Esta lágrima es el lamento de las tumbas
es el prodigio de este mundo breve
y perfecto que agoniza.
Este es el árbol del espanto
árbol de ceniza que habla del
solemne martirio de la paz inútil
de las aves de las flores
y de las montañas que danzan
sumergidas en las lágrimas del mundo.
Esta palabra se construye de huesos
de los ojos espléndidos de todos
y del perdón que no se otorga.
Es ésta la palabra ignorada que
escurre y que se vuelca entre
las penas del cielo y de la especie
que nunca dice nada y dice angustia
y escribe sangre derramada.
Edgar Hernández Zúñiga.