Kaixo,
hoy es día de salir a las calles de Bilbao porque aquí hay quien se
empeña en "callarnos a todos", esperando volver con otras cosas os copio
todo un clásico.
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PRIMERO COGIERON...
Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada por que yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí,
no quedaba nadie para protestar.
---------------------
Un abrazo,
Sime.
porque no puedo ver más que el camino antes de la curva.
De nada me serviría estar mirando para otro lado
y para aquello que no veo.
Que nos importe sólo el lugar donde estamos.
Hay suficiente belleza en estar aquí y no en otra parte.
Si hay alguien más allá de la curva del camino,
que se preocupen ellos por lo que hay más allá de la curva del camino.
Ése es su camino.
Si tenemos que llegar allí, cuando lleguemos lo sabremos.
Por ahora sólo sabemos que allí no estamos.
Aquí sólo hay el camino antes de la curva, y antes de la curva,
el camino sin curva alguna.
II
No basta abrir la ventana
para ver los campos y el río.
No es suficiente no ser ciego
para ver los árboles y las flores.
También es necesario no tener ninguna filosofía.
Con filosofía no hay árboles: sólo hay ideas.
Hay sólo cada uno de nosotros, como un sótano.
Hay sólo una ventana cerrada, y todo el mundo afuera; y un sueño de lo que se podría ver si la ventana se abriese, que nunca es lo que se ve cuando se abre la ventana.
Fernando Pessoa. (Portugal, 1888-1935). Poeta portugués que introdujo en la literatura europea el modernismo portugués, pero que sólo alcanzó reconocimiento tras su muerte en Lisboa, en 1935. Después de su muerte han aparecido sus Obras Completas publicadas con diferentes nombres. I-Poesías, 1942, de Fernando Pessoa; II-Poesías, 1944, de Alvaro de Campos; III-Poemas, 1946, de Alberto Caeiro; IV-Odas, 1946, de Ricardo Reis; V-Mensajes, 1945; VI-Poemas dramáticos; y VII y VIII-Poesías inéditas. Destaca también El libro del desasosiego (aparecido en 1982), que inició el poeta en 1912 y que se compone de aforismos, divagaciones y fragmentos de su diario. - Mont.: JMS/Caracas.
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Donde vive la locura
allì me dirijo;
en un caballo pardo
con toques de verde grana.
Allì me dirijo
Con una sombra de guitarra
entre los ojos,
con pieles de silencio
allì me dirijo
Cuesta el atardecer: una montaña
silenciosa y cuadrada.
Cuesta trepar sus paredes verticales
Hacia la madre de todas las plomadas
allì me dirijo
La locura se arrastra; ya la veo
mezcla de serpiente y pan
guardàndose en su cueva laberìntica
ocultando el grano de maìz,
la pizca de sal,
el hornero de oro.
Me dirijo entonces al crepùsculo
donde termina el juego de abalorios
que durò cincuenta y tres jornadas
que durò cincuenta y tres auroras
y otros tantos albores
hasta llegar a la hondonada
donde quedemos solos
la locura y yo.
Gocho Versolari
Poeta
-- Quien use zapatos, sentirá el mundo como una gran superficie de cuero.
Dado el gran debate que produjo el artículo de Panliteratura sobre el escritor mediocre, transcribo otro texto del escritor Gabriel Zaid que me parece ilustrativo de otro enfoque sobre el particular.
Abrazos a todos
Gocho
¿Qué hacer con los mediocres?
Por Gabriel Zaid
Que a uno lo llamen "mediocre" es un insulto, sin duda, pero lo crucial es saber qué
sentidos se ocultan detrás de esta exaltación del "camino de en medio". Un examen a fondo de la palabra que nos lleva a parajes insospechados.
Se presentó descaradamente y me puso nervioso. Estaba solo. Nadie podía darse cuenta.
Pero no quise verla, como si fuese la intrusión de un comercial procaz. Tal vez estuvo antes, pero en la zona del reojo, donde tampoco quise verla. Era una pregunta necia, obscena, que no se iba, que exigía atención: ¿Qué hacer con los mediocres? ¿Por qué
tantos maestros, jurados, editores, se sienten verdugos descalificándolos? La presión da lugar a desahogos confidenciales, a chismes, a chistes, pero nada más. ¿Por qué es enojoso analizar el problema? ¿Qué tiene de indecente? La medianía fue neutral, luego
positiva, después negativa y ahora tabú.
La raíz indoeuropea medhyo corresponde en griego, latín, germánico a términos neutrales que se refieren a lo que está en medio (espacio, secuencia, medición). En español, medio,
en medio, mediano, mediocre, promedio, intermedio, mediar, medianero, mediador, mediante, inmediato tienen ese origen. En latín, mediocris describía una posición de mediana altura, en un monte o elevación física. La raíz indoeuropea de ocris es ak: cima, pico.
El uso se extendió a toda posición que no llega al extremo: mediocre malum (enfermedad no grave), mediocris animus (espíritu moderado), mediocris vir (hombre de clase media) (Roberts, Pastor, Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española; Ernout,
Meillet, Dictionnaire étymologique de la langue latine; Blánquez, Diccionario latino-español).
La sabiduría antigua desconfiaba de la desmesura, lo desproporcionado, el exceso. Esta desconfianza llegó a convertirse en un elogio de la medianía y la moderación. Aristóteles
define la virtud como el justo medio entre dos extremos (Ética nicomaquea, ii, 6). Horacio celebra la dorada medianía (Odas, 2, 10). Séneca engrandece el desprecio a la grandeza: "Es de gran ánimo despreciar las cosas grandes y preferir lo mediano a lo
excesivo" (Cartas a Lucilio, 39, traducción de José María Gallegos Rocafull). Todavía a principios del siglo xvii, Montaigne casi lo cita: La grandeza "muestra su altura en preferir las cosas medianas a las eminentes" (Ensayos, iii, 13). Por esos años,
Covarrubias, en el Tesoro de la lengua castellana o española, anota que medianía "Se dice de lo que es razonable y puesto en buen medio. Mediocridad es latino, significa lo mismo y úsanle algunos".
El desprecio a la moderación es de siglos recientes. Parece surgir con el barroco y su amor al exceso, crecer con la Ilustración y el absolutismo, exaltarse con el romanticismo y su culto del genio y lo sublime, volverse científico con la eugenesia. Nietzsche
proclama la ética del superhombre y condena la compasión cristiana como negación de la vida. "Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres" (El anticristo, 2, traducción de Andrés Sánchez Pascual).
El siglo xx industrializó los ataques militares a la población civil para desanimar a las fuerzas enemigas, y el genocidio contra los indeseables en la propia sociedad para depurarla y mejorarla. Tanta monstruosidad suscitó un progreso de la conciencia moral. La
guerra, por primera vez en la historia, se desprestigió. La soberanía del Estado perdió legitimidad frente a los derechos humanos. El desprecio a las culturas inferiores se volvió inadmisible. Tan inadmisible, que ahora nada se puede considerar inferior. Esta
ilimitada extensión del tabú contradice sus buenas intenciones porque afirma como valor la negación de todo criterio y diferencia de valor.
La mediocridad como tabú tiene que ver con este relativismo. Si nada es inferior, nada se
puede descalificar. También tiene que ver con el progreso americanizado. El Tercer Reich y el imperio soviético se hundieron frente al imperio de los Estados Unidos, y sucedió lo mismo con sus mitologías. Ante el fracaso del superhombre nazi y el hombre nuevo
socialista, ascendió la fanfarria por el hombre común. Si todo hombre común es un líder en potencia, no puede haber mediocres: sólo etapas en el camino de la superación personal.
Hay una paradoja en la cultura del progreso. Aspira a una excelencia cada vez mayor en
todas las disciplinas, a una igualdad cada vez mayor de todas las personas. Pero ¿cómo reconciliar igualdad y excelencia? La excelencia desiguala. "Si todo en este mundo fuera excelso, nada lo sería" (Diderot, El sobrino de Rameau).
Los mitos esconden una contradicción insuperable, y así permiten "superarla" (Lévi-Strauss, Antropología estructural). El mito del progreso oculta su contradicción en la esperanza de tiempos cada vez mejores. Basta con suponer que la excelencia es una
desigualdad pasajera. La contradicción de hoy se resolverá mañana, aunque de hecho se prolongue indefinidamente. La vanguardia no es una minoría privilegiada, sino el principio de una excelencia alcanzable por todos. Los adelantados del progreso
reconcilian igualdad y excelencia, porque su aristocracia es transitoria. Todos serán excelsos en un mañana igualitario, que se pospone una y otra vez. Los privilegios de hoy están en el futuro de todos, y siempre lo estarán.
