|
Amigos, Lamento
informarles que según las últimas noticias y declaraciones extraoficiales
recogidas junto a las fuentes más creíbles e increíbles, Noel (a quien
algunos llaman de Santa Claus o de San Nicolías) y los reyes magos están
pensando y pesando seriamente la posibilidad de no aparecer como de costumbre
la noche del 24 uno y el 6 de enero los para tocar el timbre de nuestro árbolito
de navidad o para abrir la puerta de nuestros zapatos, porque los pobres no
esconden que tienen pura y simplemente miedo de venir. Según
lo declarado por esas mismas fuentes, Noel y los tres reyes saben que si
aparecieran como de costumbre correrían el riesgo de ser sitiados
dentro de la Iglesia de la Natividad por el ejército israelí, y acusados de
componer una temible célula terrorista. También
saben que si no fueran sitiados y decidieran visitar a los cristianos de
Yaffa, en Tel-Aviv, el trineo de Santa Claus y los camellos último modelo de los reyes magos podrían volar por los aires por
obra de un suicida palestino que se hubiera infiltrado clandestinamente en
una de las bolsas de los regalos. Y ellos
saben también - y muy bien sabido - que si aparecieran por Washington
ciertamente serían deportados a Guantánamo sin que ni siquiera les dejaran
abrir la boca para justificar su presencia en los Estados Unidos sin estar en
posesión de la visa obligatoria, ni mucho menos para intentar probar que los
fusiles y las ametralladoras de plástico encontradas por la CIA dentro de las
grandes bolsas que cargaban en sus espaldas no constituyen una amenaza contra
el gran, inteligente, culto y admirable pueblo norteamericano. Papá
Noel y Melchos, Gaspar y Baltasar tampoco desconocen el hecho de que si se
les ocurriera poner los pies en Río de Janeiro o San Pablo, en Montevideo o
La Paz, en Bogotá o en Ciudad de México, en un abrir y cerrar de ojos
estarían sin su ropa, sin los regalos, el trineo sería contrabandeado
para el Paraguay y los
camellos junto con los ciervos
serían sacrificados
para con ellos intentar
engañar al hambre que insiste en decir la última palabra en esos lugares. Los
pobres magos y el gordito de la barba blanca también están absolutamente
seguros de lo que les ocurriría si mostraran la puntita de la nariz en
España: serían rechazados en la frontera por no ser ciudadanos de uno de los
países que componen la Comunidad Europea, o de algún otro habitado por
cristianos blancos o nipones ricos, o capitalistas de todos los tamaños y
colores, y al pobre de Baltasar
lo tirarían directamente al estrecho, por negro, por pobre y por extranjero. ¿Y qué
decir si aparecieran en Argentina?... A ellos no les cabe la menor duda de
que en menos de lo que canta un gallo los meterían por la fuerza dentro de
algún corralito y les embargarían el el trineo, los ciervos, los camellos y
los regalos por un plazo de diez años. Entonces,
ni qué hablar si los pobres decidieran darse una vueltita por Irak!...
Aznar, Bush y Tony Blair imediatamente los acusarían de ser miembros de la
cúpula de Al-Qaeda y de llevar dentro de la doble joroba de los camellos y de la bolsa de Herr Nicolás
terribles armas biológicas de destrucción masiva, hecho que inmediatamente
sería confirmado a la CNN y a la cadena Fox por fuentes absolutamente
anónimas. Y si
tuvieran la idea de aparecer en África o en el interior de América Latina...
¿se imaginan?.. Ellos sí saben muy bien que no tendrían coraje de mirar
dentro de los ojos de los que un poco más tarde morirán de hambre, ni de
escuchar los pálidos quejidos de los niños que unos minutos después morirán
de sed, ni mirar en el fondo de los ojos vidriosos o fijar la mirada sobre
los labios deshidratados de los que ya murieron de hambre o no resistieron a
la sed. Y si
ellos.... Bueno...
la lista que recibí es realmente muy larga. Creo que para muestra sirve un
botón. Lo que sí... si recibo nuevas informaciones prometo contárselas
incontinenti. Un
saludo desde el dobladillo de un noviembre que sabe que tiene los días contados.
Bruno
Kampel, Suecia |
Un mensaje de fin
de año?: http://verboadverbum.blogger.com.br