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Pero ahora resultaba que esos ladrones de votos fraternos habían triunfado en toda la línea, para beneplácito de Raúl Vargas, que ya empieza a ser, gracias a su talento culinario, algo así como la Teresa Ocampo del oficialismo sucesivo.
Ese parte de guerra dado antes de la guerra por Aurelio Pastor lo repitió muy temprano por la tarde, don Jorge del Castillo, investido de capitán de Burgos al final de la batalla del Ebro. Este señor enterró al paro poniéndole lunares de diversos colores a un mapa del Perú y diciendo que en los lunares rojos (que eran muy pocos) el paro había sido parcial, "aunque de cierto impacto", pero no por la voluntad huelguística "sino por el bloqueo de las carreteras".
Añadió que los lunares amarillos (también pocos) señalaban los lugares donde el paro se había notado muy discretamente (también a causa del bloqueo de carreteras, recalcó). Y remató su análisis ya no como capitán falangista sino como médico forense diciendo que los puntos azules (que eran un montón, como si los Pitufos hubiesen hecho escala en el Perú) describían aquellas ciudades –todas importantes, empezando por Lima– donde el paro no sólo había fracasado sino que casi podía hablarse de una jornada especial de trabajo, una suerte de festival del esfuerzo estajanovista con el que los trabajadores le guiñaban el ojo al gobierno y le enseñaban el dedo medio a Mario Huamán y camaradas.
Y estuve yo mismo pensando en la autoeutanasia compasiva cuando vi al horneado doctor Alva Castro hablar con jefes policiales que no le contestaban y que, por lo tanto, también decían que los mítines habían sido escasos, señor ministro, y los pocos piquetes fácilmente reprimidos, mi general Salazar, y los saboteadores a la fiscalía –todo ello deducido de la estática por los desencriptadores de Haifa que deben asesorar al muy ministro–. Entonces empecé a sospechar.
En eso se me ocurrió abrir las páginas de RPP, CPN y El Comercio, que funcionan de Senamhi del régimen, y reparé en que en ninguna de ellas se había usado las palabras fracaso, derrota, frustración. Todos hablaban del incendio vandálico en Madre de Dios, de la condenable agresión a una periodista de Canal 4 y del ilegal bloqueo de carreteras en diversos puntos del país. Pero nadie calificaba a la jornada.
Así que me puse a hacer algunas llamadas, a ver entre líneas alguna tele y a revisar Andina, que también hablaba del vandalismo pero no se atrevía –hasta las 8 de la noche y resistiendo presiones, me imagino- a llamar fracaso al 9-J.
Ninguna agencia de noticias y ningún periódico serio del mundo repetían a pie juntillas la precocidad del alemán Pastor ni el responso de Jorge del Castillo. "El País" tituló: "Más de 200 detenidos en la segunda jornada de huelga en Perú". Y la agencia Reuters, en un extenso despacho, dijo que "el ministerio de Trabajo informó de una asistencia laboral del 98 por ciento mientras que según los organizadores de la protesta el paro fue exitoso".
Con lo que Jorge del Castillo queda haciendo el papel de ultrapapista y vengador beligerante, algo que lo inhabilita para seguir siendo bombero y componedor. Ayer puede haber sido la despedida con ceño fruncido de un primer ministro que, en vez de serenidad, demostró una intolerancia peligrosa frente a lo que es, sin duda alguna, legítima defensa social.
Ha sido triste ver a Jorge del Castillo en el papel de "general victorioso" y sumándose al coro de Gonzales Posada y Aurelio Pastor, dos de las histerias más teatrales y esas sí que chillonas de los últimos tiempos.
El paro se dio, a pesar de amenazas y de ese spot que la mafia aprista hizo aparecer como a cuenta del Pnud (¿habrá investigación o el fujimorismo volverá a canjear algo con el alemán Pastor). Imprescindible es decir, sin embargo, que este paro de poco servirá en el pliego de las reivindicaciones.
Sí será un hito de autonomía sindical y conciencia de los propios intereses frente a un régimen que quiere todos los poderes y sueña con la pesadilla de la unanimidad.
Escuchando a algunos dirigentes apristas hablar desde ese púlpito imaginario en el que ensayan remedar a García y homenajear a Haya, algunos jóvenes quizá entiendan por qué un partido tan masivo y popular fue odiado, en sus mejores momentos y más allá de la resistencia que podujo en la oligarquía, por dos tercios del Perú.
Dos tercios de peruanos que, desde el pueblo, odiaron asidua y pulcramente a esa Apra de asalto y catapulta que ayer asomó su entraña. Y es que la mezcla de arrogancia y matonería es, como la intrusión de Evo Morales, sencillamente repulsiva. Hoy, en efecto, es 10 de Julio. Pero habría sido un 10 de Julio muy distinto sin la demostración de resistencia de ayer.

Se necesita un cambio general
Si el gobierno quiere detener movilizaciones y paros, dice historiador Nelson Manrique. "Pueblo demostró capacidad de organización", afirma.
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–¿Cómo vio el paro?
–Bien en Lima y muy fuerte en el interior del país. Es la primera respuesta a la política que el gobierno de García viene implementando.
–¿Qué es lo más significativo del paro?
–La capacidad de movilizarse organizadamente, la presencia popular y la disciplina con que ha sido llevada. No es una simple algarada.
–¿Qué le están diciendo los reclamos populares al gobierno?