La idea romántica de que hay que aspirar a lo máximo, de que el extremo opuesto (el fracaso absoluto) es preferible a la mediocridad, rompe con la idea antigua de no desquiciar la vida y desemboca en el superhombre que extermina a los mediocres. Como esto
es repugnante, y como no se puede volver a la idea antigua de que la mediocridad es deseable, hay que suponer que no existe. Porque, en realidad, lo que parece mediocridad es una etapa transitoria: todo está en vías de superación. O, más radicalmente: porque la
supuesta mediocridad (con ciertos criterios) es una excelsitud (con otros).
Sería más inteligente reconocer que todos somos mediocres en casi todo, que no tiene importancia y que intentar lo máximo en todo es ridículo. La excepción no puede ser la
regla general, y no hay que confundir esto con la verdadera regla general: que cada persona es única, porque su código genético, su historia, su conciencia, sus capacidades y sus gustos constituyen un ser único. No hay dos personas iguales. Para que una persona
sea comparable con otras, hay que reducirla a lo que no es: peso, estatura, edad, velocidad en cien metros planos, palabras por minuto que puede teclear, escolaridad, dinero que gana, premios obtenidos, calidad de sus traducciones de Catulo, de su
interpretación del De profundis de Sofía Gubaidulina, de sus retratos al óleo.
Si las personas se reducen a una sola dimensión comparable, lo normal es la medianía, como en cualquier distribución estadística; y lo ridículo es desear que toda la población
compita y gane en la prueba olímpica de cuatrocientos metros de nado libre. Es imposible que todos ocupen el primer lugar, y es indeseable que lo intenten. Lo deseable es que todas las personas aprendan a nadar, para que lo disfruten (y lo usen, en caso
necesario).
Reducir a las personas a una dimensión las degrada. La sociedad entera se degrada, si todo se reduce a medir y ser medido. Aprender no es lo mismo que sacar buenas calificaciones, y lo importante es aprender. Divertirse y sufrir, lidiando con el agua,
los materiales, las herramientas, las ideas, las circunstancias que pueden convertirse en una solución feliz, no es lo mismo que ganar puntos curriculares, prestigio, posiciones, dinero.
Este deslizamiento de la vida concreta hacia la abstracta da menos valor a las personas y
a las cosas que a su medida en una dimensión. Paralelamente, es un deslizamiento de la realidad al narcisismo. Hay padres bien intencionados que dicen a sus hijos (para mostrar que no los obligan a seguir su profesión): "Puedes ser lo que quieras, hasta barrendero;
pero, eso sí: el mejor barrendero". Lo cual es empujarlos a la reducción de sí mismos, no a su desarrollo. Ser el número uno como barrendero (o lo que sea) está centrado en el yo y los competidores, no en el trato competente y feliz con la realidad.
Así se comprende la necesidad ontológica de no ser descalificado, y la presión sobre los maestros, jurados, editores. Cuando lo importante no es aprender, entender, crear, investigar, divertirse, resolver problemas, ayudar, sino competir y ganar, toda prueba es
un Juicio Final con pase al cielo, reprobación al infierno o suspensión en el limbo. De ahí las mañas infinitas para tener éxito, como única meta en la vida. Todo trato competente con la realidad se reduce a un trato con abstracciones: medir y ser medido,
derrotar a los competidores, superar marcas. Barrer bien, nadar sabrosamente, hacer cosas bien hechas, madurar como personas, encontrar soluciones creadoras a los enigmas y problemas que nos plantea la realidad, todo se vuelve secundario para el winning is all
del trepador.
Paradójicamente, la presión trepadora desemboca en el ascenso de los mediocres al poder y la gloria. Se supone que el darwinismo ferozmente competitivo debería entronizar a los excelentes, no a los incompetentes. Pero las carreras trepadoras están llenas de pruebas
cuyos resultados no se miden tan fácilmente como el tiempo en una alberca olímpica. Evaluar a una persona para un puesto o premio, evaluar una obra, no puede ser exacto. Es tan discutible, que distintos jurados honestos y capaces pueden llegar a conclusiones
opuestas. Si, para evitar la discusión, todo se limita a mediciones mecánicas, el resultado es absurdo. El candidato con más puntos puede ser un mediocre. El producto que más vende puede ser mediocre. Lo más calificado en las encuestas puede ser mediocre. El
programa con más rating puede ser una porquería.
La competencia trepadora no siempre favorece al más competente en esto o en aquello, sino al más competente en competir, acomodarse, administrar sus relaciones públicas, modelarse
a sí mismo como producto deseable, pasar exámenes, ganar puntos, descarrilar a los competidores, seducir o presionar a los jurados, conseguir el micrófono y los reflectores, hacerse popular, lograr que ruede la bola acumulativa hasta que nadie pueda
detenerla. La selección natural en el trepadero favorece el ascenso de una nueva especie darwiniana: el mediocre habilis.
No es imposible que una persona competente en esto o en aquello sepa también acomodarse y
trepar, pero no es necesario. Lo importante es lo último. Una persona más competente aún puede ser descartada en la lucha trepadora, si no domina las artes del mediocre habilis. Así se llega a las circunstancias en las cuales un perfecto incompetente acaba siendo el
número uno.
Desgraciadamente, aquellos que no tienen interés en lo que están haciendo, sino en ser aprobados, presionan hasta que se salen con la suya. Muchos años después, cuando llegan al poder y la gloria, son los modelos ejemplares de una sociedad reducida a trepar, y la
degradación se extiende desde arriba. Muchos lo lamentan, sin ver que todo empieza abajo: cuando maestros, jurados, editores, para no sentirse verdugos, se vuelven cómplices del trabajo mal hecho. --
Gabriel Zaid
Quien use zapatos, sentirá el mundo como una gran superficie de cuero.
DESCALZO EN EL REINO DEL METAL 2
Durante meses
mis plantas invocaron a las lunas
al rocío celeste de la noche.
Evoqué tenues libélulas
para andar tus miradas.
mientras las estrellas huían
con sus piernas de sal.
Ahora
siento la pelambre aguda
de tu nostalgia
La boca de mis plantas
la bebe sorbo a sorbo;
Los ojos de mis plantas
ven pasar un pétalo
una tarde de enero.
Sienten el vuelo de una mariposa,
se descuelgan de los sicomoros
en una incierta madrugada ...
Rielantes y agudos
tus recuerdos pasan por mis pies .
Camino tu pecho
y siento en mis plantas
que el dolor se aleja
en una ciega caravana ,
en un atardecer cuadrado,
en un quieto suspiro.
Descalzo camino tu aire
lleno de abejas sutiles,
de tamarindos espectrales,
de suicidios que se callan
de ojos que ruedan
en lejanos horizontes.
Me iré. Mis pies desnudos
serán tan sólo dos fantasmas
en tu redondo desfile de silencios
Gocho Versolari
Poeta
-- Quien use zapatos, sentirá el mundo como una gran superficie de cuero.
Paradójicamente, de la concepción global y casi colectiva de la pan literatura, se deriva una libertad y una capacidad por parte del escritor para decidir sobre su obra.
Es el emperador de ese mundo onírico y profundamente emparentado con los tramos más ocultos de la realidad, por el hecho de que no termina en su individualidad, sino que hay prolongaciones que legitiman su hacer.
Asi el escritor tiene cantidad de derechos que originariamente se le niegan: en un grado de exclusión o semi exclusión, la voz literaria se relega al "adorno
" suntuario en la cultura, a aquella dosis de sueños que son tolerables, que si se mantienen en su corral no molestarán a nadie.
Sin embargo, en su acción poética, el vate tiene en sus manos el timón de la historia. Es muy importante entre otras cosas, que seleccione a sus lectores. si bien internet es idónea en cuanto a la posibilidad de apreciar "el mapa" de la panliteratura, tiene pocos recaudos para elegir los lectores.
