Cuando el Amor y la Naturaleza son sagrados
Gracias al sexo, que me ha dado tanto...
Que me ha dado la dicha y también el quebranto...
Una gran revolución
Hace unos mil millones de años la vida en este planeta conoció una auténtica revolución cuando por los misterios de la evolución o de esa maravillosa inteligencia que hay tras todo lo creado, dos células decidieron unirse en una sola juntando su material genético, tras esto se dividieron en dos haciendo que sus descendientes tuviesen una mayor riqueza genética y por lo tanto más información y recursos para afrontar la vida porque tenían los genes de sus dos progenitores.
Algo mucho más avanzado que el anterior sistema donde una célula hacía varios duplicados de sí mismo, algo parecido a lo que hoy día se conoce como clonación y que se celebra como un gran invento, cuando desde hace millones de años está inventado y superado...
En se día glorioso se había inventado la sexualidad y la Vida evolucionaría a partir de entonces mucho más aprisa.
Y otra día, millones y millones de años después, surgió una especie en la tierra que le dio al sexo un nuevo significado, yendo más allá de su faceta reproductora para descubrir su inmenso potencial de placer, de plenitud, de fusión y de experimentación de la trascendencia: esa especie es el ser humano, la que más disfruta en esta tierra de la experiencia gozosa de la sexualidad.
La Fuerza que te da la Sexualidad
Gracias al sexo tú eres más capaz y más poderoso como persona porque tuviste dos progenitores y no uno; así ambos te pasaron una información genética más completa y más valiosa.
Gracias al sexo también puedes vencer a la muerte de alguna manera si transmites tus genes a tus descendientes y así una parte de ti puede vivir en ellos.
Gracias al sexo y al misterio del orgasmo puedes experimentar aunque sea brevemente la gracia de la plenitud, del sentirte completo.
Descubrir los secretos del cuerpo es vivirlo como energía y saber cultivar esa energía, es descubrir la sexualidad como una de las manifestaciones más poderosas de la energía para saber canalizarla sabia y creativamente, porque la cosa no acaba aquí, el descubrimiento de la sexualidad no es un mero ejercicio sexual sino el descubrimiento del viaje, de la evolución que la energía –la sexual incluida- hace por tu cuerpo.
Es el viaje de la serpiente o lo que en el Tantra se conoce como el Despertar de la Kundalini.
El Viaje de la Serpiente
La vida comienza con una emoción, con el sentimiento de estar vivo, de ser diferente a todos los demás, incluso diferente a los que se parecen a mí.
La primera obligación de todo ser vivo es mantenerse vivo y mantener su individualidad frente a los demás.
Aquí comienza entonces el viaje porque entonces la meta es gozar de la vida, expansionarse y crecer.
En esa búsqueda del gozo descubrimos la sexualidad y aquí comienza el viaje de la serpiente porque la sexualidad está basada en la dualidad, en la polaridad: tú y yo, hombre y mujer, lo masculino y lo femenino manifestándose incluso en amantes del mismo sexo.
El descubrimiento de esa polaridad nos lleva a una sensación de carencia típica de la individualidad: la necesidad, el deseo del otro, el deseo de su cuerpo, de su sexo, de su genitalidad tan diferente a la nuestra; deseo que comenzando aquí nos llevará también a la experiencia del amor, de la fusión y entonces la individualidad se ilumina con el descubrimiento de la pertenencia a la Totalidad, final del hermoso viaje evolutivo.
Del deseo instintivo a la luz de la Conciencia
En este viaje de salir de nosotros para buscar lo que no tenemos, aprendemos de nuestros aciertos y nuestros errores, aprendemos a evitar el dolor y conseguir más gozo y plenitud; entonces en esta búsqueda, la energía va más hacia arriba y lo que era mera sexualidad se enriquece con los delicados matices y los profundos sentimientos del amor, y lo que era mera genitalidad se convierte en una experiencia total que enriquece y vitaliza todo el cuerpo, se transforma en la verdadera alegría, en una canción de vida que corean todas las células de nuestro cuerpo.
La Sonrisa Pícara de Dios
El tántrico se acerca a la sexualidad con la reverencia y el respeto de saber que es algo sagrado y con la conciencia de sentirlo plenamente como una poderosa energía-
Sabe que es un don que le ha sido dado a todos los seres vivos y especialmente al humano para su crecimiento y plenitud, sabe que es un Río de Fuego que nace directamente de la sonrisa con que Dios quiso iluminar al mundo, que es una manifestación de la Inteligencia Creadora del Universo.
Puede dejarse llevar por el rio sin conciencia y buscando un placer, que aunque puede ser intenso es siempre efímero, o también puede remontar el rio hasta sus fuentes, hasta encontrarse con esa sonrisa pícara y amable de Dios con la que quizá alegrar la vida de los seres humanos para vivir esa alegría divina en todo su ser.
Entonces el sexo ya no es mera genitalidad, ya no es un placer externo que dura un segundo que nos parece eterno sino que, enriquecido con el amor se convierte en algo profundo, enriquecedor, transformador y sanador; que enriquecido con la conciencia se transforma en luz, creatividad y transcendencia.
Porque unidos en su abrazo y respirando y gozando juntos como un solo ser, haciendo de su sexualidad una meditación donde no solamente los amantes se fusionan sino que además en cada uno de ellos se funden cuerpo y alma, lo masculino y lo femenino, razón y emoción, individualidad y globalidad y por supuestos los cuerpos de ambos vividos como uno solo, como un solo ser, latiendo como un solo corazón, cantando y celebrando la sonrisa pícara y hermosa de Dios en la que se han convertido.
Con mis mejores deseos de Paz Fuerza y Gozo
Francisco Torres Perales
en pleno Parque Natural de Sierra Nevada
AMAR MEJOR