Poeta Salvador Pliego
Saludos, desde Belo Horizonte, Brasil, asta ustedes
Hey postado en mi blog esa poesia, muy bela.Mi blog com muchos visitantes:
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Vicictalo.
abrs:
Clevane pessoa de Araújo Lopes

02/12/2006 13h17
Los Heraldos Blancos, de
Salvador Pliego(a Cesar Vallejo)
Los Heraldos blancos
(Al poeta de la masa y los Heraldos: Cesar Vallejo)
I
Y si cae la tierra,
y si cayese
de las manos,
si cayese hasta la zanja
del dolor de los quebrantos,
o se fuese entre los llantos
sacudiendo las miradas,
como un río en desconsuelo
que en las rocas se santigua
y flagela de por vida.
Y si cayese boca arriba,
de sus fauces, pecho arriba,
¿quién dará la mano
que del suelo en agonía
al hombre levantara?
¡Ay!. Si cayese toda,
la madre tierra,
la tierra toda,
si se fuese toda,
y la sangre en las rocas taladrara
del grito que el valiente aclamara,
entonces,
a cerrar los puños,
a cerrarlos todos,
a doblarlos firmes,
para retener el polvo
con el que la nada nos forjara.
Y si hubiese un hombre,
uno sólo,
un sólo hombre
en la entraña de la tierra
que cerrase el puño,
que cerrase del vértigo
la herida abierta,
como Heraldo Blanco
que dormita en los adentros,
en lo profundo,
allá en el alma,
callaría el llanto
e iría en las llanuras a galope vivo,
de la crin del cieno,
en el corcel de aire,
a galope vivo,
sin tener fronteras
ni buscar destinos,
en la paz del mirlo
que nos dio el camino,
a gritarle al mundo
de las alas blancas
que de un niño se abrazaban,
a gritarlo al viento,
a galope vivo,
a galope vivo.
II
Cabalga y cabalga,
a galope y correa.
Amarradme en el ala,
a la crin y la cerda.
Despuntad la lancera
y empuñadla hacia enfrente
y bregad los jinetes
del confín y la muerte.
Cabalga jinete, cabalga en el alma
y amarradme a las alas,
a galope hasta el alba.
De los cuatro jinetes
de gubia y de muerte
trotando el Heraldo
vencióles la suerte
y la masa, de un ala,
triunfante, a galope,
alzóse en la furia
de brazos del hombre.
Cabalga jinete,
cabalga hasta el alba,
a galope, a galope,
donde el viento encendióse.
Cabalga jinete
derrotando a la muerte,
despierta de nuevo
a la lid y al combate.
Dejadme en las alas,
saleroso jinete,
amarradme a la crin
y trotad a capela
y gritadles a todos:
¡He vencido a la muerte!.
Cabalga jinete, cabalga en el alma
y amarradme a las alas,
a galope, a galope, a galope,
a la cumbre del alba.
Levanta jinete y agita tus alas.
Salvador Pliego
(Al poeta de la masa y los Heraldos: Cesar Vallejo)
I
Y si cae la tierra,
y si cayese
de las manos,
si cayese hasta la zanja
del dolor de los quebrantos,
o se fuese entre los llantos
sacudiendo las miradas,
como un río en desconsuelo
que en las rocas se santigua
y flagela de por vida.
Y si cayese boca arriba,
de sus fauces, pecho arriba,
¿quién dará la mano
que del suelo en agonía
al hombre levantara?
¡Ay!. Si cayese toda,
la madre tierra,
la tierra toda,
si se fuese toda,
y la sangre en las rocas taladrara
del grito que el valiente aclamara,
entonces,
a cerrar los puños,
a cerrarlos todos,
a doblarlos firmes,
para retener el polvo
con el que la nada nos forjara.
Y si hubiese un hombre,
uno sólo,
un sólo hombre
en la entraña de la tierra
que cerrase el puño,
que cerrase del vértigo
la herida abierta,
como Heraldo Blanco
que dormita en los adentros,
en lo profundo,
allá en el alma,
callaría el llanto
e iría en las llanuras a galope vivo,
de la crin del cieno,
en el corcel de aire,
a galope vivo,
sin tener fronteras
ni buscar destinos,
en la paz del mirlo
que nos dio el camino,
a gritarle al mundo
de las alas blancas
que de un niño se abrazaban,
a gritarlo al viento,
a galope vivo,
a galope vivo.
II
Cabalga y cabalga,
a galope y correa.
Amarradme en el ala,
a la crin y la cerda.
Despuntad la lancera
y empuñadla hacia enfrente
y bregad los jinetes
del confín y la muerte.
Cabalga jinete, cabalga en el alma
y amarradme a las alas,
a galope hasta el alba.
De los cuatro jinetes
de gubia y de muerte
trotando el Heraldo
vencióles la suerte
y la masa, de un ala,
triunfante, a galope,
alzóse en la furia
de brazos del hombre.
Cabalga jinete,
cabalga hasta el alba,
a galope, a galope,
donde el viento encendióse.
Cabalga jinete
derrotando a la muerte,
despierta de nuevo
a la lid y al combate.
Dejadme en las alas,
saleroso jinete,
amarradme a la crin
y trotad a capela
y gritadles a todos:
¡He vencido a la muerte!.
Cabalga jinete, cabalga en el alma
y amarradme a las alas,
a galope, a galope, a galope,
a la cumbre del alba.
Levanta jinete y agita tus alas.
Salvador Pliego
Publicado por clevane pessoa de araújo em 02/12/2006 às 13h17
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Página atualizada em 02.12.06 14:25
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