¡Ay, hermano Lorenzo, cuanto dolor!
Cuan bello tu poema, y cuán duro tu juzgar....
Somos tantos y tantos los hijos de esa bella isla, y en particular de
ese lindo pueblito que, por una u otra razón bebemos no solo la sangre
salobre del mar, sino que la propia sangre de nuestros cuerpos nadando
por los océanos y rodando por las playas lejanas, ajenas, indolentes y
frias, y razgando las cuerdas de nuestras vidas cual si guitarras
malditas fueran, y no renunciamos. Nuestro amor rehusa las renuncias.
Poco puede una madre hacer cuando algunos de sus hijos le salen dotados
de médulas canallezcas. Toca a los otros hijos tomar del cuello al
hermano malo. Pero no lo hacemos. Convivimos como hermanos que somos
con el y los canallas, y aspiramos al milagro que, como el maná, caiga
del cielo. Y no es justo. Tan injusto es el hermano que hace el mal,
como el que se niega a ponerle fin. Y a todos nos hiere.
Tu poema es una bendición...y una belleza. Apenas lo has publicado y ya
me tocaste el alma. Te felicito. Mellena el pecho de orgullo tu trabajo.
Pero me atrevo a rogarte un poquito.
Tus palabras reflejan el inmenso amor que le tienes a nuestra tierra. Y
por debajo de las lineas exhibes una nostalgia que nos envuelve a todos
y que todos sentimos. Pero me parece ver que vas mas lejos aun. El
dolor es cruel consejero. Y veo hoy dia esto con bastante frecuencia,
aunque sin el despliegue de amor que hay en tus versos; mucho cubano
recien salido del infierno que culpa a la tierra y habla de odio, falta
de amor a la Patria, ansias de ausencia eterna, de renuncia al yo
propio sin tener idea de futuro, porque en nuestra patria hay dolor.
Nuestra Patria es la madre, es lo que hacemos de ella, sus propios
hijos. Malos, buenos y mediocres. Ya lo dijo Martí: "Nuestro vino, de
platano, y si es ágrio, es nuestro vino."
Nosotros, los que hemos tenido la buena fortuna de saber expresarnos, y
esto tu lo sabes perfectamente, tanto oradores, escritores, poetas como
artistas, somos, por la gracia de la Santa Naturaleza, las voces del
pueblo. Por nuestros medios llora, canta, rie y se mueve nuestra gente.
Tambien nos toca a nosotros cantar y reir como ejemplo de amor,
mientras en lo mas profundo de nuestras almas estemos, como el cómico
en la escena, llorando la pérdida, tal vez, de aquello que mas queremos
en la vida.
Una vez mas, hermano, te felicito por tu bello y sentido poema. Y
levanto mi copa a la Libertad junto a tus versos y a La Isabela.
Salud.