Muerto a muerto la tristeza trepa al corazón del hombre, el dolor, el odio, el sufrimiento en el alambre del horizonte, en el naufragio lento del aire, en el barniz podrido del lodo.
Detrás de la muerte sólo espera el silencio, el largo calendario del olvido, o el viejo almanaque sin memoria de un adiós sin esperanza.
Se nos derrumba dios encima y una ola negra de risas milenarias llena la estación de vértigos sin alma. El océano vomita mareas de llanto y todo se vuelve un túnel de sueños fríos y éter rancio. ¿A dónde va el destino cuando se pasa de largo? ¿En qué metro gris se han quedado atrapadas las horas que nunca acierto a desnudarlas?
Es tan fácil vivir en la burbuja del éxito, firmar penas de muerte sin conciencia, no pensar... cuando se carece de cerebro, que así cualquiera, con esos requisitos, podría llegar a presidente.
Es tan fácil excavar tumbas o trincheras con una pluma, o sentir el plasma inútil del pavo real inflándote las venas u ordenar a los fieros buitres de acero que caguen bombas sobre los demás, cuando se carece de principios, que así cualquiera, con esos requisitos, podría llegar a presidente y organizar una guerra.
Pero es difícil allanar fronteras, derribar las barricadas de miseria que nos impiden ser humanos, calentar la tripa del hambriento o encender una vela de esperanza en el corazón del niño. Es tan difícil... eso que nunca lo hará un presidente.
NOS VAMOS A LA GUERRA (Relato de ficción que tranquilamente podría ser realidad)
Hola. Estoy desesperada. Los mandos dicen que nos vamos a la guerra con Irak, pero no concretan por cuánto tiempo, ni qué debemos decirles a nuestras familias, y por eso sentimos tanto temor e incertidumbre. En mala hora me metí yo en este berenjenal. Incluso he pensado en no subir a bordo y desaparecer... ¿Pero dónde me podría esconder? Cuando me alisté en el ejercito pensé que lo máximo que sucedería sería que me tocara en suertes acudir en misión humanitaria a algún país exótico y eso no me importaría tanto, pues así dotaría a mi vida de cierta utilidad al mismo tiempo que conocería otras culturas y otras gentes. Pero nunca esperé que me enviaran a pegar tiros a un pueblo más muerto de hambre que vivo, y que ya padece lo suyo con aguantar al dictador que les ha asignado la mala suerte. Esto va a ser una matanza que en nada tendrá que envidiar a la que hizo Hittler durante la segunda guerra mundial. Y yo no quiero participar en algo así, aunque saliera ilesa no podría luego soportar los remordimientos y me volvería loca como cualquiera de las personas que he conocido y que han matado a alguien directamente. Empiezan a comerse el coco hasta que se les revientan las neuronas y... ¡Zás!: Se quedan atrapadas para siempre en otra dimensión, como si el tuétano se les hubiera llenado de alfileres y caminaran todo el día sobre chinchetas sin posibilidad de zafarse.
Hoy nos han dado el día libre, pues mañana partimos a bordo del único portaaviones del que dispone nuestra República. Si se tratara de una fragata o de otro buque pensaría que vamos a efectuar operaciones de control marítimo, pero un portaaviones... Esto es que el tapón bigotudo se ha comprometido en la sangría hasta la médula. ¿Pero por qué? ¿Tenemos algo que ganar en este entuerto? Hasta él, al implicarse de esta manera, le ha quitado toda posibilidad de volver a ganar las elecciones a su partido. Y eso sí que es raro. No. Aquí hay gato encerrado, algo que huele mal. Ya decía mi primo, el que trabajaba en lo del protocolo, que esta gente no era de fiar. Y él sabía bien de lo que hablaba. O acaso no le preguntaban algunas empresas a la hora de facturar... ¿Y cómo hacemos? ¿Como en la Junta? ¿Cuánto ponemos? Y el enano, con perdón para los bajitos, era el que presidía aquellos barrios, es decir, el mismo que ahora preside la república. Y yo me pregunto... ¿Le faltará mucho por juntar para el rancho ahora que ya dispone del acento tejano? Porque lo que es a este paso va a dejar el país en bragas, tanto en el área económica como en el de política exterior, si alguien no le pone remedio al asunto y le quita la careta de una vez. ¿Y por qué no ahora que estamos en plenos carnavales? Zapatero a tus zapatos...
Vamos cargados de misiles hasta los topes. Hemos pasado los últimos tres días subiendo al barco muchísimos artefactos de ese tipo y toda clase de munición y víveres. Algo así como cuando uno se encuentra una buena oferta en el supermercado y no deja ni rastro de ella en las estanterías. Aquí alguien ha empezado a hacerse de oro a cuenta del moro. Nos acompañan varias fragatas y corbetas y un petrolero. Los mandos guardan mutis por el forro. Sólo nos han dicho que nos vamos a la guerra y que nuestra misión es de duración indefinida. Y lo malo es que quizá lleven razón, a muchos de nosotros nos espera allí la eternidad, y desde luego no hay nada de duración tan indefinida como ella. Y por si resultara insuficiente el miedo que nos atenaza las venas, algún que otro aguerrido capitán nos gasta bromas muy graciosas, nos dice que ya avisarán a nuestras familias sobre el tipo de ataúd que deseamos. Ja.. Ja. Ja.. ¡Qué valientes y qué chistosos son! ¡Me hacen reír tanto como los chistes del tapón, cuando le sale la veta del humor!
A mí madre, desde que se lo he dicho, se le ha puesto un nudo en la garganta. No se cree que yo, su hija, me pueda ir a la guerra. Ella también se pregunta, al igual que el resto de los ciudadanos... ¿Qué vela se nos ha perdido en este entierro? ¿Por qué ese empeño en participar en la masacre? Turquía y otros países le han sacado una porrada de millones al vaquero, lo cual tampoco sirve a mi modo de ver como una justificación. Pero el apoyo nuestro... ¿Sólo es a cambio de un fin de semana en el rancho y cuatro palmadas en la espalda? Bien baratos nos vendemos. Saber que el riesgo que vamos a correr tanto yo como mis compañeros, y hasta nuestra posible muerte, será para conseguir una recompensa tan colmada me parece cada vez una cuestión más subrealista. El mundo está loco, dicen en mi pueblo. Y están en lo cierto. Si Judas vendió a dios por sólo treinta monedas de plata, a nosotros, que somos carne de cañón, éste nos crucifica. Luego nos comprará un ataúd bonito, de madera policromada, para salir favorecido en la foto (no nosotros sino él), y le echará toda la culpa a Sadam, mientras disfruta de una jubilación sin par en alguna playa del caribe después de haber liberado al mundo de la esclavitud del mal. Desgraciadamente quien carece de cerebro también debe carecer de remordimientos.
