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isabeladesagua · Isabela De Sagua
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MADRE SABIA   Lista de mensajes  
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¿Cuanto sabía tu Madre?

Nunca tendrá un hijo la capacidad necesaria para entender lo que su madre quiso decirle, hasta que las canas adornen su testa y eso, si es que no se queda calvo antes.  Nuestras madres, además de los consabidos achaques y dolores de cargarnos en el vientre, parirnos y bañarnos, llevan en su propia naturaleza el cargo de educadora mayor. Esa es la madre, tigresa, panda o mujer...  Los hombres flotamos.

Si, los hombres flotamos por la vida cual velero armado de velámen, como águila sobre las montañas, o como burros en el peladero...como agua por las cascadas y hasta como heróicos imitadores de El Cid Campeador, pero lo hacemos gracias una mujer. "Detrás de cada hombre grande hay una gran mujer," se ha dicho. Pero el refrán es solo parcialmente cierto, porque se basa en la premisa de que es la mujer que te acompaña, la que va de tu brazo, la que te hace o al menos, ayuda a hacerte lo que eres; mientras que la verdad puede ser , y usualmente es mucho más amplia y plural. Nada que puede otra persona hacer de ti, puede ser ajena a la mujer que te cargó en su vientre y te puso un pedazo de su propia carne en la boca para que libaras el primer jugo que cuerpo alguno, fruta o mujer habia de darte.

Y educarte.  

Volar un avión, capitanear un barco, cabalgar por el desierto a lomo de sirena, flotar sobre las olas en las alas de Ondina, sacudir las cenizas de nuestros ojos con una penca de areca, hundirse en mullidas almohadas o dormir en cama de piedras, puede parecer obra de un dios hecho hombre an muchas ocasiones.  Guerrear, comer como un filibustero, amar doncellas conquistadas con perfumes y arreboles o compradas en ciertas tierras de Asia o danzar con princesas díscolas se ve como obras extraordinarias de hombres sobrenaturales o, por lo menos, heróicos, distinguidos. YO, el macho, el "bueno de la pelicula", YO.

Y las velas al viento, las balas al cuerpo, la hembra a la cama,  la pluma al papel y el licor a la cabeza....glorias masculinas todas, son obra de mujer; de una mujer: la madre.

Yo he vivido un poquito. Ochenta y ocho eneros se allegan ya. Altas y bajas, lejos y cercanias dulces y amargas, sinfonias de Brahms, caroleros boricuas, alguas heladas, navegantes lejanos, aires de tormenta, templos y universidades, simpatias y otras cosas, luces que hoy destellan y luego maldicen, tierras de especias marcopolenses, huellas del Gran Capitán...Fama y fracaso, claroscuro de tinieblas amorosas para escribir novelas y soledad de tiempos envueltos en la niebla blanca del nocturno que se alumbra en el circulo boreal y mas he vivido, lo se. Pero yo soy uno que nace un dia de una mujer. Nada especial. Un soldado y su guajirita esposa tiene un hijo, y el mundo no se detiene.

Un chico nacido hijo de soldado, guajiro por demás, con escasa educación, como eran las cosas es, por lo general, sin ser general, un machista en esencia. Yo no naci para fregar loza. Planchar es de mujeres y mariquitas. Cocinar es cosa de mujer. Pegar un botón a una camisa, ¿cuidar niños yo????  Contemos que soy el hijo mayor de una docena que mis padres crearon. Mi madre no tenia a quien acudir,

"Muchacho, mira que tu padre es militar, en el cuartel los soldados tienen que cocinar, cocer, lavar y hacer de todo..."

"Yo no voy a ser militar, mamá...."

"No importa.  Eres hombre, un dia tomarás el camino y nunca vas a saber cuando se te cae un botón de la camisa a quien tienes p[ara que te lo cosa."

Y aprendi muchas cosas aunque no las creia en esos tiempos. Y sali por el mundo. Navegué por los siete mares, y las velas del bergantin necesitaron costuras y yo las supe coser. Y mis ropas estrujadas lucian muy mal, y yo las tuve que planchar, y tuve hambre en una isla tras un naufrágio y yo pude asar un ave y un pescado o no comer. Y de mi madre lo aprendi, aunque eran cosas "de mujer", en plural.

