La muerte de Whitney Houston volvió a traer a los titulares de los periódicos la palabra soul. No suele ser corriente encontrarse con este género musical, genuino de la comunidad negra en Norteamérica, en las primeras de los diarios españoles. Pero la pregunta saltaba irremediablemente: ¿era la protagonista de El guardaespaldas una representante del soul?
Seguramente, muchos amantes de este estilo musical que impulsaron Otis Redding o Aretha Franklin nunca incluirían a Houston como una de sus figuras. No solo por su éxito mundial, de un género sobre el que siempre ha latido un sentimiento comunitario, sino también por su condición de estrella del pop que desarrollaba su obra bajo premisas distintas a las que configuran el soul.










