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ES LA UNA Y VEINTIUNA, ACEITUNA
Fuera el ornamento. Le quitaré el vestido al árbol negro. Lo pintaré con
inocencia de jardín. Y buscaré nenúfares en la fuente hasta robar la
síntesis del infinito.
Reconozco tu mirada, tu silencio tan lleno de palabras. El cabello disuelto en
disparate, el velo abierto, el rectángulo redondo y tangente de la noche. Tú y
yo en neutro, que es nosotros.
Abre bien los ojos pero mira dentro. La perspectiva y el color que brota de la
proximidad. La piel, ese espacio abstracto que sólo el tacto vuelve concreto.
La fórmula matemática de una sola geometría.
La mirada se hunde, viaja en un frente a frente que se funde de a dos. Es la una
y veintiuna: ¡Aceituna! Escribo, escribo, escribo. Tú, tú, tú. El barco de
vapor con sus dos chimeneas juntas se precipita por el horizonte.
2009©Fernando Luis Pérez Poza
Del libro "El latido de las horas"
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