parecer, a primera vista, que la confrontación entre Jesús (as) y
Muhammad (saws) es posible, pero lo cierto es que es imposible. Prueba de ello
es que este ayat [2:285] y el siguiente, según se cuenta en una tradición
auténtica, se convertirán en dos ángeles que, el día de la resurrección,
buscarán a aquellos que tuvieran la costumbre de recitarlos con frecuencia, para
cubrirles y reconfortarles en los peores momentos.
También habría que aclarar que el orden que el Profeta (saws) utiliza en
realidad es: las mujeres, el perfume y la salat. En el "Fusus al-hikam" (Los
engarces de la sabiduría), tenéis un interesantísimo comentario de Ibn al-'Arabi
de Murcia sobre el mismo.
Salama y mis mejores deseos
YaSin
Fue el 19 de Dhu’l-Hijja, A.H. 545, cuando el Sheikh (que Allah esté bien complacido con él) dijo:
Se relata acerca de Jesus (as) que, cuando el precibio un placentero aroma, se cerro su nariz y dijo: “Esto pertenece a este mundo”. Aquí hay una evidencia contra ti, O tu que clamas por el ascetismo (zuhd) en tus palabras y en tus acciones. Tu te has envuelto con las ropas usadas por los ascetas (zuhhâd) pero tu ser interno (bawâtin) esta lleno de deseos y anhelos por este mundo. Si tu te quitaras este ropaje y lucieras el deseo que hay en tu corazon, seria preferible para ti y ademas removerias tu hipocresia. Cuando una persona es sincera (sâdiq) en su ascetismo, sus porcion asignada de cosas mundanas llegan a el. El las recibe y las utiliza para vestirse exteriormente, mientras su corazon este lleno de la astencion hacia ellas y otras demas tales cosas. De ahí el por que el Profeta Muhammad (saws) era mucho mas asceta que Jesus (as) y que los demas Profetas (as), aun cuando dijo:
“He sido hecho para amar tres cosas pertenecientes a este mundo de vosotros: los perfumes, las mujeres y el deleite de mis ojos, en el salât”
El amaba todas estas, a pesar de su abstencion hacia esas y otras cosas, porque eran parte de su porcion asignada (qism), de la cual su Señor (Todopoderoso y Glorioso Sea) habia prescindido, y el las habia aceptado in cumplimiento del mandato del Señor. El llevar acabo ese mandato es un acto de obeciencia (tâ’a), de modo que quienquiera que recibe su porcion asignada en este asunto se encuentra en un estado de obediencia, incluso si el se encuentra totalmente envuelto en este mundo. O tu asceta en un estado de ignorancia, escucha y reconoce la verdad, y no la niegues. Aprende esto de modo que no la rechazes debidoa tu ignorancia. Todo aquel que es ignorante del verdadero conocimiento (‘ilm) esta satisfecho con su propia opinion (ra’y), preparado para aceptar las palabras de su propio ego y su maldad, ya que éste es el siervo y discipulo de Iblîs, a quien a tomado como su Sheikh.
O tontos ignorantes, O hipocritas, cuan oscuro estan sus corazones, que mal olor emite, y como sus lenguas parlotean! Vuelvete en arrepentimiento de todo lo que has envuelto con ella. Deja de injuriar a Allah (Todopoderoso y Glorioso Sea) y Sus santos (awliyâ’), a quienes EL ama y quienes LE aman. No objetes sus porciones de bienes mundanales, ya que ellos la han recibido por mandato de su Señor, no a traves del deseo. Existe una intensidad sobre ellos en su amor por Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea), su anhelo por EL, su abstinencia de todo excepto EL y su exterior e interior renunciacion de todo esto. Ellos poseen sus porciones predestinadas, sin embargo estan obligados a recibirlas. La mas dolorosa prueba para ellos es que deben permanecer y residir en este mundo, su envolvimiento con sus porciones asignadas, y la presencia de aquellos quienes descreen de Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea) y los llaman mentirosos.
O joven! Evita las discuiones sobre las criaturas, tanto estes capturado por tu propio ego y sus pasiones. Muere a la discusion, porque cuando el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso Sea) desea para ti un proposito, EL te equipara para ello. Cuando EL desee, EL te resucitara, preparara y te confirmara. EL sera el Demostrador (Muzhir), no tu. Somete tu propio ego, tu habla y todo sobre ti a SU poder, y dedicate a trabajar para EL. Que haya trabajo sin palabras, sinceridad son pretension, afirmacion de la Unidad (tawhîd) sin asociacion politeista (shirk), humildad sin reputacion, privacidad sin publicidad, un interior sin un exterior. Concentrate en el interior para hacer innecesario el formular la intencion (niyya). Tu te estas dirigiendo al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso Sea), al decir:
Solo a TI adoramos y solo en TI buscamos ayuda (1:5)
Esto es dirigirse al UNO quien esta presente: “O Presente conmigo, O Consciente de mi, O Cercano a mi, O Testigo de mi!” Tu debes dirigirte a EL directamente en tu rezo (salât) y en todos los actos de adoracion, con esta intencion y con este fervor. De alli que el Profeta (saws) dijo:
“Adora a Allâh como si LE vieras, porque aunque tu no LE ves, ciertamente EL te observa”
O joven! Purifica (saffi) tu corazon comiendo alimento licito (halâl), entonces llegaras a conocer (‘arafta) a tu Señor (Todopoderoso y Glorioso Sea). Purifica tu bocado (luqma), tu rasgado manto (khirqa) y tu corazon, entonces te volveras puro (sâfi). El termino tasawwuf es puro (yasfû) de todo excepto de tu AMO (Todopoderoso y Glorioso Sea). Esto no es algo que viene de usar ropaje religioso, hacer que los rostros sean palidos, encojer los hombros, llenar la lengua con historias de los rectos (as-sâlîhûn), y mover los dedos con las cuentas de rezo en el tasbîh, repitiendo Subhâna’llâh (Gloria a Allâh) y en el tahlîl, repitiendo La ilâha illa’llâh (No hay dios excepto Allâh). Esto llega solamente a traves de la sinceridad (sidq) en la busqueda del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso Sea), absteniendose de este mundo, expulsando a las criaturas de tu corazon y desnudarlo de todo excepto de EL (Todopoderoso y Glorioso Sea).
Cierto hombre sabio dijo: “Una noche yo dije: “Dios mio, no evites que obtener lo que sea util para mi y que no te dañe a TI”. Luego de repetir esto me fui a dormir. En mis sueños, vi a una persona que me decia: “Y tu tambien, no te refrenes de hacer lo que es util para ti, pero si refrenate de hacer aquello que es dañiño para ti”.
Refrenda tu linaje de descendencia (ansâb) de tu Profeta (saws). Si la alianza hacia el es autentica, entonces su linaje (nasab) es autentico. En cuanto a tu dicho: “Pertenezco a su Comunidad (umma)”, sin seguir sus pasos, no te hara ningun bien. Si tu le sigues (saws) en sus palabras y sus actos, tu estaras junto a el con su compañeros en la morada del mas alla. Seguramente has oido las palabras de Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea):
“Y lo que os da el Mensajero tomadlo, pero lo que os prohiba dejadlo” (59:7)
Lleva a cabo lo que el te ha ordenado que hagas, y evita lo que te ha prohibido, luego tu seras llevado a la cercania de tu Señor (Todopoderoso y Glorioso Sea), en este mundo con tu corazon y en el otro mundo con tu persona y tu cuerpo fisico. O asceta, tu no practicas el ascetismo adecuadamente! Tu lo practicas para complacer a tu propio ego y sus pasiones, y para seguir tus propias ideas. Tu debes seguir y tomate de la mano de los Sheikhs quienes estan familiarizados (al-‘ârifûn) con Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea), quienes saben (al-‘âlimûn) y lo practican (al-‘âmilûn), y quienes se acercan a la gente con la lengua del buen consejo y con ausencia de codicia, volviendo sus corazones lejos de ty y los dirigen hacia el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso Sea). En EL se focalizan y de todos los demas se desapegan.
O joven hombre! Haz que tu corazon vuelva a tu Señor, antes de este te deje atrás. En lo que concierne a los estados (ahwâl) de los rectos (sâlihûn), tu has estas satifescho hablando acerca de ellos y deseandolos, igual que aquel que toma el agua, luego abre su mano y no queda nada en ella.
Pena sobre ti! La creencia movida por el deseo (tamannî) es el Valle de la Tonteria. Como el Profeta (saws) ha dicho: “Tengan cuidado con la creencia movida por el deseo, ya que eso es el Valle de la Tonteria”.
Tu actuas como la gente del mal, mas tu deseas por los rangos de la gente de la bondad. Si la esperanza de la persona predomina por sobre su temor, se vuelve culpable de ateismo heretico (tazandaqa). Si el temor de la persona predomina por sobre su esperanza, pierde toda esperanza. La salvacion (salâma) radica en un balance entre ambas. Como el Profeta (saws) dijo:
“Si el temor del creyente y su esperanza fueran medidos, deberian estar balanceados”
Cierto hombre sabio se relata que ha dicho: “Vi a Sufyân ath-Thawrî (ra) en un sueño despues de su muerte, entonces le dije: “Que ha hecho Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea) contigo?” El me respondió: “EL ha colocado uno de mis pies sobre el Puente (sirât) y el otro en el Paraíso”. Que la paz de Allâh este con el, ya que el era un piadoso y asceta jurista (faqîh), quien adquirió el conocimiento y lo puso en practica. El dar conocimiento es motivo de ponerlo en practica, y el ponerlo en practica es hacerlo con sinceridad. El Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso Sea) le dio SU aprobacion por aspirar por EL, y el Profeta (saws) le dio su aprobacion por seguirlo a el. Que la Misericordia de Allâh este sobre el y sobre todos los rectos, y sobre todos aquellos que estan con ellos.
Quienquiera que no siga al Profeta (saws), tomando su Ley (sharî’a) en una mano y el Libro que le fue revelado a el con la otra mano, y quien no sigan su camino (Tarîq) hacia Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea), sucumbiran y moriran, se desviaran mas y mas. Hay dos guias hacia el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso Sea). El Coran es tu guia hacia el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso Sea), y la Sunna es tu guia hacia el Mensajero (saws).
O Allâh, provoca la separacion entre nosotros y nuestros bajos egos (nufûs) y:
“Danos lo bueno en esta vida y lo bueno en la Ultima, y libranos del castigo del Fuego!” (2:201)
“Ha, Mim. ¡Por el Libro clarificador! Lo hicimos descender en una noche bendita: en verdad somos advertidores. En ella se distribuye todo asunto sabio.” [44:1-3]
Qué bendita es la noche Quince de Sha’bân. Esa noche bendita se llama la Noche de la Absolución y tiene cinco características especiales:
“Todo mandamiento sabio se clarifica”.
La adoración y la obediencia son particularmente meritorias.
La misericordia divina llega desbordante.
El perdón divino está próximo.
Como explicaremos, se le concede una completa intercesión al Mensajero, la paz sea con él. La prueba de eso es que en esa noche hay un incremento notable en el agua de Zamzam en la Kaaba. Este suministro extra de agua se produce por costumbre divina. En esta noche, la Comunidad entera de Muhammad (La paz sea con él) recibe la gracia del perdón divino, excepto aquellos negligentes que se alejan de Allah y huyen como de un camello solitario.
(También quedan exceptuados aquellos que no se arrepienten de la bebida y la fornicación, que practican la brujería y la hechicería, que desobedecen a sus padres y que guardan rencores. Tampoco obtienen el perdón divino los que están llenos de odio, o permanecen enojados con un compañero creyente durante más de tres días.)
No sabemos cuál es la Noche del Poder, porque nuestro Glorioso Señor nos la ha mantenido en secreto: pero Él hadeterminado con sugracia la mitad del mes de Sha’bân, la noche del Quince, como un momento en el cual para los creyentes son accesibles bendiciones especiales. Nuestro maestro nos dice en una de sus nobles Tradiciones: “El mes de Rajab es el mes bendito de Allah. Sha’bân el Espléndido es mi mes. Ramadán es el mes de mi Comunidad.”. Gracias a la compasión delÚltimoProfeta de Allah conocemos los misterios de su propio mes, Sha’bân el Espléndido, en el que la misericordia divina y el sublime favor llegan desbordantes, ylas manifestaciones divinas ocurren en el quince de este mes.
De acuerdo a Nasr ibn Sa’id, nuestro Maestro dijo lo siguiente sobre el tema de estas manifestaciones divinas:
“Fue en la treceava noche de Sha’bân que llegó Gabriel y me dijo: ‘¡Mensajero de Allah! Levántate, porque esta treceava noche de Sha’bân el Espléndido, es el momento para la vigilia y la oración. Es un momento en que las súplicas son aceptadas, pídele entonces a Allah que te conceda la intercesión para tu Comunidad. Porque ese es tu deseo’. Me levanté, por lo tanto, y le supliqué a mi Señor por mi Comunidad hasta el amanecer. Luego Gabriel descendió y dijo: ‘¡Buenas nuevas, Oh Mensajero de Allah! El Todo Glorioso te saluda. Te ha concedido un terciode tu Comunidad’. Lloré mientras preguntaba: ‘Oh Gabriel, cuéntame sobre los dos tercios restantes. ¿Qué les ha sucedido y qué será de ellos?’ pero Gabriel respondió: ‘¡No puedo tener conocimiento de su condición!’
“La catorceava noche de Sha’bân, Gabriel volvió a descender diciendo: ‘¡Oh Mensajero de Allah! levántate, porque es el momento de la vigilia y la oración. Ruega a Dios por tu Comunidad. Esta es una noche en la cual la misericordia divina desborda’. Me levanté, por lo tanto, y le supliqué a mi Señor por mi Comunidad hasta el amanecer. Gabriel vino a decirme que me habían sido concedidos dos tercios de mi Comunidad. Lloré mientras preguntaba: ‘¿Oh Gabriel, qué le ha sucedido al otro tercio?’ Pero él se marchó, diciendo: ‘¡No lo puedo saber, Oh Mensajero de Allah!’
“Gabriel descendió otra vez en la quinceava noche de Sha’bân, la Noche de la Absolución, diciendo: ‘¡Levántate, Oh Mensajero de Allah! Esta es la Noche de la Absolución’. Me levanté, por lo tanto, realicé las adoraciones, y le supliqué a mi Señor por mi Comunidad. Gabriel descendió para decir: ‘¡Buenas nuevas, Oh Mensajero de Allah! El Señor Glorioso te ha concedido tu Comunidad entera. Porque tu Comunidad afirma Su Unidad. No le atribuyen socios a Allah. Proclaman Su Unicidad. Por lo tanto Él te los ha concedido a todos, a través de la luz de “Ningún dios más que Allah” y a través de tu intercesión. Puedes ver qué noche bendita es ésta por el favor de Allah hacia ti y tu Comunidad. Mira a los cielos; levanta tu cabeza bendita. ¿Qué ves?’ Miré y vi que las puertas del cielo se habían abierto, revelando otro mundo. Todos los ángeles, desde la primera capa del cielo hasta el Trono mismo, estaban buscando el perdón para mi Comunidad. En la puerta de cada cielo un ángel hacía una proclamación. El heraldo de la primera capa del cielo anunciaba buenas nuevas de perdón y Paraíso, exclamando: ‘¡Qué bendita buena fortuna es esta noche para aquellos que se inclinan ante su Señor!’
“El ángel del segundo cielo aclamaba: ‘¡Buenas nuevas para aquellos que se postran esta noche ante su Señor. Qué afortunadosaquellos que complacen a su Señor!’
“El ángel que se encontraba en la puerta del tercer cielo exclamaba: ‘¡Buenas nuevas para aquellos que esta noche recuerdan a su Señor!’
“El ángel del cuarto cielo aclamaba: ‘¡Qué benditos y afortunados son aquellos queoran a su Señor!’
“El ángel del quinto cielo les daba las buenas nuevas a los que lloran por amor y temor a Dios: ‘Bendito el ojo que llora esta noche por temor a Allah’.
“ Y ésta era la exclamación del ángel del sexto cielo: ‘¡Recompensas para aquellos que hacen buenas obras esta noche!’
“Y elángel del séptimo nivel, dijo: ‘¡Buenas noticias para los siervos que esta noche recitan el Corán!’‘Rogad, rogad a Vuestro Señor. ¿Nadie pedirá? Aquello que se pida será concedido. Suplicad. Vuestras súplicas serán aceptadas. Arrepiéntanse, para queel arrepentimiento pueda ser aceptado y obtengan la recompensa. Busquen el perdón, para que puedan recibir el perdón y la absolución’ ”.
En otra noble Tradición, nuestro Maestro dice: “Durante la quinceava noche de Sha’bân, las puertas de la misericordia están abiertas para mi Comunidad desde el ocaso hasta la salida del sol. En esta noche, el número de aquellos de mi Comunidad que merecen el Infierno, pero se salvarán del Fuego, excederá con mucho a toda la lana de las ovejas de la tribu de Kalb”.
¡Vean, creyentes! Aquel que se inclina ante su Señor en esa noche, es ennoblecido. A los que esa noche se postran ante su Señor, les conceden el Paraíso. El Señor recuerda esta noche a los que lo recuerdan a Él. A los que le oran a su Señor, les son concedidos sus deseos. Los que lloran esa noche por temor a Allah obtienen la misericordia, porque el Fuego no puede tocar el ojo que llora por temor a Dios. Ni océano, ni río ni pozo pueden apagar el fuego del Infierno, sin embargo las lágrimas del ojo que llora por amor y temor a Allah son capaces de extinguirlo.
Cuando empiece la Resurrección, todas las criaturas morirán, así como los insectos, las hierbas y los árboles mueren en el otoño. Luego Allah restaurará a la vida a todas las criaturas que han muerto, así como las hierbas y los árboles reviven en la primavera, y todos los insectos despiertan del sueño. Todos se levantarán de la tumba e irán a la planicie de Arasât, el Sitio de la Resurrección. La gente llegará allí en tres grupos separados. El primer grupo estará montando las cabalgaduras del Paraíso y usando las vestiduras del Paraíso. Son los Profetas, los justos, los sinceros, los amantes, los mártires, los defensores de la fe, los devotos y los instruidos.
El segundo grupo llegará a pie, irán absolutamente desnudos. Cuando el Mensajero, la paz sea con él, describió a ese grupo, nuestra Madre la venerable A’isha preguntó: “¿Oh Mensajero de Allah, no mirarán los hombres a las mujeres?” Nuestro Maestro respondió: “Oh A’isha, ese día será tal que nadie verá a los demás ni será capaz de pensar en nadie más que en sí mismo. Cada persona será consciente de lo que ha hecho, agobiada por los pecados que cometió. Llegará a la presencia del Todopoderoso cargado con esos pecados, llevando sobre la espalda sus órganos ofensores.”.
“. . .ciertamente cargará un peso en el Día de la Resurrección.” [20:99]
El tercer grupo consistirá en la muchedumbre que niega la resurrección después de la muerte, que no le adjudican poder a Allah, preguntando: “¿Acaso este cuerpo va a ser devuelto a la vida una vezdescompuesto y convertido en polvo?”, los que olvidan que fueron creados de una gota de líquido y que declaran una evidente hostilidad hacia Allah. Cuando se levanten de sus tumbas, esos incrédulos harán preguntas tales como: “¿Qué nos está sucediendo? ¿Quién nos devolvió a la vida?” Y los ángeles responderán: “Este es el día que os fue prometido por Allah, el Todo Misericordioso, y del cual habéis sido informados por los Mensajeros, es el Día de la Resurrección, el Día de la Reunión, el día en el que vuestra vergüenza quedará expuesta. Esta es la Corte Suprema y este es el día cuando el oprimido se vengará de su opresor. Este es el día que una vez negasteis”. Diciendo esto, los ángeles los arrastrarán de sus tumbas y los aguijonearán para que caminen a la planicie de Arasât. Llegarán al Sitio de la Resurrección arrastrándose sobre sus caras. Cuando nuestro Maestro describió esta escena, uno de los Compañeros dijo: “Oh Mensajero de Allah, ¿cómo caminarán sobre sus caras?”, y él respondió: “De la misma manera en que los gusanos o las serpientes sin patas caminan sobre su cara”.
Toda la humanidad se reunirá en el Sitio de la Resurrección, y serán rodeados por los ángeles de los siete niveles del cielo y los siete niveles de la tierra, en números conocidos sólo para Allah. En cuanto al Infierno, embestirá a la gente con toda su furia, calcinándolos con sus llamas. Luego, cuando todos los Profetas caigan de rodillas, exclamando: “¡Yo mismo, yo mismo!” Muhammad Mustafá, Príncipe de los dos mundos y bienamado del Todopoderoso, se postrará y aferrará todos los adornos del Trono, suplicandoa Allah: “No pido por mí mismo, no pido por mi Fátima, mi Hasan, mi Husayn o mi Ali. Que todos ellos sean sacrificados en bien de mi Comunidad. ¡Mi Comunidad es todo lo que pido!” Gabriel descenderá, salpicando sobre el Infierno un poco de agua de un recipiente que lleva en su mano. El fuego se debilitará, perdiendo su anterior vehemencia y terror. Cuando nuestro Maestro pregunte por la naturaleza de esa agua, Gabriel dirá: “Oh Mensajero de Allah, esta agua consiste en las lágrimas derramadas por tu Comunidad por al amor divino y el temor a Allah”.
¡Buenas son entonces las noticias para el ojo que llora esa noche por temor y amor a Allah! Sus lágrimas habrán apagado el fuego del Infierno.
Aquellos que realizan buenas obras esa noche son bienamados de Dios. Los que recitan el Corán han hablado con Él. A quienes han hecho sus ruegos se les cumplirá sus deseos. Pues el suplicante esrecompensado, y el arrepentido perdonado. como si nunca hubiera cometido los pecados de los que se arrepiente. Los que buscan el perdón esa noche han de obtener el perdón y la absolución.
Dijo el Mensajero, la paz y las bendiciones sean con él: “Cuando alguien se arrepiente de su pecado, es como si nunca lo hubiera cometido”.
En la Noche de la Absolución hay cambios en la gobernación divina. Se sacan los registros del bien y el mal y se emiten nuevos. Nuestras horas señaladas, nuestro sustento y todas las desventuras que nos acontecerán se determinan esa noche, y se comunican a lascorrespondientes entidades angélicas. Por ejemplo, se informa a Azrâ’il de aquellos que morirán durante el siguiente año. Entonces el ángel de la muerte los visitará todos los días hasta el momento señalado. En esta noche también se predeterminan la lluvia y la nieve, la tormenta y el terremoto, la fortuna y la desventura, es decir se dan a conocer a los ángeles responsables de todo ello. Sea desgracia o felicidad, nuestro destino se decide en esa noche. Todo queda debidamente asignado.
El Imán Alî, el Compañero del Profeta, el Aguatero del Paraíso, el Victorioso de Khaybar, el yerno del Mensajero, el dispuesto, el generoso y fiel, que Allah ennoblezca su rostro, relata la siguiente Tradición del Más Noble Mensajero:
“Cuando llega el Quince de Sha’bân, pasa la noche en oración y el día en ayuno. En otras palabras, trae la noche a la vida con actos de adoración y obediencia y gana la aprobación divina ayunando durante el día. Porque cuando el sol se pone, el Señor se manifiesta a través de Su belleza en el cielo de este mundo, diciendo: ‘¿No hay nadie que Me quiera pedir algo, para que pueda concederle su pedido? ¿No hay nadie que suplique Mi perdón, para que pueda perdonarlo? ¿No hay nadie que Me pida su sustento en este mundo y en el Más Allá, para que pueda darle lo que pide y concederle provisión y felicidad?’ ”
Según la Tradición relatada por ‘Abdullâh ibn Mas’ûd, el Profeta dijo: “Si alguien realiza cien ciclos de oraciones en la quinceava noche de Sha’bân, recitando al-Fâtiha una vez y la noble Sûrat al-Ikhlâs cinco veces en cada ciclo, Allah enviará a quinientos ángeles, cada uno de los cuales registrará su mérito en un libro de luz hasta la Resurrección. Juro por Allah, que me envió como un verdadero Profeta, que aquellos que pronuncien una bendición para mí en esa noche, recibirán una recompensa igual a la que reciben todos los Mensajeros, Profetas, ángeles y hombres”.
Si tienes lo medios para disponerlo, haz que esa noche se recite el noble Himno del Nacimiento del Profeta. Recita el Corán y hazlo recitar. Da limosnas en caridad. Muy especialmente recita el noble Himno del nacimiento del Profeta. Y utiliza tu dineroen bien del glorioso Profeta. Le informarán lo que gastas en su causa. Él sabrá de las bendiciones que le ofreces. Ama al Mensajero tanto como seas capaz, para que tu fe sea completa.
Nuestra Madre A’isha, nos cuenta:
“El Profeta, la paz sea con él, estaba conmigo. Estábamos acostados juntos. Pero yo me desperté en el medio de la noche y vi que él ya no estaba a mi lado. Y esa noche debía quedarse conmigo. Me pregunté adónde se podría haber ido. Le pregunté a las otras esposas de Nuestro Maestro, pero no se encontraba en ninguna de sus casas tampoco. Pensando que seguramente se había ido a ver a su amada hija, fui a ver a la noble Fátima y golpeé a su puerta. ‘¿Quién es?’ dijo el Imán Alî. ‘A’isha’, respondí. Abrió la puerta, diciendo: ‘Madre de los Creyentes, ¿qué buscas aquí a esta hora de la noche?’ Se sorprendió al oírme decir que estaba buscando al Mensajero de Allah, como así también Fátima y los dos príncipes Hasan y Husayn, que también se levantaron y vinieron a la puerta. ‘¿Estás segura de que no se encuentra en la mezquita?’ preguntaron. ‘Me fijé allí’, les dije. ‘No está allí. Ni tampoco lo encontré en ninguna de las casas de sus otras esposas puras’. Luego el Imán Alî dijo: ‘En ese caso seguramente se ha ido al cementerio de al-Baqi’. Fuimos todos juntos al Jardín de la Arboleda, en donde vimos una luz brillando en el cementerio. ‘Esa luz es el resplandor del Profeta, la paz sea con él’, dijo el Imân Alî. Nos acercamos a la luz, para encontrar al Profeta, la paz sea con él, llorando en una actitud de postración. Ni siquiera había notado nuestra llegada. En su posición de postración estaba haciendo una humilde súplica a su Señor, diciendo: ‘Si los castigas, ellos son Tus siervos. Si los perdonas, Tú eres ciertamente Poderoso y Sabio en todas Tus obras’. Luego se dio cuenta de que habían llegado miembros de su familia y levantó su cabeza bendita de la postración. La noble Fátima dijo: ‘Oh padre mío, tú que me eres más querido que la vida misma, ¿qué te ha sucedido? ¿Has sufrido algún daño en manos de un enemigo, han roto ese corazón tuyo, que es más poderoso que el Trono; o el Señor de todos los mundos te ha enviado una revelación? . Yel Mensajero, la paz sea con él, respondió: ‘Nadie me ha dañado. Ni ha descendido una revelación. Pero esta es la Noche de la Absolución. Esta noche le estoy pidiendo a Allah por mi Comunidad’. Luego se volvió hacia mí y dijo: ‘Oh A’isha, si llegara a empezar la Resurrección, me has encontrado esta noche en postración, pidiéndole a mi Señor por mi Comunidad, intercediendo por ellos y suplicándole a mi Señor que los perdone’. Luego se dirigió a todos nosotros, diciendo: ‘Si desean complacerme, Oh gente de mi familia, sean entonces mis ayudantes y póstrense conmigo esta noche. Ofrezcan oraciones y súplicas junto conmigo’. Entonces nos postramos nosotros también, y lloramos mientras rogábamos y suplicábamos por la Comunidad de Muhammad (La paz sea con él) hasta que amaneció”.
Allah acepta nuestras oraciones, sólo si nuestras bocas son dignas de orar. . . Aquí está la traducción de la oración para esa noche bendita:
“¡Mi Señor! Si has escrito mi nombre en el registro de los pecadores, borra mi nombre de allí y escríbelo en la lista de los afortunados, los buenos que son Tus siervos dignos. Si estoy registrado en la lista de los afortunados, en el registro de Tus siervos dignos, no borres mi nombre de allí. Porque Tú dices en Tu Libro Sagrado: ‘Yo soy Allah. Yo registro a quien Yo quiero en la lista de los pecadores, y a quien Yo quiero en la lista de los benditos’”.
De acuerdo con una Tradición citada en Zubdatu-l-Majâlis, Abu Hurayrah informa que nuestro Maestro dijo: “La quinceava noche de Sha’bân, Gabriel vino a verme y dijo: ‘Oh Mensajero de Allah, hoy es la quinceava noche de Sha’bân. Hoy están abiertas trescientas puertas del cielo. Hoy se destraban trescientas puertas de la misericordia. Levántate y realiza la oración. Adora a tu Señor. Alza tus manos al cielo y suplica. Pídele a tu Señor por tu Comunidad’. ‘Oh Gabriel’, dije yo, ‘cuéntame sobre la virtud especial de esta noche’.
Entonces Gabriel respondió: ‘Oh Mensajero de Allah, en esta noche las oraciones son aceptadas. En esta noche se te concede tu Comunidad. En esta noche el océano de la misericordia desborda. Esta es la noche del perdón, la noche de la misericordia. Esta noche la Comunidad entera disfruta del perdón. Sólo a los siguiente se les retiene el perdón: a los que le adjudican socios a Allah; a los hechiceros que practican la brujería; a los adivinos que hablan de lo no-visto; a los que guardan un rencor contra un compañero creyente durante más de tres días; a los que no se arrepienten de beber; a los que no abandonan la fornicación; a los usureros que devoran intereses; a los que descuidan a sus padres, los desprecian y no les dan lo que les corresponde; y a esas personas inmorales que difunden chismes maliciosos, haciendo que un grupo de Musulmanes se enemiste con otro. Ni tampoco se les concede el perdón a los que abandonan familiares y amigos y no les dan lo que les corresponde. Aparte de esos, la Comunidad entera ha recibido perdón y absolución en honor a esta noche. Aquellos que se arrepienten y abandonan sus malos hábitos también pueden disfrutar de las bendiciones de esta noche’ ”.
Cuando el compasivo Último Profeta oyó estas nuevas de Gabriel, llevó a cabo tiernamente una oración por el bien de esos miembros de su Comunidad que no reciben el perdón. Las lágrimas le fluían de los ojos mientras alcanzaba la posición de postración, y no dejó de llorar mientras le suplicaba a su Señor hasta el amanecer, diciendo: “Oh Allah, me refugio en Ti de Tu castigo, y de Tu ira. Concédeletambién el perdón a los desobedientes de mi Comunidad. Perdónalos y absuélvelos también a ellos”.
Llora por nosotros, aunque en realidad somos nosotros los que deberíamos llorar. Lloremos por todos los momentos, las vidas, que hemos pasado sin Allah. Los negocios están cerrando por la noche, y el pájaro de la vida está por salir volando de la jaula de este cuerpo. Esta misma noche puede ser nuestra última noche. ¡Ven! Veamos la Verdad mientras nuestros ojos aún pueden ver. Oigamos la Verdad mientras nuestros oídos aún pueden oír. Mientras nuestras lenguas aún pueden hablar, proclamemos la Unidad Divina y la Unicidad. Antes de que abandonemos este cuerpo, adoremos a Allah, parados, inclinados y en postración. Realicemos acciones buenas y nobles, para que podamos alcanzar la salvación y el éxito.
No codiciemos el honor, la vida, la buena reputación o las propiedades de otros. Saboreemos las delicias de la fe y el Islam, ganando por medios legales y usando nuestras ganancias legítimas para ayudar al pobre y al necesitado en bien de Allah.
Rescatémonos a nosotros mismos de la mentira, la hipocresía, el falso testimonio y la falsa promesa, de la ociosidad, la suciedad, la desfachatez y la desvergüenza, para que podamos convertirnos en siervos dignos de Allah y en una Comunidad digna de Muhammad (La paz sea con él). No desperdiciemos nuestras noches benditas en irresponsable negligencia.
¡Mi Señor, en honor al Mensajero Hâshimite, no nos prives de la gracia de esa noche!
Gloria a ti, Oh Señor, el Señor de la Majestad más allá de la descripción; y la paz sea con los Mensajeros; y alabanza agradecida a Allah, Señor de Todos los Mundos. . .
BismiLlah ar-Rahman ar-Rahîm
As Salam alaykum wa rahmatuLlah
Considero que este capítulo es complementario de la cita que os extraje
anteriormente.
En muchas ocasiones el Profeta (saws) insistió en que no se le hicieran
preguntas, puesto que en caso de que no se aceptase la respuesta y se tratara de
polemizar con él (saws), estarían demostrando su incredulidad y granjeándose la
ira de Dios, como les ocurrió a todas las comunidades anteriores que
desmintieron a sus profetas (as) y fueron destruidas por ello. Quien discute con
el Profeta (saws) está en peligro, puesto que discute con alguien que se limita
a transmitir, sin adición, lo que procede de Dios. Lo que Él pide de nosotros es
que lo aceptemos, y nos guardemos de la polémica afirmando simplemente "¡no lo
entiendo!", antes que entrar en ninguna discusión estéril.
En cuanto a la cautela que recomienda Dios al final del texto, debería de seros
conocida: "Hasta que tu enemigo no esté bien muerto, no bajes la guardia y no te
creas a salvo de un ataque sorpresa"; el ego es un enemigo al que no se le debe
dar por muerto antes de tiempo.
Que Dios nos bendiga y nos perdone y nos conceda un bendito mes de Shaban. Si
tengo ocasión os informaré de la fecha del "Laylatu l-Bara'ah".
Salama y mis mejores deseos
YaSin
Decimocuarta visión teofánica
Contemplación de la luz de la argumentación a la salida de la estrella de la justicia
¡En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso!
Dios me hizo contemplar la luz de la argumentación y la aparición de la estrella de la Justicia. Vi que el mundo había sido allanado y que la tierra se había vaciado, haciendo salir a los cuerpos de su seno.
Díjome [Dios entonces]: « ¡Siervo Mío! Observa lo que hago con las gentes dadas a la querella, la controversia, los caprichos y la innovación! Yo soy el Todopoderoso. »
Vi un pabellón allí alzado, cuya columna [central] era de fuego, y cuyas paredes y cabos eran de alquitrán.
Me dijo: « Este es el pabellón [dispuesto] para ti. [DiMe], ¿acaso soy Yo objeto de discusión o puede hablarse de Mí inspirándose en otra palabra que la Mía? ¿Es que tienen la capacidad de conocerMe? ¡Más vale que se dejen de suposiciones y renuncien a todo lo que han imaginado! ¡Perezcan sus manos con el fruto de sus obras! ».
Me dijo: « ¡Siervo Mío! Cuando entren los componentes de las diversas tendencias, mira cuál es tu facción y ve con ellos. Si se salvan, te salvarás; si se pierden, te perderás. ¡Presta oídos y contempla! Esta es la Balanza de la Justicia que ha sido erigida, éste es el recto Camino de la Verdad que se ha extendido, el Infierno de la Discordia que ha sido avivado y el Paraíso del Acuerdo que ha sido acercado? ».
Entonces fue la llamada: « ¿Dónde están los racionalistas (al-falâsifa) con sus pretensiones? ».
Se trajo a los filósofos y a sus seguidores, se les hizo pasar al pabellón y se les preguntó: « ¿En qué habéis empleado vuestro entendimiento? ». Respondieron: « En aquello que Te satisface ».
Dijo [Dios]: « ¿Y cómo habéis sabido [qué es lo que Me satisface]? ¿Por pura intelección, o bien por seguimiento y conformidad [con los profetas]? ».
« Por vía de pura intelección », respondieron.
« [Entonces] -dijo-, ni habéis entendido ni habéis cosechado nada, sino que habéis procedido y juzgado caprichosamente. ¡Oh, Fuego! ¡Haz con ellos lo que te parezca! ».
Escuché entonces un clamor de lamentos entre las capas de fuego. « ¿Quién los castigará? », -le pregunté.
« Su propio intelecto -me dijo-, pues era lo que ellos adoraban. No les ha interrogado nadie más que ellos y ellos mismos se infringen su castigo ».
Se preguntó: « ¿Dónde están los naturalistas (al-tabi’iyyun)? ». Se les trajo y vi entonces cuatro rudos y severos ángeles que llevaban en las manos ganchudos bastones.
« ¡Oh, Ángeles de Dios! ¿Qué queréis de nosotros? », -les preguntaron.
« Destruiros y atormentaros », -respondieron.
« Pero, ¿por qué motivo? », -les preguntaron.
« Porque mientras estábais en el mundo -contestaron- pretendíais que nosotros éramos vuestros dioses, y nos adorábais sin tener a Dios presente, considerando que los actos provenían de nosotros y no de Dios. Él nos ha dado poder sobre vosotros para que os atormentemos en el fuego del Infierno ». Y, dicho esto, a él fueron arrojados de cabeza.
Se preguntó: « ¿Dónde están los materialistas (al-dahriyya)? ». Fueron traídos y se les dijo: « Vosotros sois los que afirmaban "Sólo la acción del tiempo nos hace perecer (C. 45:24)". ¿Habíais pensando que llegaríais a encontraros en esta morada? ».
« ¡No, Señor nuestro! », -respondieron.
Les dijo entonces: « ¿Acaso no llegaron a vosotros los enviados con evidencias? Vosotros les desmentísteis diciendo: "Dios no ha revelado cosa alguna (C. 67:9)". ¡Fuera de aquí! No tenéis justificación ». Y tras esto, se les echó de cabeza en el fuego del Infierno.
Luego se preguntó: « ¿Dónde están los disidentes mutazilíes (al-mu’tazila) que se apartaron del camino recto? ». Se les hizo comparecer a todos juntos y se les dijo: « Vosotros os habéis arrogado la condición señorial (rububiyya) proclamando "Hacemos lo que queremos" ». Y, por ello, se les tiró de cabeza al fuego del Infierno.
Se preguntó a continuación: « ¿Dónde están los espiritualistas (al-ruhaniyyun)? ». Se les trajo, y vi que eran, de entre todos, los que más fea apariencia tenían y en peor estado se encontraban, salvo un grupo de ellos que había sido separado del resto, al lado de los profetas y los verídicos, bajo el pabellón de la seguridad.
Díjome [Dios]: « Únete a sus filas si quieres salvarte, y sigue su camino. Mas no te juntes con ellos (ma’a-hum) mientras se mantenga la mim [final. ma’a-Hu = con Él]. Cuando la mim desaparezca, sigue con ellos mientras perdure la copresencia (ma’iyya), y cuando ésta sea abolida, entonces puedes hacer lo que quieras sin que se te pidan cuentas ».
Vi siete grupos de los espiritualistas que habían sido interrogados y [luego] quedaron velados, pues las pasiones habían jugado con ellos y Satán los había seducido. Todos los otros grupos exclamaron: « ¡Dios nos libre de ellos y de su castigo! ». [Estos siete grupos] fueron arrojados entre capas de fuego y luego se les dijo: « Esto es lo que desmentíais. ¿Dónde está ahora vuestra divina naturaleza (lahut) para interceder en favor de vuestra naturaleza humana (nasut)? "Di: al aparecer la Verdad se ha desvanecido lo ilusorio (C. 17:81)" ».
Entré en el Jardín con el octavo grupo y suprimí entonces la mim como [Dios me] había dicho. Quedó entonces la copresencia con setenta mil velos. Y la copresencia no cesó de atravesar y rasgar los velos hasta que no quedó ningún velo, ni copresencia alguna. Entonces la gente del octavo grupo clamó diciendo: « ¡Señor nuestro! Danos lo que nos has prometido (C. 3:194) ».
Dice el siervo necesitado de la misericordia de Su Señor:
Entonces Él se manifestó a [cada uno de] ellos en la forma de su propio saber; y [todas] las visiones eran distintas y diferían en cuanto a su excelencia [lit. "… en la forma del conocimiento (surat al-‘ilm), y la visión -de cada uno- difería en excelencia"].
Me dijo: « Esta es tu forma. Muéstrate así ante todos ».
Luego me dijo: « Entra al pabellón y su fuego se tornará luz. Entra en los fuegos y se tornarán paraíso. Mas no entres en ningún lugar si no es por Mí; ni procures nada más que a Mí ».
Los argumentos se volvieron contra los que disputaban. Se preguntó: « ¿Quién se ha salvado? ».
Respondí: « Quien no tiene argumento ».
Exclamó: « Di: "Dios es quien posee el argumento definitivo y, si hubiese querido, os habría guiado a todos (C. 6:149)" ».
Luego Me dijo: « Regresa, informa [a los demás]. A Mí, "¡ensálza[Me]!; tu vestido, ¡purifícalo!; la inmundicia, ¡evítala! (C. 74:4)" y, en esta morada, ¡aprende! ».
Luego Me dijo: « No hagas nada de cuanto te he pedido que hicieras. Si no lo haces estarás perdido, y si lo haces también. Anda con cautela y no te apartes de la Orden (al-amr) ».
Extraído de "Las contemplaciones de los Misterios" de Ibn al-‘Arabi, traducido por Suad Hakim y Pablo Beneito y editado por la Editora regional de Murcia. En esta ocasión se han prescindido de las notas de los traductores, salvo en aquello que parecía indispensable para la comprensión del texto.
“Estos corazones se estan oxidando, y el pulido que ellos necesitan son la recitación del Qur’an, el recuerdo de la muerte, y el asistir a las sesiones de remembranza (dhikr)”
El corazon se ha oxidado, y a menos que su dueño tome las correctas provisiones descritas por el Profeta (saws), se volvera completamente negro. Se volvera negro debido a su lejania de la luz. Se volvera negro debido a su amor por el mundo y su envolvimiento en el sin un pio refrenamiento (wara’), porque cuando el corazon de una persona es controlado por el amor del mundo, el pierde su pio refrenamiento y acumula cosas mundanales tanto licitas (halâl) como ilicitas (harâm). El pierde la habilidad de la discriminacion en este proceso de adquisicion. El pierde el sentido de la vergüenza ante su Señor (Todopoderoso y Alabado Sea).
O mi gente! Tomen instrucción de vuestro Profeta (saws), y limpien el oxido de sus corazones a traves del tratamiento que el (saws) ha prescrito para ti. Si uno de ustedes posee una enfermedad, y algun medico prescribe un remedio para ella, su vida no sera comfortable hasta tanto lo hayan tomado. Sean atentos hacia su Señor (Todopoderoso y Alabado Sea) en sus momentos privados y cuando estan en publico. Coloquenlo a EL ante sus ojos de manera que ustedes pueden verlo a EL, porque aunque ustedes no LO vean, EL ciertamente los esta viendo. Aquel que practica la remembranza de Allâh (Todopoderoso y Alabado Sea) con su corazon es el verdadero practicante de la remembranza (dhâkir), mientras que aquel que no LE recuerda con su corazon no es dhâkir. La lengua es el criado (ghulâm) del corazon, y su subordinado. Tu debes asistir siempre a los sermones, porque el corazon se vuelve ciego cuando se ausenta de los sermones.
