¡ Hola !
El malestar en presencia de propios y extraños varía de persona a
persona y de situación a situación, de día a día de forma que siendo
constante admite diferencias en intensidad y cierta variabilidad.
Evidentemente no somos máquinas sino personas.
Capítulo aparte es nuestra relación con los niños. Los niños nos
tensionan poco o nada y con ellos es posible una relación ... hasta
que entran en la pubertad.
Esta característica no ha sido resaltada por los analistas pero yo
creo que es así.
antondar