Subject: Re: [lapoesia] Matilde Alba Swann - Argentina
Ricardo, soy ana de neuquen, quiero decirte q me encanto lo q mandaste de Matilde A. Swann, es increible lo bonito q escribe, no hace mucho q conoci escritos de ella, gracias...un saludo ana..
De un bosque donde crecen nomás cunas, mi madre cortó un columpio dulce, maduro para el tiempo primero de mi infancia. Juntó flores de..
cabrían en el puño dorado de un durazno.
Mi padre sembró grillos de suerte en los rincones, más pobres de la casa. De noche nos cantaban perdón por todo el hambre del día <.
Así crecí, los seres de lluvia me llevaron consigo a todas partes Fui lágrima en el llanto del sauce, fui diamante quebrado en las raíces frustradas De tarde descifraba señales en el cielo mi madre, por las noches, mi padre me alcanzaba la voz de mis abuelos, en una remembranza ternura
Reposaba Dios padre sentado en su trono después de un día cansado de trabajo intenso, cuando sonó con insistencia la campana de la puerta de entrada a su palacio celestial.
Su voz cansada y soñolienta atendió al llamado conminando:
"Entra hombre, entra. Ya sabes que las puertas del paraíso siempre están abiertas para todos."
"Aún para ti " añadió para su coleto.
Señor que he venido a protestar, aseguró el individuo abriendo la puerta y entrando en el amplio corredor decorado con nubes, rayitos de sol y flores de todas clases
y colores.
¿Otra vez? Murmuró Dios con fastidio. ¿Y ahora porqué?
Dime Señor ¿Qué es esa cosa café casi dorada que ahora has inventado que hay van y hay vienen como locas las abejas para juntarla?
Es horrible Dios mío. Es lo peorcito que se le ha ocurrido a tu febril mente hacer.
Creo y perdóneme si te ofendo pero sospecho que ya estás muy anciano y en mi opinión te está fallando el coco.
De Pronto Dios pegó un respingo ante la afrenta tan directa, pero después de contar diez, se volvió a arrellanar en el trono y con una sonrisa benevolente se aclaró la garganta para inquirir:
"¿ A qué te refieres?"
A esa substancia pegajosa.......¡ Qué asco !
Atrae a las hormigas y tiene un color que ni es café ni es amarillo.
¡Ah! De eso se trata ........Es Dorada corrigió pacientemente Dios.
Y no es una cosa repugnante como aseveras.
Es miel ¡ pedazo de zoquete!
Me he pasado toda la semana elaborándola y luego inyectándola en las flores.
También he adiestrado a las abejas para que la almacenen en sus panales.
Si, si de esa porquería que has hecho es de lo que he venido a protestar.
¡Al diablo contigo! Que te digo que es miel, no es porquería.
Lamento decirte que estoy muy pero muy cansado y has agotado por completo mi paciencia.
Mira si lo que hago no te apetece,........ pues no te lo comas y san se acabó.
Deja que lo disfruten aquellos que tengan un paladar mas refinado que el tuyo.
Ayer viniste a quejarte porque había sembrado covenas en el desierto.
Anteayer porque había puesto rumor en las aguas de los ríos y pintado espumas blancas entre sus olas de los ríos y la mar serena.
Siempre ha sido igual contigo.
Solo lo tuyo tiene que ser bueno y perfecto hasta tus intermitentes rebuznidos que dicho sea de paso dejan mucho que desear pues contando con el libre tañer de campanas, el claro pitido del tren el rumor de las olas del mar, el libre canto de las aves y otras muchas mas cosas. tu voz monótona y cansona está en decadencia.
Simplemente en decadencia.
¿No crees que se debe a una inseguridad de tu parte?
Hasta lo que no comes te hace daño.
Pero, Señor titubeó el borrico: " esta es la primera vez que protesto contra eso que tú llamas miel."
No, no interrumpió Dios impaciente.
Si crees que me has engañado cambiándote de disfraz cada vez que rebuznas estás muy equivocado.
Los humanos dicen que el habito no hace al monje y la verdad es que aquí si están en lo cierto.
Tu tienes siempre las mismas notas desafinadas de tu triste rebusznido, las mismas orejas de borrico y el mismo rabo de jumento.
En total toma tu camino y que te vaya bien. Recuerda:
B O R R I C O .............. P O L L I N O ......... J U M E N T O ...............A S N O
que la miel no se hizo para ser saboreada por tu estúpido hocico.
Reposaba Dios padre sentado en su trono después de un día cansado de trabajo intenso, cuando sonó con insistencia la campana de la puerta de entrada a su palacio celestial.
Su voz cansada y soñolienta atendió al llamado conminando:
"Entra hombre, entra. Ya sabes que las puertas del paraíso siempre están abiertas para todos."
"Aún para ti " añadió para su coleto.
Señor que he venido a protestar, aseguró el individuo abriendo la puerta y entrando en el amplio corredor decorado con nubes, rayitos de sol y flores de todas clases
y colores.
¿Otra vez? Murmuró Dios con fastidio. ¿Y ahora porqué?
Dime Señor ¿Qué es esa cosa café casi dorada que ahora has inventado que hay van y hay vienen como locas las abejas para juntarla?
Es horrible Dios mío. Es lo peorcito que se le ha ocurrido a tu febril mente hacer.
Creo y perdóneme si te ofendo pero sospecho que ya estás muy anciano y en mi opinión te está fallando el coco.
De Pronto Dios pegó un respingo ante la afrenta tan directa, pero después de contar diez, se volvió a arrellanar en el trono y con una sonrisa benevolente se aclaró la garganta para inquirir:
"¿ A qué te refieres?"
A esa substancia pegajosa.......¡ Qué asco !
Atrae a las hormigas y tiene un color que ni es café ni es amarillo.
¡Ah! De eso se trata ........Es Dorada corrigió pacientemente Dios.
