Cuando sale el barco por el Canal de Marillanes los portuarios y vecinos
regresan a sus casas. Unos contentos por haber devengado unos jornales que traen
a sus familias el sustento, los chicos la alegria de haber disfrutado el
espectáculo, y las novias la dulce tristeza de habernos visto llegar y ahora
vernos partir. Conjunto de emociones de puertos cerca y lejanos que llenan el
romance de las horas con esperanzas, desvelos, trabajo y oleadas. Proa a la
mar.
Por un lado el suspiro de la dicha, por el otro el dolor de las praderas verdes
que áno de trigo...ondulantes quimeras de aguas y sueños, placeres y torturas
atados en un haz que es la vida de portuario y marino a la ves, separados por el
agua y reunidos en el ansioso vaya y venga del amor.
Hace unos dias mis correos reclamaban mis silencios; mi distancia, mi retorno
que se repite incesantemente por casi un siglo. Y sin embargo yo no andaba
lejos. Pero ya lo decia el guajiro medidor, "mientras más cerca, más lejos; y
mientras más lejos, más cerca."
Nunca anduve lejos. Solo que la nave que tripulo a veces anda por el medio de
tormentas, por canales de quimeras y por rios de trabajo.
Mas no en espiritu. Con el a cuestas anduve por caminos, cercanos y ajenos en
pos de un ideal, de unos sueños que me empujan de singladuras a velas. Y hoy
que paso cerca de las costas y echo una mirada mi puerto, una como congoja se
apodera del sentir. Ostiones, manglares, pescado, crecidas, arenales, mi pueblo,
mi gente, mi vida...
Y por las carreteras de la mente viajan fantasmas del ayer, malos y buenos,
llenos de sed retrasada, cargados de sacos de recuerdos que un dia parecian sin
sin ton, y hoy se parecen mas bien a un son...
Un abrazo de reencuentro, una mantilla que lleva el marino a la novia a su
regreso, un beso que nunca tuvo, una ostia que en el templo nunca tuvo, una rosa
que en el mar no crece y un poema que la brisa vuela.
Velas al viento. Al paso la miel de tus recuerdos, al rio una querella, al
sinsonte que se quedó en mi playa desafiando a las gaviotas, un gusanito de
capricho del regreso. Y a ti, villita con nombre de mi abuela, con labios de
novia que espera el regreso que ya se acerca...o tal vez nunca ha de llegar, a
ti, mis brazos abro al viento y aspiro el salado soplar que mi cara azota y me
lleno de ti, al pasar y..... aunque no sea tiempo de carnval, en mis adentros el
regocijo me hace cantar, bailar, retozar cual chiquillo en las arenas para
expresar en un mil veces repetido grito del alma;
"¡Te quiero. Y nunca sabrás cuanto te amo, mi pueblo de
La Isabela!"