Es de notar que este hecho- la elección de los lectores - es lo opuesto de lo que ocurre actualmente, es decir que el lector es quien escoge al literato. Muchos buenos escritores se sumergen en la ansiedad de saber quiénes los leerán. El efecto contrario y tranquilizador es éste: son ellos quienes tienen la prerrogativa de evaluar al lector; de intuir como una prolongación del impulso que los llevó a escribir su obra, si están calificados para interpretarla, para darle el alcance que merece. Lo contrario es una suerte de profanación en un sentido técnico, refiriéndonos al sentido originario del término: lanzar a viva voz aquello que debía mantenerse en secreto.
El auténtico escritor es quien luego de componer desde sus sagradas entrañas la obra, marcha entre las gentes evaluando con mirada de águila y buscando aquellos que serán merecedores de leerla.
Club Positivo Presenta: Vacaciones Para El Alma 21 al 25 de Enero 2008:
En Poderosos Centros Energéticos - Pcia de Córdoba - Argentina Fuimos Los Primeros - Ofrecemos la Máxima Experiencia !
Contacto Multi-Dimensional Con la Naturaleza Tu Ser Interno y los Maestros Cósmicos (u OVNIS)
Enseñanzas - Vivencias - Técnicas y Meditaciones Basadas en la Pelicula EL SECRETO, el Maestro Osho Y Maestros de Sabiduria.-
ELLOS traen a la Humanidad: 1) Enseñanzas para Vivir Mejor 2) Anuncios sobre el futuro planetario 3) Preparación grupal para el Nuevo Tiempo 4) Técnicas para conocernos internamente y desarrollar TU potencial latente para el Amor - Los Negocios o el Arte 5) Podrás comprobar que el Contacto entre Humanos y Seres Superiores Ya ha Comenzado!!!
1987: a la 1 de la mañana estamos observando una Luz un poco más grande que una estrella que parece girar sobre si misma.- Eduardo, un niño le "pide permiso para tomar una foto" y la Nave se acerca, posa para la imagen y se aleja raudamente!!!
Somos los Primeros: Desde 1986 hemos organizado 65 Encuentros en distintos centros energéticos de Argentina.-
Más de 4700 testigos directos en nuestros encuentros han presenciado experiencias asombrosas que demuestran que el Contacto entre Humanos y Seres Superiores HA COMENZADO.-
Nos Avalan 20 años de Contactos y 31 años ofreciendo audiovisuales sobre el tema, en todas las pcias argentinas, más de 200.000 personas han participado de nuestras charlas y escuchado los anticipos sobre los cambios planetarios que HOY estamos viviendo.- Y Vos También estas Invitado / Invitada!
Recibiremos Energías de Amor Sabiduria Prosperidad Y Salud Comprendiendo a través de la vivencia directa que un Mundo y una Vida Mejor son Posibles!
Nos alimentaremos en forma natural y Meditaremos con las más elevadas frecuencias – Hablaremos sobre los misterios de la Vida y el Universo y compartiremos toda la Alegría del Hombre Nuevo y la Nueva Mujer que comenzamos a Ser! -
Los Maestros del Kosmos desde sus Naves Luminosas nos han hablado sobre los cambios que ya esta viviendo el planeta: políticos, económicos, sociales, ecológicos, pero también sobre la realidad espiritual humana, la forma correcta de vivir (desde los Angeles y cultivos, pasando por una nueva economía, hasta la sexualidad), Durante 5 años hemos vivido en la naturaleza (en la sierra de Ancasti, Pcia deCatamarca) poniendo en practica todas las enseñanzas recibidas y sabemos que funcionan por haberlas comprobado directamente.
1200 personas se inscribieron en nuestro V Congreso de Ciencia Cósmica en el Teatro de Capilla del Monte - aquí una foto de la gran fiesta final.-
Durante dicho evento en 1991 - 500 personas presenciaron una gran nave en nuestro campamento - esa noche se toma esta foto donde vemos un tubo energético y cuatro naves (tres desplazándose y dejando una estela y una dorada, inmóvil)
Los Maestros del Cosmos siempre proyectan sus tubos energéticos - en este caso en un joven con el virus HIV - recibe energía rosa curativa.-
El poderoso Campo Energético que cubre al Monte Uritorco en una foto lograda en nuestros eventos.-
Visitaremos bellos y mágicos lugares recibiendo fuerzas Sanadoras.- Haremos Caminatas y Nos Bañaremos en Ríos de Aguas Cristalinas
Todo este cúmulo de EXPERIENCIAS será transmitido en 5 días intensos e inolvidables.-
+ informes: redarcoiris@... Nuevo Teléfono 011-4281-0864 aranceles económicos
Amanece de nuevo, el trabajo espera, un poco más de sueño, no puede ser, ya es hora, me levanto aunque no quiera; el tiempo vuela, corre, salgo sin comer.
El trabajo está ahí, siempre, todos los días, sin descanso, lunes a domingo, es así; cuerpo adolorido, manos tiesas, tripas vacías, no es tan malo, no me quejo, yo lo elegí.
Llego al cuarto, soledad inmensa, tiempo para pensar y extrañar, nunca hubiera venido, uno piensa, mejor sería mi vida en el lejano hogar.
Pero busco la verdad en mí mismo, uno puede ser feliz en la pobreza más no en el conformismo, y la vida real...recién empieza.
Buenas noches, compañera. Sé que estás ahí, al otro lado del hilo telefónico, en esta soledad errante y absurda que nos ataca el alma como el peor de los vinagres, en este triste muelle sin olas en el que se convierte la vida cuando ya nadie ni nada te importa salvo seguir tirando de la noria para adelante. Yo también estoy aquí, solo en medio de la soledad, envuelto en la negra ceniza de silencio que tiñe mis pensamientos. Aquí, anclado en la bahía del recuerdo como un viejo galeón sin fuerza para adentrarse de nuevo en alta mar o en esa aventura o laberinto de amor que a veces te aprieta el corazón y te arrastra en su tempestad hacia horizontes insospechados. Sí, yo también estoy aquí, en esa amargura honda de túnel sin fondo a la que nos ha traído, sin que pudiéramos evitarlo, el destino.
Hace tiempo que deseaba escribirte, contarte lo que me sucede dentro y nunca logro sacar afuera, ese huracán de
sentimientos que me recorre el tuétano de los huesos cuando pienso en ti e imagino que existes. Hace tiempo, mucho tiempo, que quería explayarme contigo, como si fueras un personaje real de la historia que me ha tocado vivir, a pesar de este rencor oscuro de esparto que me crece en la venas cuando te encuentro asomada a algún recuerdo y no soy capaz de cerrar la ventana. Tú eres así, imprevisible. Siempre lo fuiste. Desde que nos conocimos. Desde que te vi una tarde, paseando por el parque y eras alta como un chopo adolescente culminado por una larga melena rubia. Parecías una luna llena en una noche de tormenta.
Hay amores que sólo existen en la palma de la mano y tú eres uno de ellos, una semilla que el viento nunca quiso traerme aunque me la restregara por los ojos hasta dejarme ciego, esos ojos que cuando se cierran ven tu cuerpo de sirena azul saliendo de los sueños, cayendo como un golpe seco, puntual, cortante, en las redes de mi ensueño. La luz se
desvanece tras los párpados, se diluye en el fondo del cerebro, tras el telón del subconsciente. Y luego tus pasos se pierden en la distancia, se alejan lentamente en la cometa sin hilo que se oculta bajo la almohada, en los desagües oxidados del tiempo, en la fría cloaca del infinito, con la idea de volver a torturarme en otro momento.
Aquí estoy, encerrado en este cofre del mundo sin ser ningún tesoro, como un alma en pena condenada a los caminos más remotos e inhóspitos, al frío mármol de la abstinencia sin ser viudo, sin ni siquiera haberte catado por fuera o haber asistido a uno de tus locos y febriles devaneos. Ya lo ves, la vida es así. Para unos tanto y para otros tan poco. Y uno sólo puede decir para consolarse: ¡Si lo sé no vengo!. Yo soy el calvo ese, gordo como un tonel, al que desprecias intensamente cuando pasa a tu lado y te mira de reojo, para que no te des cuenta de todo el deseo concentrado de semental salvaje y en celo que late en sus
pupilas. Pero ya sé, no te gusta la grasa. A ti sólo te van los tíos altos, cuadrados, con más músculo que cerebro.
