Hola amigos,
Acabo de volver de un retiro Zen en Luz Serena. Ha sido una experiencia bastante dura que estoy deseando repetir.
Me he dado cuenta de la ligereza con que muchas veces hablamos de atestiguar. Atestiguar puede ser un verdadero infierno, porque significa dejar ser todas aquellas cosas muy dolorosas de las que todavía no nos hemos desidentificado. ¿Puedes sentarte con tu infierno más profundo y dejarlo ser sin perseguir cambiarlo?
También me he dado cuenta de la ligereza con que hablamos de una espiritualidad hecha y dirigida por uno mismo. Probablemente eso, para la mayoría de la gente, solo permita un juego superficial y mental con la espiritualidad. Sin la enseñanza y la guia del maestro Dokusho, yo no hubiero podido sobrellevar el retiro.
En fin, os recomiendo a todos la experiencia de un retiro intesivo de meditación en compañia de un maestro cualificado.
Termino citando lo que Dokusho decía sobre la meditación Zen (Zafu es el cojín de meditación que se usa en el Zen):
"Nada sobre el Zafu,
nada bajo el Zafu,
ni siquiera el Zafu"
Más claro, no se puede decir.
PD.- Mi agradecimiento a María del Rio, a ella le concedí la custodia de mis llaves del cielo y del infierno durante todo el retiro.
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