El verdadero significado (haqîqa) de arrepentimiento (tawba) es respecto por el mandato del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Alabado Sea) bajo todas las circunstancias. De aquí surge que cierto sabio (ks) ha dicho: “Toda bien puede ser resumido en dos palabras: respeto (ta’zîm) por el mandato de Allâh (Todopoderoso y Alabado Sea), y compasión (shafaqa) por Sus Criaturas”. Si alguien no respeta los mandatos de Allâh (Todopoderoso y Alabado Sea), y no es compasivo hacia las criaturas de Allâh, se aleja de Allâh. Allâh (Todopoderoso y Alabado Sea) le transmitió a Moisés (as) a traves de la inspiración:
Muestra compasion, y Yo te tratare con compasión. De hecho Yo soy Compasivo (Rahîm). Cuando alguien muestra compasión, YO tengo compasion por el y lo admito en MI Paraiso.
Por lo tanto, que gran bendicion para el compasivo (ar-ruhamâ)!
Tu has gastado tu vida en “hemos estado comiendo...y ellos han estado comiendo...; ellos han estado bebiendo...y nosotros hemos estado bebiendo...; ellos tenian puesto...y nosotros teniamos puesto...; ellos compraron...y nosotros hemos comprado...”.
Si alguien desea por la salvación (falâh), que exhorte a su bajo ego (nafs) abstenerse con paciencia de las cosas prohibidas (muharramât), cosas dudosas (shubuhât) y los placeres de la carne (shahawât), y que pacientemente lleve a cabo los mandatos de Allâh (Todopoderoso y Alabado Sea), observe Sus prohibiciones, y que obre de acuerdo a SU decreto (qadar). La gente del Señor fueron pacientes con (sabarû ma’a) Allâh (Todopoderoso y Alabado Sea), y no pacientemente se abstuvieron de EL (lam yasbirû ‘anhu). Ellos fueron pacientes con Su causa y en Su causa. Ellos practicaron la paciencia que se requiere para con EL. Ellos buscaron obtener la cercanía con EL. Ellos dejaron los hogares de sus bajos egos (nufûs), sus pasiones (ahwiya) y sus impulsos naturales (tibâ’), tomaron la sagrada ley (shar’) junto a ellos como su escolta, y viajaron hacia su Señor (Todopoderoso y Alabado Sea). Tuvieron que enfrentar calamidades, terror, desgracias, penas y penurias, hambre y sed, humillacion, desnudez y desprecio, pero no fueron disuadidos por ellos y no se dieron vuelta atrás y no abandonaron su camino. Ellos no titubearon en la busqueda de su proposito. Y continuaron marchando hacia delante! Su progreso no aflojo. Asi, de este modo continuaron, hasta que la eternidad se volvio realidad para ellos, interiormente y exteriormente (hattâ yatahaqqaqa lahum baqâ’u’l-qalbi wa’l-qâlab). (Mas literalmente: hasta que la perpetuidad del corazon y el la forma se realizaron para ellos).
O mi gente! Preparense para el encuentro con el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso Sea), y sientanse avergonzados ante EL previo a ese encuentro. El sentido de vergüenza (hayâ’) del creyente pertenece primero ante Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea), luego ante Sus criaturas, excepto en asuntos religiosos (dîn) y la violacion de las reglas de la sagrada ley (hudûd ash-shar’). En tales casos no se le se permitido el estar avergonzado: de hecho debe ser un poco descarado en defensa de la religión de Allâh (Todopoderoso y Alabado Sea), y debe sostener Sus reglas y llevar a cabo SU mandato (Todopoderoso y Alabado Sea).
“Que no se apodere de vosotros ninguna compasión por ellos que os impida cumplir el juicio de Allâh” (24:12)
Cuando la alianza de alguien con el Profeta (saws) es genuina, el le otorga a su seguidor un juego de armadura y un casco para que vista, lo rodea con una espada, lo adorna a el con algunas de sus buenas maneras (adab), nobles cualidades (shamâ’il) y rasgos de carácter (akhlâq), y lo enviste con algunas de sus prendas de honor. El es intensamente feliz de tener a tal persona como un miembro de su Comunidad (umma), y el le agradece por esto a su Señor (Todopoderoso y Alabado Sea). Luego el lo convierte en un representante (nâ’ib) dentro de su Comunidad, aquel que guiara y citara a sus miembros a la puerta del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Alabado Sea). El suele ser el convocador (dâ’î) y guía (dalîl), y cuando el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Alabado Sea) lo toma para SI MISMO, El le muestra aquellos de entre su Comunidad quienes lo sucederan a el en estas condiciones. Ellos seran unos pocos individuos, uno de entre varios millones a contar, quienes guiaran a la gente y pacientemente sufriran su abuso, mientras constantemente los aconsejaran. Ellos sonreiran en los rostros de los hipocritas (munâfîqûn) y pecadores (fussâq), mientras traman contra ellos con todo recurso, de modo de liberarlos de su situación y llevarlos hacia puerta de su Señor (Todopoderoso y Alabado Sea). De ahí que un sabio hombre (que la misericordia de Allâh este con el) haya dicho: “Nadie puede sonreir frente al rostro de un pecador (fâsiq), excepto aquel que realmente conoce (al-‘ârif)”. Este ultimo sonreira en su cara, y le dara la impresión de que el no lo conoce, mientras que en realidad es bien conciente del estado ruin de la casa de la religión (dîn), de la suciedad del rostro de su corazon, y de sus muchos dolorosos y confusos sentimientos. El pecador y el hipócrita imaginan que se encuentran escondidos de el y que el realmente no los conoce. No, y ellos no merecen respeto. Ellos no estan ocultos de el. El los puede reconocer por un gesto, una mirada, una palabra o un vislumbre. El los conoce sin ninguna duda, tanto exteriormente como interiormente.
Pena sobre ti! Tu imaginas que estas oculto de los sabios y conocedores campeones de la verdad (as-sâdiqûn al-‘ârifûn al-‘âlimûn). Cuanto tiempo mas seguiras desperdiciando tu vida en nada? Busca por alguien que pueda guiarte hacia el sendero del mas alla, O tu que te has desviado de este camino! “Allahu Akbar! (Dios es el Mas Grande!)” para ti, O muerto de corazon, O idolatra adorador de cosas materiales (ya mushrikîna bi’l-asbâb)! Pena por aquellos que adoran los ídolos (asnâm) de su propio poder y fuerza, sus subisistencias, sus capitales activos, los que gobiernan (salâtîn) sus paises, y los objetivos que ellos persiguen! Ellos se encuentran fuera de la vista de Allâh (Todopoderoso y Alabado Sea). Si cualquier persona viese la fuente de mal y beneficio en cualquier otro que Allâh (Todopoderoso y Alabado Sea), esa persona no es SU siervo, sino que es el siervo de aquel a quien ve de esa forma. De modo que hoy se encuentra en el fuego de la abominacion y la separacion, y mañana en el Fuego del Infierno (nâr jahannam). Nadie estara a salvo del Fuego de Allâh (Todopoderoso y Alabado Sea), excepto aquellos quienes son realmente devotos (muttaqûn), los monoteístas (muwahhidûn) quienes son sinceros (mukhlisûn) y arrepentidos (tá’ibûn).
Arrepiéntanse con sus corazones y luego con sus lenguas. Arrepentimiento es un golpe de estado, derrocando el regimen de su bajo ego (nafs), tus pasiones (hawâ), tus demonios (shayatín) y tus debiles compañeros. Cuando te arrepientes, tu transformas tu oir y tu vista, tu lengua, tu corazon, y todos tus miembros y organos. Tu purificas tu comida y bebida de la contaminacion de lo ilicito (harâm) y de lo dudoso (shubha). Tu te vuelves piadosamente refrenado en tu modo de vida y en tu compra y en tu venta. Tu dedicas toda tu atención a tu AMO (Todopoderoso y Alabado Sea). Tu abandonas tus habitos usuales (‘âda) y dejas que la adoración (‘ibâda) tome su lugar. Tu abandonas tu pecaminosa desobediencia y dejas que la obediencia tome su lugar. Entonces tu te vuelves confirmado en la realidad (haqîqa), junto con la correcta observancia de la ley religiosa (sharî’a) y su soporte testimonio (shahâda), porque cualquier “realidad” no certificada por esta ley es ateismo heretico (zandaqa).
Cuando esto se vuelve real para ti, tu tendras la experiencia de extinguirte (fanâ’) de las caracteristicas censurables y de la consideración de las criaturas. Tu exterior (zâhir) esta ahora protegido, mientras que tu interior (bâtin) esta preocupado con su Señor (Todopoderoso y Alabado Sea). Entonces, cuando hayas alcanzado esto completamente, incluso si este mundo viene y te da todo el control de todo lo que ofrece, seguridad, todo por completo, y si gente de toda edad todos se vuelven tus seguidores, nada de este mundo te dañara. No te alejaran de la puerta de tu AMO (Todopoderoso y Alabado Sea), porque tu estas residiendo con EL, dedicado a EL, preocupado con EL, contemplando SU Majestad (jalâl) y SU Belleza (jamâl). Cuando tu contempla SU Majestad, tu te desintegras, y cuando tu contemplas SU Belleza te vuelves a completar. Tu sientes temor a la vista de Su Majestad, y esperanza a la vista de Su Belleza. Tu estas borrado a la vista de Su Majestad, y establecido a la vista de Su Belleza. Cuanta bendicion para aquellos que saborean este alimento!
O Allâh, permitenos saborear del alimento de TU cercania, permitenos saciar nuestra sed con la bebida de TU intima amistad, y:
Concedenos lo bueno en esta vida y lo bueno en la Ultima, y libranos del castigo del Fuego! (2:201)
Así Allâh (Exaltado Sea) ha elegido cuatro de cada clase de cosa, y luego ha escogido una de las cuatro:
De entre los Angeles, ha elegido a Gabriel (Jibrîl), Miguel (Mîkâ’îl), Isrâfîl y ‘Azrâ’îl, luego EL ha escogido a Gabriel de estos cuatro.
De todos los Profetas (as), los cuatro elegidos por EL fueron: Abraham, Moises, Jesus y Muhammad (as), luego de estos EL ha escogido a Muhamamd (saws).
Los cuatro que EL ha elegido de entre los Compañeros (ra) fueron: Abû Bakr, ‘Umar, ‘Uthmân y ‘Alî, y EL ha escogido a Abû Bakr (ra).
Las cuatro mezquitas: La Sagrada Mezquita (por la Kaa’ba en Meca), la Mezquita al-Aqsâ en Jerusalen, la Mezquita de la Ennoblecida Medina, y la Mezquita del Monte Sinaî. De estas EL ha escogido la Sagrada Mezquita en Meca (al-Masjid al-Harâm).
Los cuatro días: El dia de la finalizacion del Ayuno (Yawm al-Fitr), el dia del Sacrificio (Yawm al-Adhâ), el dia de ‘Arafa, y el Día de Ashûrâ. De estos EL ha escogido el Día de ‘Arafa.
Las cuatro noches: La Noche de la Absolución (Lailat al-Barâ’a), la Noche de Poder (Lailat al-Qadr), la Noche de la Congregación del Viernes (Lailat al-Jum’a), y la Noche de la Fiesta (Lailat al-‘Id). De estas EL ha escogido la Noche de Poder.
Los cuatro sitios: Meca, Medina, Jerusalen y las Mezquitas de las Tribus (Masâjid al-‘Ashâ’ir). De estas EL ha escogido Meca.
Las cuatro montañas: Uhud, Sinai, Likâm, y Libano (Lubnân). De estas EL ha escogido el Monte Sinai.
Los cuatro rios: Jaihûn, Saihûn, el Eufrates (al-Furât) y el Nilo (an-Nîl). De estos EL ha escogido el Eufrates.
Los cuatro meses: Rajab, Sha’bân, Ramadân y al-Muharram. De estos EL ha escogido el mes de Sha’bân, he hizo de este el Mes del Profeta (saws). De modo, que asi como el Profeta (saws) es el mas excelente de los Profetas, su mes es el mas excelente de los meses.
De acuerdo a Abû Hurayra (ra), el Profeta (saws) dijo una vez:
“Sha’bân es mi mes, Rajab es el Mes de Allâh, y Ramadân es el mes de mi Comunidad. Sha’bân es el expiador, mientras que Ramadân es el purificador”.
El tambien dijo (saws):
“Sha’bân es el mes entre Rajab y Ramadân. La gente tiende a descuidarlo, pero este es cuando las acciones de Sus Siervos ascienden hacia el Señor de Todos los Mundos, de modo que las mias sean enviadas mientras yo estoy ayunando”.
De acuerdo a Anas ibn Mâlik (ra), el Profeta (saws) una vez dijo: “La excelencia de Rajab sobre otros meses es como la excelencia del Qur’ân sobre todos los demâs libros, mientras que la excelencia de Sha’bân sobre los demas meses es como mi excelencia por sobre el resto de los Profetas, y la excelencia de Ramadân sobre los demas meses es como la excelencia de Allâh (Exaltado Sea) por sobre todas Sus criaturas”.
Anas ibn Mâlik (ra) tambien se relata que ha didho:
“Cuando los Compañeros del Profeta (saws) veian la nueva luna de Sha’bân, ellos se zambullian en las lecturas de sus copias del Qur’ân. Los Musulmanes pagaban su limosna anual obligatoria (zakât) asignada sobre su riqueza, con la cual proveian los medios para los debiles y los pobres para fortalecerse ellos mismos en la preparación del ayuno del mes de Ramadân. Los gobernadores convocaban a los reclusos de las prisiones, para que cumplan su sentencia aquellos convictos de ofensas mayores bajo la ley islamica, y el resto era liberado. Los Comerciantes pagaban sus deudas y recolectaban sus obligaciones. Luego, cuando ellos veian la nueva luna de Ramadân, ellos se bañaban y de dedicaban a la adoración”.
BismiLlah ar-Rahman ar-Rahîm
As Salam alaykum wa rahmatuLlah
'Allahumma baa-rik-lanaa fii-rayaba wa sha'baana wa bal-lig-naa shah-ra
ramadhaana.'
("Oh Allah, haz el mes de Rayab y Shabaan benditos para nosotros, y concédenos
que alcancemos el mes de Ramadán.")
Los meses sagrados están llenos de bendiciones y de una gran baraka, y Rayab y
Shaban son nuestra puesta a punto, en el que poco a poco desprendernos de
aquello que nos mantiene alejados de Su recuerdo y prepararnos para el mes de
Ramadán. En el propio Sabio Corán se habla de que en la naturaleza del hombre
está la inconstancia, y como nos cuenta el Profeta (saws), Dios instauró los
meses sagrados y señaló días especiales, de modo que tuviéramos ocasión de
compensarlo y ser de aquellos afortunados "hombres que ni los negocios ni el
comercio les distraen del recuerdo de Allâh" [C. 24:37].
La noche de la Ascensión (laylatu l-'Isrâ') del Profeta (saws) es la que media
entre el 26 y el 27 de Rayab (20 y 21 de agosto este año): nuestro Mawlana Sheij
recomienda, aparte de ayunar, quien pueda, los días 26 y 27, que se celebre con
esta práctica, entre el Magrib y el Isha':
Realizando 20 rak'ât, 2 o 4 a la vez, recitando 20 Ijlâsu Sharif [112] en cada
raka'âh.
Tras ello, recitando 100 Istighfar en voz alta
Y acabando con 100 Salawat Sharifah en voz alta
(disculpad que el año pasado se colara una errata y tradujéramos "en silencio"
por error: si os parece excesivo, haced la intención de hacerlo completo y haced
sencillamente lo que podáis, dado que si tenéis la fortuna de conectaros con el
maestro os resultará bastante fácil completarlo. Lo digo para aquellos que no
tengan la suerte de practicarlo en congregación.)
Que Dios nos bendiga y nos perdone, y que Allâh subhana ta'ala (Dios,
glorificado y exaltado sea) no permita que nuestro innoble ego nos aparte del
Camino Recto, del camino del más honorable de Sus humildes siervos, Sayyidinâ
Muhammad, y de su bendición e intercensión.
Salama y mis mejores deseos
YaSin
Fue en la casa de huéspedes, tarde por la noche del Martes 11 de Dhu’l-Qa’da, A.H. 545, cuando el Sheikh (que Allah esté bien complacido con él) dijo:
Al-Hasan al-Basri (que la misericordia de Allah el Exaltado sea con él) dijo: “Trata a este mundo con desdén, porque, por Allah, sólo adquiere un aroma agradable después de haber sido tratado con desdén”.
¡O joven! Poner el Corán en práctica te familiarizarácon Aquel que lo envió aquí abajo, y practicar la Sunna te familiarizará con el Mensajero, nuestro Profeta Muhammad (swas). Él está siempre alrededor de los corazones de la gente [del Señor] con su corazón y su aspiración espiritual [himma]. Él es quien torna fragantes sus corazones con perfume e incienso, quien purifica y embellece sus ser más recóndito. Él es el que les abre la puerta de la cercanía [al Señor]. Él es la sirvienta que prepara sus atuendos [al-mashita]. Él es el embajador [safir] entre sus corazones y seres interiores y su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él). Cada vez que das un paso que te acerca a Él, aumenta su felicidad.
Cualquiera que esté bendecido con este estado espiritual [hal] tiene la obligación de agradecer y de tornarse más diligentemente obediente aún. En cuanto a ser feliz con cualquier otra cosa que no sea esto, es pura ilusión. El tonto ignorante está contento en este mundo, mientras que aquel que tiene conocimiento está apesadumbrado en él. La persona ignorante discute con el destino [al-qadar] y lo cuestiona, mientras que aquel con conocimiento lo acata y lo acepta gustosamente. ¡O miserable desdichado, no pelees y no te enfrentes al destino, no vaya a ser que perezcas!
El punto crucial es que debes aceptar sin reparos (y de buena gana) el obrar [af al] de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él). Debes desprender tu corazón de las criaturas, y llevarlo al encuentro del Señor de todas las criaturas. Te encontrarás con Él con tu corazón, tu ser más recóndito y tu contenido espiritual, siempre y cuando sigas siempre al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), a Sus Mensajeros [rusul] y a Sus siervos rectos.
Si eres capaz de servir a los rectos [as-salihun], entonces hazlo, porque será bueno para ti en este mundo y en el más allá. Incluso si poseyeras la totalidad de este mundo, pero tu corazón no fuera como sus corazones, no poseerías realmente ni un solo átomo. Si el corazón de alguien es apto para Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) y está con Él en este mundo y en el más allá, actuará como mediador entre la gente de todas las clases en conformidad con el juicio [hukm] de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él).
¡Ay de ti! Debes saber lo que vales. ¿Qué eres tú en comparación con ellos? En todo lo que estás interesado es en comida, bebida, ropas, en relaciones sexuales, en acumular bienes mundanos y en querer más. Eres activo en asuntos mundanos, pero perezoso en los asuntos del más allá. Estás rellenando tu carne y la estás preparando para los gusanos e insectos de la tierra. Se dice que el Profeta (swas) dijo:
Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) tiene un ángel que hace un llamado todos los días, tanto por la mañana como por la noche: “¡O hijos de Adán, dad nacimiento [a hijos] en beneficio de la muerte, construid en beneficio de la destrucción, y acumulad [riquezas] en beneficio de vuestros enemigos!”
El creyente tiene una intención correcta en todo lo que emprende. No trabaja en este mundo para beneficio de este mundo. Construye en este mundo para beneficio del más allá. Construye mezquitas [masajid], puentes, escuelas y casas de huéspedes, y repara los caminos de los Musulmanes. Si construye alguna otra cosa, es para beneficio de aquellos que no pueden cuidar de sí mismos, para las viudas y los pobres, y para enfrentar necesidades esenciales.
Hace eso para que se construya para él su equivalente en el más allá. No construye para satisfacer su impulso natural [tab], sus deseos [hawa], y su yo inferior [nafs]. Cuando un ser humano [ibn Adam] es verdaderamente apto, está con el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) en todas sus circunstancias. Llega a ser tal que su ausencia [faqd] es por causa de Allah y su presencia [wujud] es por causa de Allah. Su corazón está ligado a los Profetas [an-nabiyyun] y a los Mensajeros [al-mursalun]. Acepta con fe y convicción lo que ellos han traído por medio de palabras y hechos. Ciertamente está ligado con ellos en este mundo y en el más allá.
Aquel que recuerda a Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) siempre está vivo. Pasa de vida en vida, experimentando la muerte sólo por un instante. Cuando la remembranza [dhikr] se ha establecido en su corazón, la remembranza de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) de parte del siervo es constante, aun cuando no Lo recuerde con su lengua. En tanto el siervo sea constante en su remembranza de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él), también es constante en su conformidad con Sus deseos y su aceptación de buen grado de Su obrar.
Si no acatamos la voluntad del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), cuando llegue el verano, el calor del verano nos dejará exhaustos, y a menos que acatemos Su voluntad, cuando llegue el invierno, el frío del invierno nos dejará helados. Amoldándonos a ambas cosas, evitamos las incomodidades causadas por sus condiciones extremas. De modo similar, amoldándonos a las aflicciones y tribulaciones disipamos la ansiedad, las dificultades, la angustia, la preocupación y la perturbación que llegan con ellas.
¡Que maravillosos son los asuntos de la gente [del Señor]! ¡Qué maravilloso es su estado del ser [ahwal]! Todo lo que reciben del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) es un deleite para ellos. Les ha permitido beber la droga soporífera [banj] de Su conocimiento íntimo [ma’rifa], y duermen en el regazo de Su tierno cuidado. Los ha agasajado con Su amistad, entonces por supuesto es un deleite para ellos permanecer con Él y lejos de todo lo que está aparte de Él. En Su presencia quedan desfallecidos, porque los ha poseído el respeto reverencial. Luego, cuando Él así lo desea, los resucita, los renueva, los revive y los despierta. En Su presencia son como los Compañeros de la Cueva [ashab al-kahf] en su cueva, de quienes Él dijo:
Y los volteamos a la derecha, y luego a la izquierda. (18:18)
Son la gente más inteligente. Tienen la esperanza de que su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él) les conceda el perdón y la salvación bajo todas las circunstancias. Esa es su aspiración.
¡Ay de ti! Te comportas como la gente apta para el Fuego [del Infierno], pero no obstante esperas el Paraíso, por lo que tu deseo está fuera de lugar. No te engañes pensando que un préstamo temporario te pertenece realmente, porque pronto te será quitado. El Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) te ha prestado tu vida, de modo que puedas usarla para obedecerlo a Él, pero la has tratado como si fuese de tu propiedad, y has hecho con ella lo que se te dio la gana. También la buena salud es un préstamo que se te concede.
También la afluencia es un préstamo que se te concede. También la seguridad y la posición social [jah] y todas tus bendiciones son un préstamo que se te concede. No hagas mal uso de esos préstamos, porque se te requerirá que los devuelvas, y se te pedirá que rindas cuentas de ellos y de cada detalle de ellos. Todas las bendiciones a tu disposición vienen de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él), úsalas entonces para que te ayuden a obedecerlo. Para la gente [del Señor], todas las cosas que a ti te gustan tanto son meras distracciones, dado que ellos no desean ninguna otra cosa más que el bienestar [salama] con el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) en este mundo y en el más allá.
Se dice que un cierto sabio dijo: Acata al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) en lo que se refiere a las criaturas, y no acates a las criaturas en lo que se refiere al Señor de la Verdad (al-Haqq). Aquellos que están averiados están averiados, y aquellos que están restaurados están restaurados. Aprende el acatamiento al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) de Sus siervos rectos y sumisos”.
El lenguaje del Corazón de los
verdaderos buscadores
p.82
Puede que tal descripción
[refiriéndose a el estado del maravillamiento], aunque
bastante común en los escritos de Ibn 'Arabī, nos puede
parecer que se corresponde a un estado de contemplación del
corazón inconcebible y por encima de lo que nosotros podamos
comprender en nuestra propia experiencia. Pero, como siempre, el Šayj
regresa al tema desde otra perspectiva que sugiere que los frutos de
tal inspiración no está muy lejos d ellas cosas que ya
hemos realizado, si pudiésemos hacer las conexiones esenciales
entre estos conceptos y sus correspondientes fenómenos
espirituales. La discusión que sigue sobre el corazón
en el capítulo 54 (IV, 268-77) sobre las “alusiones”
simbólicas (išarat)
y el vocabularios técnico de los sufíes, es una
poderosa imagen del tipo de conexiones inesperadas -y del importante
papel de la predisposición y las aptitudes inexplicables (del
ser humano) para la realización de aquello que discute en las
Futuhat:
Una de las cosas más
sorprendentes de la vía (de la gente de Dios) es una de las
características exclusivas que en ella se encuentra, y es el
hecho de que en ningún otro tipo de conocimiento -sea el de
los lógicos, el de los gramático, el de los
matemáticos, geómetras, teólogos o filósofos-
que posea un vocabulario técnico se conoce sin que medie la
frecuentación de un maestro o alguien de ese tipo. Siempre
hace falta.
Pero el único caso que es
excepción es el de la gente de este camino. Cuando un buscador
(murīd) sincero
entra él sin conocer previamente nada sobre su terminología
-y este es el fenómeno que nos permite reconocer la sinceridad
espiritual (sidq) de esta persona- si Dios le ha abierto los
ojos del entendimiento al buscador y ha alcanzado realmente el
comienzo de la degustación espiritual de Dios, esta persona se
sentará entre ellos y hablará con ellos usando su misma
terminología de una forma especial que nadie más conoce
-¡aunque no tuviese ningún conocimiento previo de las
expresiones de la gente de Dios!
Este buscador espiritual sincero
entiende todo lo que mencionan, como si fuese uno de aquellos que han
decidido sobre las expresiones técnicas; y el buscador se une
a ellos inmediatamente en el uso de tal lenguaje, sin ningún
sentimiento de extrañeza que le acompañe. Siente que el
conocimiento de estas expresiones es evidente en sí mismo e
innegable. Es como si siempre hubiese conocido este lenguaje, sin
saber como lo adquirió.
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Hay una historia que, si es oida correctamente, es la escencia de Sufismo.
Uno de los califas de Hazrati Pir Muhammed Nureddin al Yerrahi (ks), el santo fundador de la Orden Yerrahi al Halveti, era un hombre lllamado Moravi Yahya. El habia estado mucho tiempo en Morea, donde abrio unos 40 tekkes, lugares de reunion de los derviches.
A la edad de 110 años, regreso a Istanbul y comenzo a enseñar en una de las tekkes derviches.
Alguno de sus derviches conocian a un hombre llamado Haydar quien queria ser un derviche. Estos derviches le consultaron al sheikh si Haydar podia venir a la tekke. Finalmente, el sheikh dijo: “Permitanle venir por un tiempo y que se quede en una sala contigua, y si le gusta, dejenlo que continue asistiendo”.
Luego de varios meses, Haydar estaba nuevamente ansioso y pregunto si podia convertirse en un derviche del sheikh. Finalmente Sheikh Yahya Moravi dijo: “Traiganlo el proximo Jueves a la noche”.
El proceso de tomar mano con un sheikh es la iniciacion dentro del Sufismo. Uno se siento en sus rodillas, toma su mano y la transmision sucede. Uno se conecta, no solamente con ese sheikh, sino tambien con la entera cadena de sheikhs que va hacia atrás hasta el Profeta Muhammad (saws).
Cuando uno toma mano con el sheikh, tambien toma mano de la mano de la mano que sostiene la mano de Profeta Muhammad. Haydar deseaba tomar mano con el sheikh. En Jueves siguiente, sus amigos lo llevaron, y el sheikh le dijo a uno de sus murids: “Hagan que me traiga un vaso de agua”.
Sus derviches se lo llevaron a un lado, y le mostraron como sostener el vaso, como acercarse al sheikh, y como servirlo correctamente. El practico esto en el lugar donde se prepara el te hasta que sintio que estaba listo. Para llegar hasta el sheikh Haydar debia pasar por todo el cuarto donde habia cientos de personas.
Iba caminando cuidadosamente, sostiendo el vaso de agua con la palma de su mano. Despacio, iba abriendose camino entre la multitud. Finalmente se acerco al sheikh. Se inclino y estrecho su mano para servirle el agua al sheikh. Subitamente el sheikh, mientras hablaba, movio su mano y golpeo el vaso de agua. El agua volo por los aires. En ese momento, Haydar fue transportado al filo de un acantilado cercano a una ciudad que el jamas habia visto.
Comenzo a caminar por el valle, hacia la ciudad. Cuando llego a la ciudad, se dio cuenta de que estaba hambriento. Encontro un restaurant, entro y ordeno una comida. Cuando hubo finalizado, busco dinero entre sus bolsillos. En ese momento, el dueño del restaurant se le acerco y le pregunto: “Que estas haciendo? Que estas buscando?”. “Estoy buscando el dinero para pagar la comida”, dijo Haydar. “Oh, aca no se paga. En esta aldea, no se paga. Tu solo debes decir Bismillah ir-Rahman ir-Rahim”.
“Bismillah ir-Rahman ir-Rahim”, dijo Haydar, y se sintió sobresaliente. Entonces el agrego: “Este es un lugar maravilloso. No? Quiero decir que tu no tienes que pagar por la comida, solo dices Bismillah ir-Rahman ir-Rahim, y es facil”. Con esas palabras en sus labios, el decidio tomar una taza de café y luego otra. Cuando estaba por retirarse, el mozo le dijo: “Espera un momento! Con esta taza de café tu debes recitar un Fatiha”.
El Fatiha es el capitulo de apertura del Coran. Es muy corto. No muy dificil. Entonces Haydar dijo el Fatiha, continuo su camino, pensando y sintiendo que esta manera estaba muy bien... de hecho muy bien.
Mientras caminaba observo que sus ropas estaba rasgadas. Se dirigio hacia una tienda de ropa, entro, y se probo una par de ropas nuevas. El vendedor era muy atento y cortes. Cuando el estaba listo para pagar, el vendedor dijo: “No, No! En esta aldea no aceptamos nada de dinero. Estas ropas son tuyas. Tu solo debes recitar Sura Ya Sin”.
Sura Ya Sin es un capitulo muy largo. Haydar sintio que el precio era un poco mas elevado que el que pago por el café. Pero aun asi era razonable. El recito Sura Ya Sin. El cual es el Sura, o capitulo, que usualmente se recita cuando alguien muere.
El vendedor lo miro y le dijo: “Tu obviamente eres nuevo en la aldea”. Y Haydar respondio: “Si, lo soy. Llegue justamente ayer. No conozco los modos de esta aldea”. “Probablemente no tienes un lugar donde quedarte”. “No, no tengo”. El vendedor sonrio. “Tengo un pequeño cuarto en la parte alta del negocio, y tu eres bienvenido para usarlo”. Haydar le agradecio.
Esa noche, antes de retirarse, el vendedor le dijo a Haydar lo siguiente: “Ahora mira, lo unico que debes hacer es cerrar la puerta antes de irte a dormir. Luego tomas esta vela, la enciendes, y la colocas en tu ventana. Las mujeres de la aldea saldran esta noche, y las velas iluminan el camino para que ellas tomen lo que necesiten”.
Haydar asi lo hizo. Y se mantuvo al lado de la ventana observando la procesion de mujeres. Fuera de la multitud, el observo a una mujer. Y ella lo miro. El se enamoro de ella inmediatamente. Aunque la cama era linda y confortable, el no pudo dormir. A la mañana siguiente, el vendedor lo vino a ver y pregunto: “Bien, como ha estado todo?”. Haydar sonrio: “Todo ha esta perfectamente bien. Hasta que...bien, vi a esta mujer, bien, y me enamore de ella. Como hago para encontrarla?”. “Eso es facil. Esta noche toma estas dos velas. Coloca una en la ventana. Cuando veas a la mujer venir, toma la otra vela, e afuera, y se la acercas. Si ella la acepta de ti, entonces podras arreglar un encuentro”.
Esa noche, el coloco una vela en la ventana y aguardo pacientemente que las mujeres de la aldea llegaran. Cuando lo hicieron, el busco a su amada y corriendo bajo las escaleras con la segunda vela. Con su mano temblando y su corazon abierto se la acerco a ella. Y ella la acepto.
Regreso a su cuarto sintiendo un gran extasis en su interior. Pero no sabia que debia hacer despues. La mañana siguiente, el vendedor lo vino a ver y le pregunto: “Como te ha ido anoche?”. “No he podido caso dormir, pero ella acepto la vela. Ahora que debo hacer?”. “Ten paciencia”.
De modo que esperp pacientemente. Tarde ese dia alguien golpea a su puerta. El escucha unas voces preguntando: “Eres tu Haydar?”. “Si”. “El juez de la aldea desea verte”. El estaba asustado, pero tomo coraje y fue hacia el juzgado.
El juez se sento ante el y dijo: “Tengo entendido que tu deseas casarte con mi hija”. Haydar dijo: “Si. Mas aun, amaria el casarme con ella”. El juez dijo: “De acuerdo, ella te ha aceptado. Pero antes de que te cases, hay tres condiciones a las cuales debes adherir para que puedas vivir en esta aldea”. “Las tres condiciones son: Primero, no debes robar. Tu no puedes tomar nada de nadie que no te pertenezca. Segundo, tu no puedes mentir. Y tercero, no debes anhelar por ninguna otra mujer”.
Haydar lo penso un momento. Sonaban razonables las demandas. El iba a tomar por esposa a esta hermosa mujer, y el con gusto acepto todas la condiciones.
Hubo una gran y alegre boda. El consiguio un buen empleo. Y todo marcho maravillosamente durante un largo tiempo. Entonces un dia Haydar y su esposa fueron a un picnic en un valle cerca de los bosques. El regreso de una caminata comiendo una manzana que habia encontrado. “Donde hay conseguido esa manzana?”, pregunto abruptamente su esposa. “De algun lugar en el suelo”, dijo el. “Tu has robado esa manzana”, dijo ella. “Esa manzana pertenece a la persona dueña del lugar”. “Bien”, dijo el, “no estaba en un arbol. No la he arrancado de un arbol. Estaba solamene en el suelo”. “De ninguna manera”, dijo ella, “tu has tomado algo que no te pertenece. Tengo que dejarte”. El dijo: “Mira, no he hecho nada. Solo he cometido un error. No pense que iba a ser tan serio. Yo solo...”. Ella tomo sus cosas y se fue.
El se sintio con el corazon dolido. No sabia que hacer. Fue llevado ante el juez, quien le dijo: “Mira, esta es una gran falta. Nadie aquí roba nada. Tu no puedes tomar nada que no te pertenezca”. “Realmente he cometido una equivocacion, por favor, perdoneme. No quiero perder a mi esposa”. El juez dijo: “Debido a que eres nuevo aquí, te perdonamos esta vez. Pero que no vuelva a suceder”.
El se sintio alborozado de haber sido perdonado, y en consecuencia no habia tenido ningun castigo. El regreso a su casa, y su esposa entro con el. Todo estaba en orden. Pasaron algunos años,y vivian muy felices. Entonces una mañana, alguien golpeo la puerta. Era muy temprano, y el aun estaba acostado. Su esposa abrio la puerta. Era un amigo que deseaba verlo, y ella fue al cuarto y dijo: “Tu amigo esta aquí, y desea verte”. El se dio media vuelta y dijo: “Dile que no estoy”. “Tu has mentido”, dijo ella, y sin decir nada mas, tomo sus pertenencias y se fue otra vez. Nuevamente el estaba perturbado.
Otra vez fue llevado ante el juez, quien le dijo: “Tu has pecado por segunda vez. Has ido en contra de las reglas de nuestra aldea por segunda vez. Este es un lugar donde no se acepta este tipo de conducta”. “Pero estaba cansado”, dijo Haydar. “Solo me dijo media vuelta en la cama y le dije a ella que dijese que no estaba. Yo simplemente deseaba dormir una hora mas”. “Si, pero tu debes entender que eso fue una mentira”, dijo el juez. “En esta oportunidad, no podemos perdonarte tan facilmente”. Haydar fue castigado, pero se le permitio permanecer en la aldea. El fue advertido de que no podia cometer mas errores.
El tiempo paso y ellas continuaron viviendo muy felices. Su esposa habia regresado con el. Y lentamente fueron envejeciendo juntos. Muchos años habian pasado. Su esposa habia perdido mucha de su belleza juvenil, y ello lo habia vuelto infeliz a el. Y el habia hecho un habito de caminar por el rio. Ocasionalmente el miro a traves de los arboles y vio a unas jovencitas bañandose en el rio. Un dia alguien lo vio. Le dijeron a su esposa y una vez mas ella lo dejo. Y una vez mas fue llevado ante el juez.
Esta vez el juez dijo: “Ahora tu has anhelado a alguien mas. Has fallado en reconocer la belleza de tu esposa. Tu has ido a buscar belleza femenina a otro lado. Tu has quebrantado los tres principios de cómo vivimos en esta aldea. Tu debes desaparecer. No hay mas perdon para ti”.
Fue llevado por dos fornidos hombres y arrastrado hasta la cima de la montaña...al mismo filo del acantilado donde muchos años antes el habia llegado. Ambos lo tomaron cada uno de sus brazos y piernas y comenzaron a balancearlo adelante y atrás. Con un solo movimiento arrolador lo arrojaron fuera de la aldea. Asi fue como lo dejaron ir y el sintiendose volando por el aire, hasta que por un momento se encontro asi mismo frente el sheikh, y el pudo ver el agua saliendo fuera del vaso.
El sheikh lo miro y dijo: “Cuan bueno puede ser un derviche cuando ni siquiera le puede servir bien a su sheikh un vaso de agua?”.
Es una historia para reflexionar.
Un hadith nos relata que un hombre llego a la presencia del Profeta (saws) y pregunto: “O mi Profeta, dame un consejo que pueda servirme para el resto de mi vida”. El Profeta (saws) saco y se agarro su lengua. El dijo: “Observa tu lengua. Esto sera tu salvacion y tu confort en este mundo”.
Asi es como Allah ha colocado nuestras palabras en la boca que las ha aprisionado a traves de filas de dientes, duros dientes que la mantienen cerrada. Y labios que sellan la boca. Las palabras no deben salir de tu boca tan rapidamente como ha veces sucede.
Fue en la casa de huéspedes, en la mañana del Viernes, el 7 de Jumâda’l-Akhira, A.H. 545, que el Sheikh (que Allah esté bien complacido con él) dijo, luego de un debate:
Se sensible y no mientas. Tu dices: “Temo a Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea)”, cuando en realidad temes a otros en lugar de EL. No temas a los jinnî, ni a los seres humanos ni a los angeles. No temas a los animales, se su vocero o calla. No temas el tormento de este mundo y no temas al tormento del mas alla. Tu solo debes temer a AQUEL que inflige el castigo. La persona inteligente no teme por la vergüenza de ninguna critica aparte de Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea). El esta sordo al discurso de cualquier otro aparte de Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea). Tanto como le concierne a el, todas las criaturas son falibles, enfermas y pobres. Esta persona y sus pares son los eruditos de cuyas enseñanzas uno se beneficia, aquellos que son versados en la sagrada ley (shar’) y las realidades (haqâ’iq) del Islam. Ellos son los medicos de la religion (dîn), los ensalmadores (jâbirûn) que pueden enmendar sus fracturas.
O tu cuya religion ha sido fracturada, aplicate a ellos para que puedan reparar tu fractura! EL es quien ha enviado la enfermedad (dâ’), EL es el UNO que enviara el remedio (dawâ’). EL es el mas CONCIENTE que ningun otro de aquello que es beneficioso. No hospedes dudas acerca de tu Señor (Todopoderoso y Glorioso Sea) en lo concerniente a SU trabajo. Tu propio EGO merece el ser tratado con sospecha y vergüenza, mas que ninguna otra cosa. Dile a el: “La zanahoria es para aquellos que obedecen, y la vara es para aquellos que desobedecen (al-‘atâ’u liman atâ’a wa’l-‘asâ liman ‘asâ)”. Cuando Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea) desea para un siervo el bien, EL le hace sufrir privaciones, luego, si el las sobrelleva con paciencia, EL lo eleva, LO favorece, LE concede regalos y lo enriquece.
O Allâh te suplicamos a TI por la cercania a TI sin tribulación. Tratanos gentilmente en TU juicio y en TU decreto. Salvanos del peor de los castigos y de los astutos trucos de los corruptos. Protegenos como quieras que TU desees y como TU quieras. Te suplicamos por TU perdon y por el bienestar en la religion y en todos los asuntos de este mundo y de mas alla. Te suplicamos por TU ayuda (tawfîq) en hacer buenas acciones (al-a’mal as-sâliha), y por la sinceridad (ikhlâs) en la realizacion de esas buenas acciones. Amin.
Un hombre llego a la presencia de Abû Yazîd al-Bistâmî (ks), mirando hacia la derecha y la izquierda, de modo que Abu Yazîd le pregunto: “Que es lo que te sucede?”. El hombre respondió: “Quiero encontrar un lugar limpio para realizar mi salât (rezo)”. Abû Yazîd entonces le respondió: “Purifica tu corazon y reza dondesea que tu quieras!”. El verdadero significado de simulación (riyâ’) es conocido solamente por los sinceros (mukhlisûn). Ellos solian estar envueltos en ella y se han liberado de ella. Este es un empinado paso en el camino de la gente del Señor, el cual ellos estan obligados a cruzar. Simulacion, vanidad e hipocresía se encuentran entre las flechas de Satanas, con las cuales el dispara a sus corazones. Toma instrucción de los Sheikhs, y aprende de ellos como viajar en el camino que conduce hacia el Señor de la Verdad (Topododeroso y Alabado Sea), ya que este es el camino que ellos ya han transitado. Preguntales acerca de las aflicciones del mas bajo EGO (nufûs), de las pasiones (ahwiya) y de las urgencias naturales (tibâ’), ya que ellos han sobrellevado el dolor de sus propias aflicciones, y han experimentado sus propias trampas y peligros. Ellos permanecieron en esa situacion por un tiempo, progresando poco a poco, hasta que alcanzaron la destreza sobre ello y obtuvieron su control y los dominaron de ellos mismos.