Y no es una cosa repugnante como aseveras.
Es miel ¡ pedazo de zoquete!
Me he pasado toda la semana elaborándola y luego inyectándola en las flores.
También he adiestrado a las abejas para que la almacenen en sus panales.
Si, si de esa porquería que has hecho es de lo que he venido a protestar.
¡Al diablo contigo! Que te digo que es miel, no es porquería.
Lamento decirte que estoy muy pero muy cansado y has agotado por completo mi paciencia.
Mira si lo que hago no te apetece,........ pues no te lo comas y san se acabó.
Deja que lo disfruten aquellos que tengan un paladar mas refinado que el tuyo.
Ayer viniste a quejarte porque había sembrado covenas en el desierto.
Anteayer porque había puesto rumor en las aguas de los ríos y pintado espumas blancas entre sus olas de los ríos y la mar serena.
Siempre ha sido igual contigo.
Solo lo tuyo tiene que ser bueno y perfecto hasta tus intermitentes rebuznidos que dicho sea de paso dejan mucho que desear pues contando con el libre tañer de campanas, el claro pitido del tren el rumor de las olas del mar, el libre canto de las aves y otras muchas mas cosas. tu voz monótona y cansona está en decadencia.
Simplemente en decadencia.
¿No crees que se debe a una inseguridad de tu parte?
Hasta lo que no comes te hace daño.
Pero, Señor titubeó el borrico: " esta es la primera vez que protesto contra eso que tú llamas miel."
No, no interrumpió Dios impaciente.
Si crees que me has engañado cambiándote de disfraz cada vez que rebuznas estás muy equivocado.
Los humanos dicen que el habito no hace al monje y la verdad es que aquí si están en lo cierto.
Tu tienes siempre las mismas notas desafinadas de tu triste rebusznido, las mismas orejas de borrico y el mismo rabo de jumento.
En total toma tu camino y que te vaya bien. Recuerda:
B O R R I C O .............. P O L L I N O ......... J U M E N T O ...............A S N O
que la miel no se hizo para ser saboreada por tu estúpido hocico.
Ricardo, soy ana de neuquen, quiero decirte q me encanto lo q mandaste de Matilde A. Swann, es increible lo bonito q escribe, no hace mucho q conoci escritos de ella, gracias...un saludo ana..
ricardo <creimerric@...> wrote:
Grillo y cuna
De un bosque donde crecen nomás cunas, mi madre cortó un columpio dulce, maduro para el tiempo primero de mi infancia. Juntó flores de luna dormidas en el agua, mi madre y me las trajo, con un azul silencio robado de algún sueño de río a ser mi canto. El viento entonces iba silbando como un hombre que vuelve del trabajo, mi padre, como un ala de viento sacudía las ramas a su paso, y a veces su latido temprano, más temprano que el bronce aún, despertaba tañendo campanarios. El sol como un abuelo de incendio nos decía su cuento cada día, de luz, en la ventana, y el techo, y las paredes, y el huerto y la paloma y el patio, y la mañana,
cabrían en el puño dorado de un durazno.
Mi padre sembró grillos de suerte en los rincones, más pobres de la casa. De noche nos cantaban perdón por todo el hambre del día y prometían espigas y racimos que acaso maduraron después, cuando fue tarde.
Así crecí, los seres de lluvia me llevaron consigo a todas partes Fui lágrima en el llanto del sauce, fui diamante quebrado en las raíces frustradas de algún barco.
De tarde descifraba señales en el cielo mi madre, por las noches, mi padre me alcanzaba la voz de mis abuelos, en una remembranza ternura con los ojos callados, y las manos dormidas junto al fuego; así crecí.
Este poema lo escribí hace ya algunos años, a raíz de la guerra en la antigua Yugoslavia, a raíz de aquellas conferencias de paz que nunca resolvían nada. Me parece que el mundo no ha cambiado mucho desde entonces. Bueno, sí, para peor, por culpa de los siempre. Este poema, en definitiva, muestra lo que haría yo con esos señores que piensan que tienen todo el derecho del mundo a jugar con las vidas de los demás: un poco de su propia medicina.
SEÑORES PRESIDENTES DE NUESTRAS VIDAS EN GUERRA:
Esta vez asistiré yo a la conferencia de paz,
mientras mis generales rompen el último alto el fuego
y se apoderan de otra duna de ceniza.
El chófer me abrirá la puerta de la limousine,
mientras los proyectiles os abren los ojos a vosotros,
y saldré a la calle,
mientras vosotros entráis en los sótanos,
retocándome el nudo de la corbata,
mientras vosotros, con uno en la garganta, escucháis la alarma antiaérea,
sonriendo al objetivo fotográfico,
mientras vosotros sois el objetivo de los francotiradores,
estrechando manos manchadas de sangre,
mientras vosotros estrecháis cadáveres.
Me reuniré con los niños mutilados.
Me sentaré con las madres violadas.
Almorzaré con los enfermos desnutridos.
Tendremos la palabra la víctimas.
Y puede ser que no nos pongamos de acuerdo en nada.
Y puede ser que decidamos prolongar un poco más la masacre,
mientras vosotros, aunque no creáis en Dios, rezáis
por el fin de las hostilidades,
que quizá se produzca en la próxima Conferencia de Paz,
Hoy siento hambre de palabras nuevas, sosegadas y menudas, con acentos que penetren tan adentro en el pecho que hasta el corazón se salga fuera. Hoy me siento ávido de bytes y ternuras cálidas, de torrentes coronados de caricias que me escarben hondo el hueso y liberen todo el RDSI del sentimiento.
Hay tanta tristeza archivada en mi memoria, tantos megas de penas ocupando el disco duro de mis pensamientos que cada dedo tuyo sería una delete certera en mitad de mi sistema operativo. Hay tanto hacker de amor pirata surcando mis venas que no acierto con el run definitivo que te instale para siempre en mi hardware.
Hoy quisiera destapar el modem de tu cuerpo y por una vez acariciar tus pechos en formato carne y no .gif, .jpg o .cdr, responder a tus e-mails con la risa de mis labios y añadir tu piel sin zip al site de mis favoritos. Pero el KlezW32 de la distancia impide ese setup que necesito para arrancar del tuétano la tristeza y completar el easy cleaner de todos mis archivos obsoletos.
