Llámala como en el teatro español de ayer, y en el Teatro de El Gran
Guignol Parisién, y yo: "cantinela", o como el Diccionario de la Real
Academia, "Cantilena", las notas que emite un pueblo salen de el alma
misma de sus momentos de soltura y bienestar. No hay pueblo rico de
nada, si ese pueblo carece de melodias caseras, de sonidos
quejumbrosos, sin el lamento que no inspira llanto, sino dulzura.
Nuestras tradiciones portuarias, tanto las importadas de La Madre
Patria, como las creadas sobre las arenas y aguas del Undoso, nos
hicieron ayer vibrar y hoy nos hacen tan felices en sus recuerdos,
que hasta lloramos de placer y alegria.
Si no fuera asi, entonces me pedirian que pare la "cantaleta". Pero
ha sido extraordinario, como nunca lo imaginara, el correo que he
recibido hoy... Y lo mas extraordinario es que, todas las notas que
he recibido han venido de nuestras mujeres isabelinas hasta este
momento.
¡Un beso al cielo por ellas!
Debo decir, entonces, que para hacerle justicia todos los que
contribuian a repartir entre nosotros pedacitos de ensueños
entrelazados en notas y compases, seria necesario llenar muchas
cuartillas y horas. Pero me prometo hacerles justicia, aunque sea
por cuentagotas a todos... a los que yo conoci y recuerdo y a los que
ustedes me indiquen generosamente. Todos estan invitados a este
fiestín. (O festin.)
Porque la fiesta sigue. Cuando yo llegué a Génova por pimera vez,
junto a un méjico americano, al atardecer echamos a anda por la mayor
via, la Avenida 'Vente de setembre' y nos topamos con un hombre que
con su guitarra cantaban una serenata a una ventana en los altos del
edificio. Un viejo, desde lo alto de la ventana, chillaba insultos al
enamorado cantor. Mas tarde vino la policia y, uniendose al cantor,
aumentaron todo y alegria a la serenata. Al ver que nos habias
detenido a escuchar, uno de los policias se dirige a nosotros y dice:
Scsare, signore; questo es amore...amore a la italiana... y siguieron
cantando.
Pues nada; la Isabela no tenia altos balcones, pero los que tenia y
tiene han sido tan bellos como los canales de Venecia y sus chalanas
nada envidian a las gondolas venecianas, ni sus cantores carecen de
corazón para dar serenatas. Teniamos, tenemos, y siempre tendremos...
alma, ritmo y corage para amar y reir. Un dia recorremos la estela de
nuestros talentos locales...pero disgrego ya. Vamos al puerto, a los
viveros, a Punta Gorda, a Casa Blanca, a La Punta, a Las Carboneras,
Al Matadero y al rio; vamos a oir unas mas:
"Ven bailar Carmiña, Carmiña, Carmela
con zapatos baisos
y medias de seda....
...Bailache, bailache, bailé;
bailache, bailache
que eu te encontré....
Y, los golosos que no podian faltar al romance del comer:
(Y amar, ¡eh!):
Yo vivo en Infanta y Santa Elena
número cuarenta y dos
donde venden pollo frito
y el arroz con quimbombó....
Ah Endiablados seres de la alegria, cuantos golfillos crecidos sois.
Yo tuve amores,
yo no lo niego,
con una chica
con una chica que echaba fuego....
Madre de todos los caracoles griegos...
Deme dos libras de pan,
"Dos libras no se le darán."
Pués entonces déme una...
"Una sí se le dará."
Váya usté pa'la cola,
pa'la cola
Ja ja ja...
Y luego no faltaba quien lanzaria una petición a Santa Marta de
Ortiguéira, que a Santa Barbara no...
A pesar de que ya se habia inventado la mentira de que "solo se
acuérdan de Santa Bárbara, cuando truena."
Los truenos eran fuegos artificiales; las estrellas eran nuestras
mujeres; las melodias eran nuestro goce, y el recuerdo es hoy pan
para el espiritu.
Y yo,
soy vuestro.
Gilberto