León Felipe (Tábara. Zamora. 1884. Guinea, México, EE.UU.- México 1968) fue descrito por Juan Ramón Jiménez como "el mejor de los de menos importancia", empezó siendo un bohemio actor ambulante:
"He dormido en el estiércol de las cuadras,
en los bancos municipales,
he recostado mi cabeza en la soga de los mendigos
y me ha dado limosna, Dios se lo pague,
una prostituta callejera..."
Sin embargo, era uno de menos importancia un poco ambicioso buscando un yelmo para todas las cabezas, mirar esta imagen en el poema "Pie para el niño de Vallecas, de Velázquez" de su libro "Versos y oraciones de caminante" escrito entre 1920 y 1929.
----------------------------------------
Bacía, yelmo, halo.
Este es el orden, Sancho.
De aquí no se va nadie.
Mientras esta cabeza rota
del Niño
de Vallecas exista,
de aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.
Antes hay que deshacer este entuerto,
antes hay que resolver este enigma.
Y hay que resolverlo entre todos,
y hay que resolverlo sin cobardía,
sin huir
con unas alas de percalina
o haciendo un agujero
en la tarima.
De aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.
Y es inútil,
inútil toda huída
(ni por abajo
ni por arriba).
Se vuelve siempre. Siempre.
Hasta que un día (¡un buen día!)
el yelmo de Mambrino
—halo ya, no yelmo ni bacía—
se acomode a las sienes de Sancho
y a las tuyas y a las mías
como pintiparado,
como hecho a la medida.
Entonces nos iremos todos
por las bambalinas.
Tú, y yo, y Sancho, y el Niño de Vallecas,
y el místico, y el suicida.
-----------------------------------------
Un abrazo,
Sime.