Recuerdo cuando eras fea y peluda como un mono y te faltaban algunos dientes y nos tomamos aquel trippy a medias, bueno yo tres cuartos y tú lo que restaba. Despues nos fuimos a la cama y nos pilló la subida en plena faena. Las paredes se volvieron niebla, una niebla espesa y yo no sentía mis pies cuando caminaba por el pasillo en dirección al cuarto de baño. No lo pudimos hacer. La historia se vino abajo, nunca mejor dicho eso de abajo, cuando ya casi estaba alcanzando el punto culminante. ¡Y yo que había comprado el asunto para camelarte! Luego me dijiste que no eras drogadicta y que los picos que ofrecías en la discoteca la tarde que te conocí eran sólo unas ampollas de vitaminas que le habías birlado a tu padre en la farmacia. Era tu manera de hacerte la interesante. Cada uno tiene la suya. He conocido a otros que vendían mierda de vaca reseca
como si fuera haschís y alguna gente todavía les decía: ¡Qué colocón he pillado! Y ellos se quedaba encantados al comprobar el poder de su capacidad persuasiva.
¿Te quejas de que me huele demasiado la mierda? Son gajes del oficio de vivir. Yo también aguanté aquella semana, cuando te empeñaste en venir al cuarto de baño a hacer de vientre mientras me duchaba todas las mañanas. ¿Sería para que yo profundizara en la veta romántica que desprendías en aquellos momentos? ¿Para que me inspirara en tu imagen de princesa sentada en el trono, de aquella guisa y de aquel olor? Luego me preguntabas qué deseaba desayunar. Y yo te decía, nada, ya tomaré un café en la oficina. Y las tripas parecían leones desconsolados a punto echar el alma después de haber ingerido una monumental dosis de aceite de ricino. ¿Qué a mí me huele demasiado la mierda? Claro, la tuya no importa, por eso, porque es la tuya, caca de princesa.
Sí. Recuerdo cuando eras rubia y
escasa de estatura y necesitabas ponerte de puntillas para que el barman se diera cuenta de que estabas al otro lado de la barra. El miedo que daba verte caminar por zonas batidas por el viento. Por eso sentí la necesidad de regalarte aquellos plomos redondos el día de tu cumpleaños, como los que se ponen junto al anzuelo en el sedal de las cañas de pescar. Sí, para que los llevaras siempre en los bolsillos y una ráfaga no fuera capaz de apartarte de mi lado de un solo envite. Pero no picaste, no entendiste la ternura del detalle y pusiste el grito en el cielo. Esperabas unos pendiendes, en aquella cajita de joyería forrada de terciopelo y envuelta en papel de regalo en la que te los entregué. Pero eran sólo plomos, de color gris y áspera textura, plomos como todos los segundos, minutos, horas y días que me quedan por vivir sin ti.
Cuando fui alto, fornido, buen mozo pude comprobar que me perseguías. Unas veces eras pelirroja, con la melena larga y una zarzuela
de pecas de frasco columpiándose en tu cara. En pocas ocasiones te encontraba despampanante, de echar por fuera, como esas mujeres que parecen un imán para cláxones de camionero. Las más de las veces, esmirriada, canija, con la cara llena de verrugas y siempre quejándote de que ni siquiera te miraba el guardia de la esquina cuando aparcabas mal. Pero yo no estaba para muchas monsergas o remilgos. Era un cachas que te utilizaba como a un pañuelo de usar y tirar o te despreciaba olímpicamente. Sólo me interesaba pasar el rato contigo, hacerte algunas cosillas lindas y enseguida me ponía a tratar de conquistar otros puertos. Me encantaba eso de la seducción hasta que decías que sí, luego sabía que tendría que esconderme detrás de la columna de un soportal, cuando te viera en la calle, para que no me dieras la vara o me empañaras el corazón con tus lágrimas de mujer desquiciada por un amor no correspondido.
Luego, un día, apareciste en mi cama al despertar y eras
negra, negra como el betún o como una tiniebla espesa. Y por un momento pensé que aquella noche había estado de aquelarre en el infierno. Pero me agradó el contraste que hacía tu cuerpo en mitad de las sábanas. Así que te regalé un polvo de propina y mil pesetas para el taxi que te llevara a casa. Amanecía y el portal todavía estaba lleno de sombras. Pensé que el color de tu piel te serviría de camuflaje y así los vecinos no añadirían una nueva muesca en mi currículum de soltero de vida disipada. Pero no cayó esa breva. En las comunidades de propietarios nunca faltan esos ojos avizor, al acecho detrás de una mirilla, esperando para pillarte en un renuncio. En la mía era La Gaceta, apodo con el que se conocía a la vecina del primero y a cerca de cuyo significado o motivación sobra o está de más toda explicación. Luego, cuando fui a la tienda a comprar café, la tendera hasta me regaló una tableta de chocolate, y yo sé que lo hizo con segundas, pues nunca se había
dignado regalarme nada.
Sí, ahora que lo pienso fuiste todas y una sola al mismo tiempo, pero en casi todas las ocasiones coincidiste en una cosa, la mala leche, ese carácter tan tuyo parecido al de una mecha de polvorín a punto de culminar su objetivo. Contigo no hacía falta ni encender la cerilla, ardías sola. Cualquier situación la ponías del revés, le dabas la vuelta hasta convertirla en una hoguera espantosa que todo lo consumía. Y yo era leña, leña concentrada en un montón esperando a que organizaras tu particular noche de San Juan, como al final hiciste, incluyéndome en tu aquelarre suicida como si yo no fuera más que un absurdo monigote de una falla valenciana.
Sí. Ahora sólo somos ceniza, ceniza en el viento que decía el poeta, el humo frágil que deja un cohete en el aire después de estallar. Se nos pasó el tiempo, la vida. Se nos quemaron también los sueños y sólo nos queda esperar el sonido de la traca final mientras cada uno
aguanta su vela y todo el cirio que ha dejado atrás.
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Vendrás en primavera, con flores muy hermosas,
brindándome tú aroma de mirto y de jazmín,
me bordarás un manto de bellas mariposas
y pétalos de rosas cubriendo mi jardín.
Serás un fresco arroyo en tórrido verano
calmando con tus aguas mi sed y mi sopor,
abanicarán mis sueños las palmas de tus manos
y dormiré a la sombra de tu ángel protector.
Te irás en el otoño, huyendo con las hojas
que vuelan sin destino con viento a su favor,
dejando mi alma triste, cargada de congojas
muy sola y desvalida llorando por tu amor.
Serás en el invierno promesas de regreso,
te buscaré en la ausencia con loco frenesí,
y en mi febril delirio tal vez yo te de un beso
en los labios traviesos que nunca conocí.
Voz:L3mØs
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d.. Poema: "Poema Modernista" de L3mOs
e.. Poema: "Cuando vuelvas hijo mío" de L3mOs
A lo largo de estos años, con más de doscientos libros de autores de todo el mundo publicados, confieso que he conocido todo tipo de poetas, incluso poetas que no son poetas sino poetizadores de prosa o de filosofía, y de todos los colores: gordos y delgados, altos y bajos, buenos y malos, pero en todos he podido apreciar una característica común, sin excluirme: un ego más superlativo que la nariz de Cyrano de Bergerac. Todos nos consideramos grandes artistas cuando no somos más que
aprendices.
Por aquí vino durante una época un poeta vampiro, nunca mejor dicho, porque además de beber sangre, según contaba en petit comité y después ratificaba por la televisión, te chupaba los cuartos, es decir, siempre arrimaba el ascua a su sardinapor hache o por be y limaba a su favor, en las liquidaciones, algún ejemplar de su libro. Yo hacía la vista gorda, dadas las peculiares características del mamífero, hasta que decidí cambiar el método y exigirle el pago por adelantado, motivo que, al final, al no aceptar él la modificación,me llevó ala rescisión definitiva, de mutuo acuerdo, de la relación contractual dando por liquidados todos los asuntos económicos.
Se trataba de un personaje peculiar. La gente acostumbraba a verlo rondando por la zona donde está ubicado el matadero municipal, lo que disparaba la imaginación, especialmente en aquellos que desconocían que su vivienda estaba ubicada en las proximidades de tan letal y trágico establecimiento y, por lo tanto, no le quedaba más remedio que circular por allí.
