Y tengo un montón de artilleria preparada por si hiciere al caso falta, jeje,
sobre la matriarca Marcela, el guitarrero de su marido José y el gastrificado
de su hijo alcaldacito, Manolito.
Se muchas cosas de ellos, algunas por voz de José Maria y otras por ellos
mismos,
De su desprecio a los peregrinos, que no les dan ni sopa, ni platos
calientes, porque eso es mucho trabajo,y de trabajar, nada que es mas que
poco, asi que ajo y agua, ojo he dicho ajo y agua, no sopas de ajo, esa es la
gran diferencia, pero hoy estoy caliente, pero aunque caliente, tengo válvula
de escape y no reviento, pero si hace falta, largaré mucho en su momento.
YO TAMBIEN LE HE ESCRITO UNA CARTA AL CORREO DE BURGOS:
Ayer, Carmen Pugliese, le puso pero que muy bien puestos los puntos sobre las
ies al alcalde don Manuel Pérez,
Conozco a José María Alonso Marroquín, desde el año 1993, he estado como
hospitalero del albergue de San Juan de Ortega, tres veranos, junto a José
María y sus hermanas, Julia y Delfi, he disfrutado de su compañía y sapiencia,
también a veces de su mal humor, pero sólo cuando alguien osaba aprovecharse
del Camino, y a veces era muy rígido, si pero es que sin disciplina no se
puede llevar un albergue de 64 literas y a veces incluso con mas de ciento
sesenta peregrinos alojados en el resto de dependencias del monasterio.
Todo esto no es óbice para que fuera un enamorado del Camino y que todos los
días los dedicara a ayudar a los peregrinos, a mantener vivo el espíritu del
Camino y de los Peregrinos.
Como persona y como cura era muy sencillo, pero como Buen Burgalés, de
férreas convicciones, no se amedrentaba ante nada ni menos ante nadie y mucho
menos ante este señor alcalde, don Manuel Pérez y claro, ahora que ya no está
para contestarle, como siempre lo había hecho, ahora se aprovecha y lo quiere
ningunear, pero señor alcalde, José María Alonso Marroquín, ya no está vivo,
pero su recuerdo y su cariño, late en nuestros corazones, y aqui estamos,
todos dispuestos para rebatirle a Vd. todo cuanto quiera decir en contra de
ese buen amigo del Camino de Santiago y de los Peregrinos
Paco Serra, peregrino, hospitalero
Paco Serra, presidente de la Asociación de Amigos de los Caminos de Santiago
del Sureste - Novelda.
Francisco Serra Escolano, Procurador de los Tribunales.
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Paco Serra
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Diario de Burgos San Juan de Ortega y José María Alonso
Marroquín Martes, 13/10/2009
Carta de una peregrina veterana al actual alcalde de San Juan de Ortega
Señor Manuel Pérez.
Hace unos días, en la hemeroteca, tuve ocasión de leer unas
líneas suyas en un periódico (Correo de Burgos, 26/7/09). De
haberlas leído antes hubiera contestado de inmediato, pero como
scripta manent nunca es tarde para poner algún punto sobre las ies.
La carta que escribió no tiene desperdicio, pero sí una
inquietante dosis de encono y resentimiento, y me pregunto cuál es el
sentido de su escrito.
Lo que se capta en él es una obsesión casi enfermiza en
desprestigiar e insultar a personas ausentes y también un deplorable
peloteo al Presidente de la Junta de Castilla y León.
Pide disculpas de algo de qué no se arrepiente. ¿No le parece
contradictorio? Declara que quiere vivir en paz. Pues predique con el
ejemplo y empiece con dejar en paz a los demás, especialmente si
están fallecidos. Si no se sabe comportar durante las funciones
porque su corazón está cargado de oscuros sentimientos, no
participe en ellas: así evitará que tengan que echarle de las
iglesias, como le pasó en más de una ocasión.
Recuerdo nuestro primer encuentro: en una reunión sobre hospitalidad
en el Camino celebrada en Sahagún, escuché a alguien que, con celo
digno de mejor causa, se dedicaba públicamente a desacreditar y
difamar a D. José María Alonso Marroquín con acusaciones
infundadas y, sobre todo, en ausencia del interesado. Era Usted. No me
pude aguantar y le llamé la atención pidiéndole respeto hacia
la persona del párroco de San Juan de Ortega.
También recuerdo mi primer encuentro con Don José María, hace
unos veinte años, durante mi primer Camino. Me acogió, como
siempre hizo con miles de peregrinos, con cariño, una entrañable
sonrisa y con su celebre sopa de ajo. Tan exquisita e inolvidable como
lo era él.
En su carta declara que no quiere que se trasladen los restos del
párroco a San Juan de Ortega: ¿quién es Usted para decidir
donde tienen o no tienen que descansar los difuntos?
No está su cuerpo, pero el espíritu de Don José María sí
está y siempre estará presente en San Juan y en el corazón de
innumerables peregrinos que han tenido la alegría de conocerle y que
estarían encantados de poder dejar una flor sobre su tumba, así
como hacen con otro gran Amigo del Camino de Santiago, Don Elías
Valiña de O Cebreiro, que también, como casi todas las personas
nobles, tuvo unos ruines detractores.
Como peregrina, hospitalera e investigadora del Camino de Santiago
considero su escrito ofensivo y, repito, no concibo que se pida
perdón cuando no hay arrepentimiento.
Acépteme una sugerencia: échese una mochila al hombro y peregrine
a pie hasta Finisterre. Uno de los efectos del Camino es purificar el
alma de los que lo andan. No estaría mal si lo recorriera a la ida y
a la vuelta.
Carmen Pugliese
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Paco Serra