Un rancho de guano me albergó temprano en la vida. Techo de pencas,  paredes de yaguas, piso de tierra aplananda por nuestros pies descalzos y maltechos taburetes y sillones hechos con palos y una simple hachuela...pero mi madre me dijo que un hombre le abre la puerta la dama y le acomoda la silla para que se siente.  Eso me enseñó una guajira analfabeta. Y cuantos principes de sociedad hemos visto no saber o quererlo, hacer. De la madre se aprende.

En medio de una guerra me ha tocado poner el arma en el suelo mientras parteaba a una infeliz yugoeslava, montenegrina, que se "iba en sangre", gracias al entrenamiento que a los cadetes navales nos dieron, en medicina de emergencia. Y que nena linda con sendos ojazos verdes recuerdo. Y por ello, creo, fui un poquito mas hombre y mas humano que la imagen del "macho" tradicional.

El colmo del machista en mi, o el ejemplo mas chillón, si se quiere usar el término, de lo que de mi madre aprendi, -aparte de ser un padre y abuelo "baboso", - creo que lo puse de evidencia hace algunos años en un tribunal Federal de Inmmigración, en Miami.

  (Agárrense a sus asientos, hermanos machistas, vuelvan la memoria hacia vuestras primeras lecciones, como lo decia mamá, y de paso, por favor, dediquénle un recuerdo, si ya se fué de entre nosotros; y si esta viva,   dénle un beso por ustedes, y uno por mi...que la mia ya no está)

Una joven madre indigena guatemalteca, madre soltera, ilegal en este pais, sin marido ni familia, era sometida a un juicio en que se exponia su petición de asilo por una de esas tantas razones que no tienen base legal, pero si llevan consigo una extensa carga de dolor y humanidad. Yo actuaba de traductor. El fiscal era noble, pero con todo su derecho reclamaba la atención de la testigo solicitante. La jueza, un ser humano y madre extraordinaria usaba de toda la capacidad de patrón de la nave de que era capaz.  Pero la bebita no sabia de jueces, de leyes ni de esas zarandajas. Lloraba asustadita.

"¿No tiene usted con quien dejar su nena?"

Lágrimas.  Asi pasamos ratos. No hay salida, hay que completar los procedimientos hoy, esta mañana, dijo el fiscal.

Todos nos miramos con signos de interrogación entre las cejas. ¿Qué hacer?

Viejo marinero que soy, recuerdo un refrán vulgar de pescadores gallegos, y se me ocurre hacerle una parodia limpia, "en tiempos de tormenta, no hay puerto seguro, me voy por la puerta, y este mal yo lo curo". Y Pedi una venia.

"Su Señoria, la secretaria del tribunal es una traductora con bastante experiencia, yo mismo la he entrenado, si la Corte lo permite, dejémos que ella asuma el cargo de traductora hasta que la madre termine su testimonio, y yo me ofrezco de niñero."

"¿Haria usted eso?"

"Usted me conoce, Señoria..."

El lobby el salón de espera fueron pequeños, creo yo, para acomodar a los "voluntarios" que se me unieron a cuidar la bella nenita.

Muchos y muchas, abogados, fiscales, secretarias e ilegales han cuidado chicos ajenos desde entonces cuando las madres pobres van a ese lugar. Yo creo que mi madre tambien me enseñó a cambiarles el pañal a un niño, "que es cosa de mujer" y a pelear por la libertad de mi pueblo, que es cosa de todos.

Por ello, detrás de mi, hay una gran mujer, -la que me acompaña hace cuarenta y nueve años, reforzando, cultivando y mejorando lo que me enseñó mi madre.

Cuida la tuya
Gilberto F. Rodriguez



Vie, 2 de Ene, 2009 12:35 am

g.rodriguez_23
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Gilberto Rodriguez
g.rodriguez_23
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2 de Ene, 2009
12:35 am
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