Reconozco que, en cierto modo, para mi editorial, contar con él entre sus autores, representaba como disponer de una atracción de circo y así lo utilicé. La gente que venía por el taller y lo veía maquillado al más puro estilo Drácula, vestido de capa ycon bastón pendenciero (en el interior
se comentaba que llevaba un estilete, aunque no lo puedo certificar y espero no hacerlo nunca), abría los ojos como platos y se marchaba para su casa o lugar de procedencia repitiendo las mil y una historias que, cuando se le tiraba de la lengua, el vampipoeta contaba, pues su imaginación era desbordante.
Recuerdo en ese sentido a un poeta cubano que lo conocióy que ha debido convertirlo en el tema favorito de las tertulias literarias de La Habana. Seguro que todavía no ha podido cerrar los ojos de sorpresa que iba poniendo a medida escuchaba lo que decía. Sólo mi hija, mi madre y mi familia, me miraban con cierta reticencia o me hacían algún comentario cuando se lo encontraban de sopetón en la escalera del edificio y se llevaban el consiguiente susto.
Su mayor afición eran los cementerios y en ellos basaba una buena parte de su narrativa oral.
Una de sus historias favoritas se refería a cuando se le hizo tarde rebuscando en el osario de San Mauro, residencia última y definitiva de los que habitamos en Pontevedra, y, al querer salir, se encontró la puerta cerrada con una cadena y un candado. Era una noche de invierno, de estas en que se va la luz diurna muy temprano y el gris de las nubes asfixia como plomo. Así que, ni corto ni perezoso, tiró el saco cargado de huesos que llevaba al hombro por encima de la tapia. Luego trepó y se puso de pie sobre el muro con la intención de saltar al exterior. El viento soplaba fuerte y le desplegó la capa, haciéndola ondear como una
bandera. Él se sintió feliz, convertido casi en un personaje de película, el sueño de toda su vida, pero quienes no debieron opinar lo mismo obatir palmas con las orejas de felicidad fue la pareja que, amparada en la oscuridad y la soledad del lugar, se encontraba en plena faena amatoria a la sombra de un árbol, al otro lado.
Imagínense la escena. Primero la pareja ve que les cae un saco de huesos encima y se desparrama por el suelo y, luego, al mirar hacia arriba, contemplan a la reencarnación de Drácula en una de sus más bellas y tétricas estampas nocturnas saltando desde dentro del cementerio. El poeta vampiro contaba que nunca había visto correr a unas personas con tanta rapidez, "y eso que el tío todavía llevaba el asunto tieso y los pantalones bajados", lo que hacía que cada tres
pasos tropezara y se cayera. Ni que decir tiene que ambos lanzaban gritos de espanto, aunque en este caso, más a siniestro que a diestro.
En otras ocasiones, comentaba que era muy amigo del personal de la funeraria local. Muchas mañanas se pasaba por allí para tomar un café o charlar un poco. Un día, los empleados lo dejaron vigilando el establecimieno, mientras ellos iban a hacer unas gestiones. Él, ni corto ni perezoso, se dijo: ¡Ésta es la mía! Y se metió en un ataúd vacío que esperaba un próximo inquilino, aunque no vivo. Desde hacía mucho tiempo deseaba probar uno, sus finas y aterciopeladas almohadillas, la pulcritud de sus telas, ver el mundo desde aquella perspectiva.
-El problema-
contaba - fue que la noche anterior no había dormido, y al estar allí dentro sentí una sensación de tanta placidez que me quedé dormido.
Cuando los auxiliares fúnebres llegaron, dijeron: -¡Este se debió marchar! ¡No se puede confiar en él! Y, como la tapa de la caja , de bisagra, que se abría hacia arriba, estaba de espaldas a la puerta, uno de ellos la cerró, sin mirar lo que había dentro. Luego cargaron con él, lo introdujeron en el vehículo e iniciaron el camino hacia la casa del finado al que se le había adjudicado.
El vampipoeta se despertó con el golpe de la tapa al cerrarse, pero no se atrevió a decir nada, esperando la oportunidad para escabullirse del interior sin ser visto.
Incluso comentó que oyó decir:
-Caray, éste debe de ser de madera buena, porque pesa de la hostia.
El problema es que nuestro amigo ya no tuvo oportunidad de salir de allí hasta que abrieron la tapa, junto a la cama, en el domicilio del muerto. Él, entonces, pegó un brinco, como siempre con la capa desplegada y los afilados colmillos asomando por la comisura de los labios, dijo buenos días, y salió pitando, antes de que la gente, completamente patitiesa de estupor, pudiera reaccionar. Eso sí, los empleados, cuando lograron salir de su asombro, corrieron detrás de él llamándole de todo.
Su chiste favorito era por aquel entonces: ¿A qué no sabes lo que le dijo el cadáver de un niño a otro? ¿Quieres gusanitos?
En cuanto a su estilo literario, es muy parecido al de un personaje también muy peculiar, el poeta lituano del siglo pasado Lubicz-Milosz, tío del Milosz que fue premio nobel, el cual no era aficionado a beber sangre, pero le encantaba la carne cruda.
Cuando a uno le mentan las lentejas, lo primero que se le viene a la mente es el viejo refrán, "las lentejas de vieja, quien quiere las toma y quien no, las deja", lo cual representa sin duda uno de los más coloquiales cantos a la libertad que ha parido abuela, porque en la posibilidad de elección reside la libertad. La gente que pasa hambre, por ejemplo, no puede elegir lo que va a comer y, por lo tanto, no es libre. Tampoco la gente que está mal de la cabeza y, el que se quiera dar por aludido,que lo haga, ya que nadie, sino uno, es responsable de los desaguisados que se haga a sí mismo, aunque a veces sea más cómodo pensar que son los demás los responsables de la propia crucifixión. El nombre culto de la lenteja, según la wikipedia, es lens culinaris. Después, la enciclopedia se extiende con un montón de términos adjetivados para explicarnos de qué se trata, términos que no reproduzco porque son tan
rebuscados que nadie se enteraría, al leerlos, si no ve la foto, de lo que esla susodicha especie. Si realmente deseara mostrárnoslo, debería, a mi juicio, poner algo así como: "bolita plana de color caqui que crece en una planta y se come, después de dejarla en remojo y cocerla, y que genera una desbordante flatulencia. Alimento bélico, abunda en los cuarteles..." , con lo cual no habría bicho viviente que no lograse identificarla e, incluso, recordarla con la memoria olfativa. Si uno hace una análisis más detenido se da cuenta de que la lenteja es hembra, por lo menos en lo que respecta a su nomenclatura, y que existen diversas variedades: Por un lado la rubia castellana, que puede ser de frasco, de color verde claro y bastante voluminosa, es decir, la más habitual y que, hoy en día, crece en todas partes, incluso en latinoamérica. A veces se quita veinte años de golpe y piensa que nadie lo va a notar. Hay la rubia de Armiña, que es más gorda que la anterior
aunque posea un nombre tan elegante. Está también la verdina, de pequeño tamaño, y en la que debieron inspirarse para inventar el dicho: "la mujer y la verdina, cuanto más pequeniña, más xeitosiña(1). Muy parecida es la pardina, también conocida por la "pardilla", un poco más grande que la anterior y que no suele ser ni rubia ni de frasco, sino de bote, es decir, la tonta del bote. Esta última es la más rápida de cocinar, aunque al igual que las demás, lo conveniente es que se haga a fuego lento, salvo que el cocinero tenga un abrelatas y la haya comprado en el supermercado de la esquina, que entonces solamente necesita un baño de María. Para ponerlas a punto, a cualquiera de ellas, lo primero es quitarles el envolotorio y remojarlas en abundante agua fría. Qué se retuerzan con la impresión. En el contraste está el gusto. Luego hay que calentar el fogón, de forma gradual. El hervor debe ser suave y continuado, con delicadeza. Que sientan como las
yemas... perdón, las llamas, las acarician. La ternura es lo que se pretende y que al final, solamente verlas, se te haga la boca agua. Ellas sentirán el calor del fuego retozando en su piel y notarás como si empezaran a gemir y en el rumor de las burbujas te parecerá escuchar: ¡Más, un poco más! Y tú, siempre manteniendo el tipo, retardando lo inevitable, pensando más en la guarnición que en el propio asunto para no sentir la tentación de poner fin al guiso y retirarlo. Cuando ya estén bien calientes... ¡Ay, jesús, dios mío! ¡Cuando ya están bien calientes! Se comen a mandíbula batiente, se muerden por todos los sitos y se hace un viaje a otra galaxia. Ellas ya estarán desnudas, medio desechas, sin piel, formando un remolino de placer en el gusto. Luego, con calma, solamente habrá que lavar el plato o introducirlo en el lavavajillas y prepararse para el siguiente episodio. ¿A alguien no le gusta un buen plato de lentejas?
