"En Cada Puerto un Amor"
De largo historial portuario, la frase trasciende las costas y se
hace oir por generaciones que parecen guiñar picaramente un ojo al
decirlo en presencia de un navegante. "¿Marinero,- ¡qué voy a
enamorarme yo de un marinero!- si dicen que los marineros tienen una
mujer en cada puerto que tocan." Y sigue. Y hay un poco de verdad en
el dicho, pero solo un poco. Tanto porque la frase guarda escasa
relación con los hechos, como porque los que la dicen, en las mas de
las veces, no conocen a ese hombre que lanza sus huesos a las olas,
ni tuvo la oportunidad de ver siquiera a distancia, esa humanidad que
puebla los cascos flotantes que llamamos barcos, buques, naves,
goletas, y mas.
Lo cierto es que hay tantos tipos de marinero, como de seres humanos
hay en los pueblos del planeta. Y con ellos sus formas de proceder y
circunstancias de conducta en los puertos que visitan. ¡Ah, si;
porque el marino vive dividido entre dos saludos: "Hola" y "Adios."
Las olas son su familia, la tempestad su elemento...y la soledad su
compañera de viaje. Pero, por lo regular y, haciendo un esfuerzo
extraordinario para unir en un haz aproximado a las realidades
vividas por mi, me atrevo a seleccionar de entre todos, en particular
a los tres tipos mas comunes de hombre de mar. [Y obsérvese que
digo, "hombre de mar" y no amante de puerto.] Por que en dentro de
esos tres tipos de seres que navegan, pueden clasificarse o ser
explicadas las formas de conducta de muchos mas de ellos que de las
otras, que por cierto, son muchas y muy variadas. Pero a mis tres
tipos.
1) El Marinero tipo Uno, anda caido por las esquinas, borracho.
2) El Segundo, desaparece entre la población y pocos lo reconocen.
3) El Marino número Tres, es el que justifica la frase del titulo
esta serie.
El primer tipo de marinero, el mas visible, por cierto, no puede
nunca ser clasificado como amante de nada ni de nadie. Mas bien es
que le crea a cualquier persona decente tal revoltura de estómago que
justifica su desprecio por los hombres de mar. Este infeliz, nacido
en cualquier rincón del planeta, pero mayoritariamente rubio, trabaja
bestialmente, y expone su vida heróicamente a diario bajo y frente a
la Naturaleza para llevar el pan y el progreso a cada esquina del
planeta para bien de la humanidad. Mas, sinembargo, mientras lo
hace, no solo no tiene conciencia de haberlo hecho, de haber servido
a sus hermanos allende los mares sino que, cerrado en su cerebro
embrutecido por váyase a saber que demonios en su vida; entorpecida
su existencia por los mil siglos de abandono y lejanias, solo existe.
Hasta los corales del fondo del mar tienen mas "familia" que el.
La cantina es su destino, la botella del peor alcohol es su amiga, la
pocilga maloliente, la cama de la ajada mayor y mas borracha, la
distancia mas corta al barco, esas son sus amantes. Ese es su amor en
cada puerto. Y después la policia y el aduanero. Tiene suerte si se
topa con uno "limpio" en algúna esquina del infierno.
Y al dia siguiente aparece en cubierta, apenas sin sentido, la cara
ensangrentada por los golpes de algun "chulo" atracador, o por el
capitan de su barco sis es escandinavo, tratando de pintar o reparar
todo en cubiertas.
Ese marino es uno que emplearon al pasar por cualquier puerto donde
no habian empleos disponibles, por menos dinero que el que le pagan a
los regulares. O porque el capitan pagara una deuda que este tenia en
la taberna del puerto por lo que bebieron y comieron otros y se lo
cargaron a el, porque estaba tan perdidamente borracho que no sabia
lo que hacian y, ademas, porque no entendia el idioma de los
parroquianos. Y ahora ese capitan compro casi un esclavo.
Tal vez un dia ese marinero escape de ese barco en algun puerto
lejano...o tal vez lo encuentren de nuevo tras las rejas de un
calabozo africano, o de uno de esos puertos de gentes miserables como
tienen nuestros paises hispanoamericanos, por aduaneros y policias.
Y allá en una cama semi vacia duerme una esposa que espera y unos
hijos que lloran al acostarse cada noche con hambre, y unba madre que
no sabe sis su hija descansa mientras es digerido por un tiburon...
Y, tambien, quizas nadie le ha esperado nunca; porque nunca tuvo a
nadie lo esperara.
Tal vez cuando muera un ave maldita se compadezca de su soledad y le
cante aquel sinson del puerto que cantaba el marinero trasnochado
mientras iba dando traspiés por os adoquines de Canal Street en el
Lower Manhattan: "What can you do with a drunken sailor."
Y asi se lo echen a la brisa.
(Otro dia los otros dos)
Gilberto