Activistas Argentinos encabezan expedición de Greenpeace por los mares del sur.
La organización ambientalista comenzará la campaña con una expedición por el Atlántico Sur, donde con dos de sus barcos, el "Esperanza" y el rompehielos "Artic Sunrise", buscará confrontar con la flota japonesa que, utilizando un vacío legal, pretende cazar ballenas para supuestos fines científicos en el interior del Santuario Ballenero Austral.
Dos activistas argentinos, Nicolás Schifman (1) –integrante de la campaña de Oceános- y el documentalista Hernán Pérez Aguirre (2), forman parte de la tripulación del buque Esperanza.
Durante un año, en el que los buques de Greenpeace recorrerán todos los mares del mundo, la campaña internacional enfrentará las distintas problemáticas que afectan a los océanos como el cambio climático, la caza de ballenas, la sobrepesca, la contaminación y la destrucción de los ecosistemas marinos.
Los buques de Greenpeace zarparon el domingo 20 de noviembre desde Ciudad del Cabo y ya se encuentran dentro del Santuario Ballenero Austral a la búsqueda de la flota japonesa. Si bien la caza comercial de ballenas fue prohibida en 1986 por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), desde 1987 el gobierno Japonés utiliza un vacío legal que le permite dar licencias a sus buques balleneros para cazar ballenas con "fines científicos".
La CBI ha declarado reiteradamente que no son necesarios los datos que producen estas supuestas investigaciones y ha pedido a Japón que las detenga. Greenpeace ha denunciado en numerosas oportunidades que esta práctica constituye una forma encubierta de cazar ballenas p ara fines comerciales.
El 8 de noviembre pasado la flota japonesa ballenera partió del puerto japonés de Shimonoseki, hacia el Santuario Ballenero Austral, con la intención de cazar cerca mil ballenas (950 minke y 10 Rorcual común) (3).
"A diferencia de los últimos años, el gobierno japonés no solo planea duplicar la cuota de ballenas minke, sino que además decidió agregar diez ballenas que se encuentran en peligro de extinción. Si permitimos que esto suceda, Japón seguirá agregando ballenas en peligro a las cuotas de los próximos años. Esta es una de las razones por las que Greenpeace está montando esta expedición", comento Schifman.
Greenpeace ha advertido a la Agencia Pesquera de Japón (FAJ) y a las compañías relacionadas con la caza de ballenas que hagan regresar a sus flotas de inmediato y suspendan la cacería.
La primera etapa de la campaña se desarrollará durante los próximos tres meses en el Santuario Ballenero Austral (4) y, según se prevé, la flota de Greenpeace estaría navegando, a principios de enero, en las inmediaciones de la Antártida.