Surgió, por entre los florecientes anhelos, la negra sombra de una trayectoria truncada; y un mundo que no pudo ser pero que el sueño reclama, pese a cualquier imponderable. Porque ese mundo existe, es el lugar que transito aunque los pies por él no caminen. Es el mundo imposible que prosigue la trayectoria de luz trazada. Es el mundo que dentro de nosotros vive, porque lo demás no deja de ser la sombra inconsistente de la noche de la vida. La otra, la verdadera realidad, vibra entre sueños; canta su música de luz sobre un sol inextinguible.
Yo edifiqué este amor. Con fragmentos de oscuras inocencias, con torpes esqueletos de caricias, con harapos de sueños, con astillas de heridas sin cerrojos, con retazos de olvidos, con silencios, con este terco corazón obrero enhebrando una a una las miradas hasta llegar al beso.
Yo edifiqué este amor. Me desollé las manos y el alma para hacerlo. Desgarré la agonía de mis pieles en el seco perfil de tus misterios, en tu salvaje lluvia de raíces,
en tu escasa ternura, en la eterna aspereza de tus miedos, en el rencor marchito de tu zarza, en la estirpe indomable de tus fuegos.
Yo edifiqué este amor. Establecí mi sumisión descalza como piedra y cimiento, lo parí con la fuerza de la tierra en la orilla de enero, lo afirmé como hiedra a tus murallas de aguijones sin tiempo... y lo sostengo a pura garra y dientes entre racimos de cuchillos negros.
Desde siempre, uds.
saben, REDH sufre intermitencias en
sus envíos, y desde poco más allá de su inicio, en la disponibilidad de
acceso
al sitio.
En gran parte esto se
debe a que, si bien la comunidad que
recibe REDH es incontable (parte de una extensa base de suscriptores a
la lista
de distribución y un alto promedio de visitas diarias al sitio, que
luego ramifica
su crecimiento en enlaces, reenvíos, citas, etc.), pero la gestión de
REDH
depende de un esfuerzo individual y voluntario.
Vicio de origen, REDH
nace junto con la campaña por la
extradición de Pinochet a España en 1998 (casi 10 años atrás); fue uno
de los
nodos de comunicación que se generó espontáneamente, en una explosión
militante
desordenada, inédita y maravillosa. Superada esa instancia, la red
solidaria se
volcó a otros temas de interés en el área de los Derechos Humanos, y
fue la
misma gente que la componía la que pidió que la red no se disolviera.
A partir de allí hubo
que pensar cómo se hacía “todo”:
cómo evitar repeticiones, qué entraba y que no, cómo salir de una
dirección
individual para que el contenido pueda ser tomado como fuente, cómo se
ordenaban los envíos con múltiples temas, cómo se preservaba la
presencia
solidaria manteniendo todas las fuentes de envío y reenvío, desde dónde
se gestionaba,
etc.Es decir, cómo construir el perfil
que REDH fue asumiendo.
Desde siempre (y
cualquiera que haya tocado el tema
conmigo lo sabe) vi la necesidad del sitio como algo fundamental. Los
envíos
necesitan una referencia fija en la red que supere lo efímero de un
mensaje,
que se fije como antecedente, que sirva para ver/entender el origen de
un tema,
que quede a la espera de un destinatario no contenido en la lista de
red, ni en
las redistribuciones espontáneas.
En
2005 fue posible hacer realidad el sueño y la necesidad
el sitio. Primero porque apareció un desarrollo de software libre que
se
acercaba a la organización de la información que REDH requería, en
segundo lugar
porque variaron los costos de host (lugar donde se ubica un sitio), y
en lo
personal porque medianamente superé la crisis laboral que supuso el
quiebre de
Argentina y la crisis de 2002 en Uruguay, por lo que pude contratarlo.
Simplemente por eso: se hizo en cuanto se dieron condiciones mínimas,
en el
marco de una iniciativa siempre gestionada individual y voluntariamente…
Razones
del cierre y
de la imposibilidad actual de rehabilitarlo:
El
sitio de REDH debió cerrarse, debido a que el gran
número de visitas diarias satura el servidor donde está alojado.
Esto sucedió con dos
empresas de hosting; en un principio,
que REDH ocupara entre el 80% y el 100% de los recursos del servidor se
adjudicó a mala configuración o ataques de hackers (para analizaresto fue que REDH se bajó de línea en más de
una oportunidad). Sin embargo, luego de depurar el sitio y el servidor,
se
detectó que la carga coincidía con el acceso de visitas en puntos pico
(determinado horario en el día, o luego de un envío a la lista, o
cuando se publicaba
material de interés masivo).
Es decir,
paradójicamente, como alguna vez ocurrió con la
lista de distribución de mensajes, el sitio de REDH cae por su éxito.
Actualmente, el tipo de
plan de host donde se aloja REDH
no es básico, es un plan que permitiría tener más de 50 sitios,
funcionando sin
problemas.Sin embargo REDH está sólo en
ese plan, y consume todos los recursos del equipo donde se aloja.
El costo de este plan
es de U$S 200 anuales, que mantengo
con mis ingresos personales.
La única solución
posible para este problema sería contratar un
host privado, o
virtualmente privado (donde el sitio de REDH no compartiría recursos
con otros
planes). El valor de este servicio (en una opción baja) asciende a U$S
70
mensuales. Costo que resulta imposible enfrentar para mí.
Por esto, el 29 de
Octubre pasado, el sitio fue bajado de
línea y tendrá que continuar así.
Problemas
con la
lista de correos
Estos problemas
existieron siempre. Desde un principio
REDH creció más allá de lo que los servicios gratuitos de listas de
correo
podían albergar.
Tampoco puede hacerse
uso de las listas de correo delos planes de
hostings normales, porque
tienen un límiteen el número de envíos
que está muy por debajo del número de suscriptores de REDH. La solución
aquí
sería la misma: el host dedicado.
El costo de tener que
utilizar listas gratuitas (más allá
de tolerar la propaganda que agregan al pie de cada envío) es que las
empresas
que las ofrecen, para ‘manejar el servicio, realizan bajas masivas
periódicamente; sin avisar, y sin que se registren en las estadísticas
de
bajas. Por esto a diario recibo mensajes preguntando por qué di de baja
a tal o
cual dirección (cosa que no hice).
Para que se vea la
magnitud:
Cuando
REDH se gestionaba en YahooGroups alcanzó los 10.000 suscriptores.
Bajas y altas se alternaban,
manteniendo una línea de crecimiento de suscriptores positiva. Sin
embargo en
dos años, los suscriptores bajaron a 2.500.
REDH
estuvo sin salir tres años hasta que apareció la
alternativa de Domeus. En ese lapso pude reconstruir (mínimamente) la
nómina de
suscriptores que YahooGroups ‘proscribió’. REDH en Domeus comenzó
entonces con
29.000 suscriptores. Las estadísticas entre bajas y altas, siempre
dieron
resultado positivo. Sin embargo, la lista en Domeus hoy tiene 13.800
direcciones (!?)
En
base a resguardos, recuperé parte de la lista de
suscriptores que Domeus eliminó, construyendo una nómina de 11.400
direcciones,
a las que no puedo enviar REDH porque no tengo cómo hacerlo…
CONCLUSIÓN:
La voluntad enfrenta el
límite de la realidad, y lo que yo
pueda aportar para financiar a REDH tiene el techo bajo de lo posible.
En estos años, algun@s
Compañer@s mostraron interés en
apoyarla económicamente, pero por alguna razón (?) esas
iniciativas nunca
llegaron a cristalizarse.
Hace mucho tiempo,
busqué financiación en una pequeña (muy
seleccionada) listas de fundaciones, lo que suspendí para no
transformar a REDH
en lo que pretendían esas fundaciones y no lo que debía ser, o evitar mentir pidiendo dinero para una cosa y luego
haciendo otra (si el trabajo de REDH es inocultable!).
Estamos aquí, entonces,
en un punto donde los recursos que
pide REDH son inviables para este tipo de gestión voluntaria. Este
punto no
tiene retroceso, porque REDH crece sola y no se puede achicar ‘a
voluntad’ (o
‘a necesidad’).
