y de un poeta del rock a un poeta del tango. Es posible que, como me pasa a mí, alguno necesite ayudarse un poco del diccionario lunfardo para poder leer tangos sin que suene el bandoneón. Aquí viene Cátulo Castillo que escribió junto a Aníbal Troilo "la última curda" que seguro habéis oído más de una vez, pero es que en la última estrofa de este tango están, tocando surrealismo, los versos:
"Cerrame el ventanal,
que quema el sol
su lento caracol de sueño..."
que es el argumento que utilizó Benedetti para contarnos la vida de sus sueños caracoles: " ... por qué los nomeolvides nos olvidan ..." pero eso será mañana.
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La última curda
Lástima, bandoneón,
mi corazón...
tu ronca maldición maleva.
Tu lágrima de ron me lleva
hasta el hondo, bajo fondo,
donde el barro se subleva...
Ya sé... no me digas... Tenés razón!...
la vida es una herida absurda,
y es todo, todo, tan fugaz,
que es una curda
-¡ nada más !-
mi confesión !...
Contame tu condena,
decime tu fracaso,
...¿ no ves la pena
que me ha herido?...
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo
del olvido...
Ya sé que me hacés daño...
Yo sé que te lastimo
llorando mi sermón de vino...
Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en un licor que aturda
la curda que al final
termine la función
corriendole un telón
al corazón !...
Un poco de recuerdo
y sin sabor
gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda...
Cerrame el ventanal,
que quema el sol
su lento caracol de sueño...
no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris, tras el alcohol.
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Un abrazo,
Sime.