"Y sin embargo se mueve..."
(Alegrémonos, es primavera)
Nada escapa a la poesía,
ni la geografía de tu sonrisa,
ni el candor peregrino de los besos,
ni el rubor explícito del alba.
Nada escapa,
lo sé y me preguntan:
Que si el tono amargo del recelo,
o la cúspide moribunda de la lejanía,
o la soledad hirsuta del destino.
Yo les digo, yo les cuento,
nada escapa a la poesía.
Me preguntan nuevamente
si la física es rima o prosa escondida.
Yo les digo, yo les cuento:
Hace tiempo conocí a una musa,
bella y tierna, rosa en su fragancia,
laurel y nardos en sus manos.
La seduje ofreciéndole mi canto,
la enamoré como a la mar el viento,
y esa noche, aquella noche,
cayó entre mis brazos,
cayó sobre mi cuerpo,
y se quedó sosiega la noche con su encanto.
Aquella noche, la misma noche,
la dejé a su albedrío.
Y como las mañanas pasan,
pasan las semanas.
La vi cruzando al alba,
la vi marchando por la vera de mi senda,
y el reclamo se me vino por encima.
Tal fiereza de su alma envalentada
se postró sobre mi pecho sorprendido
y en esa efeméride de rabia
mi respuesta por audaz que pareciera
fue decirle que no la conocía.
Mal había, mal debía.
Si el reclamo fue ponerse la mano en el vientre
y con escueta sequedad lo rebatía:
"…Y sin embargo se movía…"
Así aprendí en la vida que todo,
todo, aún la física, es poesía.
Nada escapa a la poesía,
ni el sonrojo de la luna en tu sonrisa,
ni el secreto que a voces ruboriza.
El mundo con su vida hace poesía.
¡El universo mismo es poesía!
Salvador Pliego