De un bosque donde crecen nomás cunas, mi madre cortó un columpio dulce, maduro para el tiempo primero de mi infancia. Juntó flores de luna dormidas en el agua, mi madre y me las trajo, con un azul silencio robado de algún sueño de río a ser mi canto. El viento entonces iba silbando como un hombre que vuelve del trabajo, mi padre, como un ala de viento sacudía las ramas a su paso, y a veces su latido temprano, más temprano que el bronce aún, despertaba tañendo campanarios. El sol como un abuelo de incendio nos decía su cuento cada día, de luz, en la ventana, y el techo, y las paredes, y el huerto y la paloma y el patio, y la mañana,
cabrían en el puño dorado de un durazno.
Mi padre sembró grillos de suerte en los rincones, más pobres de la casa. De noche nos cantaban perdón por todo el hambre del día y prometían espigas y racimos que acaso maduraron después, cuando fue tarde.
Así crecí, los seres de lluvia me llevaron consigo a todas partes Fui lágrima en el llanto del sauce, fui diamante quebrado en las raíces frustradas de algún barco.
De tarde descifraba señales en el cielo mi madre, por las noches, mi padre me alcanzaba la voz de mis abuelos, en una remembranza ternura con los ojos callados, y las manos dormidas junto al fuego; así crecí.
Por favor, borren mi mensaje anterior, tiene un error al inicio del poema
-----------------------
¡Hola!
Juan, un gran amigo chileno, me envió hace días este poema, sobre la
palabra.
Así que ya que estamos en ese tenor...
Muchos abrazos:
Mariana
----- Original Message -----
From: "Juan Oyarzún"
To: "mariana"
Sent: Tuesday, February 11, 2003 5:46 PM
1
Sacar la palabra del lugar de la palabra
y ponerla en el sitio de aquello que no habla:
los tiempos agotados,
las esperas sin nombre,
las armonías que nunca se consuman,
las vigencias desdeñadas,
las corrientes en suspenso.
Lograr que la palabra adopte
el licor olvidado
de lo que no es palabra,
sino expectante mutismo
al borde del silencio,
en el contorno de la rosa,
en el atrás sin sueño de los pájaros,
en la sombra casi hueca del hombre.
Y así sumado el mundo,
abrir el espacio novísimo
donde la palabra no sea simplemente
un signo para hablar
sino también para callar,
canal puro del ser,
forma para decir o no decir,
con el sentido a cuestas
como un dios a la espalda.
Quizá el revés de un dios,
quizá su negativo.
O tal vez su modelo.
Esta mañana caminando una gran carpa en un rincón de la Casa Central de la
Universidad de Chile, me encontré un pequeño libro, es un poemario y el de
arriba es el primero de esta "Duodécima Poesía Vertical" del argentino
Roberto Juarroz, me quedé en el poema.
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¡Hola!
Juan, un gran amigo chileno, me envió hace días este poema, sobre la
palabra.
Así que ya que estamos en ese tenor...
Muchos abrazos:
Mariana
----- Original Message -----
From: "Juan Oyarzún"
To: "mariana"
Sent: Tuesday, February 11, 2003 5:46 PM
1
Scara la palabra del lugar de la palabra
y ponerla en el sitio de aquello que no habla:
los tiempos agotados,
las esperas sin nombre,
las armonías que nunca se consuman,
las vigencias desdeñadas,
las corrientes en suspenso.
Lograr que la palabra adopte
el licor olvidado
de lo que no es palabra,
sino expectante mutismo
al borde del silencio,
en el contorno de la rosa,
en el atrás sin sueño de los pájaros,
en la sombra casi hueca del hombre.
Y así sumado el mundo,
abrir el espacio novísimo
donde la palabra no sea simplemente
un signo para hablar
sino también para callar,
canal puro del ser,
forma para decir o no decir,
con el sentido a cuestas
como un dios a la espalda.
Quizá el revés de un dios,
quizá su negativo.
O tal vez su modelo.
Esta mañana caminando una gran carpa en un rincón de la Casa Central de la
Universidad de Chile, me encontré un pequeño libro, es un poemario y el de
arriba es el primero de esta "Duodécima Poesía Vertical" del argentino
Roberto Juarroz, me quedé en el poema.
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Kaixo,
este mensaje va con dedicatoria; con dedicatoria a aquellos que a pesar
de haber sido elegidos para dirigir el rumbo del estado español, parecen
tener un único empeño: el de intentar
todos los días
hacer de la vida de los vascos y vascas que se resisten a perder su identidad
una pesadilla.
A veces me pregunto...
¿De qué sirven las palabras?
las palabras, yo estoy convencido de ello, entre otras cosas sirven
para soportar pensamientos y para generar pensamientos en los otros.
Uno mismo sería capaz de alimentarse solamente de sus pensamientos, pero
eso sería muy pobre, posiblemente no existiríamos si no tuviéramos la palabra..
Por eso es importante que todo el mundo pueda oir mucho muchas y diferentes palabras. Por eso se empeñan otros en poner sus normas y quitarnos la palabra.
----------------
Economía
Hay
entre otras cosas una cosa
más terrible y poderosa
que un hombre, una mujer, una niña, un niño,
un loco o una loca o un suicida o
con un arma de matar en la mano
el dinero
para comprarlos.
Entoces
¿no darles nuestro voto?
otros
que tal vez no sepan esto
les votarán
¿no pagar sus impuestos?
otros
aun con poco dinero
los seguirán pagando
¿Que
las víctimas conquisten
la inversión de la jugada?
Es también terrible.
es tan sólo un planteamiento económico
aunque bastante
sólo se ahorraría en balas,
nunca el sufrimiento.
que a los vivos de los muertos
la vida que les queda les depara.
----------------
A veces me pregunto...
¿De qué sirven las palabras?
las palabras, yo estoy convencido de ello, entre otras cosas sirven
para soportar pensamientos y para generar pensamientos en los otros.
Uno mismo sería capaz de alimentarse solamente de sus pensamientos, pero
eso sería muy pobre, posiblemente no existiríamos si no tuviéramos la palabra..
Por eso es importante que todo el mundo pueda oir mucho muchas y diferentes palabras. Por eso se empeñan otros en poner sus normas y quitarnos la palabra.
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Economía
Hay
entre otras cosas una cosa
más terrible y poderosa
que un hombre, una mujer, una niña, un niño,
un loco o una loca o un suicida o
con un arma de matar en la mano
el dinero
para comprarlos.
