Como saben, escribo también en
portugués (no olvidemos que soy brasileño). O sea, que casi toda mi producción
literaria tiene dos versiones: una a la Cervantes y otra a la
Camões.
Bien, como siempre ocurre cuando
traduzco de un idioma al otro – y considerando el hecho fundamental de
que se trata de creación mía y no ajena - no me resisto y cambio cosas. Puede
ser mucho o poco, pero siempre sale una versión completamente diferente a la
original, lo que me obliga a traducir dos veces: la primera con cambios ( que
en verdad más que traducción es creación), y una segunda con fidelidad al texto
original.
La que mandé ayer a la lista la
traduje después al portugués, y así es que sufrió retoques bastante
importantes. Para que vean la diferencia, hice un esfuerzo para no cambiar casi
nada en la traducción de la versión portuguesa al español, para que comprueben
que aunque la columna vertebral del texto es la misma, el cuerpo sufrió
mutaciones importantes. Que cada uno juzgue cuál de las dos versiones es la que
mejor suena a sus oídos. O quien sabe le gusten las dos. O probablemente,
ninguna.
Bruno
ATREVERSE
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Quien
se atreva a negar que el deseo y la lujuria sobrevuelan nuestras cabezas como
el hambre se agarra con uñas y dientes al estómago vacío, y que el fracaso no
es nada más que un aterrizaje de emergencia, tampoco sabrá que los minutos
gatean cuesta arriba cual tortugas hemipléjicas mientras los años despegan en
sus fantásticos vuelos supersónicos, y que embarcarse en la tesis del tiempo
que fluye es como dejarse arrastrar por la esperanza que nos viste y nos
desviste, que nos hace y nos destruye. Quien
se atreva a negar que la mariposa es un águila guerrera, y que el gorrión es hijo
de sus propias circunstancias, y que el perdón es una vacuna que inyecta en
nuestras venas el derecho al borrón y cuenta nueva, tampoco sabrá que vivir
es nadar contracorriente mientras se camina de rodillas con los ojos cerrados
sin salir del lugar, y que para pensar sin miedo a tropezar en el intento
conviene abrocharse el cinturón antes de iniciar ese viaje al más adentro, y
que para ganar o perder es imperativo arriesgarse en vuelos acrobáticos
aunque terminemos estrellados a la vera de nosotros mismos, en el fondo de
las preguntas sin respuesta, sobre las sábanas del lecho nupcial
del desatino. Quien
se atreva a negar que la vida es un vuelo a ciegas sobre la piel de gallina
de un instante, tampoco sabrá que el tiempo es una enciclopedia que se
escribe sin palabras; que el orgasmo es un temblor que empieza en el
dobladillo de nuestra libido y termina en un sincopado grito de alegría; que
la felicidad es una hecatombe inacabable; un terremoto de reflejos cargados
de vehemencia que expelen por los poros competentes sus humores sagrados
mientras juegan sus juegos candentes con cartas marcadas con gotas de
vida. [El resto, todo el resto – no lo duden –
es pura Literatura. Solamente la vida vivida es la versión original de sí
misma] ©
Bruno Kampel, Suécia Mi blog: http://verboadverbum.blogger.com.br |