Considero que la política exterior temeraria y agresiva del Estado de Israel desde su fundación, lo coloca ante la posibilidad cierta de la revisión de la responsabilidad que le confirió al pueblo judío el Concilio Vaticano II en 1965, al declararlos "nuestros hermanos mayores".
Verdad es que el pueblo judío no es el Estado de Israel, aunque los pueblos pueden ser responsabilizados por los gobiernos que eligen y por las políticas que permiten.
Creería que no puede considerarse como guía de la civilización grecolatina actual a un pueblo que permite que se pregone la venganza y el exterminio de los adversarios de su fe.
La cristiandad debe reconocer que ha perdonado y que la venganza no es el camino de la reconciliación entre antiguas rivalidades.
El día del perdón aún no ha llegado y todos seremos responsables ante las consecuencias de la intransigencia de nuestros "hermanos mayores" en desconocer los derechos del pueblo palestino a su existencia y autodeterminación.
Es con este espíritu con el propongo revisar la letra del Concilio citado porque nos es imposible aceptar semejante ejemplo como guía para el desarrollo espiritual de la humanidad.
La colectividad judía mundial y los libres del mundo tienen la palabra.
Los trabajadores y los intelectuales, los hombres religiosos y todas las personas, deben tomar posición res lo antedicho.
Lo que no deberíamos hacer ante la magnitud de la hora es callar.
daniel f. ahumada 3-10-09