En la creencia popular el “Cuco” es para los niños un monstruo.
En realidad se trata de un pájaro que sobrevive a través de su estrategia. Esta inteligencia “comercial” se transmite a sus polluelos.
El Cuco no prepara su nido. La hembra observa atentamente el terreno y detecta una pareja de otra especie que está en proceso de construcción. Analiza cuidadosamente los movimientos de la hembra y el macho a los que usará como “padres adoptivos” para sus crías. Cuando la hembra realiza la puesta, elige un momento de distracción, roba un huevo del nido y pone uno propio. Se come el huevo robado y el suyo imita rápidamente la pigmentación de los que están en el nido.
Cuando nace el polluelo de Cuco espera pacientemente que su “madre adoptiva” se aleje y arroja a los otros huevos del nido, siempre antes que eclosionen.
El intruso es el único ocupante del nido y muy pronto duplica en tamaño a sus padres, que lo alimentan sin cesar por el modo imperioso en que lo reclama..
Los Cucos tal vez parezcan seres impiadosos. No obstante, utilizan algunas tácticas que mejorarían la performance de muchas empresas:
Tiene una estrategia y ésta se transmite a los demás pero con formato flexible.
Observa el ambiente y utiliza la segmentación basada en la oportunidad.
Se mimetiza con sus adversarios en una alianza silenciosa y no confrontativa.
Actúa con precisión y rapidez sin acciones grandilocuentes.
Tiene capacidad constante de adaptación al medio y al contexto que elige para actuar.
Se sintoniza con el mercado desde la comprensión de sus características.
Tiene la habilidad de desplazar a otros competidores hasta transformarse en único receptor, lo que le permite seguir viviendo.
Claudio Penso
Especialistas en procesos de Cambio y Crecimiento
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