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Date: 23-mar-2006 15:05
Subject: THE FANTASTIC FOUR
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THE FANTASTIC FOUR
Para embasurarse no es necesario ver el canal 8, puede ocurrir
inesperadamente viendo cualquier programa de televisión. Ocurre que un hecho
aparentemente inocente, como el nacimiento de unos cuatrillizos en el Zulia,
se puede convertir en una muestra de escatología política de la peor calaña,
casi a la altura del discurso de la niña "Nazareth".
El orgulloso padre declara que "por orden expresa" de su comandante en jefe,
se trata de los "Cuatro Fantásticos revolucionarios", que además se llaman
Hugo, Simón, Ernesto y bueno, la hembrita, esa sí lleva el nombre ¡del
padre! Éste sí que la hizo completa. En esta actitud se encierra toda una
simbología, como si dijéramos, el retrato psicológico de un personaje que ya
puede calificarse de lastimoso. Enfatiza que el padrino de los niños será
el dictador, apenas vuelva de sus compromisos en el exterior.
Afortunadamente para los maracuchos, el tipo no es zuliano, sino que fue
enviado desde Caracas para una misión del régimen, es decir, que se trata de
un modelo no digamos "del hombre nuevo" guevarista, pero sí del "funcionario
nuevo" chavista.
¿Qué es lo novedoso? Que este tipo recibe órdenes, no sólo relativas a su
trabajo, con determinación de tiempo, lugar, etcétera, a cambio de un
salario, por supuesto, como sería usual en un régimen de derecho, sino
también sobre aspectos relativos a su vida personal, familiar, incluso
respecto de cómo llamar a sus hijos, es decir, todo aquello que corresponde
a lo que se conoce como la esfera privada de los individuos, en la que el
Estado no puede intervenir. Salvo que se trate de un Estado Totalitario, que
no reconoce límite privado alguno, sino que todo, hasta los actos más
domésticos de las personas, están al servicio de una entidad abstracta, del
"movimiento revolucionario".
Pero aquí también se pone de relieve una mentalidad particularmente
mediocre, que no tiene nada de revolucionaria, sino todo lo contrario,
porque, al fin y al cabo ¿Quiénes son los 4 Fantásticos? ¿Eso no es un comic
de la más rancia raigambre capitalista, imperialista, individualista, al
nivel de Superman, Batman y el Ratón Mickey? Aquí se perdieron todos los
esfuerzos de aquellos sociólogos chilenos que entregaron sus vidas a
desmontar los mensajes subliminales capitalistas encerrados en las
aparentemente inocentes figuras del Pato Donald y el perro Pluto. ¿4
Fantásticos revolucionarios? Que inventen otra vaina o que paguen los
derechos de autor.
Pero lo más importante es lo que se trasluce también en el discurso de la
famosa niñita y que antes habíamos visto operando hasta en unos obreros
desempleados del Estado Anzoátegui, que tomaron los portones de una
industria, dizque cumpliendo órdenes transmitidas a través de un programa
dominical por alguien que identificaban como "su comandante en jefe". No
debería ser el presidente de la república porque, tratándose de
desempleados, no estaban bajo un régimen de sujeción de empleados públicos o
de una relación contractual típica, entonces, ¿qué clase de jefatura puede
ser esa? Aquí estamos otra vez ante un tipo de sujeción abstracta y
universal, que no admite límites personales, ni temporales, algo así como lo
que ha hecho Fidel Castro con todos los cubanos, a los que tiene bajo su
mando incluyendo a niños, pero no se detiene ante los más ancianos.
Se han dicho muchas cosas del discurso de la niñita, pero no ha llamado la
atención que en uno de esos requiebros de entrega total y absoluta se
refirió a "nuestro líder", o sea, al líder de los niños, sin límite de
edad. Desde preescolar hasta dónde lleguen, tienen un líder, vale decir, un
jefe, alguien que les de órdenes que ellos obedecerán sin discusión.
De eso se trata: de un liderazgo ilimitado, que no distingue si la persona
es niño, viejo, desempleado, obrero, estudiante, todos se reducen a una
condición militar, subordinada también sin límite de tiempo y lugar. Esta
concepción rompe completamente con el régimen jurídico de sujeción laboral
que, por definición, es una sujeción limitada en la persona, tiempo, lugar,
etcétera y que además tiene que ser remunerada. No puede ser de ningún modo
gratuita, porque sino este sistema se retrotraería, no digamos ya al siglo
XIX, sino a algo anterior al régimen esclavista, con el agravante de que en
la esclavitud los esclavos se reducían a una casta conocida y limitada, no
era toda la población.
La explotación de niños es habitual en Cuba, como hemos visto hasta la
saciedad, aunque parece que Castro tiene especial afición por los niños
varones. Aquí tenían que darle una connotación más sexy a la cuestión.
Fíjense en el escote de la niñita, con el vestidito deslizado cuidadosamente
más abajo de los hombros, con esa cadencia y esa sensualidad en la
entonación de las palabras, el carácter femenino de la entrega total;
recuerden la sonrisa lasciva del dictador, los ojos golosos con que la mira,
no, esto es explotación sexual pura y simple. Nada equivalente a la
marcialidad de los gritos de los soldaditos cubanos, a su robotización, a su
entrega impersonal, a vida o muerte, al líder.
La pregunta central es sobre el papel de los padres en la educación de sus
hijos y esto nos retrotrae al principio, a la actitud del padre de los
cuatro fantásticos. ¿Cómo es posible que unos padres normales, comunes y
corrientes, consientan en entregar a sus hijos a la alabanza de un déspota?
La chulería de un Ministro es explicable porque el pobre tipo no demuestra
ser sino lo que siempre ha sido, un sirviente cortesano, sumiso; pero ¿y la
familia de los niños? ¿Qué dirá la mamá de los cuatro fantásticos? ¿No
querría que la niña llevara más bien su nombre y no tan extrañamente el
nombre del marido? ¿Cómo es que alguien proclama orgullosamente que recibe
órdenes expresas incluso para llamar a sus hijos de un modo tan ridículo?
¿Quiénes son, dónde están los padres de la niñita? ¿Estarán de acuerdo con
la forma en que la explotan sexualmente?
El problemita para nosotros, como padres, es que si este es el modelo de
educación que nos están vendiendo, tendremos que estar más atentos a la
llamada Ley de Educación que ya se nos viene encima, sin que sepamos que
nadie haya hecho nada para prevenir, para generar anticuerpos. La Iglesia
llama a defender la educación católica, ¿sólo la católica? ¿Cómo se hace
eso? Y la nuestra, la educación de todos ¿Quién la defiende?
Detengamos las preguntas para darnos cuenta que los responsables de montar
este show asqueroso, ahora van a acusar a los dueños de los medios de
comunicación por haberlo divulgado, como si la culpa no fuera de quien
comete el crimen sino de quien lo hace notar. Cosa que ya se hizo con los
quemados del cuartel de Maracaibo: los autores del crimen han sido
encubiertos, no se dice quienes son, no han sido procesados, ni siquiera
acusados; pero alguien que no tiene nada que ver con ese asunto, el General
Francisco Usón está pudriéndose en la cárcel por hacer unos comentarios
acerca del uso de un lanzallamas. Eso es agravio a la Fuerza Armada, no el
quemar vivos a los soldados. Explotar a los niños no importa, lo que importa
es lo que se diga de ello, sobre todo si se dice con sentido crítico. Pero
debemos tener esperanza en que la justicia brillará algún día en Venezuela,
como brillará pronto en Cuba, apenas termine de morirse el tirano.
23 de marzo de 2006