Tristeza.
(Los versos de la soledad)
"A mis soledades voy,
a mis soledades vengo,
porque para andar conmingo
me bastan mis pensamientos."
Félix Lope de Vega
I
Lóbrega batalla te has crecido,
mi amiga, mi fiel escudera y compañera.
Penumbra que cobija mi ventura.
Soledad que nutre mis valijas.
En ti desvivo el ansia y el desasosiego,
la impertérrita oquedad de los sepulcros.
A ti recurro como ofrenda y sacrificio.
Te soy fiel como el labriego a su semilla.
Tristeza mía y compañera:
me eres fiel, eterna amiga.
Siempre unidos a la vida.
II
¡Liberad la furia, fiera noche!.
Devolved la afrenta que en los ojos se quedara,
que no guardo lágrimas,
más que la humedad
copiosa que quedase
por siempre inadvertida.
III
¡Dejad la guadaña alzada!
¡Dejad la guadaña izada!
Yo sufro tanto en el alma,
que un día que la sombra caiga,
la muerte en su gesta brava
conmigo habrá de usarla.
IV
Me basta el silencio
para cabalgar conmigo mismo.
Recorrer el prado y los molinos
guarecido en la amargura
de un pollino.
Que no tengo Caballero
que levante envergadura,
ni cobijo alguno de Hidalguense investidura.
V
De mis soledades voy y vengo en el camino,
y el día que me quieran
guardaré cobijo
con la cara al frente hacia el encino.
Guardare cobijo y dejaré la tumba al camino.
VI
Alma mía cuando vas herida,
la tristeza es fiel amiga
cuando azoras en cuclillas.
Alma herida, que te vas esquiva.
VII
Un día de llorar caminos,
¡se quedaron tantos!…
¡se quedaron tantos!…
Yo tengo los míos propios.
Eludo los esquivos.
Habré de llorar tantos denuedos
que nunca he de volver a los perdidos.
VIII
Tengo tantos caminos…
y sin pena volví a bregar.
Que surjan cantos y versos,
algún día les he de llorar.
IX
Cada cual con su tristeza,
la rabia y la oquedad.
Yo tengo la mía propia,
me basta mi soledad.
Salvador Pliego