A veces quisiera intentarlo
Y ahondar el paisaje con mis ganas
Y entregarme a tus ganas sin remedio …
A veces quisiera llevarte al confín de la encina
Al allende bucólico y citereo …
Pero sigo buscándote …
Mientras muere la tarde
Se aviva tu recuerdo …
¿Dónde estarás ahora?
¿Quién labra tu piel fina
de gardenia y almendro?
¿Y quién besa tu boca
y proyecta contigo un rehacer del cielo
y se bebe con ansia
la placidez -desnuda- de tu fogoso cuerpo?
¿Y ya qué puedo darte
u ofrecerte sin miedos?
Si tu horizonte es límite …
Sin brújulas …
Ni tiempo ….