No seas engañado por aquello que Satanas te insinua, y no seas derrotado por las flechas de tu ego, ya que el arrojara sus flechas sobre ti, porque no puede llevar a ti excepto a traves de tales medios. El mal de los jinn no puede hacer nada contra ti excepto a traves del mal humano, o sea el ego y sus malas compañias. Busca ayuda de Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea) y cuenta con SU soporte contra estos enemigos, ya que EL te asistira. Luego, cuando lo hayas encontrado a EL, cuando hayas visto lo que pertenece a EL y hayas obtenido SU favor, debes retornar de SU presencia hacia tus dependientes y criaturas amigas, y debes llevarlos hacia EL. Tu les debes decir: “Vengan a mi con todos vuestros amigos”. Cuando José (as) hubo obtenido poseiones (milk) y poder (mulk), el le dijo a su gente:
Wa’tuunii bi-‘ahlikum ‘ajma-‘iin
¡Traedme luego a vuestra familia, a todos!" (12:93)
La persona que sufre real privacion es el quien es despojado del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Alabado Sea), y quien pierde la oportunidad de la cercania a EL en este mundo y en el mas alla. Como Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea) ha dicho en uno de SUS libros:
“O hijo de Adan, si TU escapas de MI, todas las cosas escapan de ti”
Como puede el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso Sea) no escapar de ti, despues de que tu te escapas de EL y de los creyentes de entre SUS siervos, ofendiendolos con tus palabras y tus acciones, rechazandolos exteriormente e interiormente? El Profeta (saws) se reporta que dijo:
“Ofender a un creyente es 15 veces mas seria ante la vista de Allâh que violar la Kaa’ba y la Frecuentada Casa (al-Bait al-Ma’mûnr)”
Presta atencion! Pobre de ti, O tu que estas siempre ofendiendo a los pobres (fuqarâ’) de Allâh (Todopoderoso y Glorioso Sea), es decir aquellos que creen en EL (al-mu’minûna bihi), aquellos que son rectos por SU causa (as-sâlihûna lahu), aquellos que realmente LE conocen (al-‘ârifûna bihi) y aquellos que depositan toda su confianza en EL (al-mutawakkilûna ‘alihi). Pobre de ti, tu pronto seras un cadaver, arrastrado y arrojado fuera de tu propia casa. La riqueza que has acumulado sera saqueada, inutil y de ningun valor para ti.
Un granjero de Anatolia tenia una esposa y un hijo adolescente. Su esposa siempre se estaba quejando de que eran muy pobres, que su casa necesitaba sera reparada, el establo estaba roto, y que no poseian un caballo que los ayudase con la labranza. Muy temprano una mañana el hombre y su hijo salieron al campo, y al lado de un alto arbol roble parado la cosa mas hermosa cosa que jamas hubieran visto jamas.
Era un hermoso caballo blanco de perfectas proporciones. Lo ataron y alimentaron al caballo. Estaban todos muy felices. Su esposa salio y dijo: "Busca por alguna marca, es un caballo de un hombre rico". Pero no tenia ninguna marca.
"Podemos vender el caballo", dijo la mujer, "y con el dinero podemos arreglar el techo, comprar una carreta, y tener algo mas para cuando seamos viejos". "Yo no vendere el caballo", dijo el hombre. "Sino lo haces, yo te dejare", dijo la mujer y se metio en la casa.
Ahora les contare algo mas acerca del hombre. Los habitantes del pueblo y su esposa pensaban que se estaba volviendo senil. Cualquier cosa que sucediese, buena o mala, el solia decir: "Quizas es una bendicion, quizas es un castigo, solo Allah sabe". Cuando algo le sucedia a el, esto es lo que el solia decir. Y esto fue lo que el dijo cuando los habitantes del pueblo se reunieron en su granja para ver al caballo y le dijeron cuan afortunado era.
Y esto fue lo que le dijo a su mujer despues de que ella le habia dicho que lo vendiera sino ella lo dejaria. La mañana siguiente, el comenzo a construir un corral para el caballo. Su mujer se enojo. Se fue a lo de su hermana que vivia un poco mas abajo del camino. El hombre encogio sus hombros y dijo: "Quizas es una bendicion, quizas es un castigo, solo Allah sabe".
La historia del hermoso caballo paso de villa en villa, de pueblo en pueblo, y finalmente llego a la capital donde el sultan, un amante de los caballos, la escucho. El mando llamar a su lugarteniente y le dijo que fuera a lo del granjero y le ofrezca una bolsa de oro por el caballo. Era una gran suma de dinero. "Que hago si no lo quiere vender?", pregunto el lugarteniente. "Por supuesto que lo hara", dijo el sultan, "es un hombre pobre. Esto es una fortuna". "Pero", el lugarteniente insistio, "que pasa sino lo quiere vender?. "Entonces matalo", dijo el sultan, y "traeme el caballo".
Los soldados del sultan arribaron a la casa del granjero. El caballo era tan hermoso como se les habia contado, y el lugarteniente le ofrecio al granjero la bolsa de oro por el caballo. "Muchas gracias", dijo el granjero, "pero no quiero venderlo". El lugarteniente invito al granjero a que caminaran juntos. Le agradaba el hombre viejo, quien le hacia recordar a su padre. "Por favor, toma el dinero", dijo el lugarteniente. "No", dijo el granjero. "Mis ordenes son de matarte y llevarme el caballo si tu no lo quieres vender". "El caballo no esta a la venta". "Por favor, esto sera tu muerte". "Quizas es una bendicion, quizas es un castigo, solo Allah sabe". El lugarteniente dijo que tenia una diligencia en el proximo pueblo, pero que regresaria en pocos dias. Le rogo al granjero que pensara en vender el caballo. Los habitantes del pueblo se reunieron y comenzaron a discutir con el granjero. "Tu sera muy rico!". "Quizas es una bendicion, quizas es un castigo, solo Allah sabe". "Si tu no vendes el caballo, los soldados te mataran, y de todas maneras terminaras perdiendo el caballo". "Quizas es una bendicion, quizas es un castigo, solo Allah sabe".
Esa noche el granjero tuvo un sueño. Probablemnte algo en el sueño le hizo despertarse. Eran alrededor de las 3 de la mañana, y salio afuera. Habia un gran niebla. El caballo era hermoso, moviendose dentro y fuera de la niebla, desapareciendo y reaparenciendo. En cuanto el granjero se le acerco, el sintio algo especial, extraordinario, en cada parte de su cuerpo. El recordo viejas enseñanzas que decian que Dios tomaba su primera respiracion de Su dia en esa hora. El se sintio tocado por Dios, se sintio iluminado, limpio de toda imperfeccion, y ese sentimiento permanecio con el. El caballo se veia magnifico, su respirar sonaba desde sus narices dentro de la niebla.
Mas tarde esa mañana el hijo del granjero decidio cabalgar al caballo. El anduvo dentro del bosque y por los grandes pastizales. Se sentia maravilloso, el viento acariciaba su rostro y sus cabellos tambien volaban. El envolvio sus brazos alrededor del cuello del caballo. De subitamente que el caballo se detuvo en un pozo, arrojando al joven por los aires. Al caer, el joven se quebro las dos pienas. Los habitantes del pueblo lo encontraron y lo llevaron a su casa. "Tu no nos has escuchado", le dijeron al granjero. "Si tu hubieses vendido el caballo esto no hubiera sucedido. Ahora tu hijo tiene las dos piernas quebradas". "Quizas es una bendicion, quizas es un castigo, solo Allah sabe", respondio el granjero.
La mañana siguiente, el hombre salio afuera y tuvo una terrible vision. De hecho, el no vio nada. El caballo se habia ido. Los habitantes del pueblo le dijeron: "Lo pudiste vender por dinero, y no lo hiciste. De modo que tu hijo salio a cabalgar y se quebro ambas piernas. Ahora ni siquiera tienes el caballo". "Quizas es una bendicion, quizas es un castigo, solo Allah sabe", dijo el granjero. "Los soldados regresaran", le dijeron los habitantes del pueblo, "y ellos no te creeran cuando tu les digas que ha desapàrecido. Ellos te torturaran, y luego te mataran". "Quizas es una bendicion, quizas es un castigo, solo Allah sabe", dijo el granjero.
Los soldados no regresaron. La guerra habia estallado. Todos los hombres jovenes habian sido llamados para formar parte del ejercito, excepto el hijo del granjero con su dos piernas rotas. "Eres muy afortunado", los habitantes del pueblo le dijeron al granjero. "Nosotros no volveremos a ver mas a nuestros hijos. Tu tendras a alguien a tu lado que cuide de ti cuando seas viejo, pero nosotros nos quedaremos solos". "Ya se los he dicho antes", dijo el granjero, "quizas es una bendicion, quizas es un castigo, solo Allah sabe".
En el Nombre de Allah, Todo Misericordioso y Compasivo
“¡Gloria a Quien una noche hizo viajar a Su siervo desde la Mezquita Inviolable hasta la Mezquita más lejana, aquella cuyos alrededores hemos bendecido, para mostrarle parte de Nuestros signos! Verdaderamente Él es Quien oye y Quien ve.” [17:1]
Un día, nuestro Maestro estaba sentado en un rincón de la Kaaba adorando al Señor de Todos los Mundos. Le rogó a su Señor que su gente pudiera obtener una guía correcta. El execrable Abû Jahl llegó junto con una banda disoluta, y se detuvieron a charlar al lado de la Kaaba. Estaban tramando contra el Islam y planeando dos malas jugadas a los Musulmanes.
Uno de ellos notó a nuestro Maestro y le mencionó su presencia a Abû Jahl, que se aproximó inmediatamente al Mensajero de Allah junto con su banda disoluta. “Oh Muhammad”, dijo Abû Jahl burlonamente, “¿realmente eres un profeta?” El glorioso Mensajero tomó la pregunta seriamente y respondió con dignidad: “Sí, soy un Mensajero; soy un Profeta”.
Ante eso, esa pandilla libertina empezó a mofarse con descarado sarcasmo: “¿Cómo puedes ser un profeta? Eres un huérfano; no fuiste a la escuela; no tuviste ningún maestro; Abû Tâlib te crió como a un pobre huérfano. ¿Cómo te atreves a ignorar las limitaciones de ese humilde origen y tener la pretensión de ser un profeta? Quizás haces esa afirmación con la intención de convertirte en nuestro igual o incluso en nuestro jefe. Abandona esa pretenciosa noción. Si la condición de profeta le llegara a alguien, si una cosa semejante realmente pudiera ocurrir, me hubiera llegado a mí o a alguno de mis pares como ‘Utba o Ubayy ibn Khalaf”.
“Ellos son gente educada como yo; también son líderes de nuestra tribu. Puedes haber reunido unos cuantos seguidores, pero no son gente rica e iluminada como mis amigos. Son esclavos y rebaños de camellos; son nuestros sirvientes que viven de nuestras sobras. Es la escoria de nuestra gente la que se ha unido a ti. Los que están conmigo son los miembros ricos y poderosos de esta nación, abandona entonces esa afirmación tuya. ¿Cómo podríamos compartir la creencia de esos esclavos y sirvientes—ese grupo de campesinos? ¿Cómo podríamos sentarnos en su compañía? Nosotros somos grandes hombres, líderes de la tribu, mientras que aquellos que creen en ti son gente pobre y esclavos”.
Con semejantes crueles e ilógicas palabras, rechazaron al Mensajero de los Mensajeros, puro de corazón, y se marcharon.
La misma escena se repitió primero con el incrédulo Ubayy ibn Khalaf y su banda, después con Wâlid ibn Mughîra y otros líderes de Quraysh, todos igualmente obstinados en su incredulidad, depravados, corruptos y errados. Fue como si todos hubiesen conspirado juntos.
Esos ataques irracionales entristecieron verdaderamente al Mensajero de los Mensajeros. Qué obstinados eran esos hombres. ¿Por qué el hecho de ser un pobre huérfano le impediría ser un profeta? Qué persona de erudición o experiencia pudo producir algo semejante a este Poderoso Corán, que él había traído al mundo sin tener el beneficio de escuela, universidad, maestro o profesor. Era un milagro que este Corán le hubiera sido revelado a un iletrado sin educación formal.
Llegaron al extremo de la burlona e irrespetuosa insolencia hacia este salvador, enviado para invitarlos a la salvación, al éxito, a la humanidad, al Paraíso y a Allah. Esa gente obstinada y envidiosa, o no sabía qué era realmente un Mensajero y Profeta, o su rechazo era deliberado, de cualquiera de las dos formas, estaban confundiendo la condición de Profeta con la condición de rey y jefe tribal. Estaban buscando en el Profeta, la paz sea con él, los atributos que necesita un gobernante mundano. ¿Pero qué podía hacer un hombre si había crecido como un huérfano? ¿Por qué debía ser eso un impedimento para que se convirtiera en un Profeta? Ciertamente el venerable Adán era un Profeta y Mensajero, ¿pero tuvo un padre y una madre? En cuanto a nuestro Maestro Jesús, él tuvo una madre pero ningún padre, sin embargo él también fue un Profeta y Mensajero.
Nuestro Maestro bendito no dio respuesta alguna a las palabras desdeñosas del ignorante o los incrédulos envidiosos. Su corazón puro estaba dolorosamente herido y sus ojos benditos llenos de lágrimas. Triste y perturbado, se fue de la Kaaba a la casa de su prima, Umm Hâni, la hija de Abû Tâlib y hermana del Imán Alî.
Su rostro bendito mostraba las marcas de la pena. Viendo al Mensajero sumido en esa perplejidad, Umm Hâni le tomó las manos y le preguntó qué le pasaba. Cuando oyó de los irrespetuosos ataques que tanto habían apenado a nuestro Maestro, Umm Hâni dijo: “Oh Mensajero de Allah, son bien conscientes de que tú eres un verdadero Profeta: Actúan así por envidia”. Luego añadió: “Nosotros hemos aceptado tu Misión. El Señor Todo Glorioso mismo ha proclamado y confirmado tu Misión. ¿No es eso suficiente para ti?”
La envidia es un terrible hábito. Aquellos que sufren de ella son incapaces de distinguir la verdad de la falsedad; caen en un abismo tal que son tan malos como el demonio, si no peor. El envidioso está lleno de un fuego consumidor, más caliente aun que el fuego del Infierno. Se rebaja a cualquier clase de maldad. No sabe nada del honor, la virtud y la santidad. En Su Noble Corán, el Todo Glorioso dice: “Refúgiate en Mí de la envidia del envidioso”. ¡Sin duda nos refugiamos realmente en Él!
Fue ese fuego de la envidia lo que llenó a los incrédulos de Quraysh, afligiéndolos más intensamente con cada día que pasaba. Trataron de extinguir la luz de la guía que brillaba delante de ellos, pero cuanto más fuerte soplaban, más relucientemente brillaba. Era como si hubieran estado todos ciegos. Dado que no podían ver esa luz, ese sol de guía, no tenían nada más que desdén para aquellos que siguieron al emisario de Dios a la salvación.
Llegó la noche y cayó la oscuridad.
Entristecido por el despreciable tratamiento que había recibido durante el día, nuestro Maestro oró antes de acostarse a dormir. Su bendito corazón estaba dolido y las lágrimas humedecían sus ojos.
Apenas si se había dormido, cuando el Señor de la Majestad dijo:
“¿Oh Gabriel, sabes qué noche es ésta? ¡Esta noche, transmite mi orden y buenas nuevas a todos Mis Mundos! Esta noche llevaré a Mi bienamado a Mi estación. Mis Cielos, Mi Árbol de Loto, Mi Casa Próspera, Mi Trono, Mi Escabel y Mi Paraíso se adornarán con el polvo de los pies de Mi bienamado. Dile a Isrâfil que deje su trompeta por esta noche; le he ordenado servir a Mi bienamado. Que Miguel posponga la distribución de provisiones. Que Azrâ’il deje la recolección de almas por esta noche. A ellos y a ti les he concedido el honor de servir a Mi bienamado. Por esta noche, que Mâlik apague el fuego del Infierno. Que los guardianes del Infierno no se muevan de su lugar. Que Mi Paraíso se adorne nuevamente. Dile a Ridwân que las huríes, los pajes y los asistentes deben prepararse. Que usen vestiduras celestiales nuevas y se pongan sus adornos. Deben prepararse para recibir a Mi bienamado. Esta noche he invitado a Mi bienamado Muhammad. Que vistan al sol del empíreo. Que el cielo se arregle más espléndidamente que en una noche común. Que las estrellas resplandezcan con más brillo que lo usual. ¡Que las almas de los Profetas se preparen para saludar a Muhammad! Oh Gabriel, ve al Paraíso y busca para Mi bienamado una túnica espléndida, una corona, un cinturón y el corcel celestial llamado Burâq. Que se ponga la túnica, la corona sobre la cabeza y que se ciña el cinturón. ¡Que monte a Burâq; que cabalgue para ver Mi Trono, Mi Escabel y Mi Paraíso! ¡Dale Mi saludo a ese Mensajero! Ahora está acostado en la casa de Umm Hâni, triste y desanimado por la crueldad de esos incrédulos”.
“¡Que venga! ¡Que contemple Mi Trono, Mi Pedestal y Mi Paraíso! Esos incrédulos han estado diciendo: ‘Tú eres pobre, mientras que nosotros somos ricos. El poder y la fuerza nos pertenecen a nosotros. No tienes amigos excepto mendigos y esclavos’. Oh Gabriel, ¿quién es realmente pobre, quién es rico, quién es poderoso, quién es humilde, quién es temporal, quién es eterno? Esta noche, le concederé Mi gracia y favor como nunca lo he hecho, y nunca lo haré, con ningún otro Mensajero y Profeta. Le mostraré los favores que he preparado para su Comunidad. Oh Gabriel, él es muy precioso para Mí. Es una bendición para dieciocho mil, para dieciocho millones de mundos. Si no lo hubiera creado, no habría creado este universo. Soy su ensalzador. Por él he creado todo. Para Mí lo he creado a él. Soy testigo de su condición de Profeta. Él es Mío y Yo soy suyo. Oh Gabriel, trátalo cortésmente; que esta noche tu bondad sea mayor que la de cualquier otra noche. Te has pasado veinte mil años realizando una oración de dos ciclos para Mí. Ningún siervo Mío jamás Me adoró de una manera semejante. Como recompensa a esa adoración, te he concedido el favor de servir esta noche a Mi bienamado”.
Ese venerable Gabriel fue al Paraíso, en donde vio que los corceles celestiales estaban pastando en manadas. Todos estaban felices y contentos, a excepción de uno llamado Burâq, que estaba pálido y pesaroso. Estaba llorando en un rincón, su cara manchada de lágrimas y llevando la marca del amor.
El venerable Gabriel se acercó a la pobre bestia, intrigado por su condición. “¿Qué te sucede? ¿Por qué no comes o bebes? ¿Por qué estás tan pálido y pesaroso? Este es el Paraíso, la morada de la felicidad; aquí no hay llanto, no hay tristeza”. Burâq encontró las palabras para decir: “Me aqueja el dolor del amor. Mi amor es mi constante compañero. No lo he visto, pero he oído su nombre. Ese nombre es mi remedio. Si veo su belleza, mi cara se iluminará de alegría. Hace miles de años que me encuentro en este estado. Oí una voz que exclamaba: ‘¡Oh Muhammad!’ A partir de ese momento, he estado enamorado del dueño de ese nombre. Tú me ves aquí, la morada de la felicidad. Pero esta es sólo mi forma exterior; en realidad, me encuentro en el fuego de la separación. El amor es mi regalo, mi alegría las lágrimas. Esos son los fieles testigos de mi amor. Mi palidez y pesadumbre son mi deleite, las lágrimas que fluyen el símbolo de mi amor. Con toda seguridad este dolor mío me guiará a su remedio. Un día me unirá a mi amado. Mi dolor se ha convertido en mi remedio”.
“¡Buenas noticias, Oh Burâq!” exclamó Gabriel. “Esta noche te guiaré hasta tu amado. Tu inmutable paciencia en el amor te ha llevado al que amas. Ese ser extremadamente santo no es tu bienamado solamente; todas las criaturas han sido creadas por amor a él. El Señor de Todos los Mundos es su amante también, como lo son el Escabel, la Tabla, la Pluma y el Paraíso. Sus amantes son innumerables. Así como tu amor por él te ha llevado ahora hasta él, así un día su amor los unirá con él; esta condición tuya es ciertamente una prueba de eso.
“Dicen que el amante está con su amado. Ven Burâq, partamos camino a tu bienamado Muhammad. . .” En un instante habían alcanzado la ciudad de la Meca y arribado a la Kaaba. Todos los otros nobles ángeles fueron también, y la Meca y el cielo encima de ella se llenaron con los ejércitos de ángeles.
Esta era una noche extremadamente importante. Esta noche, Allah le mostraría a Su bienamado maravillas peculiares a Su Esencia de Divinidad, admitiéndolo al misterio de los Dos Largos de Arco, una estación inaccesible para cualquier otra criatura. Al Mensajero Elegido, se le permitiría atestiguar maravillas ocultas a la vista de criaturas y ángeles, incluso de aquellos ángeles próximos al Trono. Esta noche, sería llevado al “Palacio Más Allá del Espacio”.
Allí, cada dolor encontraría mil clases de remedios. Los pecados de los siervos de Allah se perdonarían por amor a Su bienamado, y a la Comunidad entera de Muhammad (La paz sea con él) se la salvaría del Fuego y se le concedería el Paraíso; se revelaría el misterio de los Dos Largos de Arco y se daría a conocer la Unidad de la Esencia Divina.
Por la manifestación de los Atributos, se revelarían las manifestaciones de la Esencia. Amante y bienamado se unirían. Le mostrarían las estaciones de todos los Mensajeros, guiaría las almas de los Profetas en la adoración; iría más allá de la Estación de Gabriel. Se perdonaría a todos los pecadores de la Comunidad de Muhammad y se los darían al Mensajero. Aprendería el secreto de “y ciertamente tu Señor te dará”. El Todopoderoso le dirigiría noventa mil palabras a Su bienamado. Se revelarían misterios, tales como ninguna lengua podría decir y ninguna pluma escribir.
De acuerdo a Ibn ‘Abbâs, nuestro Maestro dijo:
“Había terminado de adorar y me había ido a la cama. Dándome cuenta de que había llegado Gabriel, me senté en la cama. Vi a Gabriel parado allí, diciendo: ‘Oh Mensajero de Allah, saludos para ti de Allah’. Esta noche Él te invita. He venido a buscarte. Esta noche, el Todo Glorioso te hará un gran honor; nadie antes que tú alcanzó jamás gracia y favor tan exaltados, ni se le conferirá semejante bendición a nadie después de ti. Nadie vio ni oyó jamás de semejante gracia y favor como los que tú tendrás esta noche. Vayamos ahora, porque te ha llegado tu momento. Esta noche, eres el huésped del Rey. Ningún predecesor mereció jamás tal dádiva, ni será capaz ningún sucesor de lograr tal exaltación”.
El venerable Moisés conversó en el Monte Sinaí con Nuestro Señor, de cuya Existencia toda la Creación depende. “Mi Señor”, rogó, “Muéstrame Tu Bello Semblante. Permíteme ver. ¡Permíteme contemplar Tu Belleza!” Pero se le dijo: “Moisés, no Me puedes ver; ¡no eres capaz de verme! Pero mira la montaña, Me manifestaré a ella, Si la montaña puede soportar Mi manifestación, también tú serás capaz de hacerlo”. Pero la montaña no pudo soportar la manifestación divina y se disolvió en pedazos. El venerable Moisés cayó en un desmayo. Cuando recobró la consciencia, dijo: “Mi Señor, Te declaro exento de los atributos de imperfección; te califico con los atributos de la perfección. Ante Ti me arrepiento. Sin verte, soy uno de los primeros en tener fe en Ti”. Moisés, el Interlocutor, deseaba ver. Pero había sido incapaz de ver. Ahora, Dios Todopoderoso deseaba mostrarse a Sí Mismo a Su bienamado.
Cómo podía suceder eso, no lo podemos saber; sólo Allah conoce la manera. Las seis direcciones no se aplican a Él; Él es incuantificable y Su modalidad es desconocida para nosotros. Existe más allá de la dirección, la localización y el tiempo. Él se mostraría a Su bienamado. Pero esto no se lo prometería solamente a Su bienamado, sino también a nosotros los pecadores, los miembros de su comunidad. Algunos rostros muy honrados contemplarán la Belleza y la Perfección del Señor en la Resurrección. Se nos concederá este favor. Para verlo a Él, sin embargo, el ojo debe estar preparado.
En cuanto a aquellos que no ven la verdad y la realidad en el mundo de abajo, el Corán nos dice que no sólo no verán al Señor de los Mundos; a aquellos que le dan la espalda al Corán y a Su bienamado se los resucitará ciegos. La vista le pertenece al ojo que llora por Dios, a aquellos que obedecen a la realidad y la verdad.
El Mensajero dio las buenas nuevas a sus Compañeros: “¡Veréis a vuestro Señor del Jardín del Paraíso, así como contempláis la luna el día quince del mes!” En otras palabras, la manifestación divina le será aparente a cada creyente de acuerdo a su capacidad.
Como ya hemos dicho, la manera de eso está más allá de nuestro conocimiento; sólo Allah la conoce. Dios está exento de localización espacial. Él se mostrará a Sí Mismo a los creyentes, y los creyentes Lo verán. Como Allah quiera. . . Que Allah nos conceda Su gracia a todos nosotros. Amén. Por el bien del Jefe de los Mensajeros.
Nuestro Maestro dijo: “Oí la voz de Gabriel, el Confiable. Oí lo que me dijo. Me levanté enseguida y busqué un jarro para poder llevar a cabo mi ablución. En ese momento, Ridwân trajo del Paraíso un jarro dorado con incrustaciones de esmeraldas, así como un cuenco con cuatro enormes esmeraldas al frente, que reflejaban la luz del cielo.
“El jarro del Paraíso había sido llenado con el agua de Kawthar, de acuerdo a la orden de Allâh a Ridwân. Hice mi ablución con el agua de Kawthar mientras se vertía de ese jarro en el cuenco. Me llevaron a la Kaaba, al lugar llamado el Sello, en donde me acostaron. Abrieron mi pecho y me sacaron el corazón. Lo lavaron con el agua de Zamzam. Luego lo llenaron con la luz de la sabiduría esotérica y lo volvieron a poner en su lugar. Me vistieron con una espléndida túnica del Paraíso y me enrollaron un turbante en la cabeza; ese turbante también venía del Paraíso. Sobre el turbante se puso una corona, tan brillante como el sol. Me envolvieron la cintura con una fina faja. Su superficie estaba hecha de rubí rojo.
Cuando busqué una montura, Gabriel trajo a Burâq y me dijo que cabalgara. Burâq se plantó. ‘¿Qué estás haciendo, Burâq?’ dijo Gabriel. ‘¿Qué afrenta es esa?’ Pero Burâq respondió: ‘No permitiré que me monte nadie más que Muhammad, la paz sea con él’. Entonces Gabriel le dijo: ‘Aquí contemplas al que amas, por amor a quien te has estado abrasando noche y día, el bienamado Muhammad de Allah’. Al oír eso, Burâq puso su cara en el suelo, derramando lágrimas de amor mientras rogaba: ‘Oh Mensajero de Allah, por amor a ti he abandonado el Paraíso. Dame tu palabra. ¡Promete que volverás a montarme en el próximo Día de la Resurrección, para entrar al Paraíso sobre mi lomo!’ ”
Nuestro Maestro de la Ascensión dio su promesa, llorando mientras se comprometía a entrar al Paraíso con el mismo Burâq, cuando le llegara el momento de levantarse de la tumba. “Oh Mensajero de Allah”, preguntó Gabriel, “¿por qué lloras así?”, y nuestro Maestro dijo: “Cuando me levante de la tumba, iré al Sitio de la Resurrección cabalgando a Burâq. ¿Pero mi Comunidad tendrá que ir allí a pie?” En este punto de la conversación, el Verso siguiente fue revelado:
“El día que reunamos ante el Misericordioso a los temerosos en grupos.”
[19:86]
Nuestro Maestro se consoló. Ofreció alabanza y agradecimiento a Allah, el Señor de todos los mundos, que también permitirá que su Comunidad cabalgue al Sitio de la Resurrección. Cuando llegue el Día de la Resurrección, los hombres se levantarán de sus tumbas en tres grupos:
i) Los Profetas y Mensajeros, los santos y los justos; a ellos les será enviado Burâq desde el Paraíso. Vistiendo túnicas del Paraíso y disfrutando comida y bebida del Paraíso, montarán esos corceles celestiales y cabalgarán con gran pompa al Sitio de la Resurrección.
ii) Los miembros pecadores de la Comunidad de Muhammad (La paz sea con él). Ellos se levantarán de sus tumbas para ser arrastrados, desnudos y a pie, al Sitio de la Resurrección. Cuando nuestro Maestro mencionó que esa gente sería resucitada en estado de desnudez, la venerable Â’isha, Madre de los Creyentes, preguntó: “¿Oh Mensajero de Allah, no mirarán los hombres a las mujeres que se encuentran entre ellos?” Pero nuestro Maestro respondió: “Â’isha, el Día de la Resurrección será tal, que nadie tendrá ojos más que para sí mismo. Cada persona estará encerrada en sí misma”.
iii) Los incrédulos que niegan la resurrección después de la muerte. Esos se frotarán la cabeza con polvo, gimiendo: “¿Quién nos ha levantado de la tumba? ¡Ay de nuestra condición! Solíamos negar este día”. Los ángeles dirán, mientras sacan a esos incrédulos de la tumba: “Mirad, esto es lo que el Todo Misericordioso prometió. El Mensajero os dijo que este día sería así”. Serán llevados al Sitio de la Resurrección con sus caras contra el piso.
Cuando los nobles Compañeros oyeron de esto por el Profeta, le preguntaron: “¿Oh Mensajero de Allah, cómo puede caminar un hombre arrastrando su cara por el piso?” Nuestro Maestro respondió: “¿No habéis visto cómo se arrastran las serpientes y los gusanos sobre sus caras? Así es cómo se arrastrarán los incrédulos mientras los llevan al Sitio de la Resurrección”.
Cuando nuestro Maestro, el Rey de los Profetas, oyó las buenas nuevas, que Allah había prometido graciosamente dejar que los justos cabalgaran al Sitio de la Resurrección, montó alegremente a Burâq. Gabriel había venido con los ejércitos de ángeles. Nuestro Maestro nos cuenta que los ejércitos angelicales de Miguel e Isrâfil se ordenaron detrás de él a su derecha e izquierda.
Cuando nuestro Maestro quiso separarse de estos poderosos ángeles, el venerable Isrâfil dijo: “Oh Mensajero de Allah, he adorado a mi Señor durante tantos años para poder servirte esta noche, y he sido honrado con este deber”. Nuestro Maestro le preguntó cómo había adorado y orado.
Dijo el venerable Isrâfil: “Adoré durante muchos miles de años debajo del Trono. Luego el Todo Poderoso dijo: ‘¿Qué quieres? Te concederé tu deseo’. Respondí: ‘Mi Señor, el intercesor de la comunidad de pecadores, el Sultán del Día de la Resurrección; parece que has inscrito su nombre sobre el Trono, junto con Tu propio Noble Nombre. Cuando llegue a la existencia corpórea, déjame pasar una hora a su servicio’. Dijo el Señor: ‘Accedo a tu pedido. Habrá una noche en la cual le posibilito acercarse a Mí, a ese Profeta reverenciado cuyo nombre he inscrito al lado del Mío. Lo transportaré desde un lugar en la tierra hasta Mi universo más elevado. Le mostraré maravillas particulares a Mi Esencia. Le abriré las puertas de Mis tesoros. Lo llevaré de la Meca a Jerusalén, y desde allí lo llevaré adonde Yo quiera. Puedes tener el honor de escoltarlo esa noche desde la Meca a Jerusalén’ ”.
Los otros ángeles poderosos también estaban contentos de servir esa noche a nuestro Maestro, el bienamado del Señor. Para obtener ese honor, habían adorado a Allâh durante muchos miles de años.
Nuestro Maestro continúa su relato: “Burâq aterrizó en un lugar que había divisado. En ese lugar había muchos árboles. El venerable Gabriel dijo: ‘Mensajero de Allah, desciende aquí y lleva a cabo tus oraciones’. Me bajé y realicé mis oraciones, luego le pregunté a Gabriel el nombre del lugar al que habíamos llegado. ‘Esta es Medina la Iluminada’, dijo. ‘Pronto migrarás a este lugar’. Seguimos adelante hasta un lugar donde la tierra era blanca. Gabriel me dijo que descendiera y orara, de modo que hice lo que me pidió. Luego Gabriel me preguntó dónde estábamos. Cuando le dije que no lo sabía, él dijo: ‘Esto es Midian. El venerable Moisés llevó a cabo sus oraciones debajo de este mismo árbol, cuando estaba huyendo del Faraón’.
“Volví a montar a Burâq y llegamos a un lugar sagrado. Seguí las instrucciones de descender y orar. Luego Gabriel dijo: ‘Mensajero de Allah, este es el Monte Sinaí. Aquí es donde el venerable Moisés solía conversar con Allah’. Volví a montar y cabalgué hasta que vimos un pabellón. Otra vez desmonté y oré como se me dijo que hiciera. Luego Gabriel dijo: ‘Mensajero de Allah, este es el pabellón donde Jesús, el hijo de María, nació’. Más tarde, vi a un grupo de personas plantando semillas. Cada semilla producía instantáneamente setecientas. Cuando pregunté quiénes eran esas personas, Gabriel dijo: ‘Esos son los miembros de tu Comunidad que gastan su riqueza en la causa de Allah. Por esa buena acción reciben setecientas recompensas’. Luego vi otro grupo.
Los ángeles les estaban destrozando las cabezas con rocas; esas cabezas volvieron a crecer, sólo para ser destrozadas otra vez, después volvían a crecer como nuevas. Gabriel explicó: ‘Los que están sufriendo un tormento semejante son los miembros de tu Comunidad que descuidan las oraciones. Son los que oran, pero están distraídos y no alzan completamente la cabeza cuando se levantan de la inclinación y la postración. Hacen las oraciones con renuencia, sin darles la menor importancia. Aunque oran, también sirven a los incrédulos, a los tiranos y a su propia naturaleza inferior’.
“Luego vi otro grupo. Estaban desnudos y hambrientos, rodeados de hierbas encendidas, que los ángeles los forzaban a comer como animales. Cuando pregunté quiénes eran, Gabriel dijo: ‘Esos son los miembros codiciosos de tu Comunidad, que no pagan la limosna debida. Son aquellos que carecen de compasión por el pobre, el débil, el destituido, las viudas y los huérfanos’.
“Luego vi otra compañía. Una comida deliciosa estaba dispuesta delante de ellos, pero en vez de esa comida pura estaban comiendo carroña maloliente. Gabriel explicó: ‘Mensajero de Allah, esos son los adúlteros y fornicadores de entre tu Comunidad. Aunque tienen a su disposición alimento legal, eligen comer carroña por haber cometido actos ilegales como el adulterio y la fornicación’.
“Luego vi otro grupo. Estos estaban apilando madera, pero no la podían levantar. Cuando pregunté quienes eran, se me dijo: ‘Esos son los miembros avaros de tu Comunidad. Aunque nunca podrían agotar la riqueza que poseen, no están satisfechos y tratan de acumular más aún. Son aquellos que aman los bienes mundanos y tratan de apilarlos. Ellos acumulan fuego en el Infierno, porque violan los derechos humanos, al no tener la voluntad de aligerar su carga y dar a otros lo que les corresponde’.
“Luego vi una gran roca, en la cual había un pequeño agujero. Una serpiente salió del agujero, se hizo más grande, después trató de volver a entrar. Cuando no pudo meterse, empezó a dar vueltas alrededor de la roca, confundida. Pregunté el significado de eso, y Gabriel explicó: ‘Esa roca representa el cuerpo de tu Comunidad. El pequeño agujero representa sus bocas. La serpiente simboliza las malas palabras, el lenguaje ilegal y la murmuración. Habiendo emitido esas cosas, no serán capaces de retractarse y tragarlas. Por lo tanto deben sufrir el tormento en este mundo y en el Más Allá. Dile a tu Comunidad que guarden sus bocas de maldecir, abusar, murmurar, del lenguaje grosero y la charla descuidada, de modo que puedan salvarse en este mundo y en el Más Allá’.
“Luego vi un hombre. Estaba luchando para sacar agua de un pozo. Cuando el balde llegó al borde del pozo, estaba vacío. El hombre se estaba esforzando en vano. ‘¿Qué representa?’, pregunté. Dijo Gabriel: ‘Aquellos de tu Comunidad que adoran sólo por alarde. La veneración que no es para Allah es tan inútil como la penalidad de ese hombre, porque aquellos cuya veneración es mera ostentación ciertamente no recibirán recompensa alguna en el Más Allá. Todo lo que consiguen es fatiga’.
“Las gentes que vi a continuación, tenían labios colgantes, que los ángeles cortaban con tijeras ardientes. Cuando pregunté quienes eran, se me dijo: ‘Esos son los miembros de tu Comunidad que actúan como informantes y aquellos que prestan falso testimonio’.
“Luego vi otro conjunto de personas. Los ángeles les estaban cortando la carne y les ordenaban que se la comieran. Cuando se negaban, los ángeles les pegaban y los obligaban a comer. Cuando le pregunté a Gabriel quienes eran y por qué estaban soportando ese tormento, respondió: ‘Esos son los murmuradores de tu Comunidad’.
“Luego vi otro grupo de personas; tenían rostros sucios, ojos pálidos y labios caídos; de sus bocas fluía sangre y suciedad. Cada uno sostenía una botella encendida en una mano y una taza encendida en la otra, en donde se vertía el pus que fluía de sus bocas. Cuando habían llenado su taza con sangre y suciedad los ángeles los forzaban a beberla. Ese era su tormento. Cuando pregunté sobre ellos, Gabriel dijo: ‘Oh Mensajero de Allah, esos son los miembros de tu Comunidad que mueren sin arrepentirse de haber bebido alcohol’.
“Luego vi otro grupo. Tenían vientres hinchados y grilletes en los pies. Trataban de levantarse, sólo para tropezar y volver a caer. ‘¿Quienes son esos?’ pregunté. Gabriel, la paz sea con él, dijo: ‘Esos son los usureros, esos miembros de tu Comunidad que le roban a la gente sus bienes y los consumen injustamente’.
“Luego encontré un grupo de mujeres. Tenían los rostros sucios; usaban ropas encendidas y los ángeles las estaban golpeando con látigos encendidos. Se gritaban unas a otras. Le pregunté a Gabriel, la paz sea con él, quiénes eran esas mujeres, y me dijo: ‘Esas son las mujeres de tu Comunidad que han cometido adulterio y fornicación o han tratado mal a sus esposos y sólo han mostrado ingratitud por los beneficios que les proporcionaron sus esposos’.
“Luego vi un grupo de hombres que estaban siendo decapitados. Cuando pregunté quiénes eran, Gabriel dijo: ‘Esos son los asesinos de tu Comunidad; son aquellos que siguen adelante con los feudos de sangre’.
“Luego vi un grupo que sufría los tormentos más violentos. De sus bocas y narices salían llamas y estaban a merced de dos ángeles que blandían látigos encendidos. ‘¿Quiénes son?’ pregunté, y Gabriel respondió: ‘Esos son los hipócritas. Están sufriendo ese tormento porque, mientras sus bocas profesaban fe, sus corazones estaban llenos de incredulidad e hipocresía. ¡Merecen ser castigados en las profundidades inferiores del Infierno!’
“Verdaderamente los hipócritas estarán en el nivel más bajo del Fuego.”
[4:144]
“Luego encontré un grupo de personas que estaban encarceladas en un valle de fuego. En cuanto se habían quemado hasta reducirse a cenizas, les volvía a crecer una piel nueva que otra vez se quemaba hasta ser ceniza y de nuevo volvía a restaurarse. Ese era su perpetuo tormento. Pregunté quiénes eran y por qué estaban sufriendo ese tormento, y el venerable Gabriel explicó: ‘Esas son las personas que desobedecen a sus padres. Oh Mensajero de Allah, las personas que sufren ese tormento son los hijos pecadores de tu Comunidad, que no aprecian a sus madres y padres, no les obedecen, no les dan lo que les corresponde y no los respetan’.
“Después oí un ruido aterrador que me puso los pelos de punta. Cuando le pregunté qué había causado ese ruido, Gabriel explicó: ‘Oh Mensajero de Allah, una piedra cayó en el Infierno. Justo ahora llegó al fondo después de caer durante mil años. Ese es el ruido que oíste’.
“Luego llegué a un valle, en donde el aire tenía un olor nauseabundo. Se podía oír una voz horrorosa, suplicándole a los gritos a Allah: ‘Mi Señor, envíame ahora a los incrédulos y los tiranos que me prometiste. Mis cadenas, púas, esposas y grillos, están todos preparados. Tengo tormentos de toda clase en gran abundancia: fruta amarga y agua hirviente, serpientes, ciempiés y escorpiones. Mis barrancos encendidos con fuegos aterradores. Envíame a los tiranos, los incrédulos y los traidores. Me lo has prometido, para que pueda vengar a sus víctimas. Déjame vengarme de aquellos que disfrutaron de Tus beneficios y sin embargo Te atribuyeron socios, de esos impostores pecaminosos que dañaron a la gente. Permíteme cumplir con mi deber’.
Cuando le pregunté quién podía ser ese, Gabriel dijo: ‘Ese olor nauseabundo es el hedor del Infierno, mientras que esa voz aterradora es la voz del Infierno’. En respuesta a la súplica del Infierno, el Glorioso y Exaltado dijo: ‘¡Oh Fuego! ¡Oh Infierno! Te llenaré con aquellos que Me atribuyen socios, con los incrédulos que Me niegan a Mí y a Mis Mensajeros, con los tiranos que lastiman y oprimen a Mis siervos, con los traidores que consumen los derechos de los huérfanos, con todos los hombres y mujeres perversos, y con aquellos autoritarios que no creen hasta el Día de la Resurrección. Te llenaré con hombres y jinn incrédulos y con tiranos obstinados e infieles’. El Infierno dijo: ‘Estoy contento mi Señor’.
“Luego llegué a otro valle. Aquí se olían bellos perfumes. Cuando pregunté qué era, Gabriel dijo: ‘Una dama mártir y sus hijos yacen aquí. Ese dulce aroma sale de sus tumbas, que contienen los frutos del Paraíso. Las que yacen enterradas aquí son las doncellas de la hija del Faraón, y sus hijos’.