Entoces
¿no darles nuestro voto?
otros
que tal vez no sepan esto
les votarán
¿no pagar sus impuestos?
otros
aun con poco dinero
los seguirán pagando
¿Que
las víctimas conquisten
la inversión de la jugada?
Es también terrible.
es tan sólo un planteamiento económico
aunque bastante
sólo se ahorraría en balas,
nunca el sufrimiento.
que a los vivos de los muertos
la vida que les queda les depara.
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Es interesante además un paseo por sus páginas de poesía, con el fin de conocer a los autores de aquél país.
A VECES ME PREGUNTO...
A veces me pregunto... ¿De qué sirven las palabras? ¿Por qué pasamos media vida levantando murallas de letras alrededor del silencio? ¿Por qué? La realidad es una broma sin chistera, una mirada a la que le faltan los ojos, una larga aduana sin fronteras. ¿No sientes el hielo derrotado que rezuma el hueso y coagula la sangre? ¿No escuchas el latido criminal que se hace bomba y estalla y nos envuelve en este horrible sudario de muerte? ¿De qué sirven las palabras? ¿De qué sirve exprimir el alfabeto o hilar en los telares del cerebro mareas desbordadas de poemas? Las palabras bailan encerradas en el pecho, presas de la nada, desnudas de neones y guitarras. El corazón respira lento atrapado en el hueco de un segundo y por las calles deambula sin destino todo el carnaval de mis recuerdos. Se van los sueños más allá, ruedan por la pendiente del abismo, doblan la esquina del vértigo y se desvanecen como humo transparente en esa boca del tiempo que se llama eternidad.
Quiero invitar a todos los del grupo a visitar nuestro nuevo sitio
www.musicalizando.com.
Este sitio, realizado para todos aquellos que aman la poesía, pero
sobretodo la poesía musicalizada. Contiene una extensa reseña de la
poesía musicalizada en hispanoamérica con los grandes exponentes de
este genero como Serrat, Paco Ibañez, Aguaviva, Milanes y muchos
otros. Proximamente terminaremos la base de datos donde se podrán
escuchar las canciones y leer los poemas. Creemos que hay infinidad
de trabajos de musicalización de poesía, menos difundidos tal vez que
los reseñados (trabajo que tomó mucho tiempo recopilar) y necesitamos
de personas como ustedes para llegar a ellos, para localizarlos,
reseñarlos, exponerlos.
Queremos ofrecerles el primer CD que hemos realizado en
musicalizando, el CD Cuántos Poemas de Hugo Cuevas-Mohr,
musicalizados por el Maestro Massimiliano Agelao. El poeta Cuevas-
Mohr ha estado muy cercano a todo el proyecto y la mayoría de la
información ha salido de su archivo personal y su fonoteca. Me pueden
escribir a mi correo si quieren recibir un ejemplar, en cualquier
lugar donde se encuentren.
Cordialmente
Martha Realpe
ola a tados les escribo un poema. espero que lesguste.
u dybyt uje yokacha dohochakap u porrebe
ich teche wua yok tyteuta ehet y ynerrhio
hny takachym jwacha y porrz nujur hukur
ich yok peyuhwo chyteta shy yzo u deych
yokacha uje iñeye wa yokacha u porrebe
ich tyr yok tyteuta.
awoso 2 traducciòn
Un amanecer el que brillaba debilmente las
estrellas, en mi corazon interior.
Alzaldo mi mirada acia las nubes senti
como un rayo del sol mesclandose con la
luz de las estrerlla vesperdina se abrian
camino asta mi corazon.
espero que lesguete
keiwe
___________________________________________________
Yahoo! Móviles
Personaliza tu móvil con tu logo y melodía favorito
en http://moviles.yahoo.es
La desacralización del hombre es el peor crimen que han cometido, pues en nombre de esa desacralización, masacran, violan, roban, mutilan y mi hijo Álvaro, que está a mi lado, me acaba de decir: -poné etc etc etc, porque si no, no vas a terminar más.-
De eso se trata.
En nombre del mercado, los mercaderes de la muerte se apropian de todo lo que no les pertenece.
Han inventado una bomba que destruye la vida, más no lo edificios. Hipócritas... hablan de democracias, de paz, de justicia y no sé cuantas cosas más.
Sí, Lorenzo. El hombre de carne y hueso, el que tiene un espíritu encarnado, el que es una identidad, una entidad, es el SAGRADO.
NO A LA GUERRA - NO A LA GUERRA - SI A LA VIDA - SI A LA VIDA - SI A LA VIDA - SI A LA PAZ - SI A LA PAZ.
Un abrazo.
Helios.
"Dos cosas nos protegen de la desesperación. El Firmamento y el Arte" - Thomas Mann Paz en el Mundo - Que sea sin Hambre.
obviedades 1
Ciudades sagradas
Nueva York, Bagdad, Jerusalén, Roma, Kabul, Venado Tuerto... -y tantas, tantas otras más, que sería agotador enumerar- son ciudades sagradas.
Porque lo sagrado no son los edificios, sino la vida humana que respira dentro de ellos.
La Amistad
La amistad es una flor
delicada y sin espinas.
Es esa rosa de luz,
que sin limites ni distancias,
hasta en los días más nublado
se puede visualizar.
La amistad es una estrella,
de un espiritual fulgor,
que aparece en nuestro cielo,
prodigando su reflejo,
sin esperar nada más.
Es esa nave que en el mar,
boga y boga sin cesar,
buscando esa playa dorada,
donde pueda sus querellas,
bajo la luna cantar.
La verdadera amistad
no cuenta con credo político.
Ni para mientes en raza.
Tan solo se acoge a Dios,
Que es un Dios generoso,
que sabe ser buen amigo,
y en las duras o en las maduras,
escucha nuestras plegarias.
Nos otorga su perdón.
¡ Y nos da su bendición !
Caracolito
Los amigos no nacen se hacen, una amistad verdadera nunca se
improvisa.
(A. desconocido)
Hola: recibí un poema que deseo compartir con todos. Saludos
De: Óscar Wong
Asunto: Un poema de amor
Fecha : Fri, 14 Feb 2003 08:36:08 +0000
Hola:
En este día del amor y de la amistad envío un poema, esperando les agrade:
CÍRCULO DE TIZA
Yo nací para acudir a tu llamado,
para beber la espuma del océano que irrumpe enronquecido
cuando poso mis labios en tus labios.
