Corrí tras la tecla del ordenador, con el viento a toda vela, pero
una ola de "pata" se metió en mi camino y mi nave se estrello contra
los arrecifes. Por eso ahora me anticipo a pedir perdón a quienes me
hacen el favor de leer mis escritos. ¡Es horrendo!
No habia terminado de escribir el primer borrador, cuando un llamado
me hizo volverme en la silla y la inoportuna tecla saltó delante del
dedo, cual traicionera zancadilla, o la consabida flechita se echó a
correr y ¡¡¡Zas!!! Publicado un mamotreto lleno de errores de todo
tipo. Y el primero y más torpe de todos, es el de las comparaciones
entre seres humanos. Veámos.
Yo llevo muchos años diciendo una frase en la que creo con bastante
firmeza es una verdad incontrovertible. Nadie es igual a su propio
hermano. Por ello, cuando quise esribir,
"Yo NO soy mejor, yo no soy peor, ni tampoco soy igual, a mis propios
hermanos...."
Me sale sin el "NO", asi: "Yo soy mejor..."
Con ello todo rayo de luz que pudiera haber puesto sobre el blanco
papel, se opaca, se adormece, se arrastra entre tinieblas y deja de
ser luz para exhibir las siguientes faltas de todo capital, si
alguno, que pudieran haber tenido esos renglones. Sin crear otra luz
que, como las luces de Saint Elmo, asusten al marino en medio de la
tormenta, pudiera haber yo dejado, y estoy seguro que he dejado,un
agridulce sabor en los labios del cerebro si alguien llegara a notar
esas barrabasadas. Tambien al pobre ladrón crucificado, Barrabás, le
pido tenga clemencia de este pobre isabelino,emborronador de
cuartillas, por usar su nombre a estas horas.
Y, se me ocurre que, tal vez, al cabo de todo esto, a la cara se me
enfrenta una nueva ironía, un diablillo entreteclados que al par que
rie burlanamente, me chilla por doquier:
"¡Na, mi socio, tosón iguales, desengáñate...aqui el que no patina se
cai!"
Rudo despertar.
"