(¿Recuerdas Felicin?)
Cuando el calendario septembrino llegaba con la brisa a La Isabela, llevando bajo del brazo Las Fiestas Del Cármen, uno como despertar de quimeras, como de una enorme bandada de vocingleras aves que eleva sus alas y abre sus gargantas al revolotear el lago, nosotros, pobres y ricos, pescadores y chinos, todos, comenzábamos a vibrar. Los cuerpos se movian con mayor facilidad, el mar se engalanaba de velas grandes, velas chiquitas y remeros de uno solo. ¿Quién recuerda la curiosa palabra?
A la sirga, se dice.
Y, ¿qué salia de las bocas de los pescadores españoles que tripulaban los "viveros" cuando el ron y la alegria anunciaban el paseo de la Santa Patrona por el pueblo y la bahia? Cantos, cántigas, raspados de gargantas aguardientosas y ritos de buen amistad. Algunos recuerdos quedan por ahi en las viejas gavetas del tiempo, arrancadas tal vez al manglar. Saquemos un caracol de cobo, con su ya abierto huequito en la trastienda y soplemos al viento, cual los judios el shofar. Prrrruuuuu, prrruuuu, prrrruuuu.
Le dios al hombre poder, y el hombre loa sus dioses....Olimpo, cielo, más allá...
¡Oh, gran señora de los mares, ámanos asi!
Y en medio de la bullanguera manifestación de alegria, Pilotico y sus tripulantes la empiezan:
"Ese uno, ese dos, ese tres,
ese cuatro ese cinco ese seis,
ese siete ese ocho ese nueve,
ese diez, esa sota el caballo,
ese rey con la espada en la mano...."
"Ay, como se divierte,
ay, con el aguardiente..."
Y de otro lado del muelle surge la voz estentorea de "el Coruñés" con esta:
"No me mates, con tomates,
mátame con bacalao;
no lo eches
en remojo,
que a mi me gusta salao...."
Y luego un coro por el parque se inspira mientras espera que le corten un emparedado de lechón asado.
"Con el capotín tín tín, que esta noche va a llover,
con el capotín tín tín, a eso del amanecer..."
Y regresaba ahora al estribillo y el galleguito "Buscabulla" rezongando hacia que bailaba con una botella en alto miesntras derramaba ron sobre todo el le pasara cerca.
"Apenas unos salian con aquello de: ... "¿Cuánto me das marinero, porque te salve del agua, si, si; por que te salve del agua..."
Y las "Jotas" y "Muñéiras no se hacian esperar tampoco. Lo que, curiosamente, por aquellos tiempos, (antes de Guiteras), no abundaba, era la música criolla, la décima, el punto guajiro, el
sucu-sucu pinero ni el son montuno hasta que llegaban los poetas y cantores del interior de la isla, y al caer la tarde los trios y las orquestas nos elevaban a un mundo superior con sus notas y alegrias. Y los bailes comenzaban por doquier.
Hermanos isabelinos, yo he pasado muchos eneros en tierras distantes; pueblos antiguos, culturas desarrolladas, edificios extraordinarios y palacios como cuentos de hadas. No lo digo para darme golpes de pecho por ello, lo digo porque se me hincha el pecho de isabelino.
En Turquia, Istambul y su deslumbrante bahia, y a su frente, en Egipto, Alejandria paraecen en las noche cortarse en diamante sobre el estrecho que las separa....y el que en ese paso de mar, como gaviota se posa, transportado es a un paraiso donde el cristal de las luces se desdobla en retumbar de tambores y en quejumbrosa sensualidad de sonidos y cinturas desnudas que revelan un sin fin. La Isabela se saborea.
El Egeo, el Mediterraneo con su blancas noches de luna, Argelia y Casablanca y Baleares y Genova nos ofrecen tardes y oscuras horas de placer... no envidie, hermano; en la Isabela puede soñar.
Un dia, un dia será.Tal vez valga la pena cantarle a nuestro pedacito de pueblo, cuya tierra en forma de brazo de guitarra o mandolina, amamos tanto, con ese gentil argentino que es Luisito Aguilé:
"Nunca podré morirme,
mi corazón no lo tengo aquí;
allí lo dejé esperando
está aguardando a que vuelva allí,
cuado salí de Cuba
dejé mi vida
dejé mi amor;
dejé enterrado
mi corazón...."
Y añadamos a los piés de nuestra Cármen,
¡
AMEN!