Yo crecí en busca de tu piel,
flor sedienta que devasta la sombra desbocada.
Y ahora el mundo se detiene.
¿Dónde se oculta la mujer que sueña con pétalos y auroras?
¿Acaso sigue conjurando al viento en la azotea?
Busco a la Hechicera que invoca el brío de la noche,
a la Sibila que preserva antiguas ceremonias,
a la Maga que atrapa mariposas
y anida en el arrullo del verano.
¿Dónde estás, Amada, Señora de la Luz y del Relámpago?
¿La realidad, hostil y dura, te hizo acurrucarte bajo el musgo?
Invoco tu nombre, cierro el círculo de tiza
para que vengas a coronar estas palabras.
Y siendo eterna te entregas a lo efímero,
al sediento vacío, a la piedra desnuda.
Bajo la intensa rueda del verano
soy el astro ensombrecido,
rumor de sombras en la aurora,
caminante ciego que sonríe ante el clamor del sol.
Como sagrada piel que cubre las arenas
el estío cristaliza.
Bruñida serpiente en el regazo
-fulguración inmóvil-
el resplandor es brisa sobre pétalos en brama.
Y el polvo se amotina.
Cual caracol insomne
la espuma se condensa ante la hoguera.
Mientras te evoco
la luz musita fugaces signos sobre el agua
y el reflejo rueda sobre la roca herida.
Paloma cristalina, etérea flor erguida en la penumbra,
amo tu piel de luna en el estanque,
amo tu voz que expande las tormentas,
amo tu dulce rostro irrepetible,
río de luz en ámbar sostenido.
Inmaculada,
hembra vitalicia sobre el césped,
cuando ríes
el Universo también se transfigura.
Óscar Wong
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Un cuento de este gran escritor argentino,
autor de novelas como: El que tiene sed, Crónica de un Iniciado, obras de
teatro: El otro Judas, Israfel, libros de cuentos como Las otras puertas, de
dónde extraje el siguiente relato.
El
Marica
Escuchame, César: yo no sé por dónde andarás ahora, pero cómo me
gustaría que leyeras esto. Sí. Porque hay cosas, palabras, que uno lleva
mordidas adentro, y las lleva toda la vida. Pero una noche siente que debe
escribirlas, decírselas a alguien porque si no las dice van a seguir ahí,
doliendo, clavadas para siempre en la vergüenza. Y entonces yo siento que tengo
que decírtelo. Escuchame.
Vos eras raro. Uno de esos pibes que no pueden orinar si hay otro
en el baño. En la laguna, me acuerdo, nunca te desnudabas delante de nosotros.
A ellos les daba risa, y a mí también, claro; pero yo decía que te dejaran, que
cada uno es como es. Y vos eras raro. Cuando entraste a primer año, venías de
un colegio de curas; San Pedro debió de parecerte, no sé, algo así como
Brobdignac. No te gustaba trepar a los árboles, ni romper faroles a cascotazos,
ni correr carreras hacia abajo entre los matorrales de la barranca. Ya no
recuerdo como fue. Cuando uno es chico, encuentra cualquier motivo para querer
a la gente. Sólo recuerdo que de pronto éramos amigos y que siempre andábamos
juntos. Una mañana hasta me llevaste a misa. Al pasar frente al café, el
colorado Martínez, dijo con voz de flauta: "adiós los novios". A vos
se te puso la cara como fuego. Y yo me di vuelta, puteándolo, y le pegué tan
tremendo sopapo, de revés, en los dientes, que me lastimé la mano. Después, vos
me la querías vendar. Me mirabas.
-Te lastimaste por mí, Abelardo.
Cuando hablaste sentí frío en la espalda: yo tenía mi mano entre
las tuyas y tus manos eran blancas, delgadas. No sé. Demasiado blancas,
demasiado delgadas.
-Soltame -dije.
A lo mejor no eran tus manos, a lo mejor era todo: tus manos y tus
gestos y tu manera de moverte, de hablar. Yo ahora pienso que antes también lo
entendía, y alguna vez lo dije: dije que todo eso no significaba nada, que son
cuestiones de educación, de andar siempre entre mujeres, entre curas. Pero
ellos se reían y uno también, César, acaba riéndose. Acaba por reírse de macho
que es.
Y pasa el tiempo y una noche cualquiera es necesario recordar, decirlo
todo.
Fuimos inseparables. Hasta el día en que pasó aquello yo te quise
de verdad. Oscura e inexplicablemente como quieren los que todavía están
limpios. Me gustaba ayudarte. A la salida del colegio íbamos a tu casa y yo te
enseñaba las cosas que no comprendías. Hablábamos. Entonces era fácil contarte,
escuchar todo lo que a los otros se les calla. A veces me mirabas con una
especie de perplejidad, con una mirada rara; la misma mirada, acaso, con la que
yo no me atrevía a mirarte. Una tarde me dijiste:
-Sabés, te admiro.
No pude aguantar tus ojos; mirabas de frente, como los chicos y
decías las cosas del mismo modo. Eso era.
-Es un marica.
-Déjense de macanas. Qué va a ser marica.
-Por algo lo cuidás tanto...
Y se reían. Y entonces daban ganas de decir que todos nosotros,
juntos, no valíamos la mitad de lo que v alía él, de lo que valías, pero en
aquel tiempo la palabra era difícil, y la risa fácil. Y uno también acepta -uno
también elige-, acaba por enroñarse, quiere la brutalidad de esa noche, cuando
vino el negro y dijo me pasaron un dato. Me pasaron un dato, dijo, que por las
quintas hay una gorda que cobra cinco pesos, vamos y de paso lo hacemos debutar
al machón, al César. Y yo dije macanudo.
-César, esta noche vamos a dar una vuelta con los muchachos. Quiero
que vengas.
-¿Con los muchachos?...
-Sí. Qué tiene.
-Y bueno, vamos.
Porque no sólo dije macanudo, sino que te llevé engañado. Y fuimos.
Y vos te diste cuenta de todo cuando llegamos al rancho. La luna enorme, me
acuerdo: alta entre los árboles.
-Abelardo, vos lo sabías.
-Callate y entrá.
-¡Lo sabías!
