REFLEJOS DE TUS MOMENTOS
Autor
: © Jesús Alejandro GodoyFinge por favor una vez más, porque no te han escuchado aún.
Actúa con todo tu poder y con todas tus ansias, para obviar el hecho de que hoy no te has perdido en lo menos importante.
Llévame si quieres a tu lugar, y muéstrame de que estás hecho.
¿Quién contará tus días juntando posesiones?
¿Y quien lamentará tu partida, mientras estén rasgando tus vestiduras en tu tumba, o peleándose como lobos hambrientos por tu legado terrenal?
Finge que haces todo, sin pedir nada a cambio. Actúa con toda tu ambición, para despojarte de tu parte más hambrienta, ésa, que pide todo y escapa dejando desposeídos; ésa, que devora lo mejor de ti, y lo mejor de mí.
Porque bien sabes, que todo se pagará a su debido tiempo.
Cuenta los días, y cuenta el valor de cada uno.
¡Pobre de mí, pobre de ti! ¡Porque ya los hemos confundido con lo acarrean nuestras manos!
¿Y cuanto vale aquel que entiende las palabras que guardan los secretos del infinito?
¿Y cuanto vale aquel que entendiendo el mensaje hace oídos sordos y atenta contra su vida y la de sus pares?
¡Cuán más grandioso es el ser, que desposeído de toda virtud terrenal y física, lleva consigo el signo de la sabiduría!
Finge por una vez más, que nada has hecho para rivalizar con tus ambiciones de tenerlo todo; y aún teniendo lo que más has ansiado en tus manos, vas buscando un poco más a lugares sin salida.
¿Quién dice que no eres grandioso? ¿Quién robará tu cosecha?
Vas pensando cada día en el día por venir, y en los reflejos de tus momentos, te has perdido en la devoción que le has dado al valor de las cosas.
Y llamas poderoso al que más obtiene. Y llamas rico al que más ostenta.
Finge que vivirás para siempre mientras vas llorando tus muertos; porque aunque ellos te vean desde el más allá, tus ojos están ciegos a las ansias de la virtud.
Finge que morirás pronto, porque tu mano poderosa, aún levantándose en contra de ti, no borrará de tu alma la impiadosa fatalidad que te has predestinado... ni en éste mundo ni en el otro.
Actúa que por un momento, que podrás levantar tus huesos para desafiar a los que roban tu oro. Finge que por un instante, que has de doblegar a aquel que profana tu tumba y tus posesiones.
¿Y quien no dará algo de lo que has tenido?
¿Y quien bendecirá los anhelos de preservar tus bienes?
Porque no pagarás lo que has hecho, ni lo que has dicho con lo que tu cuerpo ha granjeado, ni con los que tus manos han ganado.
Y aún teniendo todo, tus faltas no podrán ser pagadas con nada de lo que posees.
Finge que despertarás un día, y que te encontrarás en el lugar de tus sueños, en aquel lugar donde das todo sin pedir nada, donde las palabras que regalarás, no serán motivo para obtener bienes a cambio, donde podrás mirar a todos directamente a los ojos, sin tener motivos en tu alma que causen sombras en tus recuerdos.
Actúa por hoy, porque todo se pagará a su debido tiempo.
Y pronto llegaremos a ése lugar, dónde seremos lo que fuimos siempre, sin secretos de ningún tipo, sin actuar, sin fingir...