Esa gota que has visto correr sobre mi mejilla, salada es; tan salada
como las aguas de la bahia, mas sinenbrgo, distinta es. Las aguas de
la bahia han llegado de paso luego de revolverse juguetonas,
furiosas, alegres, airadas, silentes y cristalinas y a veces rojo de
sangre, esas son las mensajeras del trueno que deslizó entre hielos,
hirvió sobre el volcán creando nubes y se hundió a su paso para
permitirle al buque de mi vida el viaje.
Mas esta que en mi rostro viste no; esta no ha viajado, esta fué
creada sin mi saberlo, dentro de mi corazón y sienes para expresar mi
dolor silente al abandonar mi tierra al tiempo que esconder mi
angustia para no aumentar la tuya. Esa gota que furtiva se me escapa,
que me delata, que le dice al cielo que los hombres si lloran, esa;
amiga mia, es la leche que mamé del seno de una cubana, es el grito
de una tonada guajira que se me quedó en la garganta al partir... es
el arena de mis playas y las tuyas que se bañan de El Undoso, es la
brisa que llena las velas del taburete para que se eleven gritos de
libertades y ausencias al son de una tonadilla o una tajada de suelo.
Suelo. Mi suelo, nuestro suelo. Mi rostro se arruga, mi cuerpo
envejece y me arrimo a las aguas, aguas repito saladas como la que
corre por mis mejillas pero nunca tan amargas. Porque amargo es el
despertar en tierras lejanas, a veces.
Aventuras por doquier ha sido mi existencia, risas, besos, aplausos,
silencios, distancias, jardines y ruiseñores, valses y puñaladas,
salones y trincheras, flotas y nafrágios, peleas y placeres, libros y
palacios han sido mis compañeros al danzar de los mares, al abrir la
mañana, pero quieran lo que de mi quieren soy un poco como aquella
cabra que quiso siempre volver al monte. Y por eso lloro.
Y aunque me dijeron que los hombres no lloran, nunca me previnieron
que cuando el dolor de la tierra hiere, la sal irrita los ojos.
Otros te diran,"No es que lloro; es que me ha caido una pajita en el
ojo." Y se sienten bien. Mira al otro lado por favor, que estas aguas
que miro aqui, en esta linda playa de Miami, hace apenas tres dias
que se enjugó en La Isabela. Tal vez por recato no me lo diga, mas yo
me pregunto al tocarla y sentir su frescura en las manos,"¿qué
isabelina, sagüera o uverina se mojó las plantas con tus besos?", o
quien de los nuestros que allá nos esperan navegó en tus cabellos de
espuma, o pescó en tu vientre?" Y me parece ver las aguas sonreir.
Si, a lo mejor esa blanca espuma que exhiben las olas es la sonrisa
que desde su reino en la profundidades nos envia la Reina de los
mares, Ondina. "Gracias, bella majestad."
No, yo no lloro por mi; yo lloro junto a La Patria por nosotros, por
ti, por mi, por ellos y eso es probable que me obligue a inclinar una
rodilla al suelo...pero, si es asi, es como que he caido en un sueño
pasajero que se reparte entre el terral y el ciclón, entre el horno y
el volcán, entre la guerra y la oración, entre principio y final. Uno
a todo; vida en cenizas que se revela en el Fenix y se acerca a tus
brazos. Quietas las aguas del Undoso son, de común, pero a veces las
he visto rugir, arrastrar, destruir e inundar....cuida que cada gota
del salino surtidoro de mis ojos puede ser una espada, una flecha una
daga al igual que un poema o un jardin. Quien bebió las aguas de
nuestra tierra lleva en el alma y los ojos miel de la campiña hecha
besos de mujer y lanzas de filoso acero guardado en el corazón de
cada hombre para amar la libertad.
No mires mas mis ojos por hoy; brindemos al amor. Si, al amor. Pero a
ese amor que nuestras madres guajiras nos sembraron en la piel; amor
a la tierra...amor a la tierra, a la flores, a la vida, a la patria
cubana y la patria chica de nuestra comarca sagüera. Y si por amor
cantamos un himno de redención, y si a este adjuntamos un poquito de
esencia de corazones delirantes de ausencias cantadas por ti, por mi
y por ellos y lo servimos en una bandeja llena de ostiones
sentimentales que nuestras vidas se inventen para un dia regresar,
aunque sea en camillas, ya no volverás a ver el salitroso liquido en
la mejilla de un hombre, y vibrarás de luz.