-Entrá, te digo.
El marido de la gorda, gran dote como la puerta, nos miraba
socarronamente. Dijo que eran cinco pesos. Cinco pesos por cabeza, pibes: siete
por cinco treinta y cinco. Verle la cara a Dios, había dicho el negro. De la
pieza salió un chico, tendría cuatro o cinco años. Moqueando, se pasaba el
revés de la mano por la boca. Nunca me voy a olvidar de aquel gesto. Sus
piecitos desnudos eran del mismo color que el piso de tierra.
El negro hizo punta. Yo sentía una cosa, una pelota en el estómago.
No me atrevía a mirarte. Los demás hacían chistes brutales.
Desacostumbradamente brutales, en voz de secreto. Estaban, todos estábamos
asustados como locos. A Roberto le tembló el fósforo cuando me dio fuego.
-Debe estar sucia.
Después, el negro salió de la pieza y venía sonriendo. Triunfador.
Abrochándose.
Nos guiñó un ojo.
-Pasa vos, Cacho.
-No, yo no. Yo después.
Entró el colorado, después Roberto. Y cuando salían, salían
distintos . Salían no sé, salían hombres. Si, esa era la impresión que yo
tenía.
Después entré yo. Y cuando salí, vos no estabas.
-¿Dónde está César?
No recuerdo si grité, pero quise gritar. Alguien me había
contestado: disparó. Y el alemán -un ademán que pudo ser idéntico al del negro-
se me heló en la punta de los dedos, en la cara, me lo borró el viento del
patio, porque de pronto yo estaba fuera del rancho.
-Vos también te asustaste, pibe.
Tomando mate contra un árbol vi al marido de la gorda; el chico
jugaba entre sus piernas.
-Qué me voy a asustar. Busco al otro, al que se fué.
-Agarró pa ayá -con la misma mano que sostenía la pava, señaló el
sitio. Y el chico sonreía. El chico también dijo pa ayá.
Te alcancé frente al Matadero Viejo; quedaste arrinconado contra un
cerco. Me mirabas. Siempre me mirabas.
-Lo sabías.
-Volvé.
-No puedo, Abelardo, te juro que no puedo.
-Volvé, ¡Animal!
-Por Dios que no puedo.
-Volvé o te llevo a patadas en el culo.
La luna grande, no me olvido, blanquísima luna de verano entre los
árboles y tu cara de tristeza o de vergüenza, tu cara de pedirme perdón, a mí,
tu hermosa cara iluminada, desfigurándose de pronto. Me ardía la mano.
Pero había que golpear, lastimar, ensuciarte para olvidarme de aquella cosa,
como una arcada, que me estaba atragantando.
-Bruto -dijiste-. Bruto de porquería. Te odio. Sos igual, sos
peor que los otros.
Te llevaste la mano a la boca, igual que el chico cuando salía de
la pieza. No te defendiste.
Cuando te ibas, todavía alcancé a decir:
-Maricón. Maricón de mierda.
Y después lo grité.
Escuchame, César. Es necesario que leas esto. Porque hay cosas que
uno lleva mordidas, trampeadas en la vergüenza toda la vida, hay cosas por las
que uno, a solas, se escupe la cara en el espejo. Pero de golpe, un día,
necesita decirlas, confesárselas a alguien. Escuchame.
Aquella noche, al salir de la pieza de la gorda, yo le pedí, por
favor, no se lo vaya a contar a los otros.
El
siguiente texto, la autora lo envía desde México, para la Revista y con sumo
placer publico.
EL INVISIBLE GRITO
Una mirada a la poesía de Efraín Huerta
Como
poeta, impuro, trasgrediendo los
cánones para inaugurar espacios antes desconocidos en el cosmos poético. A
grupas de la rebeldía, tomó para el poema cuanta materia ofreciera relieve, sin
rechazar la sordidez ni la miseria de su origen.
Ánimo de periodista, perfil
—se dirá ahora— de hombre-de-la-noticia,
caminó con los pies en el suelo, inmerso en el abigarramiento de una ciudad que
empezó a desbordarse ante sus ojos, a dejar de ser la misma, infiel a su espejo
diario hora tras hora. Sin remedio. Con voz de intimidad, le canta:
Ciudad que lloras, mía,
maternal, dolorosa,
bella como camelia
y triste como lágrima,
mírame con tus ojos
de tezontle y granito,
caminar por tus calles
como sombra o neblina.1
Después habrá de dolerse:
Amplia y dolorosa ciudad donde caben los perros,
la miseria y los homosexuales,
las prostitutas y la famosa melancolía de los poetas.2
Pero nunca traicionarán
sus poemas al corazón que ha entregado, también como contribución a la
emergencia de la mega-urbe, cada día menos parecida a sí misma, más recuerdo
entrañado que cualquier otra cosa. El poeta reconoce la simbolización cumplida,
fija la mirada en uno de los emblemas que no pueden negarse ni confundirse y
homenajea lo que de tan suyo no cambia:
Muy buenos días, oh selva, laguna de lujuria, helénica y ansiosa.
Buenos días en tu bronce de violetas broncíneas, y buenos días, amiga,
para tu vientre o playa donde nacen deseos de espinosa violencia.
¡Buenos días, cazadora,.flechadora del alba, diosa de los crepúsculos!
Dejo a tus pies un poco de anhelo juvenil y en tus hombros, apenas,
abandono las alas rotas de este poema 3.
Lejos
estas palabras de la chacota, el desenfado y la ironía, que se vuelven tarjeta
de presentación en cuanto se alude al Gran
Cocodrilo. Llueven los adjetivos sobre su poética, su obra, su
persona: ácido, acusador, alburero,
apasionado, burlesco, comprometido, conmovedor, corrosivo, chocante,
desmadriento, empecinado,escéptico, exuberante, febril, inconforme, incisivo, inquebrantable,
iracundo, marginado, nacionalista, proscrito, radical, rebelde, sarcástico,
violento. La tentación del coloquialismo resulta intensa; pero es
necesario resistirla para arribar a otras latitudes:
Amor mío, embellécete.
