¡EUREKA, ME HA TOCADO LA LOTERÍA!
Seguro que a estas horas les corroe la envidia. A ustedes no les ha tocado
la lotería, como a mí. Pues se fastidian, que muchos son los llamados pero
muy pocos los elegidos. A partir de ahora voy a desayunar ostras con
champagne todos los días. Aunque... Si lo pienso bien... Salvando algunos
pequeños vicios... La verdad... Es que no sé en qué emplearé la fortuna que
los dioses han decidido derramar sobre mis hombros. Tal vez me compre un
yate, para pasear por la ría y atracarlo en el verano en el puerto de
Sanxenxo, que cuando las titis me vean con gorra de capitán y en el puente
de mando, como formando parte del mobiliario, estoy convencido de que se les
caerán las bragas y así por fin me comeré un rosco, que a este paso el
pinganillo se me va a secar más que una uva pasa excedente de la
antepenúltima navidad.
¡Jope, qué suerte! Voy a ir encargando un Mercedes con chófer que me pasee
el body de marisquería en marisquería. La primera parada va a ser en Casa
Loliña, en Carril, unas almejas a la marinera y una botella de albariño bien
fresquito. Después al Chocolate, de Villajuán, como el Julio Iglesias, que a
fin de cuentas todos somos un poco cantantes y yo no soy una excepción.
Ja... Ja... Ja... Luego si me sube el ácido úrico y el colesterol, me paso
quince días en el Balneario de Baños de Molgas a golpe de masajista y aguas
ternales y a empezar de nuevo. ¡La vida es bella! ¡Ufff....! Ustedes...
¡Ustedes se joroban, que no lo pueden hacer!
Esto no le sucede a cualquiera. Desde muy pequeño pensé que yo había venido
a este mundo para hacer algo importante o para pegarme una vida de puta
madre. Y acerté. Hay quienes nacen con estrella y quienes lo hacen
estrellados. Aunque nadie podrá decir que no me lo he currado. Semana tras
semana he ido a sellar a la administración el boleto de la bono-loto, de la
primitiva, de la nacional, la quiniela de fútbol... No había un sorteo que
se me escapara, pues cuando uno está muy puteado lo último que debe perder
es la esperanza y jugar a las loterías al menos la mantiene viva. Hasta
ahora que he sido bendecido por los duendes y las hadas de la fortuna y se
me han borrado de la mente y el corazón todas las preocupaciones, como si
los aliados me hubieran arrojado una bomba de racimo en la memoria.
Aunque hay algo que no entiendo muy bien. Yo pensaba que cuando a uno le
toca la lotería pues... Le toca a uno... Pero en la radio han dicho que no
sólo me ha señalado la fortuna a mí sino que a todos los gallegos también.
¿Habrán jugado a los mismos números? ¡Pues vaya una casualidad!
Ha sido el Presidente de la Xunta de Galicia, Don Manuel Fraga quien ha dado
la noticia. Más o menos lo que dijo fue: "Con lo del Prestige, a todos los
gallegos nos ha tocado la lotería, dos billones de las antiguas pesetas".
Sí, eso es lo que ha dicho. Yo todavía no sé exactamente cuanto nos toca a
cada uno. Lo primero que haré cuando baje a la oficina será consultar en
Internet el censo de población en la web del Instituto Nacional de
Estadística y dividir los dos billones entre el número de habitantes
empadronados en Galicia y así sabré la cantidad exacta con la que me ha
obsequiado el destino, que un buen pico será...
Pero esta frase... "Con lo del Prestige"... Esto es algo que me choca...
¡Uy,uy,uy, qué se me está posando la mosca detrás de la oreja! ¿A ver si
todo es un bluff? ¡Qué ahora a todo el mundo le da por cambiar el
significado de las palabras! A la guerra se le llama ayuda humanitaria, a
apoyar la guerra: ser pacifista, etc... y aquí no hay quien se aclare. ¿Y
si don Manoliño quiso decir que el hundimiento del Prestige fue bueno para
Galicia porque así han venido dos billones de ayudas del rabo del Plan
Galicia? ¡Ca..guen..lá! ¡Qué pardillo soy! ¡Pues es así! ¡Mi gozo en un
pozo! Y lo peor es que a mí esto del Plan Galicia desde el principio me
olió a chamusquina, porque no sé... tengo la impresión de que lo que han
hecho es sumar las diferentes partidas presuspuestarias o que habían previso
para éste y para los próximos años para Galicia, como la del Ave, el tren de
alta velocidad, que vale un pastón, y... ¡Hala, Plan Galicia! Esto quizá sea
una lotería, pero no cabe duda que sin premio.
¡Horreur! ¡Y yo metiéndome con ustedes, como si ya fuera el rey del hit
parade! Disculpen el tono despectivo que he empleado antes, pero el verse
millonario por un momento vuelve loco a cualquiera. Ahora estoy convencido
de que no me ha tocado la lotería, ni a mí ni al resto de los gallegos. Y me
pregunto... ¿Si a los gallegos con el hundimiento del Prestige dicen que nos
ha tocado la lotería, a los irakíes que les ha pasado? ¿Habrán acertado el
pleno al quince de las quinielas? ¡Porque vaya la que les está cayendo
encima!
Marzo 2003©Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España
Mis libros en papel: fpoza@...