“Después llegué a otro valle más, en donde suaves brisas llevaban por el aire sutiles perfumes. Los sonidos más agradables acariciaron mis oídos, ‘Gabriel’, pregunté, ‘¿Qué son esos dulces aromas; qué son esos sonidos encantadores?’ El venerable Gabriel explicó: ‘Oh Mensajero de Allah, esos dulces aromas vienen del Paraíso y ese sonido encantador es la voz del Paraíso. ¡Escucha Oh Mensajero de Allah! Escuché y oí al Paraíso hacer esta súplica: ‘Mi generoso Señor, tráeme ahora a esos siervos Tuyos que me has prometido. Todo ha sido adornado y preparado; mis palacios, pabellones, carpas, satén, brocado y sedas, toda clase de oro, perlas, coral, esmeraldas, rubíes y plata, almizcle y ámbar gris, copas y tazas, fruta de toda clase, ríos de agua, leche, miel y vino, huríes, asistentes y pajes; dádivas en gran abundancia, demasiado numerosas para contarlas. Tráeme ahora a esos siervos especiales Tuyos a quienes has prometido enviarme. Siento impaciencia por recibirlos. Envíame a esos siervos Tuyos, para que pueda acordarles todo honor, respeto y dignidad, concediéndoles toda clase de dádivas’.
A esta súplica, el Más Generoso de los generosos, respondió:
“ ‘Mi Paraíso, a ti te enviaré a aquellos que creen en Mí y a todos Mis siervos obedientes que dan su corazón a Mi bienamado, que afirman Mi Unidad, creen en Mis Mensajeros y llevan a cabo buenas obras de justicia y veneración por Mí, que no Me adjudican socios y ponen su confianza en Mí. En tus jardines y huertos alojaré a todos los que Me temen y rehuyen Mi castigo, del cual los pondré a salvo. Concederé los deseos, y satisfaré las necesidades de todos los que me someten sus deseos, intenciones y necesidades a Mí en sus oraciones. Multiplicaré las retribuciones y recompensas de aquellos que “Me hacen un préstamo”, es decir, que hacen obras de caridad y por Mí dan limosna al pobre y al débil, al destituido y al necesitado. Estaré satisfecho con todas las obras de aquellos que ponen sus vidas enteramente a Mi disposición, confiando en Mí en todo lo que emprenden. Sólo Yo, Allah, soy digno de adoración y fe. No hay ningún otro dios que merezca fe y adoración. Yo cumplo todas Mis promesas. Nunca dejo de cumplir Mi palabra. Todos los creyentes ciertamente llegarán al éxito. Mi Paraíso está preparado para ellos. El Paraíso es el hogar de aquellos que creen en Mí. Aquellos que creen en Mí son tu gente’. (¡Bendito es Allah, el mejor de los Creadores!)
Oyendo estas palabras divinas, el Paraíso dijo: ‘¡Estoy contento, mi Señor!’
“Oí una voz a mi derecha, llamado: ‘¡Detente, Oh Muhammad! Tengo una pequeña pregunta que hacerte. ‘Tres veces me dijo esa voz que me detuviera, pero la ignoré y seguí adelante. Luego oí una voz a mi izquierda, llamando tres veces: ‘¡Detente, Oh Muhammad! Espera un momento. Tengo una pregunta para ti’. La ignoré y seguí adelante. Luego apareció una mujer frente a mí, muy bellamente vestida. A la distancia se veía encantadora, pero mirándola de cerca probó ser muy fea.
Pasé por su lado, ignorando sus tres gritos de: ‘Detente un momento. Tengo que hacerte una pregunta’. Luego vi delante de mí a un viejo, apoyado en un bastón. Sacudiéndose y temblando, este viejo dijo tres veces: ‘Detente. Tengo que hacerte una pregunta. Detente y déjame ver tu hermoso semblante’. Lo pasé de largo sin un momento de pausa. Después vi a un joven bien parecido. Su rostro estaba radiante de luz. Me acogió con: ‘Detente ¡Oh Mensajero de Allâh! Tengo que decirte algo’. Burâq se detuvo. Intercambié saludos con el joven, que luego dijo: ‘¡Congratulaciones, Oh Muhammad! Toda bondad está en ti y en tu Comunidad’. Ensalcé a mi Señor, diciendo: ‘Toda alabanza pertenece a Allah’. Gabriel dijo lo mismo.
“Cuando le pregunté quiénes eran esas personas, Gabriel explicó: ‘Oh Mensajero de Allah, las voces de la derecha y la izquierda eran las de las religiones corruptas. Si hubieras respondido a su llamado, habrían atrapado a tu Comunidad después de tu muerte y la habrían reducido a la degradación. En cuanto a la mujer, si hubieras respondido a su invitación, tu Comunidad entera habría olvidado a Allah después de tu muerte y se hubiera dedicado a adorar a este mundo. Sus bellos ornamentos y atuendo son símbolos de los encantos engañosos del mundo. Su avanzada edad señala la Resurrección. En cuanto a su fea apariencia vista de cerca, indica que toda la fealdad de la vida mundana queda expuesta cuando se reflexiona.
“‘El viejo que se dirigió a ti era Satán el execrable. Trató de explotar tu naturaleza compasiva apareciendo bajo el disfraz de un viejo. Si te hubieras detenido y le hubieras prestado atención, al final de tu vida tu Comunidad habría perdido la salvación engañada por sus artimañas, porque él habría llevado exitosamente al extravío a la mayoría de ellos y los hubiera hecho entrar en el Más Allá sin fe.
“‘En cuanto a ese joven radiante y rozagante, representa la religión del Islam. Para él te detuviste. Eso significa que tu Comunidad, desde el final de tu vida mundana hasta la Resurrección, estará segura contra toda astucia del enemigo y con pies firmes en el sendero del Islam’ ”.
Nuestro Maestro, el Mensajero para hombres y jinn, vio muchas más cosas extrañas y maravillosas antes de llegar a la Mezquita de Aqsâ. Las que relatamos son las más famosas. El relato de nuestro Maestro continúa: “Cuando llegué a la Mezquita de Aqsâ, los ángeles bajaron del cielo para saludarme. Me felicitaron por los favores y dádivas que recibiría de Allah, saludándome con: ‘¡La paz sea contigo, Oh Primero! ¡La paz sea contigo, Oh Último! ¡La paz sea contigo, Oh Congregador!’ Le dije a Gabriel: ‘¿Qué quieren decir los ángeles al saludarme de esta manera? Allah es el Primero, el Ultimo y el Congregador’. El venerable Gabriel explicó: ‘Oh Mensajero de Allah, en el Día de la Resurrección, tú serás el primero que intercederá. Por lo tanto te llaman el “primero”. Te saludan con “¡Oh último!”, porque eres el último Mensajero que se enviará al mundo’.
“Cuando alcancé las puertas de la Mezquita de Aqsâ, desmonté de Burâq y lo até a una argolla, que me señaló Gabriel. Todos los Profetas habían atado sus monturas en esa argolla. Las almas de todos los Profetas me dieron la bienvenida con honor y respeto.
“Cuando vi a todas esas grandes almas, le pregunté al venerable Gabriel quiénes eran. Dijo: ‘Esos son los Profetas y Mensajeros que te precedieron, ¡Salúdalos!’ Di mi saludo. Mientras entraba a la Mezquita, se estaba dando la señal para comenzar las oraciones. Miré para ver quién hacía ese llamado, pero Gabriel, la paz sea con él, me condujo al nicho de oraciones, diciendo: ‘Tú debes guiar las oraciones, porque tú eres el más digno y noble’. Entonces subí al nicho y guié a todos los Profetas y Mensajeros en la realización de una oración de dos ciclos. Luego regresé para ver a los Profetas, la paz sea con ellos, y conversé con ellos. Todos los gloriosos Profetas ensalzaron solemnemente a Allah, alabándolo por la dádiva divina que les había concedido. Yo también ensalcé a mi Señor, detallando los graciosos favores que me había concedido Dios, Exaltado es Él.
“Abraham, ese amigo especial de Allah, ofreció alabanza y dijo: ‘Mi Señor me eligió como un amigo especial Suyo. Me dio un gran dominio. Me mencionó en Su Corán como el padre de tu Comunidad. Fue bondadoso conmigo y con mi hijo, enviando abajo un carnero para sustituir a Ismael. Proclamó nuestra gloria al mundo entero, ordenándome a mí y a mi hijo, Ismael, construir Su Kaaba, y mencionando nuestros nombres en Su Corán y en las oraciones que tú y tu Comunidad hacen. Por mí, convirtió el horno ardiente de Nimrod en luz. Haciéndome padre de Isaac, me dio el honor de ser el abuelo de todos los Profetas. Destruyó por medio de un mosquito a ese Nimrod que me arrojó al fuego’.
“Moisés, el Interlocutor, también ofreció palabras de alabanza, diciendo: ‘Alabanza y gloria a Allah, Exaltado es Él, porque habló conmigo directamente. Me dio la Torá. Ahogó al Faraón y a su pueblo en el mar, salvándome a mí y a mi pueblo. Hizo de Aaron mi ministro. Transformó milagrosamente mi bastón, castigando así al faraón. Hizo que llovieran maná y codornices sobre mí y mi pueblo’. Así dio gracias a Allah por Su gracia y favor hacia él.
“Al venerable Moisés le siguió David, la paz sea con él, que dijo: ‘Alabanza y gloria al más Majestuoso y Exaltado, porque Él me dio un gran dominio y me hizo rey. Me dio los Salmos. Nos confirió la condición de Profeta a mí y a mi hijo. Hizo que en mi mano el hierro se tornara blando como la cera. Hizo que las montañas y los pájaros se sometieran a mí. Me dio una voz tan dulce que aquellos que la oían se desvanecían, mientras que las colinas y las rocas recordaban a Allah y lo glorificaban junto conmigo. Me concedió el conocimiento de la Ley Sagrada y el buen juicio’.
“Al venerable David le siguió su hijo Salomón. Alabó a Allah recitando la gran cantidad de dádivas que había recibido: ‘El Señor Todopoderoso Auto Subsistente me dio el dominio de los vientos, los jinn y los demonios. Solían llevar a cabo lo que a mí se me antojara. Me enseñó el lenguaje de pájaros y bestias. Me prefirió a mí sobre muchos de Sus siervos y me concedió un dominio más poderoso del que nadie después de mí pudo obtener’.
“En cuanto a Jesús, ofreció alabanza y agradecimiento con estas palabras: ‘Gloria a tan Exaltado Hacedor, porque así como creó a Adán del polvo, sin madre o padre, así me trajo a la existencia sin un padre y sin materia, simplemente con la orden: “¡Sé!” Me enseñó la Torá y el Evangelio y me instruyó en el conocimiento de la Ley Sagrada. En respuesta a mi oración, Él curó al ciego y al enfermo y devolvió el muerto a la vida. Hizo que mi madre y yo estuviésemos a salvo de la astucia de Satán. Me elevó, vivo, a los cielos’. Por esas y otras dádivas, expresó su gratitud a Allah, Exaltado es Él.
“Cada Profeta-Mensajero alabó y agradeció, enumerando las innumerables dádivas que había recibido. Luego les dije: ‘Todos vosotros habéis alabado y exaltado al Señor de Todos los Mundos por las dádivas que os ha dado. Ahora permitidme que os cuente la dádiva divina que yo he recibido. Ese Señor de la Majestad y el Honor, Auto-Subsistente, Todo Clemente, Todo Compasivo, creó mi luz con Su propia luz. En mi honor creó el Trono, el Pedestal, el Paraíso, el cielo y la tierra, todo con mi luz. Con mi luz creó el sol y la luna, las huríes del Paraíso con toda su belleza, y también a Adán. Me envió a todos los mundos, a todos los hombres y jinn, como un portador de buenas nuevas y para dar advertencia. Me convirtió en una bendición para el universo entero. Me envió a todas las criaturas como el Profeta y Mensajero final. A mí me reveló el Poderoso Corán. Hizo de mi Comunidad la mejor de todas las comunidades. Me explicó todo lo que estaba contenido en el Noble Corán que me reveló, enseñándome las ciencias de los antiguos y los modernos. Hizo de mi Comunidad la Comunidad del camino Medio. Abrió mi pecho y me purificó del pecado. Exaltó mi nombre y rango. Me hizo el conquistador de todas las criaturas y el último de todos los Profetas. Por mí, partió la luna por la mitad’”.
Según otra versión un tanto diferente: El venerable Mensajero de Allah llegó finalmente a Jerusalén, donde todos los venerables Profetas-Mensajeros le dieron la bienvenida con sus saludos. Ofrecieron toda clase de alabanzas, bañándolo en luz. Luego caminaron al frente de Burâq hasta la Mezquita de Aqsâ, donde el Mensajero, la paz sea con él, desmontó. Se quedaron parados a su lado mientras Gabriel ataba a Burâq. Después se dirigieron al Mensajero, diciendo: “¡Oh Mensajero de Allah, entra a la Mezquita!” Nuestro Maestro les dijo a todos los Profetas: “Vosotros habéis sido enviados antes que yo. Sería más adecuado que vosotros entrarais primero”. Pero se oyó que el Señor Todopoderoso decía: “Oh Mi bienamado, tu Misión es la última, pero tu luz los precede a todos. Todos fueron creados de tu luz. Es correcto y adecuado que tú tomes la precedencia. ¡Entra a la cabeza de todos ellos!”
El Mensajero entró con Gabriel. Luego, detrás, entraron todos los Profetas a la Mezquita de Aqsa. Gabriel hizo el Llamado a la Oración, luego señaló el inicio de las oraciones. El Mensajero guió a todos los Profetas y a los grandes ángeles presentes en la oración de dos ciclos. Nos cuenta: “Cuando terminó la oración, oí la inspiración: ‘Ahora es el momento de la súplica, suplica por tu Comunidad’. Sostuve mis manos abiertas hacia la Corte Exaltada. Hice una humilde súplica a mi Señor, rogándole que los salvara del fuego del Infierno y los admitiera en el Paraíso. Todos los Profetas-Mensajeros y los grandes ángeles, la paz sea con ellos, dijeron: ‘Amén’ a esta oración mía. En ese momento oí una voz dentro de mi corazón, diciendo: ‘Oh Mi bienamado, el lugar en donde estás sentado es la Mezquita de Aqsa. Esta es la Noche de la Ascensión. Has hecho una súplica como Jefe de los Profetas. Los Mensajeros y los ángeles han dicho ‘Amén’ a ella. Aquél a quien hiciste esa oración es Allah, Señor de la Majestad y la Bendición, el más Misericordioso de los misericordiosos, el más Generoso de los más generosos, que lleva a todos a la luz de Su guía. Tus oraciones han sido aceptadas. Los pecados de tu Comunidad han sido perdonados y ocultados. Ciertamente se salvarán del tormento. En virtud de Mi Poder y Majestad, les he concedido Mi Misericordia. Los alegraré con la visión de Mi Belleza’.
“Esa noche le fueron concedidos a mi Comunidad el Paraíso y la felicidad”. (Oh Señor, permítenos morir en la fe. Alégranos con la visión de Tu Belleza. Amén, Oh Todo Misericordioso y Compasivo, en honor del Jefe de los Mensajeros.)
“Cuando salí de la Mezquita de Aqsâ, el venerable Gabriel se encontró conmigo sosteniendo tres copas en su mano. Una contenía leche, otra vino, y la otra agua. Me dijo: ‘¡Oh Mensajero de Allah, toma una de estas tres copas y bebe!’ Elegí la leche y la bebí toda. Quedó una gota y se la di a Gabriel, la paz sea con él, que dijo: ‘Has elegido la disposición natural del Islam’.
“Una voz llamó desde lo invisible: ‘¡Oh Muhammad, si hubieras bebido todas las gotas de la leche que había en el vaso, ni un solo miembro de tu Comunidad entraría en el Infierno!’ Volviéndome a Gabriel, le pedí que me dejara beber la última gota de la leche, pero él dijo: ‘¡Lo que está destinado desde toda la eternidad, lo que está escrito en la Madre del Libro, debe ser cumplido, Oh Mensajero de Allah!’
Luego comenzó la Ascensión. Viajé sobre Gabriel. Entramos al primer nivel del cielo y Gabriel golpeó la puerta. ‘¿Quién está allí?’ dijo una voz desde adentro. Dijo Gabriel: ‘Soy yo. Muhammad, la paz sea con él, está a mi lado’. ‘¿Él ha sido enviado?’ dijo la voz mientras nos dejaban entrar. En este primer nivel del cielo vi a un ser radiante. Miraba a su derecha y se reía, luego a su izquierda y lloraba. ‘¿Quién es él?’ le pregunté, y Gabriel dijo: ‘Ese es Adán, la paz sea con él’. Lo saludé. ‘Bienvenido, hijo mío y Mensajero justo’, respondió. Luego el venerable Gabriel explicó: ‘Cuando mira a su derecha lo hace feliz ver a los Profetas, Mensajeros y descendientes honestos que proceden de él. Pero cuando mira a su izquierda, llora ante la vista de sus hijos malvados e incrédulos’ ”.
En el primer nivel del cielo, todos los ángeles saludaron a nuestro Maestro, el bienamado del Señor, diciendo: ‘¡Bienvenido, Oh Ahmad! ¡Bienvenido, bienamado de Allâh!’ Luego se dieron vuelta para continuar su adoración, realizando de pie su remembranza y glorificaciones.
Nuestro Maestro continúa su relato: “Sobre el ala de Gabriel, me elevé al segundo nivel del cielo. Gabriel golpeó la puerta y el ángel que la cuidaba dijo: ‘¿Quién eres? ¿Quién está contigo? ¿Ha llegado el bienamado de Dios? ¡Entrad por favor!’ Diciendo así, el ángel abrió la puerta al segundo cielo. Una vez adentro, vi a los habitantes de este segundo cielo realizando su adoración y glorificación en una postura inclinada. Al verme, todos exclamaron:
‘¡Bienvenido, Ahmad! ¡Bienvenido Mahmûd!’ Me recibieron con honor, luego volvieron a inclinarse en adoración, glorificando al Señor de Todos los Mundos en esa posición. Cada uno tenía un hilo de cuentas para orar diferente. Gabriel explicó: Los ángeles del primer nivel adoran al Señor de Todos los Mundos en posición de pie, a diferencia de los del segundo nivel, quienes se inclinan en adoración’. Allí vi al venerable Jesús y al venerable Juan, la paz sea con ellos. ‘¡Bienvenido honesto hermano Profeta nuestro!’ dijeron. Cientos de miles de ángeles estaban glorificando a Allah con estas palabras: ‘¡Gloria a Allah! ¡Toda alabanza y gloria a Allah, el Más Magnífico! ¡Suplico Su perdón!”.
“Cuando ascendimos al tercer nivel, vi ángeles tan numerosos que sólo Allah hubiera podido decir su número. Estaban todos en postración ante el Señor de Todos los Mundos, glorificándolo en esa postura. Cuando me vieron me rindieron honor y respeto. Aquí encontré al venerable José y a Salomón, la paz sea con ellos. Me saludaron con: ‘¡Bienvenido, honesto hermano Profeta!’ Aquí fui testigo de muchas maravillas.
“Al elevarme al cuarto nivel, encontré a todos sus habitantes glorificando a Allah de rodillas. Aquí encontré al venerable Moisés, a Âsiya la esposa del Faraón, y a la venerable María. Todos me rindieron honor y respeto.
“Ascendimos al quinto nivel del cielo. Innumerables ángeles estaban parados en adoración, su mirada dirigida hacia los dedos de sus pies mientras glorificaban al Señor Dios. Estaban parados en serena humildad. ‘¿Es esta su forma de adorar?’ pregunté. Gabriel respondió: ‘¡Sí, Oh Mensajero de Allah! Adorarán y orarán de esta manera hasta la Resurrección. Pueda la adoración de todos los ángeles convertirse en un deber religioso para tu Comunidad’. Hice la misma oración. Aquí me encontré con los venerables Ismael, Isaac, Jacob y Lot, la paz sea con ellos. Ellos dijeron: ‘Ora a tu Señor. Suplícale que aligere la carga de tu Comunidad’. Vi muchas maravillas en este cielo.
“Nos elevamos al sexto nivel del cielo. Aquí, los ángeles estaban haciendo remembranza del Señor de Todos los Mundos en serena humildad. Me saludaron con honor y respeto. Aquí encontré a los venerables Idris y Noé. Se dirigieron a mí y dijeron: ‘¡Bienvenido, honesto hermano Profeta!’
“Al ascender al séptimo cielo, vi incontables ángeles. Me recibieron con congratulaciones, saludándome con honor y respeto. Aquí encontré a Abraham, que dijo: ‘¡Oh mi honesto hijo y Profeta, bienvenido!’ Me recibió bondadosamente y me ofreció congratulaciones.
“Desde allí, seguimos adelante para alcanzar el Árbol de Loto Ultimo. Fuimos saludados por demasiados ángeles como para que cualquiera menos Allah los pudiera contar. Al ver mi bello semblante, agradecieron a Allah y donaron a mi Comunidad las recompensas por su adoración. Me dieron buenas noticias y me ofrecieron su congratulación.
Le pregunté a Gabriel sobre las multitudes de ángeles que visitaban la Casa Próspera en el Árbol de Loto Ultimo. ‘Oh Gabriel’ dije, ‘¿cuántas veces circunvala un ángel esta Casa Próspera?’ Respondió: ‘Oh Mensajero de Allah, habiendo hecho una vez el circuito de esta Casa Próspera, un ángel no puede circunvalar este lugar otra vez. Esta Casa Próspera es la dirección de la oración [qibla] para el cielo. Aquí es donde las oraciones en congregación se realizan los Viernes. Yo expongo el sermón. Isrâfil actúa como Imán. Miguel hace el Llamado a la Oración. Azrâ’il señala el inicio de las oraciones. Todos los ángeles se unen a las oraciones. La recompensa por guiar las oraciones las recibe el Imán que guía las oraciones de los Viernes en la tierra. La recompensa para el Llamado a la Oración de Miguel, va al Muecín que cada Viernes hace el Llamado a la Oración en la tierra. La recompensa por la señal para empezar, dada aquí por Azrâ’il, es para aquellos que dan esa señal cada Viernes en la tierra. En cuanto a los otros ángeles, ellos dicen: ‘Oh Señor, donamos la adoración que hemos realizado a aquellos siervos Tuyos que realizan las oraciones de los Viernes en la tierra’. El Señor Dios dice: ‘Habéis donado generosamente la recompensa por vuestra adoración a la Comunidad de Muhammad. Los he alegrado—a aquellos que realizan las oraciones de los Viernes—con Mi indulgencia y Mi perdón’ ”.
Nuestro Maestro, el noble Mensajero explica que aquí le dieron tres dádivas: primero, las cinco oraciones establecidas; segundo: la última parte de Sûrat al-Baqara; tercero, el perdón para los pecados graves de la Comunidad de Muhammad.
“Había pedido que la adoración llevada a cabo por los ángeles pudiera convertirse en un deber religioso para mi Comunidad. Eso habría significado para mi Comunidad la obligación de llevar a cabo cincuenta oraciones establecidas. En respuesta a mi ruego, el número se redujo a cinco. Dijo Moisés, la paz sea con él: ‘Oh Muhammad, ni siquiera harán esas cinco. Ve y ruégale a tu Señor por otra reducción’. Pero yo respondí: ‘Me avergüenza pedirle otra vez a mi Señor. Si son mi Comunidad, observarán estas cinco veces’. A aquellos que llevan a cabo estas cinco oraciones, serena y humildemente, y en los momentos correctos, se les ha concedido la recompensa por cincuenta, así como la recompensa de todos los habitantes del cielo.
“Desde el Árbol de Loto Ultimo, llegué finalmente al Paraíso. Dijo el venerable Gabriel: ‘Oh Mensajero de Allâh, el Glorioso y Exaltado Señor está adorando Su propia Esencia’. ‘¿Qué está diciendo?’ pregunté. Gabriel explicó: El Glorioso y Exaltado dice: “Todo Glorioso, Todo Santo, Señor de los Ángeles y del Espíritu, Mi misericordia ha sobrepasado a Mi ira”. Pasamos más allá del Árbol de Loto Último y del Paraíso. Dijo el venerable Gabriel: ‘Oh venerable mensajero de Allâh, esta es mi estación. Si asciendo más alto que esto, me quemaré. Ninguna criatura más que tú puede pasar más allá de este punto’.
Me hicieron montar a Rafraf. ‘¡Acércate, acércate!’ llegó la orden. Al llegar al Trono, me quise sacar los zapatos. Dije: ‘Mi Señor, le pediste a mi hermano Moisés que se saque los zapatos en el Monte Sinaí. Eso sucedió en la tierra, mientras que este es Tu Trono’. Pero el Exaltado respondió: ‘¡Mi muy querido bienamado, él es Mi Interlocutor, mientras que tú eres Mi bienamado!’”
Cuando el Mensajero de Allah ascendió al cielo, la Pluma dijo: “Muhammad es mío”. La Tabla dijo: “Él es mío”. El Trono, el Pedestal y el Paraíso dijeron, cada uno: “Muhammad es mío”. Luego el Exaltado dijo: “Mi bienamado, te he dado la Pluma, la Tabla, el Trono, el Pedestal y el Paraíso”. El Mensajero bendito dijo: “Mi Señor, no deseo eso. Lo que pido de Ti es mi Comunidad”. Luego el Señor de Todos los Mundos dijo: “Te he dado tu Comunidad”.
Nuestro Maestro llegó a los Dos Largos de Arco. Se le hizo una señal que quería decir:
“¡Saluda a tu Señor!” de modo que nuestro Maestro dijo:
“al-salâmu ‘alayka ayyuhâ-lnabîyu wa rahmatu-llâhi wa barakâtuh”[1],
a lo que nuestro bendito Maestro respondió inmediatamente:
“al-salâmu alaynâ wa-ala ibâdihi-lsâlihin”[1],
luego los ángeles oyentes dijeron:
“’ashhadu an lâ ilâha illâ-llâh wa ashhadu anna Muhammadan ‘abduhu wa rasûluhu”[1].
Allah le dijo bondadosamente a nuestro Maestro: “Oh Mi bienamado, verdaderamente grande es la estima que tengo por ti. Si hubiera cien Tronos, el polvo que tu pie ha pisado Me sería más querido que todos ellos”. Luego el Exaltado dijo: “Mi bienamado, ¿qué regalo me has traído hoy?” Nuestro Maestro dijo:
“He traído dos regalos: uno es la escasez de la obediencia, el otro la multiplicidad de pecados y ofensas cometidos por mi Comunidad”.
Dijo el Señor Exaltado: “En Mi misericordia, he perdonado su escasez de obediencia. A través de tu intercesión y en tu honor, también he perdonado su multiplicidad de pecados”.
Nuestro Maestro dice: “Se hicieron cinco quejas contra mi Comunidad. Allah dijo: ‘Oh Ahmad, aunque no le pido hoy a tu Comunidad las oraciones de mañana, ellos quieren de Mí las provisiones de mañana por adelantado. Yo no puedo darle a otro el sustento de ellos, sin embargo ellos les dedican sus acciones a otros en vez de a Mí. Disfrutan de Mi provisión, pero agradecen a otros en vez de a Mí. Por desobedecerme son obedientes con otros en vez de Conmigo. Yo creé el Fuego del Infierno para los incrédulos, sin embargo están pidiendo ir allí”.
Cuando nuestro Maestro dijo: “Mi Señor, Tú le diste el Paraíso al venerable Adán”, el Todo Glorioso dijo: “Le di el Paraíso a Adán, y luego lo expulsé de allí. Te daré el Paraíso a ti y a tu Comunidad, pero nunca haré que lo abandonen”. Luego tuvo lugar el siguiente intercambio:
“Mi Señor, tú le diste el Arca al venerable Noé. Concediste la salvación a los que tomaron refugio en ti. Ellos solían adorar en ese Arca”.
“Mi bienamado, he convertido el mundo entero en una mezquita. A aquellos que frecuentan las mezquitas, los he hecho inmunes a Mi fuego. Haré que las mezquitas sirvan de arcas hasta la Resurrección, luego las usaré para llevar a tu Comunidad a través del Puente del Infierno”.
“Mi Señor, para el venerable Abraham convertiste el fuego de Nimrod en luz. Lo hiciste inofensivamente frío”.
“Para tu Comunidad enfriaré el Fuego del Infierno”.
“Mi Señor, tú le diste Zamzam al venerable Ismael”.
“A ti te he dado el Río Kawthar”.
“Tú conversaste con el venerable Moisés en el Monte Sinaí”.
“He conversado contigo arriba del Trono, en una estación más elevada aún”.
“Enviaste abajo desde el cielo una comida para el venerable Jesús”.
“Enviaré abajo comidas desde el Paraíso para tu Comunidad en la Resurrección, cuando todos los demás estén hambrientos, sedientos y desnudos”.
“Al venerable David le diste los Salmos”.
“A ti te he dado Sûrat al-An’am”.
“Salvaste a Jonás de las tres clases de oscuridad”.
“También salvaré a tu Comunidad de las tres clases de oscuridad: la de la tumba, la de la Resurrección y la del Puente. Cada una de esas tres estaciones está en la oscuridad, pero la fe de los creyentes las llenarán de luz”.
“Mi Señor, Tú le diste al venerable Khidr el agua de la Vida”.
“A ti y a tu Comunidad les daré el Río Salsabîl”.
“Tú le diste el Evangelio al venerable Jesús”.
“A ti, Mi bienamado, te he dado Sûrat al-lkhlâs”.
“Le diste la Torá al venerable Moisés”.
“Mi bienamado, a ti te he dado el Verso del Trono (Âyat al-Kursî). Te he revelado una Sura gloriosa que no se encuentra en la Torá, ni en el Evangelio, ni en los Salmos ni en ninguno de los cien Rollos. Esa Sura es Sûrat al-Fâtiha. Esa gloriosa Sura Mía es tal que el Infierno tiene prohibido tocar el cuerpo de cualquiera que la recite. Aunque sus padres hayan sido incrédulos, Yo aplacaré sus tormentos. En honor a esa Sura no he creado ningún siervo más noble que tú, ni más grande que tú, ni más excepcional que tú. Leer la Sûrat al-An’am es como leer la esencia de los Salmos. Leer Sûrat al-lkhlâs es como leer la verdad esencial del Evangelio. Leer el Verso del Trono es como leer la verdad esencial de la Torá”.
“Mi Señor, he visto Tu Paraíso con todas sus ciudades, palacios, espléndidos pabellones, huríes, asistentes y pajes, su satén, sedas, brocados y sus tronos adornados con oro, plata, rubíes, perlas y esmeraldas. He visto a las huríes cuya belleza desafía la descripción. He visto coronas de luz y túnicas de luz. ¿A cuál de Tus Mensajeros pertenece todo eso?”
“Mi bienamado, esas cosas no les pertenecen a los Profetas. Cientos de miles de dádivas han sido preparadas para Mis siervos creyentes. Esas dádivas Mías le pertenecerán a cualquier miembro de tu Comunidad que diga, con sincera creencia: ‘Atestiguo que no hay más dios que Allah y atestiguo que Muhammad es el Mensajero de Allah’ ”.
Cuando nuestro Maestro llegó al Trono en las Alturas, puso su mano derecha sobre su izquierda y se quedó parado humildemente para hacer una petición. El Glorioso y Exaltado dijo: “Oh Muhammad, Oh Muhammad, pídeme lo que desees. ¿Qué es lo que necesitas de Mí?” Entonces nuestro Maestro dijo: “Mi Señor, lo que te pido es la cercanía a mi Comunidad”. Allah respondió:
“Por el bien de Mi Majestad, Yo también deseo estar cerca de tu Comunidad. No pondré a los incrédulos en el Paraíso. He preparado Mi misericordia y Mi magnanimidad para los creyentes. Aquellos que desean Mi aprobación deben embellecer su lengua recordándome a Mí. Que Me obedezcan mientras van creciendo a la madurez física. Que dediquen su vida a Mi causa. Como símbolo de su amante dedicación, que no oigan más palabras que las Mías y que sus corazones no alberguen amor por nadie más que por Mí. Que sus lenguas afirmen Mi Unidad. Que sus cuerpos permanezcan en adoración y que sus ojos estén húmedos con el amor y el temor hacia Mí. Luego, estaré cerca de ellos en ambos mundos y mantendré al demonio muy alejado de ellos. Los emplearé eternamente en servicios que Me agradan. Mi ayuda y guía siempre estarán con ellos”.
Nuestro Maestro dijo: “Mi Señor, los miembros de mi Comunidad son débiles. No serán capaces de hacer todas esas cosas. Tú eres la fuente de la generosidad divina. Tú eres Todo Misericordioso; Tú eres Todo Compasivo”.
El Señor dijo: “Oh Mi Bienamado, Yo soy el más Misericordioso de los Misericordiosos; Yo soy el Rey; ni Me beneficia la obediencia de cualquiera, ni sufro daño por la desobediencia de los pecadores. Buenas nuevas y congratulaciones a aquellos que dicen: ‘Atestiguo que no hay más dios que Allah y atestiguo que Muhammad es el Mensajero de Allah’. Mi misericordia es de ellos sin honorarios. A ellos les confiero Mi noble aprobación. Esos siervos Míos disfrutan de Mi magnanimidad y favor eternamente”.
Dijo nuestro Maestro, la Gloria del Universo: “¡Oh Señor, mi alma ahora ha alcanzado la felicidad; mi espíritu y mi corazón están en paz; mi pecho está sereno y estoy contento, Oh mi Señor!” Luego Dios, Exaltado es Él, el Más Generoso de los Más Generosos, dijo:
“Tu Señor te dará y quedarás satisfecho.” [93:5]
Luego el Señor de la Belleza le dijo a Su bienamado, nuestro Maestro: “Mi bienamado, me eres más querido que todos los Profetas. Porque tu Comunidad también me es más querida que todas las demás comunidades, he combinado los actos de adoración de todos los habitantes del Cielo y los he llamado a la Oración Ritual. He hecho de esta oración una obligación religiosa para tu Comunidad. Cualquier miembro de tu Comunidad que lleve a cabo esta obligación para complacerme, Me habrá venerado con todos los actos de adoración”.
Esta Oración es el pilar de nuestra religión; esta Oración es la luz del ojo de nuestro Maestro; esta Oración es la forma de adoración que más complace a Allah. ¡Amante verdadero, si reconoces a Allah, si amas al Mensajero y crees en Él, lleva a cabo entonces esta Oración y entra al Paraíso! . . .
Nuestro Maestro dice: “Se exhibió el Infierno ante mí. Vi que la mayoría de sus habitantes eran mujeres, gente rica y gente sin adoración. Cuando le pregunté al venerable Gabriel la razón de eso, explico:
“Las mujeres están allí porque desobedecieron a sus esposos y no fueron agradecidas con los beneficios que ellos les proporcionaron. La gente rica está allí por no agradecer sus bienes y no haber pagado la limosna debida o no haber dado para caridad, mientras que aquellos deficientes en la adoración merecen estar en el Infierno porque en vez de servir a Dios pecaron en contra Suyo”.
Nuestro Maestro continúa: “Durante mi Ascensión, vi un domo de luz. Cuatro ríos salían de ese domo. Uno de esos ríos era de agua, uno de miel, uno de vino y el otro de leche. Esos cuatro ríos fluían, burbujeando, de ese domo de luz. Gabriel me dijo: ‘¿Oh mensajero de Allah, no te gustaría ver la fuente de esos ríos?’. Cuando dije: ‘Sí’, el domo se abrió. Inscrita en su interior se encontraba la frase:
Bismillâhi’r-rahmâni’r-rahîm
En el Nombre de Allah, Todo Misericordioso y Compasivo.
“El Río de Agua fluía de la letra Arábiga “M” en la palabra bismi-llâh; el Río de Miel de la letra “H”; el Río de Leche del agujero en el medio de la letra Arábiga “M” en rahmân, y el Río de Vino del agujero en el centro de la “M” en rahîm. Cuando dije: ‘¿Quién beberá de esos ríos, Gabriel?’, la respuesta llegó del Señor Exaltado, ‘Oh Muhammad, si cualquier miembro de tu Comunidad Me menciona por Mis nombres y dice: Bismillâhi’r-rahmâni’r-rahîm con sincera intención, entonces, en el Día de la Resurrección, le permitiré a ese siervo mío beber de esos ríos mientras todos los demás quedan sedientos. Oh Muhammad, si cualquier miembro de tu Comunidad hace una ablución y dice: “No hay dios sino Allah”, por el bien de Mi Majestad, le daré a ese siervo mío un Paraíso tan grande como este mundo’ ”.
Nuestro Maestro llegó a los Dos Largos de Arco. Allí vio un enorme arcón hecho de luz, en el cual había un cierre hecho también de luz. Nuestro Maestro dijo: “¿Mi Señor, qué contiene ese arcón hecho de luz? Me gustaría ver. ¿Dónde está la llave?” El Señor de la Gloria, dijo:
“Oh Mi Mensajero, la llave se encuentra en ti. Se abre con ‘No hay más dios que Allah, Muhammad es el Mensajero de Allah’ ”.
Entonces nuestro Maestro hizo esta afirmación de la Unidad Divina y la caja se abrió. Dentro de ella era visible un océano infinito. Dentro del océano había un pájaro, y sobre la garra del pájaro había un pedazo de barro. En respuesta a la pregunta: “¿Mi Señor, qué representan esas cosas?”
El Señor dijo:
“Mi bienamado, ese mar infinito es Mi Misericordia; ese pájaro es tu Comunidad; el barro en la garra del pájaro representa los pecados cometidos por tu Comunidad. Comparados con Mi Misericordia, sus pecados no son más grandes que el barro en la garra de ese pájaro. Has visto el océano de Mi Misericordia y has visto también los pecados de tu Comunidad. Cuando se los compara con el océano de Mi Misericordia, sus pecados no son más grandes que un átomo. Así como un pedacito de barro desaparecerá si cae en el mar, sus ofensas son como nada comparadas con Mi Misericordia. Yo soy el Más Misericordioso de los Misericordiosos; Soy Todo Clemente; Todo Generoso”.
De acuerdo al Imán Alî, el Mensajero bendito dijo: “En la Noche de mi Ascensión, le pregunté a Allah: ‘¿Qué acción te es más querida?’ El Señor de la Majestad respondió: ‘Oh Ahmad, la más meritoria de todas las acciones y la más querida a mi vista es la de confiarme todo a mí. Oh Ahmad, ninguna acción es superior a la de estar contento con lo que Yo he dado. Amo a los que están contentos Conmigo. Amo a los que por Mi se aman entre sí, y amo a los que llevan a la gente hacia Mí’. Yo dije: ‘Mi Señor, enséñame una acción por medio de la cual me pueda acercar a Ti’. El Exaltado dijo: ‘Pasa tus noches en adoración y tus días en ayuno; adórame en lugares solitarios. Admitiré en el Paraíso a cualquier siervo Mío que posea tres cualidades. El Paraíso le pertenecerá al siervo Mío que Me recuerda con su lengua, no Me olvida en su corazón y consume alimento halal de origen legitimo de acuerdo al canon musulmán. Amar a los que me aman es lo mismo que amarme a Mí. Aquellos que Me aman están contentos. Soportan la aflicción con paciencia y están agradecidos por Mi magnanimidad. No mienten, mantienen sus compromisos y cumplen sus promesas. No Me desobedecen. Perder un beneficio no los pone tristes, ni los hace indebidamente felices la obtención de un beneficio. Dependen de Mí en toda circunstancia. ¡O Ahmad, permanece cerca del pobre y mantente a distancia de los tiranos! ¡Que tu Afecto sea por el Más Allá!’
“Cuando pregunté: ‘¿Quiénes son los tiranos, Mi Señor?’ Él respondió:
“ ‘Son aquellos que duermen mucho y está frecuentemente enojados; son aquellos que no se contentan con poco; son aquellos que no se disculpan cuando dañan a alguien; son aquellos que no reconocen la verdad ni reconocen los derechos de los demás; son aquellos que niegan su perdón cuando se lo piden; son aquellos que son perezosos cuando llega el momento de la adoración, pero llenos de vigor cuando se trata del pecado; son aquellos demasiado ambiciosos como para recordar que sólo son mortales; son aquellos que no tratan bien a la gente; son aquellos que no muestran ningún respeto por sus ancianos y sus superiores y no tienen ninguna compasión con sus menores. Oh Mi bienamado Ahmad, los siervos que amo son aquellos que tienen rostros sonrientes, que son modestos y en quienes el bien sobrepasa de lejos al mal. Cumplen con su palabra y sus corazones están despiertos. Se rinden cuentas a sí mismos, sus ojos están húmedos por el amor a Mí, y sus lenguas están ocupadas recordándome a Mí. Cuando consumen mis dádivas, me ofrecen su alabanza y agradecimiento. Las oraciones y los ruegos de esos siervos Míos son aceptables a Mi vista. Cuando se levantan para orarme, están parados como fortalezas de acero. No se involucran con nada más que Conmigo. Aun cuando sus manos pueden estar ocupadas con trabajo, sus corazones están siempre Conmigo. Gente semejante sólo come comida legal y se viste de acuerdo a la ley. Cuidan su honor y virtud de todo lo que está prohibido. Por el bien de Mi Majestad y Gloria, a ese grupo le daré la vida eterna’.
“‘Cuando les llegue su hora, tomaré sus almas para Mí. No les enviaré a Azrâ’il para tomarlas. No permitiré que nadie más que Yo tome sus almas. Abriré la puerta del corazón a sus espíritus preciosos y queridos. Entrarán en Mi Paraíso, en donde Mis huríes, asistentes y pajes los saludarán con los frutos y las vestimentas del Paraíso.
“‘Los haré fragantes con dulces perfumes de Mi Trono. Entre esos siervos y Yo, no hay ningún velo corrido. O Ahmad, así es como trataré a Mis siervos bienamados en la Resurrección: cuando todas Mis criaturas se levanten de la tumba y vayan al Sitio de la Resurrección, discutiendo, arreglando cuentas y arrastrándose por el piso, Mis siervos bienamados y obedientes estarán a salvo de todo temor debajo del Trono. Les daré todas las llaves del Paraíso. Podrán entrar al Paraíso por cualquier puerta que elijan. No se los privará de Mi Belleza ni por un instante. Para ellos abriré cuatro puertas del Paraíso. A través de una de ellas, Mis dádivas les llegarán de noche y de día. A través de la segunda, me contemplarán a Mí. Tendrán una visión clara e irrestricta de Mi Belleza. A través de la tercera, verán el Infierno, atestiguando la condición de los tiranos que los dañaron en el mundo. A través de la cuarta puerta, vendrán las huríes para honrarlos’.
