ORACION
Asumimos el oficio de contemplar
golondrinas del verano
para luego volar en el invierno.
Aunque a veces
es decir muchas veces
las palabras volaron en picada.
Estrelladas contra la misma gente.
Que salieron a tejer con hilos rojos
y con puntas filosas de las estrellas
las figuras de sus vida.
Con desaires nos fuimos en picada
contra nuestros amoríos.
Padres.
Hijos.
Bares.
Poetas.
Putas.
Y otros seres queridos.
También amé a Dios como a mí mismo.
Y por eso fui descuidado con él.
Nunca lo saqué a paseo dominical
a jugar “escondite” con los niños.
Por eso lo justifico y lo defiendo.
A nadie revelo el secreto donde está oculto.
Mi Madre me enseñó
la fidelidad que se le debe
y a encenderle velas junto con los muertos.
Y me enseñó a hablar
con las ánimas del purgatorio.
Y también me enseñó el profundo amor a María.
De Ella salió mi rezo favorito
“Aquí juntos y congregados que misterio tan Divino
y humildemente pedimos perdón por nuestros pecados
por los frutos y sembrados que sembraste con amor tierno
líbranos Virgen del Carmen de las penas del infierno
a los que recen tu rosario y a los que no recen también.
Emperatriz poderosa de los mortales consuelo
llévanos Virgen al cielo con una muerte dichosa.
Dichosa Madre hija del Padre te saludamos con una Salve.
Dios salve Reina y Madre
Madre de de misericordia
vida y dulzura esperanza nuestra
Dios te salve a ti llamamos los desterrados hijos de Eva
a ti suspiramos gimiendo
y
llorando
en este valle
de lágrimas”
Así era mi oración favorita
para mi salvación
y la llevaba escrita en mi bolsillo.
La quería como una llave del cielo
y la extravié con los desvaríos del tiempo
en una noche sin taxis para pasear la borrachera.
Y la página se quedó en blanco
arremolinada en la desmemoria
porque olvidé el escondite de todos
y se fueron las golondrinas
y las palabras volvieron en picada
y ya no me salvan
ni los repasos del catecismo.
(01AGOSTO2008)
GREGORIO RIVEROS .'.
Pampanito. Edo. Trujillo. Venezuela