Motivos
El ave busca el aire
y en sus plumas esconde la razón de su batir.
El hijo hace llanto,
y en su llanto da la lucha por vivir.
Yo no sé el motivo,
ni el cuando, el cómo o el por qué,
pero hay razones de alegría
en cada noche que te veo venir.
Hay pasiones que hacen barahúnda
y no las puedo detener.
No sé cómo, cuando, ni el por qué,
pero siento un latido que no puedo contener.
Hay noches magnánimas
tan sólo por sentir
que hay una mirada
persiguiendo el latir.
Yo no sé el motivo
ni el cuando, el cómo o el por qué,
de sentir la euforia
en un vuelo sin batir,
simple y llanamente
porque sé que vienes hacia mi.
Salvador Pliego