“Yo dije: ‘¿Mi Señor, quienes son esos siervos Tuyos?’ El Señor respondió: ‘Son los siervos Míos que no adoran debido a su anhelo por el Paraíso, ni por el temor a Mi Infierno. Esos siervos Míos me adoran solamente por Mi bien y para complacerme. Para complacerme, se negaron a seguir a su naturaleza inferior. Es a esos siervos Míos a quienes concederé estas dádivas’ ”.
Nuestro Maestro, la Gloria de Adán y el Orgullo del Universo, hizo esta súplica al Más Misericordioso de los Misericordiosos en nombre de su Comunidad: “¡Dios mío, perdona a mi Comunidad! ¡Míralos con misericordia! ¡Concédeles la fe perfecta! ¡No dejes que de la fe caigan en la duda y la incertidumbre! ¡No les des ninguna causa para temer! ¡No permitas que sean descuidados! ¡Dales conocimiento, no ignorancia! ¡Dales inteligencia! ¡No les permitas ser esclavos de sus deseos egoístas! ¡Acércalos a la Esencia de la Divinidad! ¡No los alejes de Tu puerta! ¡Adorna sus lenguas con Tu Corán! ¡No les permitas olvidar Tu Esencia! ¡Hazlos pacientes y firmes! ¡Mi Señor, haz modesta a mi Comunidad! ¡Ponlos a salvo de los peligros del alma y de las tentaciones de este mundo y del Más Allá!”
El Señor Glorificado y Exaltado le dijo después a nuestro Maestro: “Oh Ahmad, cuidarse de la duda es el comienzo y el fin de nuestra religión. La adoración tiene diez partes: comer alimentos legales cuenta por nueve de esas partes y el silencio es la otra. Desarrollo los corazones de aquellos que observan el silencio, mientras que hago naufragar los corazones de aquellos que hablan demasiado. ¿Conoces la recompensa que le corresponde a un siervo Mío si ayuna y se mantiene en silencio para complacerme?”
Nuestro Maestro dijo: “Mi Señor, no la conozco”. Entonces el Exaltado explicó:
“La recompensa por ayunar, mantenerse en silencio y no hablar demasiado es la sabiduría. El legado de la sabiduría es el conocimiento esotérico. El fin del conocimiento esotérico es Mi cercanía. Tengo tres recompensas para cualquiera cuyo comportamiento sea para complacerme y para ganar Mi aprobación divina:
i. Le enseñaré un conocimiento tal que ninguna ignorancia quedará en él.
ii. Le daré una inteligencia tal que ningún olvido quedará en él.
iii. Le daré un afecto tal que no amará a nadie más que a Mí.
“Ese siervo Mío tendrá su corazón tan lleno de Mi amor que no quedará espacio alguno para nadie más. Amo a aquellos que Me aman a Mí. También hago que amen a Mis siervos. Los hago reyes del corazón.
“En el corazón de ese siervo Mío, abriré una puerta a través de la cual contemplará Mi Belleza y oirá Mi discurso. Le enseñaré a ese siervo tales secretos Míos como nadie más conoce. Vestiré a ese siervo con la túnica de la modestia. Toda la gente lo tratará con deferencia. Haré del corazón de ese siervo una tesorería de conocimiento esotérico. Le revelaré los misterios del Paraíso y del Infierno. No habrá juicio para él en el Día de la Resurrección. No haré que Munkar y Nakîr lo interroguen en la tumba. No le pediré a nadie que haga de intérprete entre ese siervo y Yo. Él comentará todo Conmigo. Cruzará el Puente como un rayo. No dejaré que ese siervo vea el Infierno. Por ese siervo, embelleceré Mi Paraíso. Pondré a ese siervo Mío en Mi Paraíso, junto con los Profetas y los mártires.
“Que todos mis siervos se refrenen de amar a Mis enemigos, si desean obtener este regalo y entrar al Paraíso sin interrogación y juicio. Que no se sienten en la compañía de mis enemigos. Que esperen su hora señalada, adorándome y obedeciéndome y dándome su amor. Que Me adoren hasta que mueran. A esos siervos Míos que actúan así, les sacaré el alma tan fácil y suavemente como cuando uno saca un pelo de la manteca. Cuando uno de ellos muera, enviaré ángeles para buscarlo; esos ángeles le darán a ese siervo Mío el agua de Kawthar y el vino del Paraíso. No le permitirán a Satán que se acerque. Habiendo bebido el vino del Paraíso, no sentirá los dolores de la muerte. Pondrán su alma en el lado derecho del Trono.
Cuando le pregunten a ese siervo Mío:
‘¿Cómo abandonaste el mundo? ¿Cómo sucedió?’ él dirá:
‘No sé cómo sucedió. Me dieron un cuenco de vino del Paraíso y no sentí el dolor de la muerte. Sin embargo, he temido a Allah desde que Él me creó. No tuve amor alguno por el mundo inferior. Nunca me senté en la compañía de los enemigos de Allah. Me debe haber concedido este favor porque siempre disfruté de Su aprobación. Me evitó sentir la agonía de la muerte’ ”.
Luego el Exaltado dirá: “Lo que dice Mi siervo es verdad. Su cuerpo estaba en la tierra, pero su corazón estaba Conmigo”. Dirigiéndose a Su siervo, dirá: “Mi siervo especial, pídeme lo que desees, para que te lo pueda conceder”. Esa persona dirá: “Mi Señor, incluso si me rompieran en pedacitos setenta veces por día, me alegraría complacerte”.
Dios mío, sin Tu gracia, pereceremos. No tenemos escapatoria de la pena. Si Tú no nos ayudas, ¿quién nos proporcionará asistencia? Somos débiles a menos que Tú nos des fuerzas. A menos que Tú nos revivas con Tu recuerdo, estamos muertos.
Dijo el Mensajero más noble: “¿Mi Señor, cómo puedo ganar Tu noble aprobación?”
El Exaltado respondió: “Mi bienamado, entre tú y Yo no hay ningún velo corrido. Ven a Mí cuando lo desees. Oh Muhammad, ¿sabes por qué te creé superior a todos los demás Profetas?”
Cuando el Mensajero dijo: “Mi Señor, no lo sé”, el Señor dijo: “Tu persona es muy hermosa para Mí. Tu bello carácter, tu generosidad, tu humildad y tu compasión por mis siervos son la razón de que te ame más que a los otros Profetas. Debido a esas cualidades tuyas, te he hecho superior a todos ellos”.
“Mi bienamado, déjame hablarte sobre la alegría de la fe, después se lo dirás a Mis siervos. Que ayunen y se refrenen de hablar mucho. Que prefieran el silencio. Que sus corazones sean sólo uno. Que Me teman a Mí y te amen a ti. Si se comportan así, descubrirán la alegría de la fe. Si actúan de esa manera, estarán a salvo de Mi tormento”. Nuestro Maestro relata que el Glorioso Señor dijo: “Si a un siervo Mío lo ataca el amor por Mí y él soporta esa aflicción pacientemente, su recompensa es el Paraíso. Si un siervo anhela encontrarse Conmigo, Yo también anhelo encontrarme con ese siervo. Si un siervo no desea encontrarse Conmigo, Yo no tengo ningún deseo de encontrarme con ese siervo”.
Nuestro Maestro también relata que Allah dijo: “Cuando llegue el Día de la Resurrección, discreparé con tres clases de personas:
i. Aquellas que le hacen el bien a alguien para complacerme, pero luego le hacen un mal al burlarse de esa persona por el favor hecho.
ii: Aquellas que venden un esclavo emancipado y consumen el precio, o que esclavizan a hombres libres.
iii. Aquellos que no le pagan a la gente lo que les corresponde por el trabajo realizado”.
De acuerdo a nuestro Maestro, Allah le dirá a un siervo en el Día de la Resurrección: “Yo me enfermé, pero no viniste a preguntar cómo Me encontraba”. Ese siervo responderá: “Mi Señor, Tú eres el Señor de Todos los Mundos. ¿Cómo podrías enfermarte?” Pero el Señor dirá: “Tal y tal siervo Mío se enfermó; si lo hubieras visitado, me habrías visitado a Mí, porque haciendo eso me hubieras complacido”.
El Exaltado dijo: “Siervos Míos, sin mi guía, quedaríais todos en el error. Yo soy el Proveedor. Soy Yo quién os alimenta. Pedid Mi guía y provisión, para que Yo os las dé. Os he creado de la arcilla. Pedidme vestimentas y os vestiré.
“Siervos Míos, pecáis y Me desobedecéis noche y día. Arrepentíos ante Mí para que pueda perdonaros. Pedidme el perdón para que pueda perdonaros. Sed obedientes Conmigo, todos vosotros, el primero y el último, hombres y jinn. En Mi Reino no hay nada superfluo. Si sois obedientes, nada os faltará de Mi Reino. Para Mis siervos devotos y honestos, he creado dádivas en el Paraíso, tales como ningún ojo vio jamás y ningún oído oyó jamás. La mente humana no puede concebirlas. Estas dádivas sólo se pueden comprender cuando se ven y se prueban. Sólo entonces se las apreciará”.
Nuestro Maestro dice: “Esa noche, le rogué a mi Señor por mi Comunidad setecientas veces y el Señor me dio mi Comunidad. Le prometió el Paraíso y su belleza a mi Comunidad. Esa noche, mi Comunidad obtuvo la gracia y el perdón divino”.
Nuestro Maestro dice: “Cuando por decreto divino regresé a la casa del venerable Umm Hâni, mi cama aún estaba caliente. Se había creado tiempo dentro del tiempo y espacio dentro del espacio. Así me mostró mi Señor Su favor hacia mi Comunidad esa noche.
“En el Paraíso vi un pabellón hecho de rojo rubí. ‘Mi Señor, dije: ¿A qué Profeta le pertenece ese pabellón?’ y Él dijo: ‘Ese pabellón no le pertenece a ningún Profeta. Si un miembro de tu Comunidad toma a un ciego del brazo y lo guía unos pocos pasos, Yo le daré ese pabellón’ ”.
Cuando nuestro Maestro llegó a los Dos Largos de Arco, veía a su Señor dondequiera que miraba. Su Señor estaba más allá de todas las direcciones; así es como ocurrió la manifestación. No había velo, porque el velo había sido removido. Cuando nuestro Maestro alcanzó esta estación, no quería dejarla. Porque había olvidado la existencia del yo y de las criaturas, habiendo desaparecido todas las barreras de la asociación, deseaba permanecer en esa estación y adorar allí al Señor Irresistible en ese estado.
En otras palabras, cuando contempló la belleza de Allah, se intoxicó y se asombró de tal manera que se olvidó del mundo y de todo lo que contenía, deseando permanecer en esa estación para siempre, en ferviente servicio.
Pero el Exaltado dijo:
“Mi Mensajero, tú eres Mi heraldo y Mi amonestador, te he enviado al mundo como un Mensajero. Estás allí para invitar a la gente hacia Mí. Les di las buenas nuevas sobre ti a Adán, a Moisés, a Jesús y a todos los otros Profetas y Mensajeros. Toda la humanidad espera tu llegada, tu llamado, esta gracia Mía que tú has visto en tu Ascensión, y Mis buenas nuevas de absolución y perdón. Esta estación es verdaderamente muy exaltada. Nunca me pareció adecuado traer a esta estación a ningún otro Profeta o Mensajero Mío, ni a ninguno de los ángeles, ni siquiera a los que se encuentran cerca del Trono. Solamente tú has sido considerado digno de este afecto y generosidad Míos. Si te quedas aquí, en esta estación, serás incapaz de transmitir el mensaje y convocar a la gente hacia Mí. Esta estación es tu estación de la Cercanía a Mí. Para poder convocar a la gente hacia Mí, debes retornar ahora a tu estación de Misión. Regresa al mundo. Dondequiera que te encuentres para orarme a Mí, Yo haré que atestigües esta estación de aquí; te concederé el estado de felicidad que has probado aquí. Me verás incluso completamente. Removeré el velo para ti”.
“Dondequiera que os volváis, allí encontraréis la faz de Allah. “
[2:114]
Esa noche, a nuestro Maestro se le presentó todo el Paraíso; se exhibieron sus huríes y pabellones. Se le mostró todo al Más Noble Profeta: el Infierno y sus tormentos, este mundo y el Próximo, todo lo que existe en cada región, las cosas mencionadas en el Sagrado Corán, todo lo que ha sido y será. A nuestro Maestro, ese bienamado del Señor, se le reveló sin intermediario el final de Sûrat al Baqara.
El Exaltado le dijo a Su refinado Bienamado: “Oh Ahmad, Mi Mensajero, no instalaré en el Paraíso a Mis otros Profetas hasta que no hayas entrado tú. Hasta ese momento, estará vedado a todos los Profetas y Enviados, así como a todas las demás comunidades antes de que haya entrado tu Comunidad. . . Es decir, tú y tu Comunidad entrarán en Mi Paraíso primero, luego entrarán los otros mensajeros y sus comunidades”.
El bienamado del Señor, el intercesor del Día del Juicio, nuestro Maestro, el Sello de los Profetas, experimentó más de cien Ascensiones en espíritu y una Ascensión en cuerpo y espíritu juntos, cuando fue transportado desde la Ka’aba a Jerusalén y de allí a los cielos. Le mostraron absolutamente todo lo que sucedió en la tierra alguna vez y todo lo que sucederá; todo lo que ha sucedido en la tumba y todo lo que sucederá allí; todo lo que ocurrirá en la Resurrección, el Juicio, la Balanza, el Puente, el Infierno y el Paraíso; las profundidades del Infierno y los grados del Paraíso en las alturas, las huríes, los asistentes y los pajes, los ángeles del Paraíso, los diversos tormentos que ocurrirán en el Infierno y la severidad de sus guardianes. . .
En el curso de su Ascensión, se le mostró a nuestro Maestro la misericordia, la clemencia y la generosidad del Señor Exaltado hacia la Comunidad de Muhammad (La paz sea con él), Su bondad, gracia y espléndida belleza. Se le mostró lo mojado y lo seco, y todo lo que sucederá. En su Ascensión, se le mostró el significado del Corán mientras se lo revelaban. En su Ascensión, se le dio a nuestro Maestro experiencia espiritual directa; se le concedió el Conocimiento de la Certeza, la Esencia de la Certeza de la Verdad y la Verdad de la Certeza; los misterios del pecado, antiguos y modernos, esotéricos y exotéricos, todos le fueron revelados.
Todo lo que yace detrás del velo, todos las relaciones entre el hombre y Dios, entre criatura y Creador, alcanzaron la compleción. Para la Comunidad de Muhammad, las oraciones de cinco partes también se convirtieron en una Ascensión. El misterio de la Ascensión puede revelarse dentro del creyente que realiza la oración, a través de diversas manifestaciones de acuerdo a su constitución y capacidad.
La Ascensión común a todos los Profetas es el Conocimiento de la Certeza; es decir, la certeza a través de la audición.
En cuanto a la Ascensión de nuestro Maestro, el noble Señor de la Ascensión, combina el Conocimiento de la Certeza, la Esencia de la Certeza y la Verdad de la Certeza. En otras palabras, la Ascensión de nuestro Maestro no se detuvo en la etapa de la audición, ni siquiera en la Ascensión con sus ojos benditos, porque logró la Ascensión de la experiencia directa involucrando cuerpo y corazón, alma y espíritu, ojos y oídos interiores y exteriores, sabor externo y sabor espiritual.
Los creyentes que logran el regalo de realizar la oración no se contentan sólo con la audición. Si se detienen en el Conocimiento de la Certeza, significa que son herederos de la Ascensión de los otros Profetas. En cuanto a esos amantes que son herederos de la Ascensión de nuestro Maestro, el bienamado del Señor, en su Oración-de-Ascensión, logran diversas manifestaciones divinas conforme a sus respectivas capacidades, alcanzando las dádivas interiores y exteriores que nuestro Maestro oyó, vio, saboreó y experimentó en su corazón, con su cuerpo, en alma o en espíritu. . . Las manifestaciones no son limitadas o finitas.
¡Allah, haznos herederos de esta Ascensión de Tu Mensajero! Déjanos saborear la experiencia de los Profetas y los santos de Allah. Para cada creyente que realiza una Ascensión, es decir que realiza la oración, ocurren manifestaciones separadas. Algunos creyentes hacen su Ascensión a las paredes de la Mezquita, algunos a la Ka’aba, algunos a la Casa Próspera, algunos al Trono, algunos al Escabel y algunos hacia Dios.
El Exaltado se manifiesta a Sí Mismo ante ellos sin dirección, voz, palabra o sonido. Conversa con ellos sin voz, silenciosamente sin dirección o palabra. Allah se acerca tanto a esos individuos, que los ojos con los que ven, las manos con las que sostienen, las lenguas con las que hablan y los pies con los que caminan, llegan a estar junto con Dios.
Así como hay una referencia explícita en un Verso Coránico del viaje de nuestro Maestro desde la Meca a Jerusalén, en cuerpo y espíritu juntos, su Ascensión al cielo desde Jerusalén confirmada por Sûrat al-Najmdel Corán, es la prueba de ello.
Nuestro Maestro, el Mensajero no hizo la Ascensión él mismo. Fue un favor que le concedió el Señor Todo Glorioso. Allah es capaz de todas las cosas.
El mayor regalo y el más generoso favor de Allah para nosotros es Muhammad Mustafâ. Alabado sea Allah, nos hemos convertido en su comunidad, hemos obtenido la felicidad eterna. Mi Señor, no nos prives de esta felicidad. Amén, en honor al Jefe de los Mensajeros y la alabanza es para Allah, Señor de Todos los Mundos. . .
¡Oh Allah! ¡Oh Todo Generoso! ¡Oh Todo Compasivo!. . . ¡Dios mío, remueve de nuestros corazones las preocupaciones de este mundo! ¡Corónanos con tu amor y afecto! ¡Permítenos viajar por el camino que conduce a Ti, Oh mi Señor! ¡Alegra nuestros corazones tristes, sálvanos a todos del fuego y acrecienta nuestro amor y afecto por Ti y tu bienamado, Oh mi Señor!
Oh mi Señor, permite que la Noche de la Ascensión sea afortunada y bendita para todos nosotros, uniendo nuestras oraciones a aquellas aceptadas en el Sitio de Descanso.
En honor al Jefe de los Mensajeros. . . y en honor de Tâhâ y Yâsin y la gente de Yâsin; y alabado sea Allah, Señor de todos los Mundos. . .
Mawlana dio como consejo por el fallecimiento del padre de Hamidah, recitar muchas veces el Surah Fatiha y la recitación del Corán entero (a través de un grupo de personas que pueden recitar cada uno una parte), pidiendo por su alma.
Salams y bendiciones para todos Abdul Karim
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Un Sufi estaba caminando por un manicomio. Miro hacia arriba, y alli yacia un doctor apoyandose por la ventana. Le pregunto al Doctor: "Ha Ud. descubierto la cura para todo lo que aflige a estos hombres?" El Doctor respondio que no.
Uno de los locos residentes se encontraba asomado en la ventana siguiente, y dijo: "Me permiten si yo respondo a esa pregunta?" El Doctor y el Sufi intercambiaron miradas y dijeron: "Adelante!".
Y el residente dijo: "En la farmacia de Allah, prescrita por Muhammad, tu tomas la raiz del arrepentimiento y las hojas de la consciencia. Y las trituras en el mortero de tu corazon, le agregas algunas lagrimas, las tamizas a traves de tu inteligencia, las cocinas con el fuego de tu corazon, las pruebas con una cuchara a medida, y luego las comes con satisfacción".
Fue en la casa de huéspedes, temprano por la mañana del Domingo, el 21 de Rajab, A.H. 545, cuando el SheikH (que Allah esté bien complacido con él) dijo:
¡O joven! Si deseas el éxito [falah], debes contradecir a tu yo inferior [nafs] por el bien de la coincidencia con tu Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él). Coincide con él en la obediencia a Él y contradíselo en la desobediencia a Él. Tu yo inferior es el obstáculo que te impide el conocimiento real [ma’rifa] de las criaturas, mientras que las criaturas son el obstáculo que te impide el conocimiento real del Creador (Todopoderoso y Glorioso es Él). En tanto permanezcas atascado con este mundo, no puedes conocer realmente el más allá, y en tanto permanezcas atascado con el más allá, no puedes ver al Señor del más allá. Poseedor [malik] y posesión [mamluk] no se deben confundir, así como tampoco se deben confundir este mundo y el más allá.
Por la misma razón, Creador [Khaliq] y criaturas [khalq] no se deben confundir. El yo inferior es “dado a ordenar el mal” [anmara bi’s-su’; Corán, 12:53]; esa es su disposición natural [jubilla]. ¿Cuánto tiempo pasará, por lo tanto, cuanto tiempo pasará hasta que tomes tus órdenes de lo que dictamina e indica el corazón [qalb]? Debes luchar contra “el yo” bajo toda circunstancia. No le des un pretexto citando Sus palabras (Todopoderoso y Glorioso es Él):
Y Él lo inspira [al yo] con la conciencia de lo que es incorrecto para él y lo que es correcto para él. (91:8)
Derrítelo a través de la lucha, porque cuando se ha derretido y desvanecido se tornará dócilmente subordinado al corazón; entonces el corazón se tornará dócilmente subordinado al ser más recóndito [sirr]; luego el ser más recóndito se tornará dócilmente subordinado al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), de modo que todos beberán de la misma fuente. Cuando se ha completado el proceso por medio del cual lo has derretido, recibirás una orden relevante para tu corazón:
Y no matéis a vuestro propio yo. Sin duda Allah es siempre Compasivo con vosotros. (4:29)
Este mensaje [khitab] del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) llega solamente después de la purificación [del yo] de las turbias confusiones y el derretimiento de su mal, y el robustecimiento del corazón a través de la remembranza del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) y la obediencia a Él. Si eso no le ha sucedido, no esperes que se lo acerque [a Él] junto con sus turbiedad ysu mal. ¿Cómo se le podría conceder la cercanía al Rey, faltándole la purificación de las contaminaciones? Redúcele sus expectativas y podrá tornarse obediente a lo que requieres de él. Amonéstalo con las palabras de la exhortación usadas por el Mensajero (swas):
Cuando entras en la mañana, no hables con tu yo acerca de la noche, y cuando entres en la noche, no hables con tu yo sobre la mañana siguiente, porque no puedes saber cuál será tu nombre mañana.
Eres más comprensivo con él [tu propio yo] de lo que es otra gente, sin embargo lo has descuidado, ¿entonces por qué debería ser cualquier otro comprensivo con él y cuidarlo? La fuerza de tu expectativa ytu codicia te han inducido a descuidarlo. Debes esforzarte para reducir la expectativa y disminuir la codicia, para recordar la muerte y ser vigilantemente consciente del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), y para buscar un tratamiento de curación a través de lo que emanan las respiraciones, el aliento y las palabras de los campeones de la verdad [siddiqun] y la remembranza imperturbable de noche y de día. Debes decirle: “En tu crédito está lo que has ganado, y en tu débito lo que has merecido”. (Corán, 2:286). Nadie cooperará contigo ni te dará ninguna parte de su trabajo, y el trabajo y el esfuerzo son indispensables. Tu amigo es aquel que te refrena, mientras que tu enemigo es aquel que te tienta.
Te veo en la presencia de las criaturas, no en la presencia del Creador (Todopoderoso y Glorioso es Él), pagando lo que les corresponde al yo y a las criaturas, pero dejando de pagar lo que le corresponde al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) y ofreciendo el agradecimiento a otros por Sus bendiciones. ¿Pero quién más que Él te ha dado todas las bendiciones que disfrutas, por qué entonces deberías ofrecerles a ellas tu agradecimiento y adoración? Si reconoces que las bendiciones que tienes vienen del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), ¿dónde esta el agradecimiento a Él? Si reconoces que Él te ha creado, ¿dónde está la adoración a Él expresada en la realización de Sus órdenes, la observancia de Sus prohibiciones y la paciente resistencia de Sus pruebas? Debes luchar con tu yo inferior hasta que esté bien guiado. Como ha dicho Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él):
A los que luchan por Nuestra causa, ciertamente los guiaremos a Nuestros senderos. (47:69)
Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) también ha dicho:
Si ayudáis a Allah, Él os ayudará a vosotros y dará firmeza a vuestros pies. (47:7)
No consientas al yo y no lo obedezcas, entonces podrás prosperar. No le sonrías, y por cada mil palabras que diga dale una sola en respuesta, hasta que se discipline y se torne dócil y poco exigente. Cuando quiere que satisfagas tus deseos carnales y proporciones placeres sensuales, debes hacer que acepte la demora y la postergación, diciéndole: “¡Tu tiempo y lugar designado es el Paraíso!” Debes entrenarlo para soportar con paciencia la amargura de la negación, hasta que llegue el dar. Si le enseñas a ser paciente, y se torna paciente, Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) estará con él, porque Él ha dicho:
Ciertamente Allah está con aquellos que son pacientes. (2:153)
No le permitas que opine, porque sólo ordenará la maldad. Si le respondes, debes contradecirlo, porque contradecirlo le proporciona beneficio. O tú que alegas desear al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) mientras permaneces con tu propio yo, estás mintiendo cuando haces tu declaración. El yo [nafs] y la verdad [haqq] son incompatibles. Este mundo y el más allá son incompatibles. Cuando una persona permanece con su propio yo, pierde la oportunidad de permanecer con el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Cuando una persona permanece con este mundo, pierde la oportunidad de permanecer con el más allá. Como dijo el Profeta (swas):
Aquel que ama su interés en este mundo perjudica su interés en el más allá, y aquel que ama su interés en el más allá perjudica su interés en este mundo.
Sé paciente, porque cuando tu paciencia sea completa, tu satisfacción será completa Tu aniquilación [fana] te llegará, de modo que todo se tornará agradable para ti. Todo se transformará en agradecimiento. El alejamiento se convertirá en acercamiento. La idolatría [shirk] se convertirá en afirmación de la Unidad [tawhid]. De esta manera, no verás que el daño o el beneficio sean causados por las criaturas. No verás opuestos [addad]; en cambio, todas las avenidas y entradas estarán unificadas, de modo que no verás más que una sola dirección. Este es un estado que no muchas criaturas pueden comprender. En verdad es característico de muy pocos individuos, sólo uno de entre todos lo millones que alguien podría contar antes de quedar sin aliento.
¡O joven! Debes hacer el máximo esfuerzo para morir justo aquí, en presencia del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Debes esforzarte para que tu yo inferior muera antes de la partida del espíritu [ruh] de tu cuerpo. Su muertesucederá a través de la paciencia y la oposición, entonces pronto celebrarás el resultado de eso. Tu paciente sufrimiento cesará, pero su recompensa nunca desaparecerá. Yo he practicado la paciencia, y he visto que el resultado de la paciencia es encomiable. Morí, luego Él me volvió a la vida, luego hizo que muriera. Desaparecí de la existencia, luego Él me trajo de vuelta a la existencia sacándome de mi invisibilidad [ghaiba]. Perecí [halaktu] en Su compañía, y recibí el poder, la autorización[malaktu], en Su compañía. Luché contra mi yo inferior renunciando al ejercicio de la elección [ikhtiyar] y la voluntad [irada], hasta que eso apareció para mí, de modo que el destino [qadar] comenzó a guiarme, la gracia [minna] a ayudarme, la acción [fi’l] a moverme, el cuidado celoso a protegerme, la voluntad [irada] a obedecerme, la preordenación [sabiqa] a promoverme, y Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) a elevarme.
¡Ay de ti! Huyes de mí, cuando yo soy tu custodio que te mantendrá a salvo. Tu lugar debe estar aquí conmigo, de otro modo estarás condenado a perecer. O pobre pequeño ignorante, primero que nada haz tu peregrinaje [hajj] a mí, después, en segundo lugar, haz tu peregrinaje a la Casa [al-bait]. Yo soy la puerta de la Ka’ba. Serás capaz de ver cuando el polvo se haya aclarado. Quedaos sentados, señores, y refugiaos conmigo, porque a mí se me ha dado la fuerza que viene de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él). La gente [del Señor] os ordenará que hagáis lo que Él os ha ordenado hacer, y os prohibirán hacer lo que Él os ha prohibido hacer. A ellos se les ha confiado vuestra orientación, de modo que cumplirán con la confianza con respecto a eso.
Debéis trabajar en el ámbito de la Sabiduría [darla al-hikma] hasta que alcancéis el ámbito del Poder [dar al-qudra]. Este mundo es [el ámbito de] la Sabiduría, mientras que el más allá es [el ámbito de] el Poder. La Sabiduría necesita herramientas e instrumentos y medios, mientras que el Poder no tiene una necesidad semejante. El Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) sólo lo ha hecho así para poder distinguir el ámbito del Poder del ámbito de la Sabiduría.
En el más allá hay causalidad inmediata [takwin bi-la sabab], a través de la cual se hará hablar y testificar a vuestros miembros y órganos en vuestra contra respecto de los pecados que habéis cometido en desobediencia al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). En el Día de la Resurrección [yawm al-qiyama] se levantarán los velos y se revelarán los secretos, ya sea que lo deseéis o no. Ninguna criatura entrará en el Fuego [del Infierno] excepto con un corazón aturdido por el impacto de la evidencia en su contra.
Debéis leer todos vuestros registros con las lenguas de vuestra reflexión sobre ellos, luego arrepentios de las malas acciones y dad las gracias por las buenas acciones. Reunid los registros de los pecados y borrad sus líneas con el arrepentimiento.
¡O joven! Te has arrepentido ante mi mano y te has convertido en mi compañero. Si no tomas instrucción de lo que tengo que decirte, ¿qué benéfico sacarás de esto? Estás interesado en la forma exterior, pero no en el contenido interior. Si alguien desea ser mi compañero, debe aceptar lo que tengo que decirle y debe ponerlo en práctica. Debe girar como giro yo. De otro modo no debería tratar de acompañarme, porque perderá más de lo que gane. Soy una gran mesa de comida y nadie come nada de mí; una puerta abierta por la que nadie entra. ¿Qué haré con vosotros? ¿Cuánto puedo deciros cuando no escucháis? Yo os quiero por vuestro propio bien, no por el mío propio. Ni os temo ni espero nada de vosotros. No hago ninguna distinción entre la ruina y la prosperidad, entre el sobreviviente y el muerto, entre el rico y el pobre, entre el rey y el esclavo [mamluk]. El asunto no está en vuestras manos.
Cuando expulsé de mi corazón el amor por este mundo, eso se hizo genuino para mí. ¿Cómo puede ser genuina vuestra afirmación de la Unidad [tawhid], cuando vuestro corazón contiene el amor por este mundo? Seguramente habéis oído el dicho del Profeta (swas):
El amor por este mundo es la parte principal de todo error.
En tanto seas un novicio [mubtadi], un seguidor [muqtadi], un buscador [talib], un viajero [salik], el amor por este mundo será la parte principal de todo error en lo que a ti concierne. Cuando tu corazón llegue al final de su viaje y alcance la cercanía del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), Él causará que ames tu propia cuota asignada de este mundo y que sientas disgusto por la porción de otro. Él hará que te sea atractiva tu propia asignación, de modo que la usarás al máximo, en cumplimiento de Su presciencia concerniente a ti. Así, estarás satisfecho con ella y no prestarás atención a otras. Tu corazón residirá en Su presencia, incluso mientras se mueve por este mundo, exactamente como se mueve la gente del Paraíso por el Jardín. Todo lo que se te aparezca proveniente del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), te será muy querido, porque desearás a través de Su deseo [irada], elegirás a través de Su elección [ikhtiyar], te moverás con Su destino, separarás tu corazón de todo lo que está aparte de Él, y separarás a este mundo y al más allá de ti.
El hipócrita pretencioso que tiene tan buena opinión de sus propias acciones, puede que prolongue su ayuno diurno y su vigilia nocturna, y puede que coma y se vista toscamente, pero está en la oscuridad interiormente [batinan] y exteriormente [zahiran]. En lo que a su corazón concierne, no se mueve adelante, ni por un solo paso, hacia su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él), por lo que es uno de aquellos que están “abrumados, fatigados” (88:3). Su programa oculto es claramente evidente para los campeones de la verdad [siddiqun], los santos [awliya’] y los rectos [salihun] que han alcanzado al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Hoy es bien conocido para la elite [khawass] entre las criaturas, y mañana toda la gente común también lo conocerá bien. Cuando la elite lo ve, lo detestan con sus corazones, pero lo aíslan con el velo de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él).
No trates de igualar a la gente [del Señor] con tu hipocresía [nifaq], porque no eres apto. No hay nada que decir hasta que no cortes el lazo de la cintura [zunnar; que usan los no Musulmanes], renueves tu Islam, te arrepientas verdaderamente con tu corazón, y abandones la casa de tus deseos naturales [tab’], tus pasiones [hawa], tu existencia [wujud], y tus esfuerzos por atraer el beneficio hacia ti y repeler al perjuicio de ti. No hay nada que decir hasta que no te vayas de ti mismo, dejando a tu yo inferior, tus pasiones y tus deseos naturales en la puerta, dejando a tu corazón en el vestíbulo, y dejando a tu ser más recóndito en el armario con el Rey.
Apresúrate a emprender el trabajo del cimiento; luego, cuando lo tengas firmemente establecido, apresúrate a emprender el trabajo del edificio. El cemento para el cimiento es el conocimiento profundo de la religión ¾ el conocimiento del corazón, no el conocimiento de la lengua. El conocimiento del corazón te acercará al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), mientras que el conocimiento de la lengua te acercará a las criaturas y sus reyes. El conocimiento del corazón te pondrá al frente de la asamblea [majlis] del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Te moverá a un lugar destacado, te promoverá, y acercará tus pasos a tu Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él).
¡Ay de ti! Estás desperdiciando tu tiempo en la persecución del conocimiento [‘ilm] y no lo pones en práctica, por lo que estás en un estado de ignorancia dentro de locura. Estás sirviendo a los enemigos del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) y los estás adorando con idolatría. Él está más allá de necesitarte a ti y a aquellos a quienes idolatras. Él no aceptará ningún socio [sharik] de parte tuya. ¿No te das cuenta que eres el esclavo de cualquiera que sujete tus riendas? Si deseas el éxito [falah], debes dejar las riendas de tu corazón en la mano del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), poner realmente toda tu confianza en Él, servirlo exterior e interiormente, y no albergar recelo alguno hacia Él, porque Él está más allá de la sospecha. Él es Más Consciente [a’raf] que tú de lo que es mejor para ti, porque Él sabe y tú no sabes. En Su presencia debes observar silencio, y practicar la discreción, mantener tu ojos bajos, tu cabeza inclinada y tu lengua quieta, hasta que recibas de Él el permiso para hablar. Entonces hablarás debido a Él, no debido a ti, de modo que tu palabra será un remedio para las enfermedades del corazón, una sanación para el ser más recóndito y una luz para el intelecto [‘uqul].
O Allah, ilumina nuestro corazón y guíalo hacia Ti. Purifica nuestro ser más recóndito y acércalo a Ti, y:
¡Danos lo bueno en este mundo, y lo bueno en el más allá, y protégenos del tormento del fuego! (2:201)
“Acudid prestos hacia un perdón de vuestro Señor y a un Jardín preparado para los temerosos, cuyo ancho son los cielos y la tierra.” [3:133]
Ciertos días son muy especiales porque en ellos abunda la misericordia del Señor, Su gracia y sus recompensas se derraman como el océano. Les concede el perdón y la absolución a Sus siervos, y alegra a aquellos que se arrepienten ante Él, honrándolos con el Paraíso y Su Belleza. Nos concede días semejantes, noches semejantes, horas semejantes, debido a Su afectuosa misericordia.
Estos tiempos especiales incluyen la primera noche del mes de Rajab, y la noche del primer Viernes de ese mismo mes. El venerable Hasan, nieto bienamado del Profeta bendito, informó la siguiente noble Tradición:
“Hay cuatro noches en el año en las cuales la misericordia, el perdón, la generosidad, las recompensas y la gracia de Allah caen como lluvia sobre el mundo. Benditos son aquellos que conocen o llegarán a conocer el valor de esas noches, a saber: 1) La primera noche del noble mes de Rajab; 2) La noche llamada Bara’a (Absolución), la quinceava noche del noble mes de Sha’bân; 3) La noche de la fiesta de Ramadán; 4) La noche de la fiesta del Sacrificio”.
Dado que el Islam sigue un calendario lunar, el comienzo de cada día se calcula a partir de la puesta del sol. Por lo tanto la quinceava noche del noble mes de Sha’bân es la noche del catorce al quince. La noche del festival que marca el final del mes de ayuno, es la noche entre el último día del noble mes de Ramadán y el primer día del festival. La primera noche de la fiesta del Sacrificio es la noche entre la víspera de ese festival y su primer día. La noche del Viernes es la noche entre el Jueves y el Viernes.
Aquellos que aprecian el valor de tales noches, no pasan esos momentos benditos en la desobediencia sino en la adoración y la obediencia, la caridad y las buenas obras, la oración y la súplica. En tales noches se ganan el buen placer de su Señor.
THAWBAN APRENDE ACERCA DEL MES DE RAJAB
Thawban, uno de los nobles Compañeros, relata: “Estaba con el Profeta bendito cuando llegamos a un cementerio. Nuestro Maestro se detuvo allí y empezó a llorar. Su pecho se humedeció con las lágrimas que fluían de sus ojos. Me acerqué a él y pregunté: ‘Oh Mensajero de Allah, que mi madre, mi padre y yo mismo seamos tu rescate, ¿por qué estás llorando? ¿Te ha llegado una revelación?’ Respondió: ‘Oh Thawban, aquellos que yacen aquí, los muertos que ocupan este cementerio, están sufriendo el Tormento de la Tumba. Es debido a su condición que lloro’. Luego continuó: ‘Si hubieran pasado cualquiera de los días del mes de Rajab ayunando y hubiesen adorado a Allah por la noche, se habrían evitado este tormento’ ”.
También se informa que el Mensajero bendito dijo: “Si alguien mantiene la vigilia durante la primera noche del mes de Rajab en adoración y obediencia, cuando otros corazones mueran el suyo no morirá. El Todo Glorioso sumerge a ese siervo en Su misericordia y lo deja tan limpio de pecado como el día en que su madre lo dio a luz. A través de la misericordia de esa noche, recibe el permiso para interceder por setenta personas que de otro modo estarían condenadas al Infierno”.
Qué gracia y generosidad vemos aquí. . . No sólo se lo perdona a él, recibe también la autoridad para interceder por otras setenta personas. Qué gracia, qué generosidad, qué noche bendita es esta. ¿Qué podemos decirles a aquellos que no pueden apreciar el valor de esta noche, que desobedecen a Allah y siguen otras costumbres, que no aprecian esta preciosa vida suya sino que la arrojan a los vientos?
Si un hombre fuera a arrojar su oro y sus diamantes al mar,a destruir la casa en la que vive y prenderle fuego a sus propiedades, nos apiadaríamos de él y diríamos: “El pobre hombre debe haber perdido la razón”. Y tendríamos razón en sentir pena por él. Pero por lo menos tendría la posibilidad de trabajar ypoder recuperar esos bienes. Pero ni el dinero ni el trabajo pueden traer de vuelta la vida que se ha ido. ¿Les es posible a aquellos que desperdician su vida, pasándolasen el pecado, regresar a la vida cuando la muerte ha llegado? Por supuesto que no. Eso significa que nuestra preciosa vida es más valiosa que el oro, las esmeraldas o cualquier otra cosa.
Se informa que el Mensajero bendito dijo:
“Miembros de mi comunidad, asegúrense de aprovechar el Mes de Allah (es decir, el mes de Rajab). El mes de Rajab es ciertamente el Mes de Allah. Si alguien que espera la recompensa de Allah ayuna un día en ese mes, el Paraíso será suyo por derecho. Irá sin duda alguna al Paraíso. Si mantiene el ayuno durante dos días, alcanzará una posición a la vista de Allah tal como nadie en el cielo o la tierra podrían describirla. Si ayuna durante tres días se torna inmune a los sufrimientos de este mundo y a los tormentos del Más Allá, a la locura, la elefantiasis y la lepra, y a las maldades de otras personas. Para cualquiera que ayune siete días durante el mes de Rajab, se cerrarán las siete Puertas de Infierno. Si ayuna ocho días para ganar el placer de Allah, las ocho Puertas del Paraíso se abrirán para él. Si ayuna diez días, Allah le concederá cualquier cosa que desee. Si ayuna quince días, no sólo se perdonan sus pecados anteriores, sino que se transforman en buenas acciones. Si alguien ayuna más de quince días, Allah acrecentará su recompensa en consecuencia.”
Según otra noble Tradición, registrada en un libro llamado Rawdatu-l ‘Ulama, ayunar el primer día del noble mes de Rajab para complacer a Allah, produce la expiación de tres años de pecados pasados, ayunar el segundo día alcanza la expiación de dos años de pecados pasados, ayunar el tercer día expía un año de pecados pasados, mientras que ayunar el cuarto día y cada uno de los días subsiguientes proporciona la expiación de un mes de pecados previos. Sólo se perdonan, sin embargo, los pecados que son cuestiones entre el hombre y Allah; los derechos de otras personas no se ven afectados. El cumplimiento de los derechos humanos es una obligación absoluta, es decir que es nuestra obligación moral ineludible satisfacer a cualquiera a quien le debemos un derecho.
Nuestro noble Maestro dijo que en la noche de su Ascensión vio un río en el Paraíso cuyas aguas eran más dulces que la miel, más frescas que la nieve y de un aroma más dulce que el almizcle. Le preguntó a Gabriel, la paz sea con él: “¿Quién bebe de ese río?” El bendito Gabriel respondió: “El nombre de este río es Rajab, si algún miembro de tu Comunidad ayuna durante el mes de Rajab y pronuncia bendiciones sobre ti, el Señor Exaltado le concederá beber de ese río”.
Aquellos que querrían beber de ese río deben ayunar en Rajab, “el Mes de Allah”, y bendecir al Mensajero del Todopoderoso, el Intercesor del Día del Juicio.
En su ortografía Árabe, la palabra ‘Rajab’ consiste en sólo tres consonantes, ‘R’. ‘J’, y ‘B’. La letra ‘R’ es la inicial de Rahma, la Misericordia de Dios;’J’ simboliza jurm, que significa crimen, mientras que la letra ‘B’ es la primera de la palabra bari’, que significa inocente. El Todo Glorioso dice: “Siervo mío, eres culpable de crimen y pecado. Por Mi misericordia te he absuelto de ellos y te hevuelto inocente. Te he concedido este mes en bien de tu desobediencia y pecado”. Los eruditos estudiosos han declarado que esas letras tienen ese valor simbólico.