No hay otra alternativa
que cerrar el sitio y mantener la
lista como esté, sólo para envíos de emergencia (como los que he
enviado en
estos períodos de intermitencia).
He hecho lo posible, y
les aseguro que he intentado lo
‘imposible’, pero la realidad ha demostrado que esta comunidad inmensa
y
creciente que representa REDH no puede sostenerse en un solo pie.
Un
gran abrazo,
Carlos D. PÉREZ cperez@...
Coordinador de REDH
Red Solidaria por los
Derechos Humanos
Kaixo,
el poeta Jorge
Montealegre (1954) comenzó a hacer poesía cuando era un joven preso
político.
Os copio dos de sus poemas sobre el hambre.
-------------------------------------------------- Alta
poesía
Todos los vecinos de mi barrio duermen siesta,
pero hay chicos que golpean puertas fastidiando:
piden pan y no dejan
escribir los mejores poemas sobre el hambre.
En el famoso año dos mil después de Cristo
seremos niños y viejos del siglo pasado
Salvo los niños de Somalia
que no están en los planes del milenio que viene
porque los niños de Somalia no conocerán la próxima semana
Los niños de Somalia son menos que huérfanos en el desierto
Son hijos del hambre que los acuna
y nadie adoptará un cachorro de hombre
que juega con su propio cadáver
Los niños de Somalia son los niños de Ruanda, de Biafra, de Etiopía
mirándose en el espejismo de una ronda africana
Los niños de Somalia no pueden escapar como los niños de Sarajevo
y los niños son niños así en el hambre como en la guerra
Los niños de Somalia son esqueletos caminando hacia ninguna parte
recién paridos a la muerte
Ya nada tienen que pedir
Nacieron sólo para enviarnos su mirada
vía satélite
Un silencio que dura un close-up eterno
ojitos que sostienen los párpados en una proeza irrepetible
a la hora de comida
cuando cambiamos de canal y de milenio moviendo las pestañas
a control remoto
La hora de vendarnos la mirada
con el último pecado
que divide a la familia principal del Reino Unido
Bienaventurados los niños de Somalia
porque nunca serán
los viejos de mierda del siglo venidero.
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(Introducción al libro "Bajo el cielo esmeralda" de Lyra Sierra López*,
leída en el acto de presentación celebrado en el Café Moderno de Pontevedra (España),
el día 2 de noviembre de 2007.
*Lyra
Sierra, poeta pontevedresa que trabaja como médico del Instituto Social de la Marina en las Islas Seychelles.
SÁTIRA A LAS ISLAS SEYCHELLES
Cuando Lyra me propuso que escribiera algo para la introducción de este
libro y su presentación en el Café Moderno de Pontevedra, me asaltó la duda, sobre todo porque muchas de sus poesías están relacionadas con la experiencia vital por la que está atravesando y que supone haber trasladado su residencia a un lugar tan alejado de aquí como las Islas Seychelles y que yo no conozco. Pero luego pensé que la función del escritor es viajar, aunque sólo disponga para ello de una herramienta llamada pensamiento; viajar a los lugares donde se ubica la realidad o la ficción que quiere narrar y así llegar a describirlos de tal manera que la gente los sienta como propios, como si realmente los mismos lectores estuvieran allí, cuando se sumergen en el texto. Y me decidí a hacerlo. Lo cual, por otra parte, sin ser tan gratificante como la presencia in situ, tiene la ventaja de impedir que los pocos números positivos que, a veces, y como rareza insólita, alumbran mi cuenta bancaria naufraguen en el coste de un billete de avión transoceánico y crucen la línea
roja que señala el inicio de un territorio tan peligroso como el de los números del mismo color que la línea que se traspasa.
Lyra es ante todo una buena amiga mía. Una amiga a la que le gusta escribir poesía y que un buen día se levantó con el pie torcido y decidió su exilio voluntario, por razones laborales, en una tierra llena de tortugas gigantes, alertas de tsunami y mosquitos tan grandes como avionetas, auténticos kamikaces del aire que con sus vuelos rasantes o en picado convierten el día en un carnaval de zumbidos siseantes. En definitiva, las Islas Seychelles.
Calificativos que no son óbice para que las agencias de viajes intenten
vendernos el lugar como si de un paraíso tropical o un archipiélago de sueños pincelado de atolones coralinos se tratase. Para mayor decepción, es el país más rico de África y la nación más pequeña del mundo que posee divisa propia, según pregonan algunos reportajes que he leído, lo que implica, estoy seguro, que cada vez que se entra en un bar, en una tienda o en cualquier otro sitio en el que haya que utilizar la cartera, el sablazo no te lo quita nadie. Es decir, que aún por encima de estar en el culo del mundo, cuesta un riñón vivir.
Aunque no todo serán desventajas, algunas cosas buenas debe tener, se preguntarán ustedes. Y es cierto. Aquella tierra posee una gran ventaja sobre muchos otros paraísos tropicales, algo inimaginable y que no se van a creer: No hay indígenas. Sí, sí. Así como lo oyen, no hay
indígenas. ¿Pero eso es una ventaja, se estarán volviendo a preguntar? Pues sí. Es una gran ventaja, porque así la civilización se evita el trabajo de tener que matarlos ya sea de hambre, metiéndolos en pateras y cayucos y echándolos al océano o con cualquiera de las otras técnicas utilizadas habitualmente para ello, cuestión sobre la que un racista diría incluso, utilizando un chiste fácil, que al no haber indígenas que matar se impide también que pongan el grito en el cielo las sociedades protectoras de animales. ¿No lo ven? Algo bueno debía de tener.
Ahora en serio, ironías y sátiras aparte, Seychelles es el corazón verde más visitado del Índico, una explosión esmeralda que remonta las olas del tiempo. Un sitio tan peculiar que en una calle te encuentras a un tipo con cara de francés y a la vuelta de la
esquina un chino más amarillo que un limón, un indio de la india, no del far west americano, o un africano continental de color bien tostado.
Si a uno se le ocurre acercarse hasta la plaza principal de Victoria, la capital, será como efectuar un viaje en el tiempo a la Inglaterra victoriana. Se topará allí con una reproducción del Big Ben, a escala más pequeña, casi de juguete, es decir, algo que, por lógica, mejor debería llamarse el Small Ben, versus incultos, el pequeño Ben, y que representa una afrenta para las gentes de buen gusto y refinadas aficiones estéticas, ya que es como una farola con forma de torre de reloj horrorosamente pintada de purpurina
blanca.
Si, por el contrario, uno quiere sentir lo mismo que los personajes de la película Pájaros de Alfred Hitchcock, basta con efectuar un pequeño crucero esquivando unas cuantas docenas de tiburones y visitar Bird Island, una isla donde un millón de pájaros, según reza en la promoción turística, te darán la bienvenida. Imagínense a ese amable millón de seres alados diciéndote:
-Hola, bienvenidos, Fernando y compañía. ¿Y qué venís a hacer por aquí? Si os damos un poco la lata con nuestros trinos nos lo decís que nos vamos a otra isla.
Ahora, bien, si hay alguien que lo debe tener allí a huevo, especialmente en Mahe, son los enfermos, a tenor de lo que destaca también otro prospecto turístico relativo al jardín botánico, al indicar que aquel paraje es una auténtica farmacia al aire libre por su cantidad de plantas medicinales. Es decir, cuando uno se siente mal, nada de ir al médico. Se da el susodicho una vuelta por el jardín botánico y confecciona la receta a la medida: unas raíces de valeriana por aquí, un poco de manzanilla por allá, una pizca de mejorana y un chisco de hierbabuena, y excuse de ir al hospital o a la consulta de Lyra, que así se nos queja de que hay días en que se aburre como una ostra disecada mientras espera a que a entre alguien con dolor de muelas o con quien poner en práctica aquello tan famoso del diga usted treinta y tres, diga usted treinta y tres, diga usted
treinta y tres, repita usted, y lo de tosa, inspire, expire.
Claro, así no es de extrañar que haya algunos seres, como una tortuga llamada Esmeralda, que se pasea tranquilamente por aquellas latitudes desde hace más de doscientos años y aún está como una rosa recién florecida, vamos, como un pincel, señal inequívoca también de que en la cocina del lugar no debe de poseer muchos adeptos la famosa receta de sopa de tortuga.