–Hay un común denominador: contra el entreguismo del gobierno, contra una política que favorece a los ricos y que hace cada vez más precaria la situación de los trabajadores, que vulnera derechos conquistados en décadas de luchas en las que también cayeron muchos mártires apristas…
–Entonces, ¿se reclama un cambio de rumbo del gobierno?
–Un cambio general que tiene que ver con lo económico, pero tiene que ver también con la soberanía nacional comprometida por políticas oscuras con los norteamericanos. Un asunto que es crítico porque el próximo año se debe retirar la base aérea que tenían los norteamericanos en Ecuador. Creo que no es demasiado aventurado pensar que piensan instalar su base en Perú. Por eso, es saludable que el pueblo de Ayacucho haya parado contra esta pretensión.
–Pero el gobierno parece no haber sentido los efectos de la paralización…
–Eso era también previsible, pero aunque mantenga la imagen de que esto no lo ha afectado, creo que las consecuencias del paro se van a ver a lo largo de las próximas semanas.

| Sinesio López: "Alan García quiere una sociedad del silencio que tolere su política económica" |
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jueves, 10 de julio de 2008 | ||||
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(20:40 hrs) El analista político Sinesio López dijo que el Presidente de la República, Alan García quiere una 'Sociedad del Silencio' que soporte la tendencia de su política económica neoliberal que perjudica a la mayoría de los peruanos."Toda la ofensiva ideológica contra el paro (realizada por Alan García) tiene que ver un poco con la forma como ven estos administradores del modelo económico neoliberal, la cuestión de la protesta y el paro. Ellos quisieran como ha sucedido en América Latina y con Fujimori, que exista una 'Sociedad del Silencio', inmovilizada, tranquila que soporte todos los grandes cambios que perjudican enormemente a sectores amplios de la población y que eso sea tolerado. Ese es el kit del asunto", aseguró en el programa "No Hay Derecho" de Ideeleradio. "García ha perdido el sentido de las proporciones. Primero define el paro -un movimiento de protesta- como si fuera una guerra. Entonces saca al Ejército, que es una fuerza capacitada para enfrentar al enemigo. García está definiendo a los peruanos que protestan y hacen paro como si fueran enemigos. Eso me parece desproporcionado cuando el paro y las protestas son hechos, son derechos constitucionales", agregó. ALAN Y LOS PODERES FÁCTICOS "Todos los decretos legislativos han sido elaborados en grandes estudios de abogados donde se trabaja estrechamente con los poderes fácticos. Hay un grupo de consultores o asesores que forman parte de los grandes empresarios que son los que rodean al presidente y dirigen las políticas económicas en general. Eso es lo que vemos. Son políticas que favorecen básicamente a estos sectores empresariales y perjudican o en todo caso no prestan ninguna atención a la sociedad y sobretodo a los sectores más empobrecidos", apuntó. APRA VE PROTESTAS COMO UNA GUERRA "Cualquier movimiento de protesta les parece que atenta con su capacidad. Se produce -según ellos- una parálisis y señalan que la economía corre serios peligros, requieren entonces una Sociedad del Silencio. Pienso que cuando comienza la gente a protestar el problema es más difícil para ellos, ya llegan al extremo de ver que esto en la práctica es una guerra. Cada vez más va a endurecer la represión, pero yo creo que la protesta social va a crecer", advirtió. "Lo que se ha señalado es que ha sido un paro fracasado. Sin embargo, lo que hemos visto allí son varios movimientos de protesta, varios paros en diversas regiones que expresan diversas demandas. Hay sobretodo conflictos por razones de agua y tierra con la minería", mencionó. SOBRE PARO "No hay un liderazgo político alternativo aún y ese es un tema que preocupa a la derecha al 2011, el de impedir y tratar de bloquear toda posibilidad de paro o de protesta, porque saben que a través de estas paralizaciones surgen nuevas alternativas y posibilidades de cambio", advirtió. "Las grandes corporaciones deciden ante sí y de por sí, sin que el ciudadano pueda responderle. Deciden sobre nuestras vidas y nosotros a veces somos incapaces o nos bloquean nuestra capacidad de poder responderles", añadió. UN PIE EN EL SISTEMA Y OTRO EN EL ANTISISTEMA El sociólogo sostuvo que en el contexto actual, es difícil poder tener la certeza de quien podría convertirse en la figura alternativa de cara a las próximas elecciones. "El que tenga posibilidades de triunfar es aquél que tenga un pie en el antisistema y un pie en el sistema, justamente para poder tratar de superar el problema del sentimiento de exclusión que se siente en el país. No puede tener éxito aquél que sólo juega dentro del sistema y deja excluido a más del 50% del país. Hay que ver las encuestas del centro, sur u oriente donde da lo mismo la democracia o cualquier forma de gobierno. No les interesa un comino los partidos actuales, pero sí están deseosos de participar en la política con su voto", subrayó. LA PALABRA DEVALUADA DE GARCÍA "Tanto él como su palabra están devaluados, porque la aprobación del presidente es cada vez menor y va a tender a caer más. La incapacidad para tomar decisiones va a ser cada vez más débil sobretodo en decisiones importantes que tengan que ver con un reajuste en el modelo, que permita una redistribución de la riqueza que está concentrada no sólo en grandes corporaciones, sino en ciertos departamentos", anotó. "Hay una distribución injusta de la renta. No se tiene un plan de desarrollo para ver a dónde vamos, que ponga gente capaz de poder realizar el gasto e inversión en esas zonas, que es uno de los problemas que se toma como pretexto para decir que se tiene un montón de recursos y no se gasta", concluyó.
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