Cuando el mes de Rajab finaliza, entra en la Presencia Divina y el Todo Glorioso y Exaltado le dice: “¡Oh Mi Mes! Me pregunto si te amaron. ¿Mis siervos te trataron con respeto?” El mes de Rajab no dirá nada en respuesta, aun cuando el Señor le hará la misma pregunta una y otra vez, hasta que Rajab diga finalmente: “¡Oh Señor, Tú eres El Velador de Faltas! Tú les has ordenado a Tus siervos que oculten las faltas de los demás. Tu Mensajero me llamó el ‘Mes Sordo’. Oí lo que tus siervos hacían en obediencia, pero fui sordo a su desobediencia y pecado”. Esto explica por qué se conoce al mes de Rajab como el ‘Mes Sordo’.
El Todo Glorioso dice: “Tú eres Mi mes, no oyes ningún pecado. Como aceptas a Mis siervos junto con sus pecados y desobediencia, he hecho lo mismo y los he perdonado por tu causa. A condición de que muestren remordimiento una vez, les perdonaré cualquier pecado y desobediencia que cometan durante tus días”.
Otra razón por la que el Mes de Rajab es nombrado el “Mes Sordo” se debe a dos Ángeles registradores ubicados siempre a nuestro lado escribiendo las cosas buenas y malas que hacemos, pero es una particularidad de Rajab que durante ese mes registran solamente nuestras acciones meritorias y no las malas. Dado que en este mes de Rajab las malas acciones de aquellos que exhiben penitencia y remordimiento se mantienen fuera de la vista y oído de los ángeles, no las pueden registrar.
Nuestro noble Maestro dice: “Ciertamente Rajab es el Mes de Allah. El mes de Sha’bân es mi mes y Ramadán es el mes de mi Comunidad”.
Según el Imán al-Suyûtî en su libro llamado al-Jâmi’ al-Saghîr, el venerable Abû Hurayra dijo: “Además del Ramadán mismo, el Mensajero bendito ayunaba con mucha frecuencia en los meses de Rajab y Sha’bân”.
El significado literal de Rajab es: “Reverenciar, considerar como grande”. Los custodios de la Kaaba la mantienen abierta desde el primero de Rajab hasta el último, por reverencia y respeto a este mes. En otros meses, mantienen la Kaaba cerrada excepto los Lunes y Jueves. Dicen: “Este mes es el Mes de Dios y esta casa es la Casa de Dios. Dado que el hombre es el siervo de Dios, ¿cómo podemos dejarlo afuera de la Casa de Dios durante el Mes de Dios?”
LA MUJER QUE HONRO EL MES BENDITO DE RAJAB
En la Mezquita Sagrada de Jerusalén, había una vez una mujer que trabajaba como siervapara complacer a Allah. Cuando llegaba Rajab, agregaba a su adoración diaria la recitación de Sûratu-l-Ikhlâs doce veces en honor al mes. Cierto año estaba siguiendo su práctica usual de recitar este capítulo especial del Sagrado Corán, cuando un día le dijo a su hijo: “Hijo, mi muerte está cerca. Cuando Allah me llame quiero que me hagas una mortaja con estas ropas viejas que siempre usé mientras adoraba a mi Señor y Lo servía”. Ese fue su deseo final.
Unos días después murió (o más bien, pasó a otro reino de existencia, pues los creyentes continúan su ascendencia espiritual; son los incrédulos los que mueren), pero el hijo no llevó a cabo el deseo de su madre. Compró una mortaja nueva para envolver a su madre. Se sentía mal delante de amigos y enemigos por igual con respecto a que la mortaja estuviese hecha de sus ropas viejas. Esa noche vio a su madre en un sueño. Ella le preguntó, reprochándolo:” ¿Por qué no cumpliste mi deseo?”
Cuando llegó la mañana, el hijo tomó las ropas viejas de su madre y se encaminó al cementerio, con la intención de cumplir sus instrucciones. No le quedaba más remedio que abrir la tumba de su madre, porque en el sueño ella le había dicho: “¿Por qué no ejecutaste mi voluntad? Estoy disgustada contigo. Te guardo rencor por esto”.
Pero cuando miró, la tumba estaba vacía. Su madre no se encontraba en ella. Estaba atónito. La había enterrado allí el día anterior con sus propias manos y realizado sus últimos ritos. Empezó a llorar; ¿qué haría ahora? Luego oyó una Voz que llamaba: “¿No lo habías oído, no lo sabías? Si alguien honra a Rajab, que es Nuestro mes, Nosotros no dejamos a esa persona sola en la tumba”.
A los que sirven a Allah, que aman a Allah y son amigos de Allah no se los abandona en la oscuridad. Cuando dejan este mundo encuentran una felicidad perdurable. Van a la vida eterna. Les otorgan tales recompensas que ningún ojo ha visto jamás, ni los oídos han escuchado tales cosas, inconcebibles para la mente y el corazón humano. Aprovecha esos días; toma la oportunidad que presentan. Antes de que pase mucho tiempo te llevarán de esta casa de huéspedes en un ataúd y, para dolor de tus amigos y deleite de tus enemigos, te pondrán en ese espantoso agujero, totalmente solo con tus acciones.
UUN HOMBRE LAMENTA SU JUVENTUD MALGASTADA
Un hombre que había adorado a Allah en su juventud, pero que después había renunciado a ello, se miró un día en el espejo y vio cabellos grises en su pelo y su barba. “Ay, ¿qué he hecho?”, dijo. Después empezó a preguntarse si su Señor lo perdonaría si se arrepintiera ante Allah. Estaba pensando: “¿Qué haré ahora yo que he dejado que mi vida se pase en la desobediencia a Allah?”. Entonces oyó una Voz que se dirigía a él. “Siervo Mío, Yo te amaba. Tú también Me amabas. Luego, aunque tú me abandonaste, Yo no te destruí sino que te di tu sustento. Si te arrepientes y vuelves a Mí, te volveré a amar.”.
Allah es el señor de la Soberanía, y su Misericordia es abundante. Su gracia es amplia y Su generosidad interminable. Perdona a los que se arrepienten ante Él. Perdona sus pecados. Y en estos tres meses sagrados muy especialmente desbordan Su misericordia y generosidad. Todas las noches se puede oír una voz: “¿No hay nadie que Nos ame para que podamos amarlos a ellos? ¿No hay nadie que se arrepienta para que podamos perdonarlos? ¿No hay nadie con pedidos para que podamos concederlos? ¿No hay nadie buscando el Paraíso para que se lo podamos dar? ¿No hay nadie que me busque a Mí para que pueda mostrarles Mi Belleza? . . .”
El venerable Abu Bakr dijo: “El primer Viernes por la noche de Rajab es lo que llamamos Laylat al-Raghâ’ib[i]. En el tercer cuarto de esa noche, hacia la mañana, los ángeles del cielo y de la tierra se reúnen en la Kaaba y le suplican a Allah. El Todo Glorioso les dice: ‘¡Oh ángeles Míos, pedidme lo que queráis. . .’ Los ángeles responderán: ‘Lo que pedimos de Tu Más Gloriosa y Exaltada Esencia es que perdones a la Comunidad de Muhammad que mantiene el ayuno en honor al mes de Rajab’.
“El Señor de la Majestad dice: ‘Ciertamente los perdono y los alegro con el Paraíso y Mi Belleza’.Y así con estas palabras nos sumerge a nosotros, la Comunidad de Muhammad, en Su Misericordia.”.
“Los que llevan el Trono y están a su alrededor, glorifican a su Señor con alabanzas, creen en Él y piden perdón por los que creen: ¡Señor nuestro! Tu misericordia y conocimiento abarcan todas las cosas, perdona pues a los que a Ti se vuelven y siguen Tu sendero y líbralos del castigo del Infierno.”
[40:7]
La venerable A’isha, Madre de los Creyentes, informó lo siguiente del Mensajero bendito:
“El Día de la Resurrección todos los hombres estarán hambrientos. Las únicas excepciones serán los Profetas, las familias de los Profetas, y aquellos que ayunan en los meses de Rajab, Sha’bân y Ramadán. Aquellos que ayunen en los meses de Rajab, Sha’bân y Ramadán no experimentarán ni hambre ni sed”.
También se informa que el Mensajero bendito de Allah dijo: “Cuando llegue el Día de la Resurrección, un heraldo llamará en voz alta: “¿Dónde están aquellos que ayunan en honor al mes de Rajab?”
Después de eso aparecerá una luz. Gabriel y Miguel seguirán la dirección de esa luz. Aquellos que honran el mes de Rajab y mantienen el ayuno los seguirán y cruzarán como el relámpago el puente del Infierno llamado Sirât.
Una vez que hayan hecho ese cruce horroroso a salvo, agradecerán a Allah por haberlos hecho atravesar el Sirât velozmente. Pero mientras hacen una postración, oirán una Voz que les dice: “Oh vosotros que respetáis el mes de Rajab, elevad las cabezas de la postración. La postración era lo que había que hacer en el mundo inferior. ¡Entrad ahora a vuestras moradas en el Paraíso y el sabor del puro deleite!” Tal será el favor que se mostrará a los que respetan el mes de Rajab.
El Mensajero bendito dijo: “Si desean que en el momento de la muerte sus almas sean llevadas fácilmente , sin dolor ni sed, si desean en ese momento estar a salvode la maldad de Satán y morir con fe, entonces durante el mes de Rajab arrepiéntanse y lamenten sus anteriores pecados y pasen la mayoría de sus días ayunando. Recuerden a su Señor con mucha frecuencia. Y entrarán a salvo al Paraíso por permiso de vuestro Señor”.
El venerable Anas dijo: “Me encontré casualmente con Mu’âdh ibn Jabal y le pregunté: ‘¿Oh Mu’âdh, dónde has estado?’ — ‘Estuve con el Profeta bendito’ dijo él. ‘¿Dijo algo?’ pregunté; y entonces él me dijo: ‘Dijo que si una persona dice “No hay dios más que Allah”, y lo dice genuina y sinceramente, entrará al Paraíso, y que si alguien ayuna durante un día para complacer a Allah en el mes de Rajab, entrará de igual modo al Paraíso’. Luego me fui a la mezquita, en donde encontré al Mensajero bendito. Le dije: ‘Oh Mensajero de Allah, Mu’âdh me informa que tú le has dicho que si uno dice “No hay dios más que Allah”, y si ayuna para complacer a Allah durante uno de los días de Rajab, entrará al Paraíso’. El dijo: ‘Sí, Mu’âdh dice la verdad. Yo dije eso’ ”.
Cuando llegaba Rajab, el Mensajero bendito solía orar: “¡Allah, bendice nuestro Rajab y Sha’bân y llévanos al Ramadán!”
LOS CUATRO MESES SAGRADOS
Allah ha dividido el año en doce meses, cuatro de los cuales son sagrados. Tres de los cuatro son sucesivos, es decir Dhû’lQa’da, Dhû’l-Hijja y Muharram, mientras que Rajab permanece solo. Estos meses fueron honrados y respetados incluso en los Tiempos de Ignorancia, y nosotros no deberíamos apreciarlos menos. Obedezcamos a nuestro Señor y conformémonos a los mandamientos del Corán, para que podamos disfrutar de respeto en ambos mundos. . .
Gloria a nuestro Señor, el Señor de la Majestad más allá de la descripción; y la paz sea con los Mensajeros; y alabanza a Allah, Señor de Todos los Mundos.
¿Es posible practicar la vía del
sufismo (sulūk ṭarīq al-ṣūfiyya)a través de los libros que
tratan sobre ella o
es imprescindible recurrir a un maestro espiritual (šayj)? Además nos
hace una descripción del camino que conduce a Dios.
En el Nombre de
Dios, Todo Misericordioso y Muy Misericordioso.
Dios bendiga a
nuestro señor Muḥammad y a su familia.
De Muḥammad b.
Abbād, Dios sea benevolente con él, a mi hermano Abū Isḥāq I. al-Šāṭibī, Dios
guarde y colme de bien en ambas moradas. La paz, la bendición y la
misericordia
Divina sean contigo.
He recibido tu
carta y he estado pensando sobre lo que en ella planteas. He examinado,
además,
con atención las dos cartas enviadas a nuestro maestro Abū al-‘Abbās
al-Qabbāb,
y he comprendido el contenido de ambas. No me es posible responder a
todas las
cuestiones planteadas, en el sentido de ver si están justificadas o
carecen de
fundamento. Me siento incapaz de responder a los múltiples aspectos ahí
tratados pero tampoco puedo dejar de pronunciarme sobre este asunto, ya
que es
mi obligación responder, aunque lo más apropiado fuese para mí no
hacerlo. Me
limitaré, por lo tanto, a daros mi opinión sobre el asunto del šayj, y lo que pienso sobre la
iniciación a la vía espiritual (bidāyat
al-sulūk), de una forma
general y resumida, de modo que así resulte más fácil y provechoso para
quien
Dios quiera que esto le sirva.
Si consideras
que mis palabras son acertadas, ¡magnífico! Si no es así, sabed
disculparme y
pasar por alto las faltas en las que haya incurrido. Que Dios,
Encargado del
éxito, nos dirija a ambos hacia lo que Él ama y Le complace.
Creo que para
seguir la vía (sulūk) sufí el šayj es, en términos generales, algo imprescindible, y
nadie puede
desmentir esto. Es una de esas condiciones que siempre han sido
necesarias;
pero hay que tener en cuenta que el šayj
puede ser de dos tipos: un šayj que
transmite una enseñanza (ta‘līm)
y educa el alma del discípulo (tarbiyya)
a la vez, y otro que sólo cumple con la primera función de transmisor.
El šayj
que educa no es necesario para todo aquél que sigue la vía sālik,
aunque sí lo es para quien es de mente estúpiday alma
rebelde. Quien goza de buen
entendimiento (wāfir al-‘aql) y
controla su alma no lo precisa de
forma imprescindible, aunque ser guiado por él es lo más conveniente.
Sin
embargo, el šayj que transmite la
enseñanza es requisito necesario para todo el que quiere seguirla.
La necesidad de
un šayj capaz de educar al alma es
evidente para aquellos discípulos que hemos citado. Los velos del alma
son muy
espesos y sólo el šayj educador puede
hacerlos desaparecer por completo. A éste es a quien se refieren de
hecho la
mayor parte de los que discuten sobre la necesidad del šayj
y defienden que es totalmente necesario. Es como alguien que
padece una enfermedad crónica y complicada y necesita, sin falta, de un
médico
especialista que le trate con los medicamentos más apropiados.
En cuanto a
quien goza de sano entendimiento y sabe controlar a su alma es un caso
distinto
y no necesita forzosamente de alguien que le eduque. Actúa en
conformidad a lo
que le transmite el šayjta‘līm, cosa
que no puede hacer el otro.
Es capaz de mantenerse “en comunión” (wāṣil), con permiso de Dios, sin que sea
de temer que sufra un percance en su itinerario espiritual, dado que su
objetivo es la Faz Divina y actúa de acuerdo con los requisitos
exigidos, que
veremos a continuación, si Dios quiere.
Sin embargo, es
posible que no alcance el mismo grado de perfección que quien ha sido
educado
por un šayj, porque el alma tiene
velos muy espesos y está llena de trampas. Siempre queda algo de su
estupidez (ru‘ūnak), y ésta nunca
desaparece por completo si no es por la
obediencia y poniéndose bajo la autoridad de otra persona[1].
Por
eso hemos dicho que esto es lo más conveniente, dado que quien se pone
bajo su
dirección debe cumplir con las condiciones requeridas de quien sigue a
un šayj educador.
El recurso a un sayj
educador es la vía propia de los
guías sufies más recientes, mientras que el šayjta‘ līm es la de los más antiguos[2].
Así
se desprende del contenido de muchos libros, como los de Ḥārit al-Muhāsibī, Abū
Ṭālib al-Makkī y otros[3].
Ninguno de
ellos, y en particular Abū Ṭālib, hace
referencia al šayj educador de la misma manera que lo
hacen los maestros
recientes, a pesar de que han tratado sobre los principios,
aplicaciones,
requisitos y particularidades de las enseñanzas de esta comunidad
elegida (al-qawm). Esto es una prueba de que no
era un requisito imprescindible para seguir la vía espiritual.
Así es como
siguieron la vía espiritual la mayoría de sus iniciados (sālikin), y es la
más parecida a la de los primeros santos del Islam (al-salaf
al-aqdamīn).
No hay ninguna referencia suya que afirme que se vinculasen con un šayj educador y le prestasen obediencia
del mismo modo que lo hacen los discípulos actuales con este tipo de šayj.
Aprendían las
ciencias espirituales ‘ulūmy
purificaban sus estados interiores (aḥwāl)por medio del trato
(ṣuḥba) y
de la fraternidad (mu’aja) que
había entre ellos. Su contacto y sus visitas piadosas (tazāwur)
causaban efecto en su estado
interior y en su comportamiento exterior. Por tal motivo deambulaban
tratando
de encontrar a los santos, los sabios y los ascetas (‘ubbād).
Hablar de los
libros que han escrito los sufíes es volver a la cuestión del šayj que enseña. El valor de esos
libros se debe al convencimiento de
que han sido escritos por gente de ciencia y conocimiento que merecen
ser
escuchada. Sin embargo, sólo se consigue una total convicción gracias a
la
ayuda de un šayj de toda confianza o
si se trata de una vía ya reconocida. Si lo que se aprende de estos
libros son
cosas claras y conformes con lo que enseña la Ley Revelada, no se
necesita nada
más. Pero, cuando no es así, hay que recurrir a un šayj
que las aclare. El šayj resulta entonces
necesario como se
dijo al principio.
Por otra parte, ocurre que
el šayjtarbiyya es algo
extraordinario en estos tiempos
y más difícil de
encontrar que el azufre rojo. Lo mismo hay que decir del šayjta‘l īm.
Muchos,
señalados y tenidos como tales, de los que se consideran que pertenecen
a esta
vía, no tienen ni idea del significado auténtico del sufismo, ni de lo
que
supone realmente. Menos aun de lo que está más allá de esto. No sé que
es más
grave: ¡La falta de auténtico šayj o
la de discípulo sincero! “Somos de Dios y
a Él retornamos”[4].
La cuestión es,
pues, qué debe hacer, a pesar de todo, quien trata de seguir la vía del
sufismo
¿Debe buscar un šayj? ¿Ha de esperar
sin más a que aparezca? Y, en cualquier caso, ¿debe actuar de la misma
forma
que la gente de la vía o no?
Mi respuesta es
que buscar un šayj no tiene sentido.
Es lo mismo hacerlo que no hacerlo. El šayj
es un don y un regalo de Dios, exaltado sea, al servidor que le desea (murīd), cuando su aspiración
espiritual (himma) es sincera,
ha hecho todos los esfuerzos posibles por Él y ha agotado todos sus
recursos.
Es, entonces,
cuando Dios le pone en el estado adecuado, libre de errores y extravío.
Así el murīd se pone a salvo de lo que ocurre a
quien cree que andar buscando al šayj
le desentiende de preocuparse de sus faltas pasadas y presentes.
Esperar a que
aparezca el šayj sin hacer nada,
tampoco tiene sentido. Es una frivolidad, un descuido y una forma de
actuar
impropia. La única opción es actuar de la mejor forma posible y
mantenerse a la
espera del šayj. Para ello hay que
tratar de ser sincero con Dios. Quien quiera que Dios esté con él, ha
de ser
sincero (ṣidq). Dios está con
los sinceros.
Esto supone
hacerse cargo de sí mismo y
actuar conforme a lo que es el sufismo: deshacerse de pretensiones (da‘wā), poner el corazón a la
Puerta del Soberano, pensar bien de
Dios (ḥusn al-ẓann)[5],
tener una actitud de sincera
esperanza en Él y sentirse en Su Presencia con temor reverencial (hayba) y vergüenza (ḥayā’). Si se atiene a estos
principios,
la Promesa Divina vendrá en su ayuda y alcanzará su objetivo.
Quien aspira a
ser guiado debe saber que el verdadero sufismo es una elección (tajṣīṣ) y una atención particular
(‛ināya)de Dios
con algunas criaturas. La única
puerta para llegar ahí y para que desaparezcan los velos, es tener una
sincera
necesidad de Él (iftiqār)[6]
y remitirse por
completo a Él.
Por este motivo
(los sufíes) son inimitables,pues nadie
logra acceder al escondite de su “asunto” (amr). Como dicen los maestros: los sufíes
son los miembros de una sola casa
a la que no puede entrar ningún otro.
Cuando Dios
quiere que alguien sea para Él, lo cual significa que exista por Él y
para Él
de modo absolutamente real, pone la Fe en su corazón, se la certifica y
le
asiste con un espíritu que viene de Él. Todo esto sin que haya razón
alguna
para merecerlo.
Favorecidos de
esta manera, les hace contemplar su gracia; luego, constatar su
necesidad y su
indigencia a Su respeto, viéndose impotentes y débiles por completo.
Pasada esa
etapa, les recibe con todo tipo de atenciones y bondades, como
corresponde a su
Promesa de colmar a aquellos que se sienten necesitados de Él.
Las luces de la
Fe se acrecientan sin cesar desde este momento y Dios, exaltado sea,
dispone de
sus actos y de sus estados de acuerdo con las luces y los secretos
divinos que
manifiesta en sus corazones. Se mantienen sin cesar en ese estado hasta
que
llegan a la estación de la perfección espiritual (iḥsān)[7].
Ahí es donde
contemplan la pura Unicidad Divina (tawḥīd) y se establecen en su pura
Singularidad (tafrīd). Entonces
es cuando las formas de
su naturaleza humana (bašariyya)
desaparecen y quedan anulados las
principios rectores de la individualidad (aḥkāminniyyati-him)[8].
Al producirse lavisión, desaparecen los seres[9].
“Di: Apareció la Verdad y el error se
desvaneció. Sí, el error es efímero” (17:81).
Este es el
objetivo final que tienen en vistas los que siguen la Vía espiritual:
Realizar el
estado de servidumbre (‘ubūdiyya)
ante su Señor de una forma absoluta
incluso, ni son testigos de su entrega. No tienen nada más que buscar.
En este punto
coinciden el que es raptado (maŷdūb)
y el itinerante que lo hace paso a
paso (sālik)[10].
Los raptados son
llevados a esta estación rápidamente y sin esfuerzo, mientras que a los
itinerantes les ocurre lo contrario. Dios no deja a ninguno de ellos
sin Su
protección y atención a lo largo de todas sus etapas de principio a
fin. En
realidad todos se mueven por Dios y no por sí mismos. Se dice que “los sufíes son como niños en el regazo de
Dios”.
Si te das cuenta
de lo que esto representa, ¿cómo vas a atribuir lo que es
responsabilidad de
Dios a quien Él mismo hace depender de ella sin que tenga que buscarla
ni
esforzarse por conseguirlo? Quien sigue la vía espiritual debe actuar
de esta
manera. Y es así como ha de comprender todo lo que tenga que ver con el
sufismo
y con el rango tan noble de quien lo representa, como ejemplo (‛ibra)
para llegar a realizar sus moradas espirituales. No cabe duda, de este
modo, su
comprensión y su vínculo con él será auténtico. Si no es así no podrá
buscarlo
ni aspirar a él, porque si uno no sabe lo que busca no hay modo de que
lo encuentre.
Lo que alcance a comprender (sobre este asunto) no procede de sí mismo.
Ha
llegado ahí gracias a que su inteligencia ha sido preparada para ello.
Si ve las cosas
de este modo reconocerá que Dios, exaltado sea, al permitirle concebir
y
percibir todo esto, le ha hecho tres favores: el de la inteligencia, la
disposición requerida para comprender algo tan valioso y el mismo hecho
de
comprenderlo. Todo ello sin que pueda atribuírselo a sí mismo ni a
ningún
mérito propio. ¡Cuánta gente no ha recibido ni una sola de estas tres
cosas!
Si, además,
llega a comprender por completo lo que hemos dicho, Dios le habrá hecho
don de
un cuarto favor aun mayor, y que es la razón de ser de los otros tres:
su
reconocimiento de que nada de esto es iniciativa suya.
Cuando el
servidor sea consciente de todo esto, despierte y ponga su voluntad en
ello, lo
primero que ha de tener presente es su impotencia en todos los
aspectos; pues
el único capacitado para hacerle llegar ahí es su Señor. La criatura no
puede
hacer nada, salvo mantener la actitud correcta ante Él, huir hacia Él
de todo
lo que venga de su propia alma y enfrentarse a ella.
Todo esto le
permitirá librarse de muchas
dificultades y le hará más fácil todos sus asuntos. Además, tal modo de
contemplar las cosas se convertirá para él en un campo de reflexión que
no le
permitirá moverse ni decidir por cuenta propia. Si logra mantenerse en
ese
estado de concentración alcanzará una estación que regula todas las
demás y un
objetivo sin parangón posible.
Por el contrario,
si pierde de vista esto, y trata de indagar que es lo que puede hacer
para
llegar ahí, descuidará a Quien le ha proporcionado los citados favores
que no
había merecido ni reclamado. Esta desgracia es mucho mayor que la de no
haber
conseguido lo que deseao que las
propias dificultades con las que se encuentra y le agobian. Si es así
debe
rectificar y volver al punto de partida que es el arrepentimiento (ināba)[11],requisito previo de la guía
divina (hidāya). Es descuidar los
principios lo que les ha privado de los
resultados finales[12].
Todas estas
actitudes de corazón son las que el murīd
debe antes que nada, tener en cuenta y en las que debe basarse.
También debe
evitar toda situación de discordia y maldad, apartarse del trato social
y
público y privar a su alma de todos aquellos vínculos externos que la
induzcan
a pecar y excederse.
El peor de tales
obstáculos es aquel que implica mando (ri’āsa) y distinción (taqaddum), como son las funciones
políticas, de magisterio religioso (tadrīs ‘ilm)[13]
o cargos
similares. Todas esas cosas son contrarias a la vía espiritual y
resultan un
gran obstáculo. Otro de los mayores velos que apartan del objetivo es
dedicarse
a la casuística religiosa (‛ulūm wa rusum)
a la que la gente es tan
aficionada, cuando uno ya ha sacado en claro lo que le concierne
personalmente.
Ese es también uno de los mayores obstáculos.
Es muy difícil
encontrar alguien que se dedique al estudio de las ciencias religiosas
exotéricas[14]y
esté habituado a su “modus operandi” que haya llegado a interesarse en
las
realidades espirituales de las ciencias del sufismo, salvo si entra en
él a
través del rapto (ŷadb)[15].
Es
muy raro que tengan fe en esta vía. La mayor parte piensa que hay una
incompatibilidad entre el punto de vista exotérico y esotérico, o dicho
de otro
modo entre la Ley religiosa (šarī‛ a)
y la Verdad Divina (ḥaqīqa).
Reprochan a los
sufíes que no se atengan a los procedimientos propios establecidos en
las
ciencias formales. Han llegado, incluso, a someter a duras pruebas a
los
maestros espirituales, acusándoles de incredulidad (kufr), impiedad (zandaqa)
y todo tipo de errores e innovaciones (bid‘a).
Es de capital
importancia para quien sigue esta vía que huya de esta gente como de
las
fieras. Lo único que uno debe aprender de su saber religioso (‛ulūm) es lo que le corresponda
personalmente para cumplir con sus
obligaciones y su culto. Todo lo demás sobra.
Además de todo
esto conviene insistir en alguna práctica de la gente de la vía, que le
convenga particularmente y que ya conozca de antes, como es el
arrepentimiento
de un pecado, abstenerse de lo que resulta sospechoso, evitar la
dispersión y
otros actos exteriores o interiores del mismo tipo. Hay que apresurarse
por
temor a perder el tiempo. Esto no es pedir demasiado.
El tiempo que
aun le quede, aparte de esta ocupación, puede dedicarlo a conocer mejor
la
nobleza de carácter ajlāq y los
estados espirituales que tenían los santos antepasados en sus actos de
adoración a Dios y en la sincera pureza de sus esfuerzos.
Conviene leer
los libros de sufismo para conocer a fondo sus enseñanzas y
familiarizarse con
ellas y evitar el rechazo que mucha gente siente al leer algunas de sus
afirmaciones. Particularmente, como hemos dicho, los que se han
acostumbrado a
los métodos de funcionamiento lógicos y tradicionales de las ciencias
exotéricas[16].
Antes (de esas lecturas)
debe pedir consejo de Dios (istijāra), según lo indica la
tradición
profética[17]
para que Él le facilite
la comprensión de lo que dicen (en sus libros). Todo esto es mejor
hacerlo en
compañía de alguien que ya conozca bien este asunto y tenga un sincero
amor por
la vía del Sufismo.
Así debe actuar
el murīd y no puede imperdírselo el hecho de no encontrar un šayj que le guíe como es debido. Ha de
estar convencido de que los resultados obtenidos con este punto de
partida son
de sumo valor,y ha de apreciarlos y
retenerlos con todas las fuerzas. Al agradecer tales beneficios sacará
aun
muchos más.
Si el servidor
cumple con todos estos requisitos, habrá conseguido algo fundamental
para él:
que Dios le enseñe algo que ignoraba y era necesario en su camino
espiritual,
de acuerdo con lo que la Promesa Divina anuncia: “temed a
Dios y Dios os enseñará” (2: 282); “ ¡Oh creyentes!
Temed a Dios y Él os dará discernimiento” (8: 29); “A
quienes se esfuercen por Nós, les
conduciremos por nuestros caminos” (29: 69); “Quien
tema a Dios, Dios le dará una salida” (65: 2). Esta actitud
le permitirá obtener múltiples beneficios para seguir correctamente su
marcha
hasta que Dios le envíe a alguno de sus guías a quien confiar su alma y
con
quien su corazón se apacigüe. Quizás, Dios le conceda un šayj
señorial, que con su aspiración espiritual (himma)[18]
le haga ascender
rápidamente y no precise ya de nadie más[19].
El murīd sólo ha de
purificar bien sus
intenciones con Dios y tener el mejor concepto de Él[20].
Si
es así ha cumplido. De hecho, no puede hacer nada más.
En conclusión,
aquel que quiere seguir la vía espiritual y pone todo su empeño de
corazón y
con actos, está encaminado hacia El. Si le hizo digno de esto y le
capacitó
para estas cosas es que forma parte de los suyos .La gente del
Conocimiento
Divino (‘ārifīn)[21]esunánime en
afirmar no se llega a Dios
más que por Dios y de que no hay otro velo más que el de la propia alma.
El alma no puede
ser combatida por sí misma. Se combate por Dios. Y si se combate al
alma por
Dios, no hay obstáculo posible en el transcurso de la vía espiritual,
porque la
protección y el apoyo divino sostendrán al murīd
como Dios quiera hacerlo. Dios ha asegurado que asistirá a su siervo
creyente “sin
que éste lo espere”(65:3). Los
velos tenebrosos y luminosos del alma[22]irán desapareciendo poco a poco hasta
alcanzar la certeza (yaqīn)[23].
Así es el inicio
en la vía que lleva a las estaciones del sufismo. Su único final es
llegar a
realizar plenamente los significados de la Unicidad Divina. “Es
la gracia de Dios y Él se la da a quien
quiere” (62: 4). No tiene límite. Cada estado tiene un recorridoy un punto de llegada. En cada momento
hay que despojarse, revestirse y
mostrarse[24]de acuerdo con las moradas que
descienden y penetran en él. En la vía de Dios no hay vacíos ni
laberintos como
se imagina la gente especulativa. Cada morada tiene un recorrido
establecido y
cada etapa sus propios apoyos. Los vacíos y los laberintos corresponden
a quien
se apoya en sus usos y costumbres, alimentando los deseos de su alma y
actuando
según sus propias suposiciones lógicas. Esto lo comprobará cuando caiga
el
velo. Que Dios nos preserve del mal del Decreto.
Para el murīd que haya
constatado todo esto, la
vía espiritual no le resultará difícil ni escabrosa, y la recorrerá
lleno de
alegría, sin cansar su alma y su mente con lo que digan los que se
dedican a
especular sobre de cualquier cosa. Tal actitud embrolla, aturde,
provoca la
dejadez y aparta de seguir el camino espiritual cerrando completamente
las
puertas de su recorrido.
Si el hombre
estuviese obligado a justificar
la mayoría de esos significados (de la Unicidad Divina), y Él creó al
hombre
para cumplir con lo que exigen sus realidades espirituales, por medio
de las
pruebas legales tal como lo entienden los ulemas, quizás no le sería
posible
hacerlo[25]
como
es debido.
¿Y para qué, si
el asunto es más fácil que
todo esto? Dios nos ha traído a Su Enviado Muḥammad, la bendición y la paz
sea con él, con la religión pura e indulgente[26]
y “no nos ha impuesto cargas en la religión”
(22: 78). ¿Qué peor carga que todos los impedimentos al camino
espiritual que
con sus puntualizaciones y objeciones, además de la falta de guías, se
le
impone a la gente?
La única condición
que se puede exigir en este
asunto es la total pureza de intención en el estado de servidumbre con
Dios,
exaltado sea. El único impedimento que aparta de esta estación es
seguir los
pasos de la propia pasión. La pasión de cada cual es algo bien claro,
ya que es
el fondo mismo de su desarrollo como individuo y su forma de ser. ¿Cómo
no va a
ser consciente de ella aquel que sea ecuánime consigo mismo, esté
atento a su
Señor y ocupado por sanar su corazón?
Si el murīd sabe
enfrentarse con decisión a lo
que su alma le pida, que no sea causa de daño mental o físico para él,
y evita
toda dependencia de su propia capacidad de comprensión ¿qué daño podría
afectarle? Sacará, más bien, un gran provecho.
Lo peor que puede
ocurrir es hacerse falsas
ideas sobre lo que es este rechazo del alma, y cuando ésta le exhorte a
hacer
algún acto de virtud, en el que no hay interés alguno para el alma,lo rechace a pesar de todo, dejando escapar
el bien que contiene. Lo mismo ocurre con su capacidad de comprensión:
puede
que le lleguen aspectos de la Verdad y crea que no hay que hacerles
ningún
caso. No hay ningún mal en todo eso. Es así como debe seguir la vía
espiritual.
Por mucho que uno sepa o haga, el hombre siempre es impotente y débil.
A lo que nos
referimos al decir que el murīd debe oponerse a su
alma es a todo
lo que le distrae de la vía, le aparta de su realización y le expone a
peligros
y daños innecesarios.
Se extravía
totalmente quien espera conseguir
algo sin ayunos, o quien no deja de hacerlos constantemente; quien se
desprende
de todo lo que tiene, quien se complace con retirarse a las montañas o
desiertos cuando podría aislarse con mucha más tranquilidad en su
propia casa.
Todas estas cosas son deseos escondidos del alma que resultan difíciles
de
curar y causan graves daños espirituales y materiales.
Es mucho mejor
atenerse a las prescripciones
religiosas sin más, y actuar con piedad y escrúpulo. En eso sí que no
hay
capricho alguno. Es cuestión de mantenerse en el justo medio y evitar
los
extremos por exceso o por defecto. Quien es sincero con Dios, Él,
exaltado sea,
le asiste y le preserva de toda forma de extravío, y le concederá un
auténtico šayj que colme su anhelo.
El siervo debe
ocuparse de dar sus primeros
pasos. La plenitud y el fin vienen de Dios. Todo, antes y después
pertenece a
Dios.
Esto es todo lo
que he podido responder a tus cuestiones. Soy un entrometido mutakallif, un mal educado y me he
metido en lo que no me concierne[27].
Pido perdón a Dios y espero que no me lo tenga en cuenta. Él es quien
se hace
cargo de todo, “¡Él me basta! y ¡qué
excelente Custodio!
Que Él, exaltado
sea, nos haga ver la Verdad
como Verdad y nos haga seguirla y nos haga ver lo falso como falso y
nos aparte
de ello.
Que Dios bendiga
a nuestro señor Muḥammad, a
su familia y a sus compañeros y les conceda la paz perfecta.
[1]
Es
decir que el alma no puede corregirse a sí misma por completo.
[2]
Esta
aclaración me parece de gran interés para el conocimiento del
desarrollo del
sufismo. Por “más recientes” hay que entender el sufismo posterior al
s. XII
que es cuando aparecen las cofradías sufíesvinculadas a un santo fundador, hecho que hasta ese momento no
existía.
[3]
Dos
de los autores más clásicos y antiguos, cuyos manuales son la base de
la
enseñanza del sufismo. Los dos textos aludidos son el Qūt
al-Qulūb de Abū Ṭāliby
la Ri‘āya de Al-Muḥāsibī.
[4]
Expresión coránica que se utiliza cuando ocurre alguna calamidad. Hay
un tono
irónico en esta conclusión final. Es como si dijese: ¡tanta
preocupación por el
šayj cuando quizás el verdadero
problema lo que ocurre es que no lo buscáis sinceramente!
[5]
La
buena opinión es un principio de la moral islámica de importancia en el
sufismo. Tiene dos aspectos uno respeto a los demás y otro respeto a
Dios.
[6]
La
necesidad faqr, de donde faqīr, el
necesitado o pobre respecto a
Dios, es sinónimo de quien practica el sufismo. Supone la indigencia
ontológica
y el primer paso hacia la extinción fanā’
del individuo.
[7]
Es la
tercera y última de las tres partes de la religión islām,
imān, iḥsān, según el ḥadit, y “consiste que
estés con Dios como si Le vieses. Si tu no Le ves, Él te ve”. El
párrafo
siguiente hace alusión a esto.
[8]
Es lo
que en el lenguaje del sufismo se denomina fanā‘ o extinción
del
individuo.
[9]
Juego
de palabras entre ‘iyān visión y a‘yānindividuos.
[10]
Se
trata de dos tipos de realización espiritual. Los dos términos han sido
muy
comentados. V. Asin Palacios, Šādilíes
y Alumbrados, pp. 282-83.
[11]Ināba es similar a otro término tawba,
volverse hacia Dios, considerado
siempre como la primera etapa del sufismo.
[12]
Esta
expresión parafrasea una ḥikma
de Ibn ‘Atā’ Allāh que sin duda Ibn ‘Abbād tiene en mente ya que él es
su más
célebre comentarista: “Tales son los comienzos, tales los resultados
finales”.
[13]
Hay
que señalar que la crítica a los cargos políticos y religiosos no se
refiere al
papel que éstos desempeñansino al
efecto perverso que provocan en el alma para quien buscala vía espiritual, como vemos en las
advertencias que vienen a continuación.
[14]
Aunque la expresión de exotérico y esotérico, pueda tener otras
connotaciones,
su significado etimológico corresponde exactamente con estos términos.
[15]
Efectivamente, hay varios casos, como el del conocido Ibn ‘Aŷība, de
personas
con cargos religiosos que se interesaron en el sufismo al ser
“víctimas” de un
rapto.
[16]
Son
los métodos del estudio lógico ‘aqliyya
y de las referencias tradicionales (naqliyya) por los que funciona la enseñanza
de las ciencias religiosas en el marco del Islam.
[17]Al-istijāra ‘alá sunnati-hā. Es un tipo
especial de plegaria transmitido por el ḥadīt
para conocer la conveniencia de un asunto, y remitir por consulta a
Dios la
decisión sobre algo.
[18]
La himma del šayj para con sus
discípulos es la que permite que estos alcancen
su objetivo. Setrata pues de una fuerza
espiritual o “energía” que éste pone a favor de ellos.
[19]
Es
decir, alcanzada una cierta estación, no necesita de nadie, pues se
basta a
símismo.
[21]
Singular ‘ārif. Es el término que
designa a los que han alcanzado el objetivo de la vía espiritual, que
es el
Conocimiento divino ma‛ rifa.
[22]
En
el sufismo se entiende por “velos luminosos” aquellos actos de virtud
que no
redundan en el conocimiento de Dios.
[23]
La
certeza es lo propio del maqām de la
perfección iḥsān de acuerdo con el hadiz
“que adores a Dios como si Le vieras”. V. nota 22.
[24]
Se
trata de tres etapas: despojarse de los atributos humanos, revestirse
de los
Atributos Divinos y manifestarlos.
[25]
En
definitiva lo que trata de explicar es que los efectos de la
experiencia
espiritual no pueden evaluarse con criterios formales y legales, ya que
si se
tuviera que regir por estos criterios (que la misma Ley no exige) no
podría
realizarse esa experiencia espiritual plenamente.
[26]
Estos términos son difíciles de trasladar a nuestros conceptos
religiosos. Por
un lado se trata de la idea de la religión abrahámica monoteísta
original (ḥanīf), y tiene un sentido de primordialidad a toda otra.
Por otro la
condescendencia (samḥa) o
facilidad es una característica,
por paradójico que nos resulte hoy, de la que hace gala la revelación
coránica
frente a las anteriores (judaísmo y cristianismo en particular) a las
que se
considera más exigentes.
[27]
Estas autoinculpaciones, que pueden parecer exageradas, son parte de la
cortesía tradicional. Entre las referencias al hadiz que
hay en ellas señalo un hadiz que es de referencia
constante en los medios del sufismo: “El
buen Islam es no meterse en lo que a uno no le concierne”.
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Fue en la casa de huéspedes, tarde por la noche del Martes, el 12 de Shawwal, A.H. 545, cuando el Sheikh (que Allah esté bien complacido con él) dijo:
¡O joven! ¿Tienes una servidumbre [ubudiyya] al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él)? Ven, ofrece una servidumbre genuina, y acepta lo que es suficiente para todos tus intereses propios. Eres un esclavo huyendo de tu Dueño. Regresa a Él, sométete a Él y humíllate a través de la obediencia a Sus órdenes y prohibiciones, y de la paciencia y el acatamiento a Su decreto. Cuando de parte tuya eso haya sido plenamente logrado, tu servidumbre a tu Señor será completa, y recibirás lo suficiente de Él. Como ha dicho Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él):
¿No es Allah suficiente para Su siervo? (39:36)
Cuando tu servidumbre a Él sea como debe ser, Él te amará y hará fuerte Su amor en tu corazón. Se hará tu amigo y te acercará a Él, sin ningún contratiempo y sin que tengas que buscar la compañía de ningún otro, de modo que estarás bien satisfecho con Él bajo toda circunstancia. Incluso si Él fuera a tornar estrecha la ancha tierra para ti, incluso si Él fuera a bloquear las amplias puertas contra ti, aun así no estarías disgustado con Él, ni te aproximarías a la puerta de ningún otro. Sentirías una conexión con Moisés (ra), porque Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) dijo concerniente a él:
Hasta entonces le habíamos prohibido toda nodriza. (28:12)
Nuestro Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él) es Testigo [Shahid] de todas las cosas, está Presente [Hadir] en todas las cosas, Atento [Raqib] a todas las cosas, y Cerca [Qarib] de todas las cosas. No puedes prescindir de Él. ¿Qué vamos a hacer con la negación después del conocimiento directo [ma’rifa]? ¡Ay de ti, conoces a Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) por experiencia, no obstante te alejas y Lo niegas! No te alejes de Él, porque entonces se te privará de todo lo bueno. Sé paciente con Él; no pierdas la paciencia con Él. ¿No sabes que el que tiene paciencia tiene poder [man sabara qadara]? ¿Qué sentido tiene esto? ¿A qué viene todo este apuro? Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) ha dicho:
O vosotros que creéis, sed pacientes, y competid en paciencia, manteneos firmes, y observad vuestro deber hacia Allah, para que podáis tener éxito. (3:200)
Sobre el tema de la paciencia encontramos muchos versos [ayat] en el Corán, señalando todos qué bondades y bendiciones contiene, qué buenas recompensas y regalos y consuelos, tanto para este mundo como para el más allá. Debes hacer una práctica de ella, y luego verás el beneficio, aquí y ahora así como en el futuro. Debes visitar las tumbas [qubur[, visitar a los rectos [salihun], y realizar acciones de caridad, entonces tus asuntos se pondrán en el sendero correcto. No estés entre aquellos que no prestan atención al buen consejo, y que no practican lo que oyen. Cuatro son las cosas que hacen desaparecer tu religión:
Primero: Que no practiques lo que sabes [la ta’maluina bima ta’lamun];
Segundo: Que practiques lo que no sabes [ta’maluina bima la ta’lamun];
Tercero: Que no aprendas lo que no sabes [la tata’allamuna ma la ta’lamun];
Cuarto: Que le impidas a la gente aprender lo que no saben [min ta’allumi ma la ya’lamun].
