La prensa televisada hoy dia anda cargada de imágenes portuarias que
nos llevan a recordar nuestras propias historias isabelinas. Hay
huelga de pescadores en la Madre Patria. Los altos costos de
operacion le hacen la vida muy difícil a los hombres que ganan el pan
de cada dia, para su familia, extrayendo los productos del mar. Como
si la lucha que enfrentan a cada instante y los riesgos y sacrificios
a que se exponen en su empeño por subsistir enfrentandose a la Madre
Naturaleza no fuesen ya, de si propio lo suficientemente onerosos,
ahora tambien tienen que pagar mas por todo lo que usan y consúmen,
gracias a la misera conducta de "jefes" politicos y corporaciones
financieras transcontinentales.
Cabe decir que sobre la tierra no hay nada nuevo.
Al mismo tiempo vemos que el cultivo de los "ostines de Sagua", que
son, por cierto, los mejores del mundo, en la bahia de la Isabela,
está decaido, gracias a las aguas, etc. ...nada que, por un lado, el
pez grande se come al chico y, por el otro; la razón no siempre está
totalmente al lado de la justicia; como tampoco la justicia es
siempre un algo visible. No,la justicia no es siempre un algo
tangible; salvo en papel. Hay muchas incidencias que, a la luz del
instante histórico, cíclico o emocional parecen ser una cosa pero
que, cuando se les enfrenta a la ténue luz del candil del futuro, una
vez vivido este, ya se ven de otro color que no es ni fué, nunca, lo
que en sus orígenes era o, al menos, parecia ser. Por ello digo que
no hay nada nuevo sobre la tierra...solo que las experiencias y los
hechos nos hacen cambiar los perfiles de ciertas situaciones y, por
ende, de opinión.
Y esto de los pescadores nos lleva en alas de la memoria a los
tiempos en que gobernaba en Cuba el General Gerardo Machado y
Morález, presidente electo por votos y dictador por antojo personal.
Machado hizo mucho mal...y tambien hizo algunas cosas buenas que
dejaremos para otro trabajo. Hoy solo nos conciernen los pobres
pescadores, sus redes y una série de errores históricos y al decir de
hoy, ecológicos,que me hacen decir ante el dios del sol, ¡Caray,
Machado tuvo una gran visión del futuro! aunque para ello tenga que
hacer de tripas corazón y admitir que, aunque yo era un niño, movido
por el dolor y el hambre de tantas familias, creí que Machado mandaba
quemar los chinchorros de los "trenes de pesca" y de "los viveros",
por pura crueldad dictatorial. Y no.
Eso fué otro error de la oposición, de la cual toda mi familia era
parte activa y muy vocal y yo, que tambien asi lo creia, por el cual
hay que reconocer, y yo asi lo reconozco, que Gerardo Machado quemaba
los chinchorros para salvar el futuro, precisamente de aquellos que
con esas "quemas" y con toda la razón del hambre perdian su medio de
ganar el pan. Eso fué, curiosamente, algo que a la luz de la historia
yo reconozco, una muestra de que todo lo que se ve con un cristal,
por delgado que este sea, merece ser mirado a través de otro mas
grueso por mal que nos caiga el actor.
Las bahias, radas, zanjas, canalizos, manglares, patabanales, fondos
de coral tierno y los "cantos del beril" del entorno isabelino,
bañados eternamente por las aguas del Océano Atlántico y rociado en
su hermosa superficie con los nutrientes arrastrados desde lo
profundo de sus entrañas por el Undoso, fueron desde el origen de
nuestra Isla de Cuba, cuando esta se elevó sobre las aguas y se
acostó gozosa frente al Mar Caribe cual caimán que espera ser
descubierto criadero de especies enriquecedoras de la vida misma, una
fuente de alimento y esperanza para familia humana.
El chinchorro destruye eso.
Cuando un chinchorro es arrastrado por el fondo, coral, moluzcos,
plantas, crias y larvas son arrastradas y sacadas de su propio
nidal...si cabe la expresión de criadora de gallinas. Una, dos, diez
toneladas de seres vivos lleva en su "copo" el chinchorro cuando lo
sacan de el agua. Y entonces comienza la selección. "Peje Plato" es
el concepto que rige en la mente de el chinchorrero; lo demás, si
acaso, es la ley. Pargo, rabirrubia, viajaiba, serrucho,
pintadilla... lo demás es "morralla" y se "bota". Suena simple.
Suena, si; pero no lo es. Un mero porcentaje del producto extraido de
el mar por medio de el arrastre de el chinchorro, es vendible. Lo
demás, como hemos dicho, "es morralla". Asi no mas. Pero...Y he aqui
un gran PERO.
Millares de peces de menor tamaño y de todo tipo, almejas, cangrejos,
langostas, mojarras, tiburones y toninas, etc. murieron durante el
arrastre de las gigantezcas redes. Y solo las gaviotas y los
alcatraces se sienten felices. Cuando un vivero descarga el producto
de sus "arrastres", la bahia es infectada por varios dias con tanto
animal podrido recalando a las playas. El número de insectos y
de "auras tiñosas" aumenta progresivamente sobre los dias venideros y
la salud por igual, de habitantes y turistas peligra. Y por todo
ello, por toda esa crueldad contra la Naturaleza y sacrificio de el
pobre pescador, solo unos pocos "kilitos" llegan a los humildes
hogares de sus familias. Punto.
Pero, -¡Ah, cielos de mis antepasados!- pobres fondos de coral, pobre
cria de millones de peces, moluzcos, etc. que han sido muertos y
lesionados hasta su exterminio por los chinchorros. Y pobres aquellos
que andando en pos de un mendrugo de pan, cortan el vientre a las
madres que lo producen, aunque no pretendan ser el rey romano...
Hoy todos tenemos conciencia de esto. Ayer no.
Confieso que de niño, como nunca he tolerado la injusticia en ninguna
de sus formas, ni en ningún lugar, no importa quien la víctima sea,
alguna vez, en mi romántica visión de la vida, sentí la sangre hervir
en mis venas cuando la Guardia Rural les quemaba los chinchorros a
los pescadores españoles, (Piloto, Pilotico, Juan el Muerto, eran
muchos...) El daño al futuro me era ajeno, como ajeno les era a los
que se beneficiaban en sus grandes negocios con el producto de este
trabajo inhumano. Porque bestial es el trabajo del chinchorrero en
toda la extension de la palabra.
Y el hambre era demasiada en esos tiempos para discutir. La situación
económica de Cuba a finales de los años veinte y principio de los
treintas no admitian a los padres de familia el lujo del debate. La
situación demandaba del padre: "Pesca o mueres." Y, "si al chinchorro
pescas, mueres de hambre hoy, por lo poco que ganas, y moriras
tambien de hambre en el mañana porque con tus propias manos has
matado el futuro producto de el mar."
Palo porque bogas, y palo por no bogar.
Gilberto