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Hola amigos (a los más conocidos y a los desconocidos) Estoy leyendo
últimamente “LO TRANSPERSONAL” John Rowan, de la colección
“los
libros de la liebre de marzo”. En algún momento había escuchado a
alguien hablar de él, no recuerdo. Pero lo cierto es que ha llegado a
mis manos porque alguien muy especial para mi me lo ha regalado. En
la introducción misma, el autor dice:
“ Hay un dicho muy repetido que afirma que el maestro aparece en el
momento en que el discípulo se haya preparado para ello. Al comienzo,
yo interpreté que esto significaba que cuando estuviera lo
suficientemente entrenado me encontraría con una persona maravillosa
que me guiaría a lo largo del camino. Hoy en día, sin embargo,
considero que es mucho más adecuado entenderlo en el sentido de que,
cuando uno tiene la actitud adecuada, cualquier persona y cualquier
circunstancia con la que tropiece pueden llegar a convertirse en su
maestro. “
Y yo añadiría que esa “actitud adecuada” no es precisamente a algo a
lo que se llega desde el ego cuando la voluntad de uno y el empeño se
imponen. Por mi experiencia, diría que tiene más que ver con los
momentos en que me he visto “arrastrado” a un determinado lugar
desde
el que ya no “controlo”.
En estos momentos, este libro está siendo un maestro para mi. Por
cierto, este libro tiene un magnífico prólogo a la edición Castellana
de Fernando Rodríguez Bornaetxea y la colección está dirigida por él
mismo. Fernando, si me lees, enhorabuena. (estuvimos compartiendo
mesa junto con Alex y una mujer de la que no recuerdo su nombre en la
comida que cerró las II Jornadas en Madrid)
En otro momento de la introducción, y mientras habla de
las “posiciones de conciencia” desde la psicoterapia, dice:
“Pero ¿cuál es la posición transpersonal? Existen tres razones que
nos impiden aventurar una rápida definición.
1. No se trata de una función del ego y, sin embargo, el lenguaje
en el que se
escriben los libros sí lo es. Este tipo de lenguaje -al que podríamos
denominar lenguaje ordinario- tiene que ver, de una u otra forma, con
las funciones egoicas. El lenguaje ordinario, por tanto, es incapaz
de transmitir la esencia de lo transpersonal y, en esa misma medida,
bien podemos afirmar que, en cierto modo, también lo falsifica.
2. Tiene que ver con la espiritualidad, y nuestra cultura mantiene
una curiosa actitud frente a la espiritualidad, despreciarla (como si
se tratara de error primitivo) o considerarla como un dominio muy
religioso y muy especial (un terreno privativo de los santos y los
sacerdotes). En este sentido, debemos ser muy cuidadosos con respecto
a los farsantes y timadores que, en sus intentos de aprovecharse de
la gente, se revisten con un manto de espiritualidad. Pero, en
cualquiera de los casos, se trata de un terreno ajeno a nosotros,
personas ordinarias, consejeros psicológicos, terapeutas o psicólogos.
3. Cuando por primera vez vivimos una experiencia realmente
transpersonal se nos antoja demasiado sagrada y trascendente e
incluso llegamos a pensar que hablar de ella en términos cotidianos
constituye una especie de sacrilegio. Sin embargo, sabemos que muchas
cosas que en un principio nos parecían maravillosas y sobrehumanas
tienden, con el transcurrir del tiempo, a parecernos más accesibles.
Pero, a pesar de estas dificultades, parece que merece la pena
intentar, cuanto
menos, una primera aproximación a la definición de lo transpersonal.
Tal vez,
en este sentido, la definición más precisa que conozco sea la
propuesta por
Stanislav Grof, quien describe a las experiencias transpersonales
como:
experiencias que implican una expansión o una ampliación de la
conciencia mas
allá de las fronteras habituales del ego, y más allá de las
limitaciones del tiempo y/o el espacio.
(Grofl979, pág.l55)
Esta definición puede servirnos, al menos, para orientarnos de un
modo general en la dirección correcta.”
Todo esto, además de la referencia tan esclarecedora que va haciendo
acerca de lo transpersonal de la psicoterapia me ha despertado una
vieja inquietud en el sentido de deseo:
Cuando descubrí los foros de Ken Wilber, hace algo más de un año, lo
primero que sentí fue un gran alivio al entender que además de los
que escriben los libros, hay más personas, y con una
cierta “organización” (en este mismo foro se pueden encontrar) con
las que “compartir” todo esto de lo transpersonal.
En mi ejercicio profesional como psicoterapeuta, tanto en sesiones
individuales como de grupo, puedo acompañar al otro o a los otros a
vivir experiencias transpersonales. Cuando asisto a algún taller o
trabajo terapéutico como paciente, me puedo sentir acompañado por el
terapeuta y por el grupo en mi vivencia de lo transpersonal....
De alguna manera, mi inquietud, mi deseo es el de compartir desde ahí
con otras personas (de “igual a igual” se me ocurre decir) vivencias
y relatos personales de lo transpersonal. Sé que no es fácil, entre
otras cosas por lo que tan bién explica el autor en los puntos 1. y
2. Sin embargo, me quedo con el “más accesibles” del punto 3.
Yo esperaba que de alguno de estos foros surgiera algo así
como “compartir” esas vivencias y experiencias. Me parece algo
fascinante y muy constructivo. No sé si desde Internet, u organizando
algún tipo de encuentro. De momento, lo que me ha llegado es un lugar
desde el que compartir lo transpersonal desde lo teórico e
intelectual, que tampoco está mal, pero echo en falta lo otro.
¿Estaré solo en eso? ¿Alguien me entiende? ¿alguien quiere sugerir
algo?
Abrazos.
Fran..
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Vie, 5 de Nov, 2004 7:19 pm
"Fran" <fcoantonllopis@...>
fcoantonllopis
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