Ricardo y Antonio Soto Zaragoza: «Estamos abrumados por esta distinción»
Los hermanos ex piragüistas recibieron el galardón de «Asturiano del mes» de agosto por ser los «inventores» del descenso turístico en canoa en España
De izquierda a derecha, Jaime Izquierdo, Ricardo y Antonio Zaragoza, Carmen Peña, Mar Pérez-Peña e Irene Simón, tras la entrega de los galardones.
MULTIMEDIA
«Estamos abrumados con esta distinción de "Asturiano del mes" de LA NUEVA ESPAÑA». Los hermanos Ricardo y Antonio Soto Zaragoza, ex piragüistas de renombre internacional que fueron profetas en su propia tierra al ganar ambos el Descenso Internacional del Sella, agradecieron la distinción con la que les premió este periódico, que quiso poner en valor el hecho de que fueran los pioneros de los descensos turísticos en canoa por los ríos españoles. Esta iniciativa genera en Asturias un negocio anual de seis millones de euros y mueve a unas 250.000 personas. Pero detrás de los hermanos Soto Zaragoza hay también cuarenta campeonatos de España entre los dos, cuatro victorias y una veintena de podios en el Descenso Internacional del Sella.
Oviedo
Los hermanos Ricardo, «Calo», y Antonio Soto Zaragoza, ex piragüistas internacionales y ganadores del Descenso Internacional del Sella, son los inventores del descenso turístico en canoa en España, una iniciativa que hoy genera en Asturias, sólo con el alquiler de embarcaciones, un negocio anual de seis millones de euros y mueve en la región a más de 250.000 personas.
Ambos agradecieron la distinción de «Asturiano del mes» de agosto de LA NUEVA ESPAÑA, que les fue otorgada como pioneros en esta creciente y singular actividad turística en el Principado, especialmente en el río Sella, en el que consiguieron importantes triunfos deportivos. Calo ganó este descenso en 1982 y su hermano Antonio en 1987.
«Estamos abrumados con esta distinción de "Asturiano del mes" de LA NUEVA ESPAÑA», comentó al recibir el galardón Ricardo Soto, en su nombre y también en el de su hermano Antonio. Ambos recibieron los atributos del galardón: una primera página del periódico dedicada a los dos, unas caricaturas del dibujante de LA NUEVA ESPAÑA, Pablo García, que concitó la aprobación de todos los invitados, y una estela del escultor José María Legazpi.
Trayectoria
Melchor Fernández Díaz, adjunto a la dirección general de este diario, explicó a los dos galardonados que «se premia toda una trayectoria», y no un hecho concreto y aislado.
En este sentido, razonó la concesión de esta distinción por parte de LA NUEVA ESPAÑA: «Los dos representáis un proyecto que fue el éxito de una idea en la que los dos hermanos fuisteis pioneros en España con esta actividad, que asimismo entronca directamente con el Descenso del Sella, que además genera riqueza y que desbordó vuestras previsiones iniciales».
Los hermanos Soto Zaragoza coincidieron en señalar que trasladaron modelos «parecidos» que habían visto en otros países, y también que les llena de satisfacción que «gracias a esta idea» sean muchas las personas que pueden trabajar desarrollando esta actividad en el río Sella.
En la primavera de 1990, los Soto Zaragoza bajaron el río en compañía de algunos amigos para evaluar las posibilidades de éxito de esta ruta turística, que obviamente era distinta de la estrictamente deportiva a la que estaban tan acostumbrados. La conclusión fue tan rápida como unánime, y un año después fundaron la Escuela Asturiana de Piragüismo, con la que se puede decir que comenzó oficialmente el descenso turístico del Sella en canoa.
Curiosamente, el primer descenso estuvo copado por turistas vascos, que ahora cada vez son más los que realizan esta ruta, junto con extremeños y también portugueses, destacaron los dos hermanos tras recibir el premio.
De hecho, explicaron que esta actividad es una de las más demandadas por los turistas que se acercan a la comarca del Oriente.
Pero, además, la repercusión de esta actividad, que consideran «compatible» con la pesca del salmón, pasó los límites asturianos para convertirse en un auténtico «boom» en los cauces de los Pirineos.
Los hermanos Ricardo, «Calo», y Antonio Soto Zaragoza, ex piragüistas internacionales y ganadores del Descenso Internacional del Sella, son los inventores del descenso turístico en canoa en España, una iniciativa que hoy genera en Asturias, sólo con el alquiler de embarcaciones, un negocio anual de seis millones de euros y mueve en la región a más de 250.000 personas.
Ambos agradecieron la distinción de «Asturiano del mes» de agosto de LA NUEVA ESPAÑA, que les fue otorgada como pioneros en esta creciente y singular actividad turística en el Principado, especialmente en el río Sella, en el que consiguieron importantes triunfos deportivos. Calo ganó este descenso en 1982 y su hermano Antonio en 1987.
«Estamos abrumados con esta distinción de "Asturiano del mes" de LA NUEVA ESPAÑA», comentó al recibir el galardón Ricardo Soto, en su nombre y también en el de su hermano Antonio. Ambos recibieron los atributos del galardón: una primera página del periódico dedicada a los dos, unas caricaturas del dibujante de LA NUEVA ESPAÑA, Pablo García, que concitó la aprobación de todos los invitados, y una estela del escultor José María Legazpi.
Trayectoria
Melchor Fernández Díaz, adjunto a la dirección general de este diario, explicó a los dos galardonados que «se premia toda una trayectoria», y no un hecho concreto y aislado.
En este sentido, razonó la concesión de esta distinción por parte de LA NUEVA ESPAÑA: «Los dos representáis un proyecto que fue el éxito de una idea en la que los dos hermanos fuisteis pioneros en España con esta actividad, que asimismo entronca directamente con el Descenso del Sella, que además genera riqueza y que desbordó vuestras previsiones iniciales».
Los hermanos Soto Zaragoza coincidieron en señalar que trasladaron modelos «parecidos» que habían visto en otros países, y también que les llena de satisfacción que «gracias a esta idea» sean muchas las personas que pueden trabajar desarrollando esta actividad en el río Sella.
En la primavera de 1990, los Soto Zaragoza bajaron el río en compañía de algunos amigos para evaluar las posibilidades de éxito de esta ruta turística, que obviamente era distinta de la estrictamente deportiva a la que estaban tan acostumbrados. La conclusión fue tan rápida como unánime, y un año después fundaron la Escuela Asturiana de Piragüismo, con la que se puede decir que comenzó oficialmente el descenso turístico del Sella en canoa.
Curiosamente, el primer descenso estuvo copado por turistas vascos, que ahora cada vez son más los que realizan esta ruta, junto con extremeños y también portugueses, destacaron los dos hermanos tras recibir el premio.
De hecho, explicaron que esta actividad es una de las más demandadas por los turistas que se acercan a la comarca del Oriente.
Pero, además, la repercusión de esta actividad, que consideran «compatible» con la pesca del salmón, pasó los límites asturianos para convertirse en un auténtico «boom» en los cauces de los Pirineos.