Y ya metidos en harina, lo que es de la gastronomía seychelliana da repelús solamente hablar. Basta con decir que el "Murciélago al curry", que sabe a conejo según dicen, cuestión que no tengo la menor intención de
comprobar, es uno de los platos o curiosidades que causa mayor sensación entre los pobladores; o el coco de mar, de color marrón, cuya forma, como la de dos glúteos gemelos separados por una raya al medio, es exactamente igual al trasero de un moreno, y ya se pueden imaginar la sensación al partirlo en dos para comerlo.
Uno de los mayores placeres que se puede disfrutar allí es el de pasear. ¡A ver! ¡Con tres bares en toda la capital , y un territorio tan pequeño, como no te dediques a dar vueltas, lo tienes crudo! Una de las actividades, por ejemplo, puede ser hacer senderismo y recoger flores: orquídeas, buganvillas, hisbiscus y gardenias. El punto de emoción lo ponen las plantas carnívoras que se ocultan entre las mencionadas anteriormente. Así, si el personal no anda listo, y no se da cuenta del asunto,
ñam, le cepillan los dedos o, en su defecto, la nariz, si lo que pretendía era deleitarse con el aroma fragante de tan variado floripendio.
Seychelles, como podrán ver, no tiene ni punto de comparación con Pontevedra. Allí a las seis de la tarde, noche cerrada, los únicos que van de marcha son precisamente los protagonistas del plato nacional, los murciélagos, que acostumbran a enredarse en el pelo de los transeúntes despistados a los que se les ocurra salir sin gorra (aunque ese es un problema que por razón de mi calvicie, y sintiéndolo mucho, yo jamás padeceré, aunque bien pensado podrían habilitarme como pista de aterrizaje). Lo dicho, nada de botellón, ni aún sacándole a esa recua de pandilleros alados unos cuantos frascos de transfusión desde el hospital, pues son vampiros
vegetarianos.
Fíjense si aquello es tan diferente a nuestra ciudad que los rinocerontes gigantes parecen cocodrilos y los loros son de color negro. Aquí, para empezar no hay los dos primeros tipos de bestia mencionados, salvo que los traiga un circo, y en cuanto a loros, además de alguna que yo me sé, tenemos al ravachol, personaje ya mítico, de plumaje colorido, y que cuenta con el inconveniente de que hay que enterrarlo con gran luto una vez al año, por el carnaval.
Los habitantes, para entretenerse no van a la discoteca, sino que bailan el “sombre moutia”, baile típico de las islas, a base de ritmos africanos y malgaches, suaves y repetitivos. Como
no, las canciones provienen de las plegarias que los esclavos convirtieron en cantos de trabajo, porque lo que hoy llaman paraíso fue en otro tiempo cárcel de forzados. En ese sentido, leí un reportaje en el que explican que cuando al sexto día Dios finalizó el mundo no pudo contener las lágrimas ante su creación. Y esas lágrimas (graníticas y coralinas) son las islas Seychelles; pero la realidad es que en estas islas de ensueño, y quizá más que dios, el hombre también ha vertido sus lágrimas. Son muchos los esclavos negros que, como Lyra, aún siendo blanca, padecieron su calvario en ellas.
El baile representa uno de esos acontecimientos en los que todos deben ponerse de pie. La música de las Seychelles es una mezcla de la hindú, la europea, la china y la árabe, es decir, una mezcla que no hay por donde
cogerla, creando así una orquesta de acordeones, banjos, violines, makalapos (un instrumento de cuerda), zez (una cítara), tambores africanos y el bom, un instrumento arqueado, y que suenan a pito de sereno o como a cada uno le da la gana.
Y como no, las creencias sobrenaturales y la arcana magia de los espíritus está a flor de palmera. La versión seychelliana del vudú, se llama “gris”, y sus sacerdotes o curanderos y curanderas le hacen la competencia, en el ámbito del espíritu, a nuestra Lyra en lo que respecta a la salud, con sus conjuros y preparando pociones para el amor, la suerte y la venganza.
En lo que se refiere a la fauna, aquello
parece un mundo del revés. Allí viven los tres pájaros más raros del mundo: el bulbul, el pichón de la fruta y el papagayo negro. En una especie de neurosis colectiva que preside el hábitat isleño, hay peces con forma de conejos que van dando saltos por el agua y otros que debido a las rayas de su piel, se creen cebras. Los hay que se camuflan bajo la arena o se quedan parados como estatuas pareciendo talmente una piedra. Unos son trompetas, otros leones o mariposas, ángeles o demonios. Incluso hay uno al que le llaman pez picasso y otro, con un nombre tan sugerente que dan ganas de besarlo: labios dulces orientales.
Eso sí. Los paisajes son pura acuarela. Rojo, blanco, azul y negro y, sobre todo, esmeralda, de tal manera que uno no sabe si vive en un mundo real o inventado. Las raíces de los árboles y las
palmeras son retorcidas, como si trataran de escapar de la tierra y ascender al cielo. Aunque, poco a poco, lo que antes eran manglares y estaban llenos de cocodrilos han ido dejando paso a hoteles que serían de ensueño si al final no hubiera que pagar la cuenta, y la vegetación que antes desembocaba en una cala ahora ha sido borrada del mapa por el hoyo diecisiete de un nuevo campo de golf.
El mar siempre está en calma, salvo cuando llega un tsunami y la gente se ve obligada a escapar hacia las zonas más altas. No en vano dice el refrán que la calma precede a la tempestad.
El aroma del coco, fruto sagrado para los más religiosos y
afrodisíaco para los más desinhibidos, enciende el rojo y candente crepúsculo, las olas se pierden en el azul imposible del océano o flagelan el blanco nacarado de la arena. Las rocas aguantan estoicas todo lo que se les venga encima, mientras, el pan crece en los árboles y sabe a patata y a felicidad, leo en una web que pinta aquello como un escondite para ricos en mitad del océano Índico.
Y en realidad, es mejor hacerle caso a la propaganda turística y olvidar los monstruosos ciempiés, los caracoles y el inagotable bicherío que se cuela por todas las rendijas, dando lugar en el libro de Lyra a poemas como “batalla tropical”.
La verdad es
que cuando ella se marchó a aquella tierra, donde un robinsón con isla propia y llena de fantasmas excava desde hace varios años en busca de un tesoro, sin darse cuenta tal vez de que el propio tesoro lo constituye su isla, comprada hace unos años por seis mil dólares y que hoy tiene un valor incalculable, esperaba verla volver casi Biblia en mano diciendo que había encontrado el edén. Pero la realidad es que Lyra es netamente urbanita y los bichos le encantan cuando los ve parados, en fotografía, en las páginas de una enciclopedia. Y, claro, el tiempo se le vuelve lento, lo que tiene una ventaja, y es que le ha permitido revisar los apuntes de poesía y practicar y, por lo tanto, crecer como poeta y dar el paso adelante que significa el libro que hoy presenta y, del que he hablado muy poco, puesto que si lo hubiera hecho, inmerso en esta especie de veta literaria sátira que me ha asaltado, no cabe duda de que no me habría vuelto a dirigir la palabra en su vida. Y es que el
refrán: “Más vale prevenir que curar”, lleva toda la razón, aunque ella se dedique principalmente a curar a todos los españolitos y gallegos de pro que en busca del atún se dejan caer por tan bucólicos y marítimos lares y, de vez en cuando, les reconforte también el alma con alguno de los poemas de este libro, cosa que no cabe duda sentirán también todos aquellos que se dignen comprarlo.
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Amigos y Amigas del Arte y la Poesía Nadie sabe a donde llegarás, pero Sí estamos seguros que quien no siembra no recoge. Es el tiempo de olvidar los temores propios y las opiniones de quienes no conocen el valor del arte o no valoran la sensibilidad del poeta.- O acaso se esconden los lirios por temor al invierno, o dejan de florecer las rosas por miedo a los insectos? Entre vos y yo, somos miles: escritores, pensadores, metafísicos, anónimos y silenciosos, pero con una fuerza interior que puede generar grandes cambios desde la creatividad y el amor.
Desde 1982 estamos organizando los mayores eventos literarios a nivel privado de argentina y hoy convocamos a mucho más que un concurso, porque abrimos las puertas a un futuro con oportunidades múltiples de difundir tu obra y trascender las fronteras llegando a un gran público, críticos y editores de todos los países de habla castellana.- Sabemos que los sueños con perseverancia y acción, logran realizarse!!!
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