¡O mi gente! Cuando asistís a las sesiones dedicadas a la práctica de la remembranza divina [majalis adh-dhikr], vais allí por el entretenimiento placentero, no para la terapia espiritual [musawat]. Contradecís la exhortación del predicador [wa’iz] y defendéis el pecado y el error, mientras lo ridiculizáis, y os burláis y mofáis de él. Os estáis entreteniendo en un juego arriesgado. Cada uno de vosotros está solo (por su propia cuenta) con Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él). Arrepentios y corregid vuestro comportamiento. No imitéis a los enemigos de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él). Usad lo que oís para que os sea provechoso.
¡O joven! Te has limitado a tu comportamiento habitual, y en tu búsqueda de cuotas de fortuna le estás poniendo límites a Allah, mientras te concentras en los medios mundanos olvidando la Causa Original [Musabbib] y la necesidad de absoluta confianza [tawakkul] en Él. Debes comenzar el trabajo de nuevo, con una sincera devoción [ikhlas] a Él. Como ha dicho Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él):
He creado a los jinn y a la humanidad sólo para que Me sirvan. (51:56)
Él no los ha creado para que sean unos locos. No los ha creado para que se diviertan. No los ha creado para que simplemente coman, beban, duerman y tengan relaciones sexuales. ¡Recobrad el sentido común, tontos inconscientes! Vuestro corazón sólo tiene que dar un paso hacia Él, y Su amor [hubb] dará varios pasos hacia vosotros. Él está más ansioso que ellos por el encuentro del amante [liqa al-muhibbin].
Allah sustenta a quien quiere sin limitación. (2:212)
Cuando Él quiere que un siervo haga algo, Él lo prepara para ello. Esto es algo que tiene que ver con significados interiores [ma’ani], no con formas exteriores [suwar]. Cuando un siervo ha efectuado totalmente eso a lo que me he referido, él ha obtenido una abstinencia [zuhd] genuina de este mundo y del más allá, y de todo aparte de su Señor. Ahora recibirá una verdadera aptitud [sihha]. Recibirá cercanía [qurb]. Recibirá dominio [mulk], soberanía [saltana] y autoridad [imara]. Su mota de polvo se convertirá en una montaña; su pequeña gota en un océano; su estrella, en una luna; su luna en un sol; su poco en mucho; su extinción [mahud] en existencia [wujud]; su aniquilación [fana] en perpetuidad [baqa]; su movilidad [haraka] en estabilidad [thabat]. Su árbol crecerá alto; se elevará hasta el trono celestial [‘arsh] mientras su raíces están en la tierra y sus ramas proporcionan sombra en este mundo y en el más allá. ¿Qué son estas ramas? Sabiduría y conocimiento. Para él este mundo se torna como un anillo de sello. Nada mundano lo controla, y nada ultramundano lo confina. Ni rey ni mameluco [mamluk] es su dueño. No está impedido por ningún obstáculo. Nadie lo pone a trabajar. Ningún disturbio lo aflige.
Cuando eso ha sido totalmente realizado, este siervo está adecuadamente equipado para permanecer entre la gente, para tenderles una mano, y para salvarlos de ahogarse en el océano de este mundo. Porque si el Señor de la Verdad tiene la intención de usar a Su siervo como un instrumento para hacer el bien, Él lo convierte en el guía, el médico, el educador, el entrenador, el traductor/intérprete [tarjuman], en el buen augurio, el regalo, la lámpara y el sol de la gente. Si Él desea usarlo de ese modo, así será. Si no, Él lo mantendrá oculto en Su presencia, y lo hará invisible a los demás. A unos pocos individuos de esta categoría Él los envía de vuelta con la gente, con una total protección [hifz kulli] y una total inmunidad [salama kulliya]. Él les permite mejorar el bienestar de la gente y darles guía.
A aquel que renuncia a los placeres de este mundo se le hacen sufrir aflicciones ultramundanas, mientras que aquel que renuncia tanto a este mundo como al más allá es puesto a prueba por el Señor de este mundo y del más allá. Habéis sido tan descuidados como si nunca fueseis morir, como si no fueseis a ser reunidos en el Día de la Resurrección, como si no se os llamaría a rendir cuentas de vosotros mismos ante el Señor de la Verdad, y como si no tuvieseis que cruzar el puente angosto [as-sirat]. Esos son vuestros atributos [sifat], y no obstante tenéis pretensiones de Islam y de fe [imam]. Este Corán y conocimiento serán la evidencia en contra vuestra si no los ponéis en práctica. Si asistís a las conferencias de los eruditos [ulama], pero no aceptáis lo que os dicen, vuestra asistencia allí contará como evidencia en contra vuestra. Se os hará responsables de la ofensa cometida, exactamente como si encontraseis al Profeta(swas)mismo y no os sometieseis a lo que ordena.
En el Día de la Resurrección todas las criaturas estarán envueltas en el temor a la Majestuosidad [jalal] de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él), a Su Poderío [‘azama], a Su Grandeza [kibriya] y Su Justicia [‘adl]. Los reyes de este mundo se desvanecerán, pero Su Reino permanecerá. Todo debe retornar a Él en el Día de la Resurrección, y la realeza de la gente [del Señor] [al-qawm] se hará manifiesta, así como su nobleza y riqueza, y el honor que les fuera conferido por el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Hoy se los pone a cargo de hombres y ciudades y de las colinas y montañas [awtad: lit., estacas) de la tierra. El sostenimiento de la tierra depende de ellos. Ellos son los comandantes [umara] y líderes de la gente, y los enviados [nuwwab] del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Esto se aplica a ellos en un sentido alegórico [ma’na], no con respecto a su forma exterior [sura]. Hoy como alegoría, mañana en forma concreta.
El coraje [shaja’a] de aquellos que luchan con los incrédulos entra en juego en su enfrentamiento y combate tenaz con el enemigo. El coraje de los rectos [salihun] se muestra en su enfrentamiento con su propio yo [nufus], pasiones [ahwiya] e instintos naturales [tiba], demonios [shayatin], y esos compañeros malvados que son demonios humanos. El coraje de los pocos especiales yace en la renuncia a este mundo y al más allá, y a absolutamente todo lo que está aparte del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él).
¡O joven! ¡Despierta antes que te despierte un llamado que no has pedido! Practica tu religión y mézclate con personas religiosas [ahl ad-din], porque ellas son la [clase correcta] de personas. La mayoría de las personas inteligentes son aquellas que obedecen a Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él), y las personas más ignorantes son aquellas que se rebelan contra Él.
El Profeta (swas) dijo: “Vuestras manos están polvorientas”, significando “sois pobres”, porque alguien que fuese rico no tendría polvo en las manos. Si te mezclas con la gente religiosa y llegas a amarlas, tus manos se enriquecerán y tu corazón huirá de la hipocresía y de aquellos que la practican. Ningún mérito adquiere el hipócrita cuyas acciones son sólo para la exhibición. [al-munafiq al-mura’i]. Nada te será aceptado a menos que hayas tenido la intención de que fuera por Su causa. La forma exterior de tu acción no te será aceptada, solamente su significación interior [ma’na]. Si actúas en oposición a tu yo inferior, tus pasiones, tus demonios y tus intereses mundanos, entonces tu acción te será aceptada. Haz tu trabajo y despréndete de él sinceramente. No le atribuyas ninguna importancia a tu trabajo en general; sólo será aceptado si has tenido la intención de que fuera por Su causa, no por causa de otra gente.
Ay de ti, haces tu trabajo para agradar a las criaturas y después quieres que sea aceptado por el Señor de la Verdad [Haqq] (Todopoderoso y Glorioso es Él). Eso es estupidez de tu parte. Desiste de la codicia y la vanidad y la diversión. Reduce tu jovialidad y aumenta tu congoja, porque estás en la morada de la pena, en la cárcel.
Nuestro Profeta (swas) siempre estaba reflexionando profundamente, rara vez jovial, con frecuencia lleno de pesares. Rara vez reía, aunque siempre sonreía para que los demás se sintieran mejor. Su corazón estaba lleno de pesar y preocupaciones. Excepto para asistir a los Compañeros [as-sahaba] y a los asuntos de este mundo, no abandonaba su casa y no socializaba con nadie.
¡O joven! Cuando tu relación privada con Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) sea como debe ser, tu ser más recóndito [sirr] estará intimidado y tu corazón estará sereno. Tu mirada se hará fuerte y firme, y tu corazón se tornará reflexivo, y tu espíritu [ruh] y tu contenido interior [ma’na] alcanzarán al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). La contemplación de los asuntos mundanos es un castigo y un obstáculo, mientras que la contemplación del más allá es conocimiento y vida para el corazón. Cada vez que se le concede la contemplación a un siervo [del Señor], se le da el conocimiento de los estados y condiciones [ahwal] de este mundo y del más allá.
Ay de ti, desperdicias tu corazón en este mundo cuando Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) ya ha terminado de adjudicarte tus cuotas de él, y ha decretado cuáles son sus tiempos designados, conocidos sólo para Él. Cada día Él te vuelve a suministrar un sustento [rizq] fresco, ya sea que lo andes buscando o no. Tu codicia te avergüenza a la vista de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) y a los ojos de Sus criaturas. Con una falta de fe, vas en busca de sustento; con un exceso de fe, te refrenas deliberadamente de buscarlo; y cuando la fe es perfecta y completa, ni siquiera piensas en ello.
¡O joven! No mezcles la seriedad con la broma. Dado que en la compañía de las criaturas no puedes controlar tu corazón, ¿cómo podrá reunirse con el Creador? Mientras te estás asociando [mushrik] con la causa secundaria [sabab], ¿cómo puedes estar con la Causa Original [Musabbib]? ¿Cómo puede algo exterior combinarse con algo interior; lo que comprendes con lo que no comprendes; lo que pertenece a las criaturas con lo que pertenece al Creador?¡ Qué ignorantes son aquellos que olvidan al Originador y se preocupan por la causa secundaria, aferrándose a esta última y abandonando lo primero, olvidando loEterno [al-Baqi] y disfrutando de eso que debe desaparecer!
¡O joven! Trabas amistad con el ignorante, y así te infectas con su ignorancia. La amistad de un tonto es una amistad estúpida. Traba amistad con los creyentes que ponen su conocimiento en práctica [al-mu’minina’l-amilina bi-‘ilmihim]. ¡Qué excelente es el comportamiento de los creyentes en todos sus tratos! ¡Qué fuertes son en su lucha para subyugar su yo inferior y sus deseos! Es por eso que el Profeta (swas) ha dicho:
La alegría del creyente brilla en su rostro, mientras la tristeza permanece en su corazón.
Eso se debe a su fortaleza, que le permite exhibir un semblante alegre ante otra gente, mientras oculta su tristeza en el espacio que comparte solamente con Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él). Su ansiedad [hamm] es constante, y es dado a la reflexión [tafakkur] frecuente. Derrama muchas lágrimas, y ríe poco. Es por eso que el Profeta (swas) ha dicho:
No hay ningún consuelo [raha] para el creyente, más que el encuentro con su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él)
El creyente esconde su pena detrás de su alegría. Su ser exterior anda por ahí para ganarse un sustento, mientras su ser interior descansa con su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él). Su ser exterior pertenece a los que dependen de él, mientras su ser interior pertenece a su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él). No le revela su ser interior a su esposa e hijos, ni a su vecino ni a la esposa de su vecino, ni a ninguna otra criatura de su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él). Presta atención a las palabras del Profeta (swas):
En tus asuntos usa la ayuda del secreto [kitman].
Siempre trata de ocultar lo que está sucediendo dentro suyo, de modo que si pierde el auto control, o si una palabra equivocada se desliza de su lengua, debe hacer lo que puede para arreglar las cosas, modificando la expresión que ha usado, disimulando los sentimientos que ha mostrado, y ofreciendo una disculpa por su exhibición.
¡O joven! Trátame como tu espejo. Trátame como el espejo de tu corazón y de tu ser más recóndito, como el espejo de tus acciones. Acércate a mí, porque entonces verás cosas en ti mismo que no puedes ver si estás lejos de mí. Si tienes alguna necesidad en tu religión [din], debes utilizarme a mí, porque yo no te mostraré ningún favoritismo cuando se trata de la religión de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él). Mis modales pueden ser muy rudos cuando está en juego la religión de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él). Fui entrenado por una mano dura, no conducente a la hipocresía.
Deja en tu casa tus intereses mundanos, y ven aquí a mi lado, porque yo estoy parado en la puerta del más allá. Párate a mi lado y oye lo que tengo que decir, luego ponlo en práctica antes de que mueras, lo que será demasiado pronto. Todo gira alrededor del temor [khawf] y terror [khashaya] de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él). Si no tienes ningún temor de Él, no tienes ninguna seguridad en este mundo o en el más allá. El terror de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) es la esencia misma del conocimiento. Es por eso que Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) ha dicho:
Sólo temen a Allah aquellos de Sus siervos que tienen conocimiento. (38:28)
Nadie teme a Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) excepto aquellos que tienen conocimiento y ponen ese conocimiento en práctica, aquellos que saben y actúan, y no esperan ninguna recompensa del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) por sus acciones. Buscan en cambio Su semblante y la cercanía a Él. Desean Su amor [mahabba] y que se los libere de Su alejamiento y separación. Desean que no se les cierre ninguna puerta en la cara, ya sea mundana o ultramundana. No les importa nada este mundo, ni el más allá, ni nada aparte de Él. Este mundo pertenece a un conjunto de personas, el más allá pertenece a otro conjunto de personas, y el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) pertenece a otro conjunto más de personas, es decir a los creyentes verdaderamente convencidos, que realmente Lo conocen y Lo aman [al-mu’minun al-muqinun al-‘arifun al-muhibbun], que son obediente y humildemente sumisos hacia Él [al-muttaqun al-khashiun], y que están desconsolados y arrepentidos por Él. Este es un conjunto de personas que teme a Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) dentro de lo invisible [bi’l-ghaib]. Él es invisible a sus ojos exteriores, pero está presente [hadir] frente a los ojos de sus corazones. ¿Cómo pueden dejar de temerle, cuando Él se ocupa todos los días de algún asunto, efectuando cambio y transformación, ayudando a uno y decepcionando a otro, trayendo a uno a la vida y haciendo que muera ese otro, aceptando a uno y rechazando a ese otro, acercando a uno y manteniendo a distancia a ese otro?
A Él no se le pedirán explicaciones de lo que hace, pero a ellos sí se les preguntará. (21:23)
O Allah, acércanos a Ti, no nos envíes lejos de Ti, y:
¡Danos lo bueno en este mundo, y lo bueno en el más allá, y protégenos del tormento del fuego! (2:201)
El sufismo y el legado espiritual de los ribāṭ, zawiya y morabitos de
Al-Andalus
Conferencia a cargo de Amina González Costa
en Canillas del Aceituno (Málaga)
www.andalucia.cc/axarqiya
Me gustaría agradecer la invitación que me ha brindado el
ayuntamiento de Canillas del Aceituno, y en su representación Pilar
Ortiz, para participar en este encuentro en este maravilloso lugar, no
sólo por su belleza, sino también por la parte del legado que conserva
sobre el tema por el cual me han invitado. También dar la bienvenida a
los aquí presentes y agradecer su presencia.
En un mundo como el que vivimos donde las ciencias aplicadas han
alcanzado un gran desarrollo sin precedentes e imponen, por
consiguiente, unos valores materialistas a la existencia del hombre,
la dimensión espiritual queda por el contrario casi está extinguida.
Como cura a esta enfermedad producto de nuestro egoísmo y engreimiento
tecnológico y material es importante conocer los orígenes de nuestro
legado y ver la importancia de la tradición espiritual del Islam que
tanta importancia tuvo en nuestra historia –y la sigue teniendo- como
herramienta de comprensión de la religión y como antídoto contra los
extremismos. Además, esta tradición, la sufí, ha sido, igualmente,
fuente de inspiración para el pensamiento y la indagación
especulativa, y cuya contribución al desarrollo de las lenguas, las
literaturas y las artes islámicas en sus múltiples facetas y
manifestaciones ha sido fundamental. Ha sido, por tanto, vehículo de
transmisión de una enseñanza tan estética como espiritual.
Ante el compromiso de hablar sobre el sufismo siempre uno se enfrenta
a la dificultad de condensar en unas pocas palabras lo que significa
algo tan profundo, tan auténtico, tan complejo y tan amplio
históricamente y temporalmente. Es tratar de poner límites a algo que
en su naturaleza no los tiene, como tampoco lo tiene su objeto de
conocimiento, que es la divinidad; tratar de explicar algo que
requiere toda una vida para saberlo apreciar y saborear. Así que,
respondiendo a este reto, me propongo primero dar unas nociones
básicas sobre sufismo –su definición, sus fuentes, los conceptos
centrales-, hacer un brevísimo resumen de su desarrollo histórico
general, para pasar luego a dar algunas pinceladas sobre el ambiente
del sufismo en al-Ándalus, citando algunos de sus grandes maestros,
para mostrar luego la importancia que tuvieron las rábitas y las
zawiyas de al-Andalus, como las que están presentes en Canillas del
Aceituno y alrededores.
El sufismo y el Islam
Primero deberíamos comenzar, como hacen los manuales clásicos, de
tratar de definir, al menos desde el punto de vista teórico, qué es el
sufismo. El taṣawwuf (que es el término en árabe) es la tradición
espiritual del Islam; es el conocimiento y la realización [o
aspiración] de las posibilidades más elevadas de la religión –o, lo
que es lo mismo, la búsqueda interior de una realidad superior a
través de la interiorización de los preceptos del Islam. Este término
ha sido siempre problemático en cuanto a su etimología y su
interpretación: unos nos hablan de mística musulmana por paralelismo
al misticismo cristiano; mientras otros lo definen como esoterismo
islámico, resultante de una interpretación interior (bāṭin) del
Islam.
Al margen de las discusiones de los eruditos, podemos decir que el
sufismo incluye todas aquellas corrientes y formas del Islam que se
centran en la espiritualidad y cuya preocupación principal es
"alcanzar a Dios" o descubrir la Verdad.
También su origen histórico es problemático, y se ha discutido mucho
sobre cuales son sus fuentes. Desde el punto de vista histórico, el
sufismo siempre ha ligado sus orígenes al mismo nacimiento del Islam
como religión. Así lo han defendido la mayor parte de sus
representantes desde el S.VIII hasta hoy día. Aunque se ha discutido
mucho sobre su existencia o no en los inicios del Islam, quizás lo más
sabio sea decir lo que un famoso sufí de Nišābūr: «el sufismo fue en
los primeros tiempos una realidad sin nombre, hoy es un nombre sin
realidad». El sufismo no necesitaba ser nombrado aparte en los inicios
–como tampoco lo eran otras ciencias islámicas que se desarrollaron en
los primeros siglos del Islam– por el simple hecho de que era
consustancial con él.
Ahora bien, de acuerdo a lo que nos explican autores clásicos del
sufismo tales como Huŷwīrī, Kalabādī o
al-Sarrāŷ, la necesidad de la
aparición del sufismo como una ciencia aparte se justifica por la
degradación progresiva de los valores espirituales islámicos. Para
defender esta posición citan numerosos ejemplos entre las palabras y
los actos de las primeras generaciones de musulmanes tales como `Alī,
el cuarto califa, Ḥasan al-Baṣrī, Malik b. Dinar, Ibn
`Abbās, Sufyan
al-Tawrī, Abū Ŷa`far al-Ṣiddīq,… que eran conocidos
tanto por su
piedad, su valor ejemplar y sus conocimientos en las ciencias sagradas.
El sufismo constituyéndose, desde ese momento, en el estandarte del
aspecto más universal de la religión –el de la espiritualidad– en
cierta contraposición a la formalidad del resto de ciencias, aunque
nunca pierde de vista cuales son sus fuentes primordiales: el Corán y
la tradición profética; y sus métodos, en muchos casos comunes, que
comentaremos luego.
El lugar que ocupa el sufismo dentro del Islam queda bien descrito en
una de sus definiciones más clásicas que asocia el sufismo con el
tercer aspecto del Islam, el iḥsān – adora a Dios como si Lo vieses,
pues si no Lo ves Él te ve que narra el hadiz de Gabriel– que es la
excelencia espiritual (siendo los otros dos: el islām, que son los
aspectos de la adoración a Dios; y el īmān o fe en Dios, en todos los
profetas, en sus libros revelados, en los ángeles…). Por lo tanto,
podemos afirmar que el taṣawwuf queda dentro del aspecto del Islam que
consiste en tratar de alcanzar lo más bello: adorar a Dios con pureza,
tener grandeza de carácter, ser un ser con los más bellos atributos
–el amor por Dios, la sinceridad, la compasión, la solicitud, la
generosidad, el altruismo,…–, etc, y el resto de nobles cualidades
(makārim al-ajlāq) que practicaba el Profeta.
Aunque quizás sea más grafica la siguiente comparación: la religión
entera forma la figura de una rueda; el círculo exterior de la rueda
es la religión en cuanto a su aspecto formal, como obligaciones y
prohibiciones legales, morales y de otros tipos –que es lo que
significa la šarī‛a (Ley religiosa) en su sentido universal– para la
generalidad de los creyentes. Ese aspecto, que es parte de la
Revelación tiene su origen en un centro: y ese centro es la Verdad o
Realidad última o esencial de todas las cosas –la ḥaqīqa–, que es
Dios
mismo. Para llegar a éste punto central se requiere un acercamiento
progresivo, a través de numerosas vías (ṭuruq) de enseñanza espiritual
que conducen, desde los infinitos puntos de ese círculo hacia el
centro. El sufismo, el conjunto de éstas, es, así visto, una vía de
actividad espiritual, un método origen tradicional, basado en la forma
exterior de la religión (que es el círculo), donde el Amor por el
Creador y el Conocimiento se aúnan en el deseo de alcanzar al Amado.
Como se puede observar es, sobre todo, una actividad del corazón
–aunque esta tenga repercusiones en el exterior y necesite de las obras.
Quizás sea conveniente aclarar que no nos referimos al corazón como un
órgano físico. La función del corazón es, para todas las religiones,
el lugar del conocimiento directo. El corazón es el lugar donde Dios
se "muestra" al siervo de forma directa. Para el sufismo son de vital
importancia las palabras de Dios (hadiz qudsi): «Los cielos y la
tierra no pueden abarcarme, pero el corazón del siervo creyente sí Me
abarca.» O sea, es el lugar de la manifestación y la percepción de lo
trascendente, de lo que no se ve con los ojos habitualmente, donde
reposan los conocimientos que no son adquiridos por medio del estudio,
sino los que provienen de la Revelación o el develamiento. En
principio todos los corazones están predispuestos para esta función,
pero la mayoría están ensombrecidos. Por eso han dicho también que el
sufismo es la ciencia de la purificación de los corazones.
Y este corazón se purifica y se hace perceptivo a través de una serie
de métodos, como el recuerdo o invocación de Dios (dikr), la oración,
el ayuno, la renuncia al mundo –que también son preceptos que afectan
a la generalidad de los creyentes. Sin embargo, siendo las obras
iguales, lo que las diferencia es lo que pretende. La intención del
aspirante a sufí es cumplir con Dios con absoluta sinceridad (ijlāṣ);
sólo por Dios, sólo "buscando el Rostro de Dios" (96:20). Como dijo
Rābi`a al-Adawiyya, una sufí del siglo VIII de Basora: «No Te adoro
por temor al infierno ni por deseo del Paraíso, sino (sólo) por Amor a
Ti.»
Como hemos dicho el lenguaje y la terminología del sufismo tienen su
origen en el Corán y la sunna, aunque hayan recogido aportaciones de
otros movimientos como la filosofía helenística e irania o de otras
formas religiosas –como la judeo-cristiana- . Pero el Corán ha sido
siempre el modelo de Revelación, la regla de oro contra la cual se
comparaban todas las inspiraciones individuales, la fuente de
inspiraciones y el modelo principal. Y a su lado la figura del Profeta
Muḥammad –el modelo del Hombre Perfecto, el ser humano completo por su
servidumbre, el espejo más nítido que devuelve de forma perfecta de la
imagen de Dios.
El Corán no es sólo un libro, como indica su raíz es una recitación:
gran parte de su fuerza reside en su aspecto sonoro, en su prosa
versificada, en la riqueza de sus imágenes, en su simbología y, en
muchas ocasiones, en su imprecisión. Pero para los musulmanes más
piadosos, y sobre todos los sufíes, es así porque se trata de un libro
vivo: un libro lleno de referencias, de alegorías; como el cosmos
entero, es un Libro donde hay un discurso que hay que saber leer
entrelíneas. No es evidente a primera vista, pero tras él se esconden
los signos que hablan del creador: "hemos dispuesto en el libro
algunas aleyas claras y otras ambiguas para guiar a quien queremos y
extraviar a quien queremos." Se trata, por lo tanto, como Palabra de
Dios que es considerada, un libro alusivo, donde cada verso o aleya
-cuyo significado es el de signo- es una referencia a múltiples
realidades además de un primer significado aparente.
El fondo de este discurso coránico, oculto bajo todas las formas, los
relatos, los cuentos, las palabras de profetas y de gentes comunes, de
reglas, de reparticiones de herencias,… -algunos de los cuales pueden
parecer prosaicos a nuestros ojos, o carente de toda espiritualidad-,
es, para los sufíes, toda una compleja alusión a un tema principal: la
Unicidad de Dios o tawḥīd.
Conviene detenerse momentáneamente en este concepto, pues es el ítem
central tanto del Islam como del sufismo. Aunque se tienda a traducir
como monoteísmo, o sea, que sólo hay un Dios, esta definición parece
quedarse algo corta, al menos en cuanto a lo que ha significado para
el sufismo. Aunque su significado ha variado entre los mismos sufíes;
desde la visión de Ibn al-`Arabī (y las elaboraciones posteriores)
hasta otras más acordes con la teología clásica islámica;
etimológicamente tawḥīd significa "hacer uno" "unificar" o "afirmar
la
unidad"; o sea, en una sociedad donde se adoraban las más diversas
imágenes como dioses, el tawḥīd es afirmar que Dios no es eso. Dios
es
diferente de cada uno de los seres adorados. Por eso, el primer pilar
del Islam comienza con la afirmación: «no hay divinidad», que es la
ruptura de todo parecido a Dios. Este aspecto, en la teología
islámica, se ha denominado la trascendencia (tanzīh). Es evidente que
si uno se detiene en ese aspecto cae en el más absoluto agnosticismo.
Por eso, dicha afirmación viene seguida de «sino Allāh», o sea, la
afirmación de que esa divinidad existe, y tiene un nombre, Allāh.
Aunque por la primera afirmación nos sea imposible decir que Allāh sea
algo de lo que vemos, el sufismo, tomando citas coránicas, y empujados
por la experiencia personal cotidiana –un saboreo y la vivencia de lo
percibimos-, saben que, aunque Dios sea diferente de todo,
inaprensible desde ese punto de vista, también tiene Nombre (o
Nombres) que se atribuye a Sí mismo en la revelación coránica –que
tienen su analogía (`ibārā) en como Dios se revela continuamente en el
Cosmos-. Este segundo aspecto se denomina tašbīḥ, que suele ser mal
traducido por panteísmo, pero que significa "parecido o inmanente",
aunque quizás sea más adecuado decir "analógico"; es el aspecto que
une a Dios con el mundo, como una obra se relaciona con su autor.
Aunque estos dos aspectos –trascendencia e inmanencia- han sido más
enfatizados por unos que por otros y se han desarrollado de formas
diferentes, podemos decir que los sufíes siempre han insistido en este
segundo aspecto, de ahí las frecuentes acusaciones por parte de las
autoridades religiosas de panteísmo –como el que llevó a al-Hallāŷ a
ser crucificado -. Pero este énfasis, según alegan, no es una
ignorancia de la trascendencia divina, que nos muestra claramente que
el mundo no es Dios. Mientras que la trascendencia divina es algo
accesible al entendimiento –que según los sufíes es el camino de los
filósofos y de los teólogos, que se basan en la razón-, "la analogía o
la inmanencia", por el contrario, es evidente para aquéllos que miran
el mundo desde la perspectiva de la Revelación (lo que Dios dice de sí
mismo, Sus Nombres y Atributos, en los libros revelados y por medio de
sus profetas) y del develamiento, que es lo que Dios le muestra a cada
cual sobre la realidad del mundo.
Así, para los sufíes el tawḥīd es aunar ambas perspectivas, es
descubrir que el mundo es a la vez Dios y es diferente de Dios: la
existencia es entendida y vivida como teofanía, revelación del Uno en
la multiplicidad de Sus manifestaciones y de Sus Nombres; es a la vez
"el Manifiesto y el Oculto" (57:3), la Majestad y la Belleza, la
Compasión sin límites y el Justo. Así Dios, la Realidad, está presente
en todas las cosas; y la finalidad del hombre es el conocimiento del
Creador.
Y para ellos [los sufíes] la prueba clara de esto es el segundo pilar
del testimonio del Islam: «y Muḥammad es el Enviado y siervo de Dios».
Muḥammad, como hombre, es el ejemplo máximo, en su total humanidad, de
la perfección del ser humano; es el siervo perfecto que refleja sin
ninguna interferencia a su Señor. Como tal, es el lugar de
manifestación de Dios más evidente, bajo la forma de un Profeta
"amonestador y nuncio de buenas nuevas" (5:19), que "no habla por su
pasión", "iletrado", que da y "comunica todo lo que proviene de su
Señor". Y es, además, el representante, el jalīfa, de Dios en la
Tierra. El ser humano, según el relato coránico, es el representante
de Dios en la Tierra. Aunque no figure en el Corán, numerosos dichos
proféticos también afirman que "Adán fue creado a la imagen de Dios",
que forma parte también de esta función. El hombre se sitúa, por
tanto, como intermediario entre el Cosmos y Dios. Participa de un
aspecto humano y de uno divino, y este papel intermediario no muere
con el Profeta; continúa, como dice un hadiz: «los herederos de los
Profetas son los ulemas (sabios) de mi comunidad». Para los sufíes,
los verdaderos sabios son quienes conocen por Dios; aunque los ulemas
de la Ley, de los aspectos externos del Islam, cumplan el papel de
sucesores, los mejores sucesores son los que reciben la revelación no
profética, que son los santos o awliyā'.
Este es otro de los conceptos clave en el sufismo. A partir de algunos
relatos coránicos donde se nombran, como "los amigos de Dios son los
que no tendrán miedo ni pesar" (10:62) y de importantes hadi-ces como:
«Nada de lo que acerca mi siervo a Mí es más agradable que el
cumplimiento de las obligaciones que le he impuesto; y mi siervo no
cesa de acercarse a Mí con devociones añadidas por su propia voluntad
hasta que le amo; y cuando le amo, yo soy el Oído con el que oye, la
Vista con la que ve, la Mano con la que agarra y el Pie sobre el que
camina» que describe el más alto grado de la jerarquía espiritual, el
de ser y actuar por Dios (taṣarruf), se ha estructurado el concepto de
la santidad o walāya. Aunque éste ha variado a lo largo de la historia
del Islam siempre ha sido diferente del cristianismo. La ausencia del
sacerdocio, del celibato, de sacramentos, la obligación para todo
musulmán de cumplir con las mismas obligaciones religiosas, hace que
las vías espirituales fuesen posibles, al menos en teoría, para todos.
Y también proporcionaban unas amplias posibilidades para que la
santidad se manifieste en cualquier lugar como hemos comentado –por
eso dice también el Corán, refiriéndose a tales personas: "Son
aquellos que, en los mercados, los negocios no los distraen del
recuerdo de Dios"–. Pero, por lo general, la figura del santo no se
corresponde siempre con la imagen extática que tenemos de Oriente o la
de piadoso que hubo una vez en el cristianismo. Antes de pasar a ver
como esta cuestión de la santidad se ha manifestado a lo largo de la
historia del sufismo es necesario aclarar otro punto importante de la
santidad en el Islam: la santidad no es algo "pasivo", su mismo
significado tiene el significado de quien se encarga o toma cargo;
al-Wālī es uno de los nombres de Dios y el walī de una provincia
era
el representante del califa durante el Islam clásico. De igual manara,
el santo, como heredero del profeta, tiene una autoridad espiritual.
En muchos casos sólo en el dominio de quienes guía hacia Dios, pero,
en otras ocasiones, como ocurre en el caso de los grandes santos,
cumple una función hacia toda la comunidad de creyentes. De hecho, Ibn
al-`Arabī, estructura en su obra, cuyo final gira en torno a la
walāya, cuál es la jerarquía de los diferentes santos y cómo son ellos
los que disponen, por encargo de Dios, el Mandato por el mundo.
Como hemos indicado la walāya se ha manifestado de diferentes formas.
En el sufismo se considera que toda esta capacidad emana del Profeta
que es el ejemplo más importante de santo –tanto Ibn `Arabī, como los
maestros de la vía šadīlí, o al-Ḥākim al-Tirmidī (m.932),
consideran
al Profeta santo antes que profeta, aunque la "grandeza" de su
posición viene por su "especificidad" como profeta, como Sello de la
Profecía–.
Esta santidad, a la que siempre acuden, se transmite a través de
diferentes corrientes y linajes, que dependiendo de los linajes y las
características de cada maestro incide en un aspecto u otro. Además de
la renuncia al mundo, que fue uno de los rasgos externos más evidentes
en los comienzos (los libros dedicados a este tema en las primeras
colecciones de hadices es sorprendente enorme) también se continúan
otras variedades que ponen más interés en transmitir el conocimiento
sobre el Corán, los hadices, o la jurisprudencia… Estas diferentes
formas y las afinidades de cada cual quedan expuestas de forma notable
en el Qawā`id al-taṣawwuf de Aḥmad Zarrūq.
Al mismo tiempo se produjo una progresiva diferenciación en el plano
organizativo: unas formarán grupos que se asociarán en lugares de
posta o fondas (los fundūq y las janqad), donde se dedicarán a una
vida lejos de los lujos y dedicados al conocimiento, parecido a las
formas del monacato.
De la misma manera aparece el fenómeno de las rábitas (ribāṭ) , que
son lugares de defensa donde las personas iban a cumplir de forma
individual con el deber de la yiḥād, de la defensa del territorio,
algo así como lugar para "ejercer la espiritualidad de la guerra
religiosa". Progresivamente, al quedar las fronteras obsoletas, estos
lugares se fueron convirtiendo en lugares para la ascesis y la
transmisión del conocimiento. Los hombres piadosos que habitaban en
estos lugares se llamaban murábit(un), cuyo término ha dado origen a
la palabra morabito, para designar un hombre santo musulmán o el
edificio de su mansión o tumba.
Paralelamente también se desarrolló un sufismo urbano, mas relacionado
con la transmisión de los conocimientos religiosos, como pueden ser
los de Abū Ṭalib al-Makki -continuador de la obra de Sahl
al-Ṭustarī-,
escritor del Qūt al-qulūb , uno de los manuales sobre sufismo más
antiguos, que además era conocido por ser un experto en otras ramas
del conocimiento. O como al-Muḥasibi, el autor de la Ri'aya, una obra
dedicada a lo que podemos llamar "psicología islámica", donde
profundiza en la purificación de las intenciones, en los mecanismos
del alma, en las hipocresías ocultas, en la atención interior y la
vigilancia.
Además cobra gran importancia todo el movimiento de la malāmatiyya,
que comenzó en el Jorasán, que era un movimiento de compensación ante
ciertos excesos de algunos sufíes que habían ido demasiado lejos en el
tašbīḥ, y que supone un regreso a la sobriedad, a un regreso a la
normalidad aparente del ejemplo Profético –en este sentido
Huŷwīrī los
sitúa en el más alto rango de la jerarquía de la santidad, como ya
había hecho Tirmidī de forma implícita.
Así el sufismo, en estas primeras fases, iba siempre unido a alguna
otra forma de transmisión o religiosidad islámica, sin sistemática ni
elaboración propia. Es el durante el califato de Bagdad, cuando se
produce la primera estructuración. Es con al-Ŷunayd y Abū Yazid
al-Bistami, los dos grandes maestros de Bagdad, cuando la
terminología, las prácticas y los principios básicos empiezan a
deslindarse, sobre todo bajo la necesidad de diferenciarse de formas
"aparentes" de sufismo que lo usaban para otros fines. Con ambos se
ejemplifican dos corrientes dentro del sufismo, una sobria, que es la
de Ŷunayd y otra más intoxicada que se le asocia a Bistami. Con ellos
y con otros autores como al-Nurī, Shimūn, darán pie a diferentes
formas e influencias. Pero en ellos ya quedan claras cuales son las
estaciones y los estados, las estaciones, las prácticas,… y es también
cuando aparece el conflicto con las autoridades religiosas, pues el
sufismo, por su naturaleza, tiende a ocupar espacios que hasta ese
momento eran exclusivos de los ulemas. Tendrá que ser al-Gazali quien
reunifique ambas tendencias. Gracias a al-Gazali el sufismo "sobrio"
recupera un estatuto central en el Islam; su monumental obra La
revivificación de las ciencias del Islam, es un compendio donde se
integran todas las ciencias del Islam bajo la perspectiva interior que
le aporta el sufismo; la teología se expone y concilia las influencias
sufíes; la jurisprudencia, que se había abandonado a intereses
políticos y sociales, encuentra de nuevo su origen en la Revelación
(no sólo en la profética, sino también en la de los ejemplos de
santidad). En definitiva, las ciencias religiosas se vuelven a abrir a
la perspectiva de la experiencia directa de la religión y de Dios que
habían conservado los sufíes frente a las versiones más racionalistas
o teóricas de filósofos y teólogos.
Tras la muerte de al-Gazali comienza el periodo de estabilización de
los movimientos sufíes alrededor de figuras carismáticas, que darán
lugar a los turūq . Estas figuras eran personas de un gran
conocimiento (místico), que habían probado la ascesis y recibido las
inspiraciones. En este periodo surgen las figuras de Ahmad
Rifā‛ī,
Abdul Qadir al-Ŷilānī, Bahauddin al-Naqshbandi, Abū Madyan,
Abū Hasan
al-Šadīlí, sobre los que se asentarán las sistematizaciones que se
conocen como cofradías o turuq.
Dentro de este panorama espiritual que daba sus frutos en todo el orbe
islámico, al-Andalus es un ejemplo espléndido (de ello que Ibn
al-Arabi, hijo de esta tierra, con orgullo dijese: si la sabiduría
religiosa pertenece a Oriente, la santidad pertenece a Occidente, es
decir, al-Andalus y el Magreb). Se tienen noticias de que ya
existieron entre las tropas de Tariq b. Ziŷad algunos compañeros de
segunda generación del Profeta que instituyeron rábitas en la frontera
norte de Al-Andalus, sobre todo figuras que animaban al
desprendimiento y la renuncia al mundo. Habrá que esperar algo más
hasta la mención de la primera figura claramente sufí, Ibn Masarra –o
al menos así la califica ibn al-`Arabī, que lo considera un sufí de
los muhaqqiqūn–. Aunque tradicionalmente se le ha considerado más un
filósofo, sobre todo por las influencias racionalistas (mutazilíes)
que se le han asociado, parece ser el primero en hablar de forma
sistemática de sufismo en Al-Andalus y uno de los principales
transmisores de las influencias orientales; pese a todo sigue siendo
una figura relativamente desconocida, y sus enseñanzas, que ahora
empiezan a ser investigadas, parecen haber influido en otras escuelas,
al menos de forma difusa -como puede ser la Escuela de Almería, que
marcó sensiblemente el taṣawwuf andalusí dándole un carácter y una
originalidad propios-. Así, a principios del siglo XII (s.VII H), las
semillas sembradas por Ibn Masarra dieron sus primeros frutos en
Almería –especialmente en la ciudad de Pechina en un principio- con
maestros tan penetrantes como Ibn al-`Arīf; y en Sevilla, con Ibn
Barraŷān. Ambos figuras de capital importancia en la "súbita"
aparición de la obra de Ibn `Arabī.
Aunque existen diferentes repertorios hagiográficos (Ibn al-`Abbār,
Al-Tadilī, Ibn al-Zubayr) que tratan sobre los sufíes de Al-Andalus,
pocos son los que dan más datos que el nombre y alguna curiosidad. Las
fuentes principales que nos ayudan a comprender la gran vitalidad que
el sufismo alcanzó en estas tierras sigue siendo la Epistola de la
Santidad de Ibn al-Arabi y, más recientemente, la publicación del
Miftāḥ al-sa'ada de Ibn al-`Arif y el Kitab al-šiḥab de
Sidībūna.
Estas fuentes nos permiten conocer, a parte de las obras de los
grandes maestros, la vida de los diferentes movimientos sufíes.
Hay que tener en cuenta que el sufismo en Al-Andalus es de la época
previa a la estructuración en ṭurūq: como nos muestra la Epistola de
la Santidad la aparición de figuras de santidad era común en todas las
tierras andalusíes: en cada localidad había un santo o algún morabito.
