Me
duele la voz
la boca de esta
pared eterna donde
no me reconozco.
Me
duele el cielo
y esta piadosa lluvia
que enternece los
poros de los cuerpos.
Este penar de notas
rojas
rotas
esta marcha
de muertos exiliados
que cimbra el follaje
de las tinieblas
con su fúnebre estandarte.
Me
duele el cielo
y esas
aquellas
las tumbas eternas
del mundo que envejecen.
Edgar Hernández Zúñiga.
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"... déjame verte sobre el mundo que se extingue ..."
Edgar Hernández Zúñiga.