Perfecto, bajo el cielo, lámpara
de mil sueños, ilumíname.4
La tonalidad cambia por
completo, el léxico también, ajeno al ritmo de los poemínimos, tanto como
al de la poesía militante. Existe una huella amorosa, opacada tal vez por el
brillo del asombro, el poder de la irreverencia y el juego de la ironía, muy
próxima al sarcasmo, que parece autoinfringida, que tal vez lo sea en primera
instancia, pero que no da cuartel ni hace concesiones. Cualquiera puede verse
en su luna: espejo de lo grotesco y rostro verdadero, maquillado de relajo:
Ay poeta
Primero
Que nada
Me complace
Enormísimamente
Ser
Un buen
Poeta
De segunda
Del
Tercer
Mundo. 5
El
personaje de sí mismo, declarado
por José Emilio Pacheco, protege con la veladura de su notoriedad las otras
voces: los timbres de la protesta que se elevan, sin candidez, pero llenos de
piedad y esperanza:
Nave,
navío, barca y espuma para sudar el miedo
y escribir sobre la piel la palabra abismo,..............
la palabra epitafio, la palabra sacrificio..................
y la palabra sufrimiento...........................................
.............................. y la palabra Hacedor. 6
La ciudad es el nudo en que se
enlazan todos los cauces. El motivo de encuentro de cada vertiente sensible, la
síntesis de su visión poética. Corazón donde los acontecimientos repercuten,
para bien y para mal. Vaso de los sentimientos. Puerto en que recala todo estado
de conciencia, todo ánimo y el impulso del canto:
Mis impulsos permanecen inquietos,
esperando que se abra una ventana para seguirte
o estrellarse en el cemento doloroso de las banquetas.
(...)
Mienten aquellos pájaros y esas cornisas.
Nosotros no nos amamos ya.
Realmente nunca nos amamos.
Llegamos con el deseo y seguimos con él.
Estamos en el ruido del alba,
en el umbral de la sabiduría,
en el seno de la locura. 7
Ciudad, así mismo, donde el amor
empieza, continente en que se cumple, lugar donde sucede; realidad semejante a
la amada, casi una con ella,aunque pueda decirse que:
“Parece casi imposible que el mismo poeta que canta
contra el colonialismo, que rinde homenaje a los próceres de la era de los
derechos civiles, quien plasma la capital de México como el lugar que “debiera
ser y no es”, quien muestra la derrota del Ché Guevara como: “cargada con la
muerte de los siglos”, sea capaz de tan gentiles y nada ideológicas
tonalidades.” 8
Basta con prestar oídos a la
música grave, la que no deslumbra quizás; pero revela geografías más íntimas,
resonancias de plena dulzura, en las que el erotismo se subyuga al imperio del
sentimiento amoroso:
Absoluto amor
Como una limpia mañana de besos morenos
cuando las plumas de la aurora comenzaron
a marcar iniciales en el cielo. Como recta
caída y amanecer perfecto.
Amada
inmensa
como una violeta de cobalto puro
y la palabra clara del deseo.
Gota de anís en el crepúsculo
te amo con aquella esperanza del suicida poeta
que se meció en el mar
con la más grande de las perezas románticas.
Te miro así
como mirarían las violetas una mañana
ahogada en un rocío de recuerdos.
Es la primera vez que un absoluto amor de oro
hace rumbo en mis venas.
Así lo creo te amo
y un orgullo de plata me corre por el cuerpo.
En
Morelia, el 24 de julio del 2002
Citas:
1)Efraín Huerta, Declaración de amor, en Poesía, 1935-1968,
Fondo de Cultura Económica, México, 1986.
2)Ibidem, Declaración de odio.
3)Id. Buenos días a Diana Cazadora.
4)Id, Órdenes de amor.
5)Id. Estampida de Poemínimos, Libros del Bicho No
18, 3ª edición, Premiá Editora, D.F., México, 1982, p. 18.
6)Id., Sílabas por el maxilar de Franz Kafka, en
Paz, Octavio, et al., Poesía en Movimiento, 15ª edición, Siglo XXI, D.F.,
México, 1981, pp. 253 – 254.
7)Id. Los ruidos del alba.
8)“It almost seems impossible
that the same poet who sings against colonialism, who pays homage to the
leaders of the Civil Rights era, who portrays Mexico’s capital as a place that
“ought to be and isn’t,” who portrays “Ché” Guevara’s demise as “loaded with
the death of centuries,” should be capable of such gentle, unideological
tonalities”
Nota: El Invisible Grito, publicado
originalmente en: Revista Diturna, Año 2, Número 8, Morelia,
Michoacán, México, septiembre-octubre del 2002.
* * * * *
*Silvia Mercedes Hernández-Mejía Tort, (Tlalnepantla, México, 1946). Periodista- comunicóloga de la UNAM.
Publicaciones: Las otras sirenas, DIFOCUR/IMC, Sinaloa/Michoacán, 1997; La
Almendra del día y otras historias, Utopía Red 2000, Morelia, 2000 –poesía. El
Teatro Morelos de Maravatío, coautoría con Ma. Concepción Castro,
SEDESOL/Gobierno de Michoacán, Maravatío, 1996 -investigación; Pláticas de ayer
y de hoy, memorias de Samuel Calvillo Pérez, coautoría con Samuel
Calvillo,IMC, Morelia, 2001.
Colabora en el matutino Cambio de Michoacán, revistas y suplementos literarios.
Te esperé hasta recién;
estás de fiesta.
Mi casi otoño
no me deja ambular
tu primavera.
Esperé tu regreso;
yo quería
escucharte contar, luz de alborozo
las campanas de amor
que resonaron
en tu trémulo espacio.
Te esperé hasta recién;
tú ni recuerdas
esta lámpara
lenta
que te aguarda.
Tu padre lee, él no sabe
de estas cosas
profundas
de mujeres. Tus hermanos,
florecidas cabezas
en la almohada
que parecen jugar
a estar durmiendo...
Tardas mucho; te esperé
hasta recién,
ya no te espero.
He de mirar tu lecho,
puro nardo,
el libro
que dejaste abierto,
tus todavía muñecos, las paredes,
y devuelta
de este inmóvil vagar
por un paisaje
de presencias sin nadie,
pensaré,
con la misma tristeza inevitable
de otras noches iguales,
que tal vez
no sé,
no fuera absurdo
que me hubieras llevado.
Tu padre lee; él no sabe, ni sufre.
Las mujeres
nos sentimos tan viejas
si quedamos.
Matilde Alba Swann (Con un hijo bajo el brazo - 1991)