Además todos permanecen relacionados a través cadenas de transmisión
entre ellos sin sistemática alguna, como la del sufismo posterior,
sino al modo de las demás ciencias islámicas, donde la transmisión es
tan importante como aquello que se dice. En ésta época, que cubre el
siglo XII y XIII el sufismo andalusí-magrebí, es un continuo trasiego
de maestros e influencias. Muchos, al realizar sus peregrinaciones a
la Meca se encuentran con grandes maestros que los entroncan con el
sufismo oriental, que lo adaptan a las características del occidente
islámico (el propio ibn Masarra es ejemplo de ello). Estas influencias
luego se van distribuyendo entre la cuantiosa cantidad de discípulos,
que en muchas ocasiones se esparcen por la geografía de Al-Andalus y
el Magreb, impartiendo las enseñanzas.
Así, por ejemplo, se tiene la noticia de que en Almería se formó un
importante núcleo de enseñanzas masarríes. Y fue en esta zona donde
tiempo después se situó la escuela de Ibn al-Arif y de Ibn Barraŷān.
Pero también los hubo en otros lugares, como Ibn Qasī, quien dirigió
la revuelta en los Algarbes contra el poder almorávide, la escuela de
Ricote en Murcia con Ibn Sabi'n y al-Šuštari, los Sidībūna en Alicante
y luego en Granada, Abu al-Abbas al-Sabti en Ceuta, Iman al-Suhayli de
Fuengirola; o posteriores como Abū Ya`far al-Conchī de Conchar, Abu
al-Barakat al-Balafiqui de Velefique y muchos otros nombres que
desconocemos.
Ibn al-Arif, por ejemplo, es el prototipo de sabio andalusí. Destacó
en muchas ciencias, pero su inclinación por el sufismo lo llevó a
vincularse a líneas del sufismo de Ŷunayd, que llegó a al-Andalus por
medio de la jirqa rifayya. El pensamiento de al-Gazali influyó en él,
pues circulan las historias de que cayó en desgracia de los ulemas
malikíes de su tiempo por condenar la quema de las obras de este
autor. Ibn Barraŷān, que posiblemente fue uno de sus maestros
–contrariamente a lo que A. Palacios afirmaba- y compañeros, era
conocido como el "al-Gazali de Al-Andalus".
Ambos formaron una "escuela" influyente: a juzgar por las cartas que
Ibn al-Arif escribe a sus discípulos de toda la geografía de
Al-Andalus y de la mención frecuente que hace Ibn al-Arabi de ellos.
Pero es con Abū Madyan –sin duda uno de los mejores ejemplos del
sufismo heredero de ambos, como ha señalado el profesor Denis Gril–,
con quien se sistematizará definitivamente el sufismo del occidente
islámico –mientras que con ibn al-Arabi se llega a la cumbre de su
expresión escrita–:se reúnen las influencias del sufismo popular de su
maestro Abū Ŷazā y las influencias orientales de Abu Hasan
al-Galib
(Ibn Harazim) –conocido por ser un defensor de las enseñanzas de
al-Gazali y por interceder en el entierro de Ibn Barrayan–. De Abū
Madyan nacen numerosas influencias, directas o indirectas, que
poblarán todo Al-Andalus –a pesar de no dejar obra escrita: dicen los
relatos que de sus manos partieron trescientos maestros afianzados en
la realidad divina. Entre sus alumnos se cuentan el propio Ibn
al-Arabi, `Abdul Salām ibn Mašiš (a través de intermediarios) , los
Sīdibūna, etc, que fueron los encargados de extender sus enseñanzas
por la mayoría de las zawiyas y rábitas de al-Andálus y el Magreb.
Esta mezcla de hombres y doctrinas que preconizaba hizo de su
enseñanza una «síntesis del taṣawwuf marroquí, andalusí y oriental» .
Éste no organizó ninguna orden determinada sino más bien, si
recurrimos a la metáfora, un árbol cuyas múltiples ramificaciones
iniciáticas abarcaron el Magreb y parte de Oriente Próximo. Algunas de
ellas se llamaron Madyaniyya, como en Ifriqiya (actual Tunicia) y en
Egipto, pero la mayor se sucedieron bajo otros nombres.
El papel de las zawiyas, ribāṭ y morabitos
Dentro de este proceso, al que sólo nos hemos acercado a su orilla,
las rábitas y las zawiyas son parte fundamental.
El aspecto de «religiosidad militar» fue el más específico y llamativo
del ribāṭ como práctica islámica y de las rábitas como lugares donde
se practica en sus inicios. Los textos coránicos dan a la institución
el sentido profundo que explica su importancia y sus evoluciones: la
búsqueda de la santidad (perfección religiosa y personal), para ello,
contaban con maestros, estudios y prácticas de piedad. Esto explica en
parte la evolución de las rábitas, con la pérdida de los aspectos
militares primitivos y la insistencia en las prácticas de devoción,
hasta convertirse en rábitas casi equivalentes a las záwiyas, como por
ejemplo en el reino nazarí de Granada, donde se convirtieron en
lugares de retiro y perfeccionamiento espiritual, sin referencia
explícita a la espiritualidad militar.
Esta evolución las convirtió en verdaderos centros de retiro, estudio
y trasiego de los sufíes de Al-Andalus y el Magreb; de la cantidad
enorme de ellas tenemos constancia en las fuentes biográficas y en la
cantidad de topónimos de rábitas y de ribat que nos han llegado. Se
dice que uno de los hechos que más sorprendieron a los conquistadores
cristianos tras la toma de Granada fue la inmensa cantidad de zawiyas,
rabitas, pequeños oratorios y mausoleos que había en la cuidad y los
alrededores. Estos centros de búsquedas de Dios, de conocimiento, se
transformaron con el tiempo en centros de peregrinación en busca de la
baraka del santo fundador de la misma, por las tumbas anexas a las
rábitas (un ejemplo, es el caso de los Sid Bono de Guadalest y
Granada, en los siglos XIII y XIV, que fueron visitadas hasta después
de la conquista por los cristianos); otra de sus funciones era la de
servir como lugar de refugio para viajeros, huéspedes, pobres y
estudiantes (los funduq). Y además estaban las zawiyas, de carácter
más definido, donde sólo se llevaban a cabo retiros espirituales, las
reuniones semanales entre los miembros de alguna cofradía sufí, o
donde enseñaba algún maestro de forma regular.
Aunque no nos queda ningún testimonio, directo e indirecto, de la
enseñanza y de las prácticas religiosas de las rábitas antiguas y sólo
se sabe de parte de las prácticas espirituales de las záwiyas
posteriores, como las de los Sid Bono o Çaybona, de Benifató (Valle de
Guadalest) y Granada –ya mencionados anteriormente-, no hay que
perder de vista que los grandes nombres del sufismo andalusí se
formaron y crecieron espiritualmente en zawiyas y rábitas en muchas
ocasiones anónimas; mientras que su instrucción en otras ciencias
islámicas se hacía en madrazas y mezquitas de mayor importancia.
Así tenemos el ejemplo de Abū Madyan, que tras su época de estudio en
Fez se retiró a un lugar del campo hasta que le llegó el momento de su
madurez espiritual. Cuenta él mismo cómo, a pesar de que la gente
acudía ese lugar para pedirle que se dirigiese a ellos, se negaba. Una
vez que lo hizo al salir observó como los pájaros huían de él. Esto le
hizo meditar qué si los pájaros huían era porque su naturaleza no
estaba preparada, así que no volvió a aparecer hasta el año siguiente,
en el que los pájaros no huyeron; y ese fue el comienzo de su
actividad como maestro.
Otro ejemplo de este tipo de historias o anécdotas de maestros
espirituales del Magreb y al-Andalus, son las que se recogen en el Ruh
al-quds, sírvanos de ejemplo la siguiente anécdota que tuvo lugar
entre Ibn `Arabī y uno de sus maestros (su primer guía, muršid
al-awwal) –el šayj al-`Uryabī-, campesino analfabeto del Algarbe, pero
conocedor de las tesis de Ibn al-`Arīf tal como testimonia este
precioso pasaje del Ruh al-quds: «La última vez que le visité –Allah
se haya apiadado de él- en compañía de otras personas (…) declaró:
"Examinaremos un problema que ya te he planteado, Abū Bakr –y me
señaló con el dedo-, ya que siempre me ha sorprendido esta frase de
Abū l-`Abbās Ibn al-`Arīf: "Hasta que se apague lo que nunca ha
sido y
permanezca lo que nunca ha dejado de ser". Sin embargo, todos sabemos
que lo que nunca fue se apaga, y subsiste lo que nunca ha dejado de
ser. ¿Qué quiere decir con eso?" Como ninguno de mis compañeros tenía
capacidad para responder, se dirigió a mí. Aunque, contrariamente a
ellos, yo conocía la respuesta, me abstuve de hablar, ya que yo tenía
por costumbre forzarme a guardar silencio; el šayj lo comprendió y no
insistió.»
Tenemos constancia de que en Andalucía Oriental existían una gran
cantidad de rábitas, en zonas como Granada, su Vega, las Alpujarras,
Málaga y Almería. Algunas de ellas son conocidas gracias a los relatos
de viaje de Ibn Battuta o de geógrafos como al-Idrisi; aparecen
citadas desde el siglo XI ; otras se conocen a través de los bienes
habices –que son los que más aportan al conocimiento de los lugares de
culto musulmán-, aunque es difícil hacerse una idea exacta del número
de rábitas, zawiyas (zubias), mezquitas, etc., que existieron,
especialmente en las distintas zonas y comarcas del reino granadino.
En el caso de la zona de Málaga, que es el que nos interesa más ahora
por la proximidad, las rábitas más antiguas –según se desprende de las
biografías de personajes relacionados con ellas- datan del siglo XII,
precisamente coincidiendo con el desarrollo del movimiento sufí y de
la proliferación de las ṭarīqas en todo el Occidente islámico, es
decir, desde finales del período almorávide, que siguió en continuo
auge durante la Málaga almohade y tuvo una presencia importante y
activa a lo largo del reino nazarí, momento en el cual se desenvuelven
nuevas rábitas. En una de las rábitas de la ciudad de Málaga, conocida
como la del Atabal, parece que vivió una ermitaña llamada "Sarifa",
descendiente del profeta . Normalmente, en torno a estos centros
residieron en algún momento de sus vidas hombres de reconocida
probidad y promotores de estos centros como Ibn Qantarāl en la rábita
al-Battī, Yaḥyà al-Bargāwaṭī en el ribāṭ
al-Sudān o Muḥammad al-Sāḥilī
en la rábita de Abū l-Qāsim al-Murīd. Igualmente, otro de los
centro
de importancia religiosa y militar fue la rábita de Gibralfaro, donde
más tarde fue construido el Castillo de Gibralfaro (ḥiṣn Ŷabal
Fārūh).
Como señalamos más arriba los miembros de las ṭarīqa-s asentadas en
estas rábitas urbanas mantenían permanentes contactos con místicos de
otros lugares, especialmente del Magreb, siendo excelentes sus
relaciones con ulemas y personalidades de la propia ciudad y de otras
partes de Al-Andalus, que solían visitarlos. Baste con citar la
relación de Ibn al-Ŷayyab con al-Sāḥilī o la visita de Ibn
al-Jaṭīb e
Ibn Zamrak a la zāwiya de al-Bargawāṭī. La vida de estas
rábitas no
suponía un aislamiento de los acontecimientos político-sociales y
solían gozar de una buena situación económica (a veces por la
generosidad de los cofrades).
En aquella época es interesante destacar la rábita de Abū Muḥammad
Qāsim b. Muḥammad b. Yaḥyà b. Muḥammad al-Lajmī
al-Lawšī (Loja
575/1179-80/90, siendo aún muy joven se trasladó a Málaga con sus
padres), más conocido por Abū l-Qāsim al-Mūrid porque se
convirtió en
casa matriz de una importante ṭarīqa malagueña, que alcanzará su
punto
álgido en fama y número de seguidores con Muḥammad
al-Sāḥilī, su
discípulo , quien, elegido imán a la muerte de Abū l-Qasim al-Murīd
(681-82/1282-83), ocupará el cargo de šayj al-muridīn hasta su muerte,
acaecida en el 735/1335, sucediéndole su hijo al-Mu`ammam . La cadena
iniciática de esta cofradía, en cuyos eslabones esenciales está
integrada por sufíes del Magreb –con especial referencia a Abū
Madyān-, de Samarcanda y Bagdad, remonta hasta el propio califa Abū
Bakr, en una silsila, de dieciocho santos que recoge al-Sāḥilī
en su
obra . No faltaron contactos directos con otros místicos de diversas
procedencias, especialmente magrebíes como Abū `Imrān al-Barda`ī
y Abū
Ḥasan al-Ḥarrār, maestros de al-Murīd, que visitaron su
rábita .
Uno de los acontecimientos en los que se vio implicada la ṭarīqa tuvo
lugar durante la rebelión de los Ašqīlūla en Málaga. Abū
l-Qāsim
al-Murīd y su ṭarīqa se enfrentaron al místico malagueño que se
consideraba profeta, conocido por Ibrāhīm al-Fazārī, que
atrajo tras
de sí a un populacho inculto y consiguió la protección de los
gobernadores rebeldes. Otro místico, Abū Marwān
al-Yuḥanisī, afirma
que llegó a Málaga en el año 666/1267 cuando acababa de estallar la
revuelta de los arreases y que al-Fazarī, que comenzaba ya a dárselas
de profeta, diciendo «yo soy el enviado del cielo», se había ofrecido
ayudarles.
Otro de los ribāṭ importantes, del cual tenemos noticias en la
biografía que dedica Ibn al-Jatīb en la Iḥāṭa al místico
magrebí
Yaḥyà b. al-Bargawātī, es el Ribāṭ al-Sūdān
fuera del recinto
amurallado de Málaga, donde estuvo instalado este místico, cuya
presencia dio notoriedad a esta rábita; tanto es así que, por su fama
y carisma, posteriormente se le dará el nombre de zāwiya de
al-Bargawāṭī.
En cuanto a la rábitas de la provincia de Málaga, el conocimiento que
de ellas se tiene es mucho menor: en realidad, además de las rábitas
de Vélez y de la zāwiya de Comares mencionadas por al-Wanšarīsī ,
con
el castillo de Fuengirola , se acaban los testimonios expresamente
recogidos en fuentes documentales árabes. Tal descompensación
informativa se debe esencialmente a un abandono por parte de la
investigación en el mundo rural malagueño, donde escasean los estudios
interpretativos sobre la proliferación de rábitas, ribates y zāwiyas.
Tamién es preciso preguntarse si algunas de las estructuras castrales
que en el actual estado investigativo somos capaces de calificarlas
como rábitas, caso del castillo de Benadalid o de la alcazaba de
Estepona, por citar dos ejemplos sumamente representativos, no
responden a tal concepto, aunque todavía no contemos con la
certificación documental precisa.
Desde finales del siglo XIII y a lo largo del XIV existió en Vélez un
importante movimiento místico que hasta ahora no ha sido objeto de
atención y que giraba en torno a una importante familia de místicos,
los Banū l-Zayyat, padre e hijo , parientes por vía materna de otro
afamado sufí, llamado Abū l-Ḥasan al-Madḥiŷī (natural
de Bentomiz
–ḥiṣn Multimās); junto a ellos sobresale un compañero y
discípulo Ibn
al-Kammād. A Vélez llegan personajes famosos, más o menos relacionados
con la actividad espiritual, para estudiar y entrevistarse con ellos
como, por ejemplo, Ibn Ṣafwān y, probablemente, Ibn
al-Ŷayyāb (visir
en 1ª mitad S.XIV corte granadina y cuyos poemas se conservan en las
paredes de la Alambra) y Abū l-Barakāt al-Balafīqī (famoso
sufí
enterrado en Marrakech y que forma parte de la dinastía sufí de los de
Velefiqe), sin olvidar que la ṭarīqa de al-Sāḥilī
tenía importantes
intereses en la zona.
Del resto de la provincia se sabe muy poco, además de los topónimos,
de la localización de zawiyas, rábitas y morabitos, aunque de vez
encunado se hacen hallazgos casuales. Tales son los casos del morabito
localizado recientemente en Ronda, que se presentó en el congreso de
historia de esta ciudad, de mezquita rural de Antequera o de la de un
cuerpo de un santo musulmán en las inmediaciones de la cueva de Menga
en las ampliaciones de las excavaciones.
En cuanto a Canillas del Aceituno, aunque sólo conozcamos la
localización de la Rábita, se han conservado otros topónimos, como la
Zubia de Canillas de Aceituno , que dan testimonio de la presencia de
estos lugares.
De la Rábita , sabemos que se situaba en lo que hoy es el llamado
Collado de la Rábita; según L. de Mármol Carvajal, allí se hallaban
los sepulcros de cuatro morabitos y era lugar de tal devoción que los
moriscos recogidos allí en el momento de la sublevación (1569) no
querían abandonar el sitio «porque era lugar dichoso, donde habían
tenido siempre felices sucesos de los moros con la protección de
aquellos santos y…esto se hallaba por sus escrituras».
Este testimonio demuestra que la actividad de estos lugares se debió
mantener hasta el final de la presencia musulmana en estas tierras.
No sólo como fuentes de bendiciones o de recuerdos de un pasado mejor,
sino como muestras de una espiritualidad viva, algo que debe llenar de
orgullo a los actuales habitantes de éstas tierras. Así como se debe
proteger el patrimonio de este maravilloso parque, también deben ser
guardianes de este importante legado espiritual que se conserva en
forma de baraka. Y lo mejor que podemos hacer nosotros es reconocer y
honrar el legado de tales gentes que se esforzaron por llegar hasta
Dios en sus palabras, en su conocimiento y en todos los ámbitos de su
vida; y que tras su muerte siguen siendo testigos de la gracia que les
concedió Dios en estas tierras.
Como dijo Ibn `Arabī:
En el levante el rayo ha contemplado
y así quedó prendado del oriente
mas si hubiera brillado en el poniente,
a occidente se habría encaminado.
De tierras no depende o paradores:
mi amor se debe al rayo y sus fulgores.
BismiLlah ar-Rahman ar-Rahîm
As Salam alaykum wa rahmatuLlah
« Dios no puso en el hombre dos corazones. La Incomparable Majestad que te
confirió el don de la existencia no ha puesto en ti más que un corazón, para que
con ese único corazón puedas amarle sólo a Él, te apartes de todo y te consagres
sólo a Él, y te abstengas de dividir tu corazón en cien pedazos, cada uno de los
cuales dediques a un objeto diferente.
Oh devoto de ídolos terrenales,
¿Por qué permites que estos velos carnales
envuelvan tu cerebro?
Es locura perseguir multitud de amores;
¡Un sólo corazón no puede contener más que un amor! »
(Jami, "Destellos de luz")
Hablando del Firdaws (la parte más selecta del Paraíso) alguien comentó delante
de Yalal-ud-Din Rumi (que Dios santifique su secreto) que sus bellezas son
tales, que cada una de ellas te hace olvidar a todas las demás. Y respondió que
más bien habría que enamorarse del creador del Firdaws, que tantas bellezas
posee.
Salama y mis mejores deseos
YaSin
BismiLlah ar-Rahman ar-Rahîm
As Salam alaykum wa rahmatuLlah
Le pregunté a Abdel Nur acerca de las pretensiones, y me contó la siguiente
anécdota: "Había un loco en el manicomio preocupado con saber quién era él, en
medio de la perplejidad, cuando coincidió que vio correr a una enfermera con
cara de preocupación, de modo que la siguió por si podía ayudar en algo. Cuando
llegó frente a la enferma, que parecía haber perdido todo signo de vida, se le
ocurrió alargar la mano y tocarla, pensando que "si YO soy un santo debo de
hacerla revivir..." Inmediatamente se dió cuenta de la pretensión de su ego y se
echó a reir, diciéndole a la enfermera en voz alta: "No pasa nada... ¡Mira cómo
respira!". En ese momento sabía con toda certeza que él no había hecho
absolutamente nada, salvo reirse de sí mismo, y eso es algo no sólo saludable
para nosotros mismos sino también una bendición para todos los que están a
nuestro alrededor."
Salama y mis mejores deseos
YaSin
bismillah
solo algunas palabras para expresar el placer de caminar con vosotros
(esperando un poco de indulgencia a causa de mi castellano que no es
correctisimo, soy en francia...)
tengo prisa de aprender y descubrir mas y mas inchallah...
shalimar, vuestra hermana y servidora fillah
Fue en la casa de huéspedes, temprano por la mañana del último día, el 4 de Dhu’l-Qa’da, A.H. 545, cuando el Sheik (que Allah esté bien complacido con él) dijo, después de una cierta polémica cuando alguien preguntó: “¿Cómo puedo desalojar de mi corazón el amor por este mundo?
Observa el tratamiento inconstante del mundo hacia sus señores [arbab] y sus hijos, cómo los embauca, juega con ellos, luego los empuja detrás de él, luego los promueve paso a paso, para elevarlos por encima de la gente y darles el control de ellos, para poder desplegar sus tesoros y maravillas. Pero mientras están disfrutando de su posición elevada, su dominio, su estilo de vida placentero y tener el mundo a su servicio, entonces es cuando los atrapa, los ata, los engaña y los arroja de cabeza desde esa posición elevada, de modo que se desmembran, se desintegran y destruyen, mientras el mundo se queda allí parado riéndose de ellos con Iblis a su lado, riéndose junto con él. Eso es lo que ha hecho y hará con muchos de los emperadores, reyes y hombres ricos, desde los tiempos de Adán (ra) hasta el día de la Resurrección. Exalta y después degrada, promueve y después hace retroceder, enriquece y después empobrece, nutre y después sacrifica. Raros en verdad son los pocos individuos a quienes no daña, que lo dominan en vez de ser dominados por él, que reciben ayuda en su contra y escapan de sus garras codiciosas. No hay escape de sus garras codiciosas a menos que uno lo conozca realmente bien, y sea intensamente precavido con respecto a él y sus astutos ardides.
O interrogador, si observas sus defectos con los ojos de tu corazón, serás capaz de desalojarlo de tu corazón. Pero si lo miras con los ojos de tu cabeza, su encanto te distraerá y no notarás sus faltas. Serás incapaz de desalojarlo de tu corazón y de abstenerte de él, y te matará así como ha matado a otros. Lucha con tu propio yo [nafs] hasta que se torne dócil. Una vez que se ha hecho dócil, reconocerá los defectos de este mundo y se abstendrá de él. Su docilidad [tuma’nina] consiste en tomar instrucción del corazón, acatar los deseos del ser más recóndito [sirr], obedecer a ambos en todo lo que puedan ordenar o prohibir, y estar satisfecho cuando dan y ser paciente cuando retienen. Una vez que se ha hecho dócil, se apegará al corazón y se apoyará en él. Verás la corona de la devoción piadosa [taqwa] sobre su cabeza, y lo verás arropado con la túnica de la cercanía.
Debes desarrollar la fe [iman] y la creencia [tasdiq], y abandonar la incredulidad en la gente [del Señor] y dejar de pelear con ellos. No discutas con ellos, porque son los reyes en este mundo y en el más allá. Poseen la cercanía del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), de modo que poseen todo lo que está aparte de Él. El Señor de la Verdad ha enriquecido sus corazones. Los ha llenado con Su cercanía [qurb] y Su amistad íntima [uns], y con Sus luces radiantes [anwar] y Su gracioso favor. No están impresionados por el poder de aquellos que pertenecen a este mundo y por aquellos que lo explotan. No prestan atención a su comienzo, sino que se concentran en su resultado final [‘aqiba] y su extinción [fana’]. Enfocan los ojos de su ser más recóndito [asrar] en el Señor de la Verdad. No adoran ni por el temor a la destrucción [hulk] ni por la esperanza del dominio [mulk]. Él los ha creado para Su propio beneficio y para perpetuar Su amistosa compañía [suhba], y “Él crea lo que no conocéis” (16:8), porque Él es “el Hacedor de lo que Él quiere” (85:16).
“Cuando el hipócrita habla, miente. Cuando hace una promesa la rompe, y cuando se le tiene confianza, traiciona”. Si una persona es inocente de estos vicios mencionados por el Profeta (swas), es inocente de hipocresía. Estas características son la pauta y la distinción entre el creyente [mu’min] y el hipócrita [munafiq]. Toma esta pauta y este espejo, y úsalos para examinar el rostro de tu corazón. Mira para ver si eres un creyente o un hipócrita, un monoteísta [muwahhid] o un politeísta [mushrik].
Todo lo que hay en este mundo es una tentación [fitna] y una distracción, excepto lo que se toma con una intención digna por causa del más allá. Si al lidiar con este mundo la propia intención es digna, se torna espiritual. Cualquier bendición [ni’ma] que se reciba sin gratitud al Señor de la Verdad es una maldición. Preserva las bendiciones del Señor de la Verdad agradeciéndole a Él. Dos cosas constituyen el agradecimiento al Señor de la Verdad: La primera es tomar ventaja de las bendiciones para realizar actos de obediencia [ta’at] y para proporcionar alivio a los pobres. La segunda es reconocer al Benefactor [al-Mun’im] que las proporciona, y dar gracias a Aquel que las concede, es decir al Señor de la Verdad.
jSe dice que un cierto sabio (que la misericordia de Allah sea con él), dijo: “Todo lo que te distrae de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) es desafortunado para ti”. Si la remembranza [dhikr] de Él te distrae de Él, es desafortunada para ti. La oración [salat], el ayuno [sawm], el peregrinaje [hajj] y todos los actos de caridad ¾ todo eso es desafortunado para ti. Si Sus bendiciones te distraen de Él, entonces son desafortunadas para ti. Has reintegrado Sus bendiciones con pecados contra Él, y en recurrir a otros en vez de a Él en cuestiones importantes. La falsedad y la hipocresía han obtenido el control sobre ti en la acción y en la quietud, y de tu forma externa [sura] y de tu contenido interno [ma’na], de día y de noche. Shaytan te ha engañado astutamente y ha hecho que la mentira y las acciones malignas te parezcan atractivas. Estás mintiendo incluso en tu oración ritual [salat], porque dices: “¡Allahu Akbar [Allah es Supremamente Grande]!” Pero estás mintiendo, porque en tu corazón tienes un dios que no es Él. Cualquier cosa en la que te apoyes y confíes es tu dios. Todo aquello a lo que temes, a lo que miras con esperanza, es tu dios. Tu corazón no está en armonía con tu lengua. Tus acciones no se corresponden con tus palabras. Dices: “Allahu Akbar” mil veces con tu corazón y una sola vez con tu lengua. ¿No te avergüenzas de decir: “La ilaha illa’Lla [No hay ningún dios más que Allah]”, cuando tienes mil objetos de adoración [ma’bud] aparte de Él? Arrepiéntete ante Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) por todo aquello en lo que estás involucrado.
O tú que impartes conocimiento, a pesar de que estás satisfecho solamente con su nombre, sin la aplicación práctica, ¿qué bien te puede hacer decir, “Soy un erudito”, dado que estás diciendo una mentira?”. ¿Cómo te puedes sentir cómodo contigo mismo, cuando estás instruyendo a otros para que hagan lo que tú mismo no practicas? Como ha dicho Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él):
¿Por qué dices lo que no haces? (61:12)
¡Ay de ti! Les dices a las gentes que sean honestas, mientras tú eres falso. Les dices que afirmen la Unidad divina [tawhid], mientras tú eres un politeísta [mushrik]. Les dices que sean sinceras, mientras tú eres un hipócrita. Les dices que abandonen los pecados, mientras tú los estás cometiendo. El sentido de la vergüenza se ha marchado de tu vista. Si tuvieras alguna fe, te sentirías avergonzado. Como ha dicho el Profeta (swas):
El sentido de la vergüenza es parte de la fe [al-haya’u mina’l-iman].
No tienes ninguna fe [iman], ninguna convicción [iqan] y ninguna lealtad [imana]. Has traicionado el conocimiento [‘ilm], de modo que tu lealtad ha desaparecido y has sido registrado con Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) como un traidor. No conozco ningún remedio para ti excepto el arrepentimiento y la persistencia en ello. Cuando una persona tiene una fe genuina en Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) y en Su decreto, abandona todos sus asuntos a Él, y en lo que concierne a ellos, no hace de nadie un socio [sharik] de Él. No asocies criaturas o medios materiales con Él, ¡y no estés agradecido a ellas en vez de a Él! Una vez que una persona ha logrado realmente esto, Él la libera de las desventuras en todos sus estados espirituales [ahwal], y ahora progresa de la fe a la convicción. Luego le llegará la santidad [wilaya], [luego] Badaliyya, y luego Ghawthiyya. Quizás Qubiyya le llegará en el último de sus estados espirituales. El Señor de la Verdad se regocijará con él [yubahi bihi] en presencia de todas Sus criaturas, ya sean jinn, seres humanos, ángels o espíritus [arwah]. Lo promoverá y lo acercará a Él. Le dará autoridad sobre Sus criaturas. Le concederá soberanía y poder. Lo amará y hará que Sus criaturas lo amen.
La base y el punto de partida de todo esto es la fe y la creencia en Él y en Sus Mensajeros. El fundamento de esta cuestión es el Islam, luego la fe, poner en práctica el Libro de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) y la ley [shari’a] de Su Mensajero (swas), luego la sinceridad en la acción, junto con la afirmación de la Unidad en el corazón. Con la perfección de la fe, el creyente se torna extinto para sí mismo, para su trabajo, y para todo fuera del Señor de la Verdad, de modo que lleva a cabo sus acciones mientras está en un estado de desapego de ellas. Continúa luchando con su propio yo [nafs] y con todas las criaturas, del lado del Señor de la Verdad, hasta que Él lo guía a Su sendero. Como ha dicho Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él):
En cuanto a aquellos que luchan por Nuestra causa, ciertamente los guiaremos a Nuestros caminos. (29:69)
Debes ser abstemio en todas las cosas, dado que ahora estás preparado para aceptar Su dirección. Él las [a Sus criaturas] mueve de un lado a otro y otro con la mano de Su destino [qadar], luego si se conforman a ello les transfiere Su poder [qudra]. ¡Qué felicidad para aquellos que acatan el destino, que esperan la acción del Preordenador [al-Muqaddir], que actúan en conformidad con el destino, que viajan junto al destino, y que no son desagradecidos por la bendición de los decretos del destino [aqdar]! La señal de la bendición del Preordenador es Su misericordia [rahma], la cercanía a Él, y la satisfacción con Él con la exclusión de todas Sus criaturas. Cuando el corazón del siervo alcanza el contacto con su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él), Él lo torna tan satisfecho con Él Mismo que no tiene necesidad alguna de las criaturas. Él lo acerca, le concede poder y soberanía, y le dice:
Hoy estás establecido en nuestra presencia y eres digno de confianza. (12:54)
Lo hace vicegerente en Su reino, así como el Faraón de Egipto hizo de José (ra) su vicegerente, delegándole el poder para gobernar su reino y sus sujetos y para administrar su dominio y sus recursos, y designándolo custodio de sus tesoros. La experiencia del corazón es similar. Una vez que es verdaderamente firme, y su nobleza y su pureza de todo aparte de su Maestro (Todopoderoso y Glorioso es Él) es claramente aparente, Él lo pone a cargo de sus siervos y Su reino en ambas esferas, la mundana y la espiritual, de modo que llega a ser como la Ka’ba de aquellos que buscan y aspiran a seguir el sendero hacia esta sabiduría y práctica a través del conocimiento externo [al-‘ilm az-zahir].
No hagas un hábito del ocio y la holgazanería al obedecer al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), porque Él te infligirá un castigo. Se dice que el Profeta (swas) dijo:
Cuando el siervo es negligente en el cumplimiento, Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) lo aflige con la ansiedad.
Lo aflige con la ansiedad por las cosas que no le fueron asignadas, con la preocupación por los que dependen de él, con problemas de familia, con la carencia de beneficios en su medio de vida, con la rebelión de parte de sus hijos, y una relación discordante con su esposa. Todo eso lo afectará, donde sea que se vuelva, como un castigo por su negligencia en la obediencia a su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él), y por permitir que este mundo y las criaturas lo distraigan de Él. Como ha dicho Allah (Exaltado es Él):
¿Qué interés tiene Allah en tu castigo si eres agradecido y crees? (4:147)
Ni es permisible para nadie argüir en Su contra con la excusa de que su conducta y el veredicto correspondiente estaban sujetos a Su predeterminación [qada’] y a Su predestinación [qadar].
A Él no se le pedirán explicaciones de lo que hace, pero a ellos sí se les preguntará. (21:23)
¡Ay de ti! ¿Durante cuánto tiempo seguirás estando preocupado por ti mismo y por tu familia, desatendiendo al Señor de la Verdad? Se dice que un cierto sabio (que la misericordia de Allah sea con Él), dijo: “Cuando tu hijo ha aprendido a juntar carozos de dátiles, déjalo solo y concéntrate en tu propio yo junto con tu Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él)”. Lo que quiso decir es que una vez que el niño aprendió que los carozos de dátiles son útiles para algún propósito, y que tienen un valor, ya aprendió lo suficiente como para defenderse, de modo que no deberías desperdiciar tu tiempo y energía en él, dado que se las puede arreglar muy bien sin ti.
Enséñales a tus hijos habilidades prácticas, y déjate en libertad para servir a Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él), porque tu esposa e hijos de ningún modo pueden facultarte para prescindir de Allah. Acostúmbrate tú mismo, a tu esposa e hijos, a estar satisfechos con las necesidades básicas, mientras tú y ellos os dedicáis a vuestro Maestro (Todopoderoso y Glorioso es Él). Si una abundancia de fortuna [rizq] te aguarda en el reino invisible [al-ghaib], te llegará en el momento establecido para ello en presencia de Allah. Debes reconocerlo como proveniente del Señor de la Verdad, y evitar la asociación idólatra con las criaturas. Sin embargo, si el destino no te tiene almacenada semejante abundancia, puedes prescindir de cosas a través de tu sobriedad y frugalidad [qana’a].
Cuando un creyente frugal tiene alguna necesidad mundana, entra en la presencia de su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él) con los pies de su súplica, su petición, su humilde sumisión y su arrepentimiento, Luego, si Él le da lo que desea, le agradece por Su regalo, y si Él no le concede su pedido, está de acuerdo con la denegación y acepta pacientemente Su voluntad, sin protestar ni argumentar. No busca el enriquecimiento a través de su religión [din], su simulación [riya’], su hipocresía [nifaq] y sus manejos secretos, como lo haces tú, ¡O hipócrita! La simulación, la hipocresía y los pecados son causa de pobreza, humillación, y remoción de la puerta del Señor de la Verdad. El simulador hipócrita consigue las cosas de este mundo a través de su religión, y adoptando el disfraz de los rectos [as-salihun] sin ser digno de ello. Adopta su manera de hablar y su estilo de vestimenta, pero no se comporta como lo hacen ellos. Declara estar relacionado con ellos, aunque no tiene ningún parentesco con ellos. Tu dicho de “No hay dios sino Allah [la ilaha illa’Llah]” es una mera declaración [da’wa]. La evidencia sólida es tu creencia total [tawakkul] en Él, tu confianza [thiqa] en Él, y el rechazo de tu corazón por cualquier otro que no sea Él.
¡O mentirosos, decid la verdad! ¡O fugitivos de vuestro Maestro, regresad! Dirigid vuestros corazones hacia la puerta del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), reconciliaos con Él y disculpaos con Él. En el estado de fe, tomáis de este mundo por el permiso de la ley sagrada. En el estado de santidad [wilaya] recibís en virtud del mandamiento de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él), con ambos prestando testimonio, significando tanto con el testimonio del Libro como de la Sunna. En el estado de Badaliyya y Qutbiyya, recibís a través de la acción de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él), dado que dejáis las cosas en Sus manos.
¡O joven! ¿Es que no tienes sentido de la vergüenza? Llora por ti mismo, porque se te ha privado de la dirección correcta y la ayuda que necesitas para tener éxito. ¿No te sientes avergonzado? Un día eres obediente, y al siguiente desobediente. Un día eres sincero, pero al siguiente eres un politeísta. Se dice que el Profeta (swas) dijo:
Si ambos días son iguales para una persona, se verá despojada [maghbun], y si el ayer de alguien era mejor que su hoy, se verá en la privación [mahrum].
¡O joven! No puedes hacer que algo suceda, pero debes desempeñar tu parte. Esfuérzate y llegará la ayuda de tu Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él). Empieza a moverte en este océano en el que estás inmerso, entonces las olas te levantarán y te harán rodar hacia la orilla. La oración [du’a’] es de parte tuya, y la respuesta es de Él. El esfuerzo es de parte tuya, y la ayuda al éxito es de Él. El renunciamiento es de tu parte, y el celo protector [hamiyya] es de Él. Sé sincero en tu búsqueda y Él te mostrará la entrada a Su cercanía. Verás extenderse hacia ti la mano de Su misericordia, y verás que Su bondad, Su generosidad y Su amor [mahabba] te anhelan a ti. Ese es el objetivo de la búsqueda de la gente [del Señor].
¿Qué haré con vosotros, O esclavos del yo inferior [nufus], los impulsos naturales, las pasiones y los demonios? No tengo nada a mi disposición excepto una verdad dentro de una verdad, una comprensión dentro de una comprensión, una pureza dentro de una pureza, una separación y una conexión ¾ una separación de todo aparte de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) y una conexión con Él.
¡No me rendiré ante vuestra locura ilusoria, O hipócritas, O simuladores, O mentirosos! No me avergüenza confrontaros. ¿Cómo sentir alguna vergüenza ante vosotros cuando vosotros no tenéis vergüenza alguna ante vuestro Señor, sino que os comportáis insolentemente hacia Él, y tenéis tan poco respeto por Su cuidado y por Sus ángeles designados como vuestros guardianes? Yo poseo una cándida sinceridad [sidq] con la que cortaré la cabeza de todo incrédulo [kafir] e hipócrita mentiroso [munafiq] que no se arrepienta y regrese a su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él) sobre los pies de su arrepentimiento y disculpa. Se dice que un cierto sabio (que la misericordia de Allah sea con él) dijo: “La cándida sinceridad es la espada de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) sobre esta tierra. Atraviesa todo aquello en donde se la aplica”.
Tomad mi instrucción, porque yo soy un verdadero consejero [nasih] para vosotros. Yo os busco por vuestro propio bien. Yo estoy muerto para vosotros y estoy vivo en el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Aquellos que confían en mi amistad se beneficiarán y prosperarán, pero si alguno me trata de mentiroso y desconfía de mi amistad, se le privará y castigará tanto ahora como en el futuro.
Los medios para el conocimiento real de Él incluyen abandonar la discusión y las quejas contra Él, y una pronta aceptación de Su control. Es por eso que Malik ibn Dinar le dijo a uno de sus discípulos: “Si deseas el conocimiento real de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él), te debe alegrar aceptar Su control y Su decreto [tadqir], y no debes tratar a tu propio yo, tu deseo, tu impulso natural y tu voluntad [irada] como socios [shuraka] de Él en estas dos cosas”.
¡O vosotros que tenéis un cuerpo sano! ¡O vosotros que descuidáis ociosamente vuestras tareas! ¿Qué os falta de vuestro Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él)? Si vuestros corazones tuvieran consciencia de esto, sentiríais pena y culpa. ¡Despertad!
¡O mi gente! Pronto estaréis muertos. Llorad por vosotros mismos, antes de que os lloren a vosotros. Los pecados que tenéis se amontonan en un resultado incierto. Vuestros corazones están enfermos de amor por este mundo y la codicia por poseerlo. Tratadlos con las medicinas de la abstinencia y la renuncia, y por medio del acercamiento al Señor de la Verdad. La integridad religiosa es el capital, las acciones rectas [al-a’mal as-saliha] son las ganancias. Dejad de buscar cosas que os hagan incurrir en excesos, y contentaos con lo que os es suficiente. Una persona inteligente no siente placer por ninguna cosa si hay que rendir cuentas de su uso legal, mientras que su uso ilegal merece castigo. La mayoría de vosotros os habéis olvidado lo referente al castigo y el arreglo de cuentas.
¡O joven! Si algún objeto mundano se encuentra ante ti, y notas que tu corazón siente rechazo, no debes tocarlo. Pero no tienes corazón. No eres más que un yo, impulso natural y deseo. Debes trabar amistad con aquellos que poseen corazón, hasta que consigas un corazón propio. Necesitas un Sheik sabio, que practique la ley [hukm] de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él), para que te enseñe, te entrene, y te aconseje bien.
O vosotros que habéis vendido todo por nada, y pagado todo para comprar nada, habéis comprado este mundo por el precio del más allá, y habéis vendido el más allá por este mundo. Sois una ilusión dentro de una ilusión, un vacío dentro de un vacío, una ignorancia dentro de una ignorancia. Coméis como come el ganado, sin investigación, sin consideración y sin discusión, sin intención consciente, sin [esperar a recibir] una orden o acción [interior]. El creyente come lo que permite la ley sagrada [shar’]. Al santo [wali] se le ordena comer, o se le prohibe hacerlo, como lo indica su corazón [qalb]. El Abdal no se interesa por nada; las cosas simplemente operan dentro suyo, mientras él está ausente con su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él) y su aniquilación en Él. Por lo tanto, el Wali está atento a la orden [interior], mientras que al Abdal se lo despoja de la volición personal, y todo esto está acompañado por la observancia de las reglas de la ley sagrada. Alguien que se extingue para sí mismo y para todas las criaturas sigue observando las reglas de la ley sagrada. Luego se lo arroja a la deriva en el océano del poder divino [qudra]. Sus olas lo levantan en un momento, y lo sumergen en otro.A veces lo hacen rodar hacia la orilla, y otras veces lo dejan caer en las profundidades del mar. Llega a asemejarse a los Compañeros de la Cueva [Ashab al-Kahf], de quienes Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) ha dicho:
Los volteábamos a la derecha, y luego a la izquierda. (18:18)
No tenían facultades con las cuales pensar, planear o sentir. Estaban en la Casa de la Gracia y la Cercanía, con sus ojos cerrados exteriormente e interiormente. De una manera parecida, por lo tanto, esta cercanía habrá cerrado los ojos de su corazón a todo fuera de su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él), de modo que sólo ve por causa de Él y a través de Él, y sólo oye a través de Él.
O Allah extínguenos a todo aparte de Ti! Haz que existamos en Ti, Y:
¡Danos lo bueno en este mundo, y lo bueno en el más allá, y protégenos del tormento del fuego! (2:201)
La miel en el fuego
El Mula calentaba miel en el fuego, cuando un amigo llegó de improviso.
La miel comenzó a hervir y Nasrudin le convido a su visitante. Estaba
tan caliente, que el otro se quemo.
- ¡Haz algo! - exclamó el amigo.
Entonces el Mula tomó un abanico y lo agito por encima de la olla...
con el propósito de enfriar la miel.