CUSCO: ¡QUE CULPA TIENE EL TURISTA!
Parece que la intransigencia, el egoísmo y el cortoplacismo son
contagiosos. De otra manera no se explica la falta de visión de los
pobladores de Aguas Calientes que, para protestar contra el alcalde,
bloquearon el ferrocarril a la ciudadela y dejaron varados a más de
dos mil pasajeros, la mayoría turistas extranjeros.
No hay derecho. Lo último que espera un viajero que decide venir a
nuestro país es sufrir penalidades y menos servicios deficientes por
los que paga. Esta realidad, sin embargo, no es tomada en cuenta por
movimientos comunales o regionales, como el llamado Frente de Defensa
de Intereses de Aguas Calientes, que de modo violento e irresponsable
no duda en usar el acceso a la zona arqueológica como argumento de
lucha.
Ha llegado, pues, la hora de sancionar, y ejemplarmente, a quienes de
forma premeditada y programada ponen en riesgo una de las principales
actividades dinamizadoras de la economía regional y nacional, y
causan enormes pérdidas económicas a turistas y operadores.
Hay fundamentos legales suficientes que penalizan a quienes
restringen el libre tránsito en el país. La pregunta es por qué no se
aplican, más aun en el caso de Aguas Calientes, cuyos dirigentes son
reincidentes en afectar los derechos de los turistas y, con ello, la
imagen del país.
Si a esto se suma la falta de previsión de los servicios turísticos
locales --como sucedió el último y fatídico martes 6-- , incapaces de
asegurar el control de daños que suelen producir estos paros
programados, el panorama no puede ser más caótico. ¿Por qué salieron
los trenes a Machu Picchu si existía una amenaza de paro?
No se puede seguir afectando la industria sin chimeneas y maltratando
a los turistas. Por ello, cada vez se torna más necesaria y atendible
la iniciativa de crear una autoridad autónoma que administre técnica
y eficientemente los lugares declarados como patrimonio cultural de
la humanidad por la Unesco. Machu Picchu no pertenece a los
pobladores de la zona sino a todos los peruanos y a la humanidad, y
menos puede utilizarse como moneda de cambio para presionar por
alguna agenda política o comunal.
Fuente: http://www.elcomercioperu.com.pe/EdicionImpresa/Html/2005-12-
09/impOpinion0417671.html