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LEÓN.— Jonás Vélez se quedó sin medalla. El palista leonés viajó a Estados Unidos con la maleta llena de ilusión y la esperanza de pelear por las medallas en el Campeonato del Mundo de Aguas Bravas. Se tuvo que conformar con una 23ª plaza que, para las circunstancias en las que estaba hay que calificar de muy buena, aunque demasiado lejos de lo que podría haber logrado. Se había preparado durante un año para la cita. Había demostrado que es el mejor de España en cuantas competiciones tomó parte y se perfilaba como uno de los favoritos en la prueba de descenso en estilo clásico. Una carrera de cerca de seis kilómetros en la que tiene un futuro enorme. Sus esperanzas se desvanecieron muy pronto. Antes de subirse al avión que debía transportarle al otro lado del Atlántico. La Federación Española de Piragüismo, en un alarde de inoportunidad, decidió no asumir el coste de llevar la piragua del leonés hasta tierras norteamericanas. Una piragüista salmantina decidió quedarse en España. Jonás Vélez viajó con su pala porque le prometieron que allí tendría una embarcación con la que entrenarse y competir. Falsas promesas. Para aumentar la desesperación del palista que se entrena con Siro González Villanueva, reciente campeón de Europa de veteranos, en el aeropuerto le perdieron sus palas y de ellas nunca más se supo. Se había ido una semana antes de la prueba a Estados Unidos para conocer el río que iban a descender y, con ello, tener más esperanzas de triunfar. No le valió de nada. Pasaban los días y no había noticia de sus palas y, lo que era más preocupante, tampoco de su barco. Los demás participantes bajaban por el río y el leonés los veía desde la orilla. Ayer, el mismo día de la prueba, los responsables de la Federación Española de Piragüismo le proporcionaron una piragua. Otro desastre. El palista que se le dejó era mucho más alto que Jonás Vélez que no podía apoyar los pies. Con una piragua que no le valía y una pala prestada, el leonés se lanzó al río. En las primeras paladas se despidió de las medallas y se tuvo que limitar a tratar de alcanzar la meta en la mejor posición posible que fue la 23ª. Ahora, Jonás Vélez regresará a León para tratar de sacarse la espina en el Campeonato de España de descenso en aguas bravas que se disputará el primer fin de semana de agosto en el Esla, entre Valdoré y Sabero, en un tramo que él conoce bien porque es adonde va a entrenarse cuando tiene que trabajar el descenso [también utiliza varios tramos del Porma] ya que el grueso de sus entrenamientos los hace en la capital leonesa, entre los puentes de San Marcos y de los Leones. Jonás quiere volver a demostrar que es el mejor de España. Seguro que lo hará. |